Realmente hay un interés por saber más del grano y la bebida que nos caracteriza como región, hablando en términos de agro turismo.


 

Nunca antes había visto tanta gente joven reunida en un evento de café, cata y barismo en Pereira.  Todos estaban entusiasmados, mientras el organizador, un instructor del SENA llamado Carlos Echeverry, exhibía sus cafeteras artesanales en la mesa delantera del auditorio, en el tercer piso del Banco de la República en Pereira.

Momento que el profesional parecía disfrutar, ya que cada paquete de café que abría, lo aspiraba como si fuera una rica y fresca flor. Con sus manos gruesas de constructor, dejaba caer los granos dentro del molino de café, que ruidosos, llamaban la atención de la gente.

Así entonces, este instructor, de casi un metro ochenta de estatura, gorra militar, camisa roja, jean azul y tenis Adidas, aperturó la charla hablando del programa de café que tenemos en Risaralda.  Resaltando el producto insignia de nuestro departamento que poco a poco comienza a emerger, con el boom de los bares y cafés artesanales que hay por todo el centro de la ciudad y sus alrededores.

 

Foto: Diego Firmiano

 

Mientras Carlos Echeverry toma la palestra pública para discursear, su ayudante se concentra en la parte trasera, vertiendo agua caliente en los filtros de las cafeteras para preparar la cata. Luego surgen preguntas dirigidas al público como ¿qué sabemos del café? O afirmaciones como: ¡Lo que usted toma no es café!. Los adultos mayores están atentos, como si el que hablara fuera su propio hijo. Y los jóvenes, curiosamente, no están conectados a Whatsaap o jugando Candy Crush, sino receptivos.

Realmente hay un interés por saber más del grano y la bebida que nos caracteriza como región, hablando  en términos de agro turismo.  Por eso Carlos, que es el personaje principal en la escena, comienza a despotricar contra la Federación Nacional de Cafeteros, al proferir que no es justo que como país  produzcamos buen grano, pero no sepamos, o alcancemos a probarlo de calidad en el interior, solamente tomándonos la pasilla.

Así, mientras las personas esperan catar el café, continua la charla que ahora  versa ahora sobre economía, análisis político, y las preguntas que le formulan no se dejan esperar: ¿cuál es el mejor café? ¿dónde se puede comprar una calidad así? ¿Cuál es el éxito de Juan Valdez o Starbucks?

 

Foto: Diego Firmiano

 

Respuesta que surgen directamente de Carlos Echeverry, que aparte de ser instructor de café, es un orador carismático que entretiene y hace que la gente le preste atención.  Sus palabras para justificar aquello es: “es que fuera de ser instructor soy persona”.

Los que están presentes, esperan probar la variedad de café, que previamente él ha mostrado en varios colores, olores y sabores, preguntando con carisma a los presentes sobre cuál es el mejor color, o si creen que el tono tiene que ver con el sabor. En esta idea, pide ayuda al público para servir las muestras de la bebida y de entre de ese grupo compacto sale Andrea Murillo, la administradora y esposa del poeta Hernán Mallama Roux quienes tienen un café céntrico llamado “Boutique Maria Antonia Café”.

Ya mientras bordea la hora, y algunos comienzan a irse, y otros degustan el café con diferentes gestos en sus rostros, el instructor, suelta dos frases para finalizar: “No les he podido hablar algo concreto” y la estocada final, que entretuvo el auditorio: “El café molido es como las muñecas finas, hay que adicionar poco para que te de lo mejor, sino queda amargo todo”.

 

Foto: Diego Firmiano

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Escritor, Editor, Anfitrión en el portal web La Cebra que Habla. Una vida, una frase: «Quién ya no tiene ninguna patria halla en el escribir su lugar de residencia».
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