Jhonny, ojalá te ganes el premio Oscar

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Alguna vez se han preguntado ¿qué significa vivir en una sociedad como hombre o mujer negra? O ¿se han cuestionado sus privilegios como hombres o mujeres blanco-mestizos?
Hablando pues en general, dentro del contexto nacional


 

“Yo sólo quiero ganarme un premio Oscar para verle la cara a todos en Colombia cuando sepan que primero fue un negro el que se lo ganó”,

afirmó Jhonny Hendrix Hinestroza, el director de películas como “Chocó”, “Saudó”, “Laberinto de almas” y a mi juicio, la que puede proyectarse como la más destacada de sus obras, “Candelaria” (2018), una película escrita, dirigida y  desarrollada en el contexto del llamado “Período especial en tiempos de paz” a finales del año 1992 en Cuba, después de la caída del muro de Berlín y la  decadencia de la Unión Soviética como estructura política en el año 1991.

“Candelaria”, película protagonizada por Verónica Lynn, Alden Knigth , Manuel Viveros, y Víctor Hugo,  todos actores de una tragicomedia llena de transgresiones, ternuras y solemnes cuadros de la Cuba en crisis del siglo pasado.

Cabe entonces recordar algunos aspectos importantes que históricamente llevaron a este “Período especial en tiempos de paz” o de transición en Cuba. El primero, que fueron más de 300 millones de rublos, cerca de 5 mil millones de dólares, que la Unión Soviética le proveía a la isla. Dinero transformado en el mercado en azúcar, ganadería y la importación del petróleo y su distribución económica dentro del país.

 

Foto por: Diego Val

 

Así, la inestabilidad financiera llegó a tal punto que el sector agricultor y ganadero disminuyó. Estados Unidos embargó económicamente al país con el fin de hacer caer el proyecto socialista y Cuba se declaró entonces en“Período especial en tiempos de paz”. Se sabe también que hubo racionamiento los alimentos, además de los peligrosos cruces en balsas artesanales por el estrecho de La Florida. En palabras de Jhonny Hendrix Hinestroza:

“Hasta las personas de la isla cuentan que si un pariente se moría, vendían los órganos para poder sobrevivir”

“Es algo de lo que los cubanos no quieren hablar”. Afirma.

Es decir, es una realidad innegable de la sociedad cubana, como el director mismo lo manifestó delante de más de 40 espectadores en el auditorio de la Cámara de Comercio de Pereira. Sin embargo, para el mundo esto puede ser una situación de incomodidad del mismo nivel  y por supuesto, para nuestro país. Eso de hablar de que un hombre negro gane un premio Oscar de la academia, o más bien, se gane el reconocimiento de nuestras aclamadas élites estéticas que han trabajado por forjar en el mundo del cine un estereotipo de hombre blanco y exitoso.

Así que, es un riesgo hablar de raza en esta reseña, pero la película lo amerita, ya que es una mujer blanca enamorada de un hombre negro. Una pareja interracial que además de ancianos, pertenecen a un régimen socialista y peor aún, hacen películas porno. ¡Esperen! También son pobres, porque están dentro del llamado “Período especial en tiempos de paz.  Pensemos: ¿pobres, en un régimen socialista, viejos y además enamorados entre sí como hombre negro y mujer blanca?, suena descabellado.

 

Foto por: Diego Val

 

Lo que es particular, por ejemplo, es que Jhonny Hendrix haya decidido no darle tanta música a esta película. Alguien manifestó, dentro del auditorio de la Cámara de Comercio que, a la película le hacía falta música, es decir, que si fue grabada en Cuba tiene que haber música en toda la producción. Pero no sé donde estaba esta espectadora, porque en esencia, casi todas las escenas estuvieron llenas de música: Candelaria cantó al son cubano con sus amigos del bar que siempre frecuentaba y además bailó con su pareja en varias escenas.

Hubo un elemento contundente en la narración de este film, y fue, una cámara de video Handycam video 8 que por cierto, asegura Jhonny Hendrix, fue muy complicado conseguirla. El director, la puso dentro de varias escenas porque fue esa su forma de dejar su huella. Elemento siempre presente bajo la observación discreta de sus personajes, es decir, como una metáfora de la presencia del mismo director.

Pero no es la simple existencia de una cámara, ya que como dijo Jhonny Hendrix, la cámara es el espectador, el voyerista tras el objetivo que con cierto morbo atisba las acciones de los actores.

 

Foto por: Diego Val

 

Y esto en consonancia con la sentida frase de Victor Hugo, el protagonista cuando dice:

“Candelita, ¿cuándo dejé de verte?”

Frase que podría interpretarse sin más, gracias a la fortuita presencia de la cámara, es decir, interpretada en calidad de espectador, como Jhonny Hendrix, quisiera que apareciese delante de la audiencia. Así el director le ayuda a Victor Hugo a responder esta pregunta, y a ver estéticamente a Candelita, su musa, como alguien principal en su vida. En otras palabras, parece que es el espectador (la cámara) quien le dice a él, quien le muestra que ella está ahí siempre encendida para él.

Finalizando, reitero, que esta es una película transgresora que enciende crudas verdades históricas y que está llena de sorpresas para los amantes del cine. Sobra decirle a Jhonny Hendrix Hinestroza ¡Ojalá te ganes ese premio Oscar!

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