La Villa de los Cerros

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Hoy, la realidad en La Villa de los Cerros es bien diferente.


 

Quinchía está celebrando esta semana sus fiestas folclóricas. 

Este es un municipio muy distinto al de mis tiempos de Secretaria de Infraestructura de la Gobernación de Risaralda, a comienzos de este siglo.

De esa época recuerdo el miedo que acompañaba cualquier recorrido por su territorio, pues el paso por las veredas de Quinchía y de allí a Bonafont, corregimiento del municipio de Riosucio (Caldas), era prácticamente vedado por la presencia de grupos armados.

Hoy, la realidad en La Villa de los Cerros es bien diferente.  Las veredas son transitables, y existen, por ejemplo, grupos organizados de lugareños que están haciendo visitas guiadas a las maravillas naturales que abundan en este municipio.

 

Fotografía tomada por: Martha Alzate.

 

El entorno se aprecia tranquilo y optimista, aunque en la memoria de muchos de sus habitantes afloren los muertos de manera permanente.

Pero, no todo es armonía.  La población se percibe pobre, sobre todo en la zona rural, en donde el agro sigue siendo una forma de sustento familiar a partir del trabajo compartido, aunque los ingresos disten mucho de remunerar justamente este esfuerzo colectivo. Adicionalmente, las parcelas son pequeñas, muchas no superan la hectárea de extensión.

De igual forma, existe un fuerte conflicto entre mineros artesanales, propietarios ancestrales de terrenos ricos en oro y otros minerales, y las grandes empresas que tienen interés en explotar estas reservas.

De hecho, dos sucesos llamaron poderosamente mi atención durante esta visita.

 

Fotografía tomada por: Martha Alzate.

 

El día que estábamos conociendo un interesante museo arqueológico en la Casa de la Cultura, nos encontramos con la Defensora del Pueblo en Risaralda, la Dra. Elsa Gladys Cifuentes. Ella, en compañía de funcionarios del nivel nacional de la Defensoría, atendían una alarma temprana por posible desplazamiento de la comunidad de la vereda Miraflores. (Para mayor información ver video al final)

El otro suceso significativo es la herida latente en la gente del pueblo acerca de lo acontecido con La Operación Libertad, de la cual la Dra. Elsa Gladys fue protagonista, pues dicha operación se llevó a cabo cuando ella era Gobernadora, en tiempos del primer mandato de Álvaro Uribe Vélez.  En desarrollo de dicha operación se capturó al Alcalde, a dos concejales, al comandante de bomberos, y a 84 civiles, por supuestos nexos con la guerrilla. Un reciente fallo del Consejo de Estado condenó a la Fiscalía a pagar 7.300 millones de pesos a 29 de ellos, vinculados en este episodio conocido como un “falso positivo”. 

Este acontecimiento permanece latente en los relatos de los habitantes, y en sus representaciones culturales, lo cual da cuenta de la fuerte manera como sigue marcando la vida en el municipio.

A pesar de su relativa tranquilidad y de los vientos de progreso que hoy se aprecian a partir del acuerdo de Paz, existen desgarramientos que deben ser narrados para que puedan sanar.

 

Fotografía tomada por: Martha Alzate.

Así, en este ambiente, se prepara La Villa de los Cerros para celebrar sus fiestas folclóricas.

En un próximo artículo les hablaré de las maravillas del lenguaje ancestral que es hablado solo por seis habitantes de este municipio, el idioma Umbra.

 

400 Familias de mineros de subsistencia en peligro inminente de desplazamiento 

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