Leer y escribir desde las veredas con enfoque de paz

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El impacto es generar en los niños amor por la lectura.


 

Conversamos con Diana Ladino, bibliotecaria, de la biblioteca pública Danilo Calamata de Quinchía, sobre un proyecto municipal que está generando acciones de paz. Una iniciativa que busca crear conciencia y culturizar a una nueva generación en este municipio de Risaralda sobre reescribir el pasado y el presente desde otra perspectiva. Con este proyecto concertado entre el Ministerio de Cultura- programa nacional de concertación cultural-, la alcaldía local y Comfamiliar Risaralda, se pretende que el libro, como mano amiga, sea una herramienta de paz, unión, conocimiento e información.

 

La Cebra que Habla.: ¿Cuándo nace Lecturas sin Fronteras por la paz?

Diana Ladino.: Fue hace hace dos años que se logró, por medio del municipio de Quinchía, concretar el proyecto Lecturas sin Fronteras por la paz. Una vez listo se envió al Ministerio de Cultura para su aprobación y ejecución. La idea de fondo era (y es) llegar con la lectura y la cultura a zonas de difícil acceso.  Lugares donde las carreteras no se prestan para entrar y llevar este proceso tan importante de educación.  La topografía del municipio se prestó en su momento para que grupos al margen de la ley estuvieran en esa zona. Entonces el proyecto nace de la intención literaria de narrar la historia de esos lugares pero de otra forma. El nombre del proyecto viene de,  “Lectura”, porque es un proyecto de la biblioteca; “Por la Paz”, ya que se busca aumentar ese símbolo nacional para que la gente se sienta arraigada; y “sin Fronteras”, porque el conocimiento es un lenguaje universal.

 

Foto por: Diana Ladino.

 

LCQH.: ¿Cuál es el objetivo del proyecto?

D.L.: El objetivo fundamental es llegar a esas zonas de difícil acceso con un programa de lectura y escritura creativa. El proyecto tiene varios componentes, entre ellos, los talleres de la magia de leer y escribir, con los que se busca hacer una secuencia de actividades con el libro y las diferentes formas de leer: lectura en voz alta, lectura compartida, lectura visual a través de video, tablets. De igual manera se desea incidir en los niños para que conozcan las fases de un cuento y así ellos, con sus propias herramientas literarias,  empiecen a hacer una producción de escritura creativa. Desde ahí parte el concurso de cuentos “Quinchía Mí villa de los cerros” con el tema “Quinchía constuyendo paz”. Actualmente hay 4 categorías: preescolar y primero (niños que pintan); segundo y tercero (grado cuarto y quinto); grado sexo; y bachillerato  en bienestar rural. Posteriormente al envío de los cuentos se citan los jurados y se hace una premiación como incentivo para que ellos se apropien de este proceso escritural de manera personal y grupal.

Hay otro componente llamado “La mochila lectora”, una especie de tula que se les entrega con el objetivo de que lleven libros para sus casas, bien sea para lectura personal, o para que ellos puedan leerle a sus padres. El fin es incrementar el indice de lectura anual y sobre todo, impactar esta zona.

 

Foto por: Diana Ladino.

 

LCQH.:  ¿Cuáles han sido los resultados?

D.L.:  Todos muy positivos. Cuando se leen los cuentos, las historias que los padres le dictan a sus niños, nos damos cuenta que hay un proceso de recuerdos, de contar la época de la violencia que sufrieron las veredas. Son cuentos que mueven fibras, sentimientos. Cuando se elaboran esas historias y se ve la producción final, queda la impresión de que realmente la estrategia sí funciona. Cuando hay más de 100 niños que se sientan a escribir, a concursar, nos damos cuenta que el proyecto tiene sentido. Adicional de esos resultados la mochila les queda. Entonces es una estrategia que el docente puede seguir implementando en cada trimestre con el tema de los libros.  Esos son los resultados. Aunque de manera central está la felicidad de los niños, que ellos conozcan y aprendan. Eso es algo que no tiene límites, algo sin fronteras.

 

Foto por: Diana Ladino.

 

LCQH.: ¿Cuál es la proyección o impacto que desean tener?

D.L.:  La proyección y el impacto es generar en los niños un amor por la lectura. Por el libro. Por las diferentes maneras de sumergirse en la cultura. Y sobre todo que a través de la escritura creativa conozcan un poco de la historia de sus padres. Ahora los niños no están viviendo la violencia, pero si saben que sus padres la sufrieron. Y al contarla hay un proceso de sanación, reconocimiento y apropiaciones de que hubo violencia pero ya no la hay. Es decir, ellos entienden que están en una nueva época de paz y que deben plasmarla por medio de sus escritos. De igual forma se pretende que sea un proceso de compartir con sus familias. Y para nosotros, desde la biblioteca pública, es muy satisfactorio llegar hasta todas las veredas. Obviamente quisiéramos llegar a las 81 veredas y corregimientos, pero por el tema del costo es complicado. Hasta ahora hemos impactado 16 veredas y un solo corregimiento.  Entonces vamos a  apostarle siempre a que el libro como mano amiga, sea una herramienta de paz, unión, conocimiento e información.

 

LCQH.: Muchas Gracias.

 

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