Honrarás a tus muertos

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Se cumplen 16 años de  la caída  de las torres gemelas en  New York. El lugar es actualmente un homenaje a las víctimas. ¿Qué tanto hemos hecho  los colombianos en 50 año de conflicto dejados atrás?


 

Los colombianos solemos ser tacaños en manifestar muchas cosas que deberían importarnos como sociedad.

Salimos a las calles para celebrar triunfos deportivos (de fútbol para ser exactos), hay camisetas de la tricolor por todas partes; nos atiborramos de aguardiente y ron por cualquier excusa, y hasta se empeñan fortunas para juegos de azar o pirámides.

Pero hemos sido incapaces de honrar a nuestros muertos.

Estuve visitando en New York la Zona Cero, donde quedaban ubicadas las torres gemelas del World Trade Center, aquellas edificaciones que el 11 de septiembre de 2001 (hace 16 años) fueron destruidas por el terrorismo extremo de Al Qaeda.

 

 

Fallecieron 3016 personas, incluidas 19 terroristas y 24 desaparecidas, declaradas en su momento.

Es sobrecogedor ver lo poco que quedó de los edificios, pero ilustrativo de lo que son los Estados Unidos como sociedad, ser testigo de cómo cuentan la historia de lo que allí ocurrió y quiénes son los verdaderos héroes: los fallecidos, sus muertos.

Hay fotos de todos los civiles y uniformados que allí perecieron: mediante sistemas tecnológicos nos cuentan sus vidas, quiénes eran, qué hacían en la zona, cuál fue la última llamada que hicieron.

Tienen nombre y rostro.

La zona es un complejo de 65 mil metros cuadrados que nos recuerdan a los humanos que las víctimas existieron, que tuvieron su propia historia, y que lo peor que les podemos hacer es olvidarlas.

En Colombia hay un estimativo: 220 mil personas muertas y 25 mil desaparecidas en 54 años de conflicto armado.

 

 

¿Para qué fundir unas armas y hacer esculturas, si nuevamente será un objeto muerto, sin vida, sin nombre, sin historia?

 

Esos 220 mil colombianos fueron hijos, padres, madres, nietos, amigos, esposos, conocidos de alguien en estas tres generaciones de un país que vinculó la guerra a toda su cotidianidad.

 

Pero son a los que menos se ha honrado en el fin del conflicto.  Más por obligación que por convicción.

En dos ocasiones el jefe de las farc, el próximo honorable senador Timochenko, ofreció perdonarnos primero, y hace pocos días dijo que ahora sí pedía perdón.

Pero todos los demás, los que no portamos arma, los que no fuimos terroristas, ni sembramos minas antipersonales, ni estallamos pipetas de gas, ni secuestramos, ni pusimos collares bomba, somos los que tenemos la deuda con nuestros muertos.

 

 

Es como si quisiéramos pasar la página rápido, pero sin tener en cuenta a los que verdaderamente fueron y son importantes: las víctimas.

Hay quienes han visitado los campos de concentración en Alemania donde fueron asesinados millones de europeos. Esas edificaciones están ahí para recordarnos de lo que es capaz el ser humano, en su lado maligno.

En lo personal no sé si estaría de ánimo para hacer un tour de esa clase, pero entiendo su importancia.

 

 

Habremos fallado como sociedad si somos incapaces de honrar la memoria de nuestras víctimas, las más de 220 mil personas que murieron en más de 50 años.

Para que hoy  podamos decir que por lo menos en teoría, tenemos paz.

 


 

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