El arte que hace libre a los presos de la región cafetera

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Hombres y mujeres procesados por diversos delitos, utilizan las artes manuales como un medio de realización personal. Una muestra de su trabajo llegó a Pereira para mostrar su  lado humano y creativo. 


 

Nunca los presos de todas las cárceles de la regional Viejo Caldas estuvieron más libres como un sábado a finales de octubre cuando  hicieron presencia en el centro de Pereira por medio del arte.

Hombres y mujeres procesados por diversos delitos, utilizan las artes manuales como un medio de realización personal, ya que como asegura la oficial Maria Penagos “ellos quieren sentirse funcionales y ser responsables con sus esposas, hijos y la sociedad en general”.

 

Los hombres y mujeres custodios y funcionarios del INPEC, vestidos de camuflados azules, han emprendido la visión junto con ellos de consolidar negocios externos por medio de plataformas  como Libera Colombia, proyectos  productivos y muestras artesanales con productos de alta calidad hecho con paciencia y tesón de parte de los y las reclusas de los diversos centros penitenciarios del Viejo Caldas (Caldas y hoy Risaralda).

 

 

Estos eventos son una visión que hace paz porque se trata de regenerar, no reprimir, reinsertar en la sociedad, no aislar o mantener en disfunción laboral a las personas privadas de la libertad por decisiones desacertadas.

 

 

El cuerpo penitenciario no solo cuida a esta población de prisioneros y mantienen el orden institucional como si fuera el único deber público, sino que gestionan carpas, invitan instituciones como Comfamiliar, Chevrolet, la Alcaldía de Pereira, entre  otras,  para mostrar el otro lado humano de los presos:  el rostro de la superación, las manos útiles y las mentes creativas.

 

En esta muestra que representa al Eje Cafetero, y que pretende dejar la región muy en alto desde su propuesta, se ven chivas trabajadas al detalle, jeeps clásicos, gallinas de madera o hueveras, parqués multinivel, máscaras para teatro, retratos de jugadores de futbol hechos a lápiz, sombreros, esculturas talladas en madera, y en productos más complejos se encuentran closet de pino, centros de cómputo, murales, y aparta estudios o mobiliarios para casas.

Además de alimentos como panadería, postres, y pasa bocas azucarados para todos los gustos.

Son productos elaborados a gran escala para negocios, y con una calidad que sobrepasa las expectativas, porque los pereiranos han recibido bien el evento y han venido con toda su familia a comprar diferentes productos, además del incentivo de apoyar a los reclusos en esta muestra, porque son sabidas las penurias que soportan muchos de ellos.

 

 

El dinero recaudado es transferido a los hombres y mujeres de cárceles de Pensilvania, Riosucio, Honda, La Dorada, Santa Rosa, Pereira, entre otras más de la región.


 

Ellos  a su vez,  al ver  que su trabajo es valorado, se sienten dignificados y entregan directamente el dinero a sus familias para el pago de facturas en casa, regalos para sus hijos en la temporada decembrina que se acerca,  algún buen vestido para su esposa, o un presente, para algún marido que incondicionalmente se ha hecho cargo del hogar que a ese preso le ha tocado dejar atrás.


 

El evento se cierra con recitales de poesía donde asisten personalidades de la ciudad, entre ellos, los directores del INPEC, funcionarios de la Alcaldía, y la gente que se arremolina para oír los latidos de los presos  que trabajan, hacen dinero y sueñan un día con la libertad, aunque el arte que fabrican, ya les proporcione una en cierto modo.

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