Ciudades después de la pandemia

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“Somnoliento, un poco aturdido a lo lejos oye los llamados de su madre, ve todavía la noche afuera, pero tiene que abandonar su cama, esto es inconcebible, quisiera refugiarse en el lecho de sus padres, pero ellos también han tenido que abandonar la tibieza para empezar una rutina muy aprendida: café, agua humeante, uniformes y cereal, nada hay de distinto en las mañanas, pudiera hacerlo sin abrir los ojos, piensa el niño. Cada mañana, cada día, cada semana, se repite el abandonar su casa para dirigirse por dos horas hasta el salón de clase. Separarse de la compañía de su familia, en cambio encontrar el calor y la camaradería de sus amigos. Quisiera tener a unos y otros y no perderme de sus momentos alegres” -piensa el niño-.

Diariamente, miles de personas en las ciudades deben desplazarse grandes trayectos para asistir a su escuela, a su trabajo, ejercitarse, abastecerse y recrearse, lo  que hace necesarios los sistemas de transportes masivos. Ellos nos trasladan de un lado para otro con un vertiginoso ritmo, el cual nos quita el privilegio de ver a nuestras familias, tener tiempo para las mascotas o simplemente para el reparador ocio.

Y aunque hoy todo haya cambiado, nuestra casa sea la oficina, la escuela y el tiempo de los amigos esté limitado, ansiamos volver a abandonar nuestras viviendas para retomar la vida escolar, económica y social.

Para la pandemia y post-pandemia, han surgido nuevas propuestas que medien entre las ciudades expansivas y altamente zonificadas, y las urbes compactas, que se muevan al ritmo de los humanos y no de los automóviles.  Algunas de ellas venían desarrollándose como alternativas para la mitigación del cambio climático (que algunos se empeñan en negar como fenómeno).

Una de esas alternativas, puestas en marcha por la alcaldesa socialista y ecologista de París Anne Hidalgo, plantea una ciudad de proximidad, donde el barrio sea el centro de apropiación del territorio y en la cual las personas puedan elegir realizar sus actividades cotidianas de abastecimiento, trabajo, recreación, disfrute del aire libre, recreación y estudio.

Este modelo, influenciado por los aportes de Jane Jacobs y Richard Sennet, se plantea como una forma de disminución del consumo de combustibles fósiles, poniendo al alcance de los ciudadanos todos los servicios comunitarios en distancias y recorridos agradables que puedan hacerse caminando.

Que los niños encuentren su escuela en los vecindarios sin necesidad de que una ruta escolar los lleve desde su barrio al centro o la periferia de la ciudad, que los jóvenes y ancianos encuentren el disfrute del aire libre, la recreación, cultura y los centros de atención social sin necesidad de usar un transporte motorizado en un rango de un kilómetro de sus casas. 

Para la reactivación económica, que los vecindarios tengan zonas de servicios o comercios que proporcionen empleo, que las familias puedan abastecerse en pequeñas tiendas al detal o mercados locales. Por último, que todos tengan los servicios de la administración pública en oficinas cercanas que eviten aglomeraciones de las zonas centrales.

Todas estas propuestas realizadas para mejorar la vivencia cercana de la ciudad incidirán en el fortalecimiento de la “vecindad”, término ya en desuso en las ciudades colombianas. La vivencia diaria del barrio era lo que fortalecía las llamadas acciones comunales, el actuar en conjunto para mejorar los espacios locales que son en los que se desarrollarían todas las actividades de la vida citadina.

Cualquier propuesta realizada para enfrentar el cambio climático y hacer ciudades más equitativas, son sólo posibilidades que aplicadas a nuestros municipios tendrán que ser repensadas desde las particularidades y cultura para dar respuestas a la crisis ambiental de manera acertada para el contexto social latinoamericano.

2 COMENTARIOS

  1. Interesante el artículo. He leído sobre las ciudades de 15 minutos y lo hace la alcaldesa de París al respecto con la ayuda de un colombiano experto en esos temas.

  2. El asesor de origen colombiano es el arquitecto Carlos Moreno, el es director científico y catedrático de Emprendimiento, Territorio e innovación de la universidad Sorbona de París.

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