LACQH

   

 LA CEBRA EN IMÁGENES

ENVÍANOS TU HISTORIA


 


 

Fotografías: Edgar Linares.

 

 

En el campus del Club Campestre de Pereira un niño llora porque según él, su amigo Pardo, está perdiendo contra González, su otro amigo de escuela. Tres adultos tratan de consolarlo, y lo logran.

Le aseguran que la idea de participar del Torneo de tenis Chiquitines es ejercitarse, hacer amigos y si se gana o se pierde, la victoria está en el esfuerzo.  Le entregan un algodón de azúcar, y quien parece su padre le da un empujón suave y sale con su maleta marca Babolat y su raqueta Head hacia la cancha donde ha sido asignado para jugar contra su amigo Velázquez.

 

 

Los casi 400 niños, que también participarán entre ellos, y que vienen con sus padres desde diferentes departamentos del país, acatan también los consejos de sus progenitores, y esta es su destreza como personas y como futuros deportistas

Esto los hace grandes, y por eso, como pequeños gigantes, caminan a paso fino y seguros de que es su día, y nada puede ser más importante en sus vidas. Lo dejan en claro a sus tutores, a los medios de comunicación y a los patrocinadores.

 Ellos son el centro, los demás, satélites en este caluroso sábado de octubre. 

 

 

Los Chiquitines en Pereira han sido preparados con la técnica deportiva de Gabe Jaramillo, cuyo historial de haber preparado a ocho jugadores de tenis importantes en el mundo del deporte, da motivación a los pequeños y altura al Club Campestre de Pereira. 

 Un sistema implementado, probado, aprobado, estructurado, que además brinda la oportunidad a los niños de ser los mejores deportistas y de entrenar como entrenan los grandes que el mismo Gabriel Jaramillo ha tenido a su cargo.

 

 

Además, claro, de la huella de figuras destacadas como Eduardo Struvay Jaramillo, o Mariana Mesa Pineda, que son una inspiración para los niños y niñas, no solo por el deseo de ser reconocidos en el país, que es lo ideal, sino ser mejores hijos, ciudadanos, personas, basados en la experiencia del señor Eduardo Giraldo, quién educó a sus tres hijos Carmiña, Daniel y Santiago como seres humanos, antes que deportistas de alto rendimiento.

 

 

Los padres están felices y es con justa razón, porque para educar en valores también se puede usar el deporte como fondo. “Mente sana en cuerpo sano” dice la Gerente del Club Campestre de Pereira, Catalina Jiménez Estrada, quien certifica que más que una competición se trata de entrenar, jugar, hacer amigos y los premios vendrán como resultado.

 

 

Y es que este mensaje del deporte como salud ha transcendido, porque en la XXV versión del torneo de tenis Chiquitines de Pereira arriban de varias partes del país, de Chocó, Cali, Barranquilla, Armenia y otras ciudades, para dar lo mejor de sí y dejar el deporte del tenis en alto, por medio de sus pequeñas estrellas.

 

 

Una vez finalizado el primer día, de tres que dura la competencia, los padres se sienten orgullosos de sus hijos, y dentro del mismo campus, salen a comer hamburguesas, alitas de pollo, y a comprar el traje de Halloween, cuyo exhibidor se instala en la sala principal del Club Campestre de Pereira.

 

 

Los ánimos están intactos, porque largo camino resta para seguir jugando en las 26 canchas instaladas en el lugar. Los mensajes que los Caddies, portan mientras caminan por los pasillos del club hacen efecto: “ganes o pierdas, disfruta el juego” y “escucha y aprende”. 

 

 

Ya no hay más niños llorando porque uno de sus amigos está perdiendo, ahora lo hacen de emoción al saber que al final lo realmente importante es como dejan su madera de Chiquitines en las canchas de tenis preparadas para ellos. 

 

Diego Firmiano
Escritor, viajero, periodista y gestor cultural.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


loogomain

Suscríbase a nuestro boletín: