La Importancia de los Premios Oscar

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Estas películas son el resultado de la diversidad de los narradores, que imprimen en sus personajes un reflejo de nosotros mismos


 

Existen muchos premios de gran categoría en la industria del cine, unos se entregan en el marco de festivales de cine como el Oso de Oro del Festival de Berlín, la Concha de Oro del Festival de San Sebastián, la Palma de Oro del Festival de Cannes o el León de Oro del Festival de Venecia; y están los premios otorgados por las academias de cine de diferentes países, como los Premios BAFTA, de la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión, los Premios César, de la Academia de las Artes y Técnicas del Cine de Francia, los Premios Goya, de la Academia Española de Cine, el Globo de Oro, que entrega la prensa extranjera acreditada en Hollywood y los Oscar, de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood que sin duda alguna, se ha convertido en el premios más representativo de la industria.

 

Los Oscar se entregan desde hace 90 años para premiar la excelencia de la industria cinematográfica.  La Academia de Hollywood está formada por alrededor de 6000 miembros, quienes votan en las 24 categorías y cada año un determinado número de invitaciones son enviadas a distintas personalidades de esta industria. Los nominados y ganadores son invitados a ser parte de sus filas de forma directa. Desde el 2010 empezaron a premiar hasta 10 películas en la categoría de mejor película y no 5 como había sido la costumbre.  Pero ¿qué hace que después de tantos años –y tantas críticas– sigan siendo importantes?

 

Por estos días en que la industria está enfocada en sacar secuelas y generar franquicias que conquisten al público adolescente (el segmento que más gasta en entradas de cine), el espectro de películas “de autor” o independientes es cada vez menor. Es muy probable que las nueve o diez películas nominadas al Oscar sean las únicas en las que los grandes estudios hayan arriesgado presupuesto para estrenar en el año. El Oscar se convierte, en muchos casos, en el redentor de las películas de “presupuesto medio”. Una nominación al Oscar significa para estas apuestas, estrenos en mercados que ni por casualidad iban a tener la oportunidad de mostrarse.  “Call me by your name” (llámame por tu nombre) es un buen ejemplo, la película de Luca Guadagnino en la que se invirtió un total de US$ 4.9 millones –un poco más de lo que cuesta un episodio de House of Cards-, tenía poco chance de estrenarse en Colombia, pero gracias a las nominaciones a los Premios de la Academia, pudimos verla incluso antes de la ceremonia.

 

Extraída de: K Magazine MX.

 

Si nos fijamos en otras categorías, como “Mejor Película Extranjera”, es mucho más notable. Recibir la nominación hace que una película de Chile pueda tener reconocimiento internacional o un director como Juan José Campanella tenga chance de trabajar en Hollywood y pequeñas productoras reciban mucho dinero por los derechos para hacer remakes en otros idiomas.

 

No pretendo decir que las películas que ganaron el Oscar son las mejores, todos podemos tener nuestras reservas y pensar que están politizados, como he escuchado decir de otros premios como el  Nobel, pero sí puedo decir que están entre las mejores y pone a las producciones que están en competencia,  en boca de todos y desde luego en nuestra lista de imperdibles.

 

No solo los premios son importantes, la ceremonia en si se ha convertido en una buena plataforma de protesta social y política.  Si el año pasado casi todos los discursos estuvieron permeados por el recién elegido presidente de los Estados Unidos,  este año fueron las películas las que, en mi opinión, lo tuvieron como inspiración.  Me atrevo a decir que es la primera vez que la lista de nominadas a mejor película es tan políticamente pertinente; y es a causa de Donald Trump. Su presidencia ha sacado a la luz muchos de los cánceres de la vida estadounidense y los largometrajes nominados lo evidencian.

 

Elenco de “Una Chica Maravillosa”. Extraída de: La Prensa Austral.

 

Desde el año pasado que ganó “Moonlight” creo que la Academia ha cambiado significativamente su enfoque y ha empezado a mirar hacia fuera, recuerden que antes las películas que ganaban normalmente eran aquellas que relataban hechos históricos o basados en personajes reales (La lista de Schindler, Titanic, El Discurso del Rey) o temas relacionados con la industria cinematográfica (The artista, Birdman, La la land).  Este año tuvimos un listado en el que prácticamente cualquiera se lo hubiera podido ganar y sí reunimos estas películas en una sola, tendríamos una cátedra completa sobre los Estados Unidos en la actualidad.

 

No es tan fácil de verlo en principio, justamente estos filmes cuentan historias tan particulares que nos hacen preguntarnos por qué fueron nominadas en primera instancia, lo que encontré al verlas todas, es que en su particularidad, unas más que otras, exploran relatos que son universales y logran llegar completamente hasta el corazón del espectador.

 

En Tres Anuncios por un Crimen, el personaje de Frances McDormand, exige justicia para su hija asesinada y con una obstinada actitud no deja que nadie en el pueblo la ignore; es el papel que habitualmente juegan los hombres en las películas; hay momentos de racismo y misoginia, pero vemos a Mildred con su brutal sinceridad y su masculina actitud y por extraño que parezca en un principio, terminamos estando de su lado. Es ciertamente más como una comedia negra, con personajes que no podemos creer que existan en la vida real, pero aquí es donde comprobamos que la realidad supera la ficción y esto sí que describe a la sociedad estadounidense.  Recuerdo que cuando vi esta película por primera vez pensé: “seguro en ese pueblo, todos votaron por Trump”.

 

Extraída de: Data Infox.

 

“The Post” es una emocionante historia real que además fue uno de los hechos más sobresalientes del periodismo en los Estados Unidos en el siglo XX. Meryl Streep hace una interpretación precisa de Katharine Graham, que muestra su fuerza al reclamar su papel como una líder que toma decisiones, a pesar de estar rodeada de una cantidad de hombres que piensan que no lo puede hacer solo por ser mujer. Es la historia de un despertar y un símbolo perfecto para un año en el que tantas mujeres rompieron el silencio.  Recuerdo que en algunas escenas de la película exclamé para mi: “vamos habla, eres Meryl Streep” y es donde entendí lo maravillosa actriz que es al ser capaz de sobrepasar su poderosa personalidad y meterse en el papel.

 

Película The Post. Extraída de: PCM Variety.

 

Lady Bird también aborda el género, pero lo más impresionante es la manera astuta en que trata el tema de clase. Ella es una estudiante de último año de preparatoria en Sacramento, que toma ese apodo extravagante como una manera de rebelarse contra el lugar que tiene en el mundo. Todos hemos pasado por ese instante en el que quisimos encajar en un mundo que parece no tener espacio para nosotros.  Podemos verla como una película plagada de los clichés que vemos en todos los filmes de adolescentes pero esta maravillosa opera prima, con su agudo sentido del humor, va más allá y de verdad se convierte en algo único que vamos a querer ver una y otra vez.

 

Película: Lady Bird. Extraída de: The Week

 

Déjame Salir (Get Out), que pasó sin pena ni gloria por la cartelera en Colombia (ni siquiera llegó a Pereira), nos trae otra opera prima, Jordan Peele dirige y escribe este film en el que exhibe, con muy buen tino, una radiografía del racismo embebido hasta estos días en la sociedad blanca de Estados Unidos. La trama nos presenta a una pareja interracial que debe pasar la prueba de una reunión familiar y de repente se convierte en un genial y entretenido filme que podría encajar en el género de horror -casi dejo de verla por este detalle-, pero que se vale de un audaz sentido del humor para  enmascarar una cruda crítica a la sociedad, justamente en la era Trump.  La película se vive como una montaña rusa divertida pero a la vez inquietante. Es diferente a todo lo que he visto.

 

Película: “Get Out”. Extraída de: Medium.

 

Sé que muchos piensan que Llámame por Tu Nombre (Call me by Your Name) es una película acerca de un romance homosexual, pero considero que en realidad nos trae una historia universal del primer amor, que va más allá del genero o las preferencias sexuales.  Puedo imaginar que durante la maravillosa charla que sostiene Elio con su padre, se imaginaron que en verdad él hubiese querido tener una amor gay, cuando de hecho anhelaba la intensidad y la pasión de su “más que una amistad” con Oliver.  No me detendré a describir más acerca de mi percepción de este filme, dado que escribí una reseña al respecto y podría tornarme repetitiva.

 

Película: “Call me by your name”. Extraída de: Revista GQ.

 

Finalmente quisiera detenerme en La Forma del Agua, la película que ganó el premio Oscar este año.  Esta si que fue una sorpresa para muchos, creo que es una obra con diversas maneras de mirarla, desde el enfoque romántico algunos la ven como una “la bella y la bestia” un poco más sofisticada pero igual llena de clichés y ahí es donde considero que se pueden quedar muy cortos y que hay que ver más allá de lo evidente –como la Espada del Augurio-, porque puedo decir que es una de las películas más políticas que he visto. Es tan oportuna y relevante, aún estando ambientada en 1962,  al retratar a una mujer invisible que no necesita ser rescatada.  La historia de amor –con todo y clichés- está inmersa en un mundo donde la fantasía y la realidad pierden sus fronteras. Hablemos de la realidad (ya que la fantasía puede resultar más obvia) enmarcada en el grupo que representa a los buenos y que es más bien un “club de los marginados”. 

 

Película: “La forma del agua”. Extraída de: Vulture.

 

La protagonista muda es la más evidente y nos presenta a su mejor amigo, un publicista homosexual que vive en la tristeza y la frustración de no poder expresar su sexualidad libremente. También está la compañera de trabajo, Zelda una mujer negra que se enfrenta a la discriminación, en la época del movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos; o el científico ruso que no es más que un inmigrante que se siente excluido y no ve más remedio que esconder su verdadero origen. Decía Michel Foucault, el filósofo francés, que llamamos “monstruos” a aquellos individuos que alteran el orden social y nos inquietan al no poder catalogarlos o nombrarlos; por eso los marginados se sienten tan cómodos en presencia del monstruo (que además es suramericano).

 

El villano puede parecer caricaturesco y casi inverosímil, (y volvemos a los discursos racistas, xenófobos y misóginos) pero tiene la misión de encarnar lo peor de una sociedad –me encanta la relación que hay entre los dedos podridos y su paulatina perdida de humanidad-. Sin hablar de la maravillosa banda sonora de Alexandre Desplat y la impecable cinematografía. Esta película es un homenaje al cine puro que tiene mil formas de contar historias que incluso ya conocemos y aún así logra sorprendernos.

 

Estas películas son el resultado de la diversidad de los narradores, que imprimen en sus personajes un reflejo de nosotros mismos y por esa misma razón logran reforzar el impacto emocional que al final nos hace disfrutar tanto del séptimo arte.

 

Premios Oscar. Extraída de: HVG.

y, ¿cuál fue su favorita?

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