Daniela, la joven profesora que reclama mejores condiciones para sus pequeños estudiantes de vereda

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El inicio de un oficio

Es su primer año como docente oficial.

Decidida, salió a marchar en apoyo al paro nacional del Magisterio.

Es Daniela Galvis Hernández. Tiene 23 años.

Maestra ‘multifuncional’, como deben ser los ‘profes’ que aceptan irse a trabajar a zonas rurales en Colombia, bajo la modalidad de ‘Escuela Nueva’.

De lunes a viernes, desde las 8 de la mañana hasta la 1:30 de la tarde está al frente del único salón de clases que tiene la escuela Juan Hurtado, en la vereda Peñas Blancas, del municipio de Belén de Umbría. Viaja cada ocho días, y tiene que solventar gastos aquí y allá.

 

DanielaFoto por Elizabeth Pérez 

 

Son 20 estudiantes. Niños y niñas entre los 6 a 13 años, que cursan desde pre-escolar hasta quinto de primaria.

Cada mañana, Daniela se multiplica para enseñarles a todos, según su nivel de escolaridad.

“Divido los niños en mesas temáticas y les dejo ejercicios, para poder que todos aprendan”, cuenta, mientras avanza la marcha de protesta del Magisterio por las calles céntricas de Pereira.

En ocasiones, los más grandes le ayudan con los pequeños.

Daniela tiene claro que está nombrada como Normalista, y como primeriza, en el grado 1-A, según lo establece el Decreto 1278, que la obliga, al culminar sus estudios profesionales como Licenciada en Pedagogía Infantil, a volver a presentarse a concurso, para aspirar a subir en el escalafón docente, y por supuesto, mejorar sus ingresos y su calidad de vida.

 

Las razones del paro

El paro de maestros liderado por la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación, Fecode, busca modificar la forma de ascender en el escalafón docente. En el pliego de peticiones está incluido que estos ascensos se hagan “según tiempo de servicio” y cualificación de los maestros con “estudios titulados y producción académica”.

Los ‘profes’ también reclaman ante el gobierno de Juan Manuel Santos una mejoría en  las condiciones para los estudiantes y en la calidad de la educación.

La ‘Escuela Nueva’ de la vereda Peñas Blancas, por ejemplo, funciona en una vetusta casa a la que el cielorraso se le cae a pedazos; en cada invierno le salen goteras nuevas, y la fachada está sin pintar.

Como quien dice, lo único nuevo de la escuela es el nombre de la metodología de enseñanza. Y el amanecer campesino de cada día…

Daniela, como los otros ‘profes’, incluyó entre las peticiones al gobierno destinar recursos para transporte escolar en la vereda. “Varios de los niños y niñas tienen que caminar largos trayectos para llegar a estudiar”, dice.

 

Durante la marcha, los ‘profes’ mostraron su indignación ante los hechos de
corrupción que a diario se conocen en el país.
Foto por Elizabeth Pérez 

 

También quiere para ‘sus niños’ implementos  deportivos; libros para dotar una biblioteca y un botiquín de primeros auxilios. En caso de accidente, les ha tocado salir a prisa a conseguir alcohol, algodón, y lo necesario para atender de urgencia al pequeño accidentado.

Además, revisar las condiciones en que se implementaría la ‘Jornada Única’, que tendría a estudiantes y profesores hasta las cuatro de la tarde en los establecimientos educativos. Por ahora, la jornada de Daniela culmina a las dos de la tarde, y algunas veces tiene reuniones en la sede principal del casco urbano de Belén de Umbría.

“Algunos de los niños llegan a estudiar sin haberse tomado siquiera un desayuno, y lo único que les  ofrecen es un refrigerio, y en algunas escuelas, como en la mía, el almuerzo. Y eso que los padres de familia tienen que dar plata para completar el menú diario”, resalta Daniela.

Además, dijo, “es como si quienes entregan los refrigerios no tuvieran en cuenta que se trata de niños. En ocasiones llevan leches y jugos vinagres o con la fecha vencida, y hasta frutas podridas”. Y eso, a ella, le duele.

“Me encantan los niños. Uno se encariña con ellos, y resulta siendo, como piensan las mamás, también su cuidadora. Uno hace hasta de psicóloga, los escucha, los abraza”.

Por eso, para Daniela, que apenas comienza en las lides de la educación de niños y niñas, salir a marchar tuvo sentido.

 

Foto por Jess Ar

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