Lo que dijo la estudiante

23
0

 


La Cebra que Habla se complace en presentar algunos versos de la obra, La última mujer, poesía inédita, 2018 de Carolina Hidalgo.  A propósito sobre los estudiantes, las marchas, las huelgas y los derechos a una educación de calidad en Colombia.


Por: Carolina Hidalgo

 

§

 

Ruido de medio día la multitud en los buses

el hambre y el estrés

semáforos y trancones

sombra de árbol paraíso perdido

 

§

 

aquél que tenía prisa

 ahora está cansado

nosotras que soñábamos ahora estamos verracas

un poco de negligencia

 

§

 

Aquí no hay cultura, solo desempleo

entre el desempleo una no puede detenerse y crear

El estudio cavila entre la aridez presupuestal

qué es aridez presupuestal sin cultura

si hubiese cultura nos detendríamos a estudiarla

 

§

 

el hambre es indiferente y la vida se hunde en los impuestos

si por lo menos hubiese cultura entre el desempleo

¡Maldita aridez presupuestal!

trampa de osos indefensos que no pueden utilizar sus garras

 

§

 

no puede uno ni prepararse ni redimir ni decidir

ni siquiera hay asilo en la aridez presupuestal

solo sonido seco de las monedas sin nación

ni siquiera hay razones en la aridez presupuestal

sino rostros perdidos que refunfuñan y padecen

 

§

 

si solo persistiera la cultura

no bombas ni las noticias amarillas rebuznando

canto de cultura sobre un desempleado

pero no hay cultura

 

§

 

¿Quién es esa niña que te mira directo a los ojos?

Cuando cuento, solo estamos dos, ella y yo, juntas

Pero cuando pienso de mí sobre mi destino nubloso

Siempre hay una niña que mira directo a los ojos

Desafiando segura en un halo inocente, benigno

 

§

 

Imagen del río Heráclito

Qué preguntas son esas que retumban

por los edificios financieros, tropezando en las esquinas

de una ciudad ahogada por el falso testimonio

 

§

 

Este apabullante terror en medio de la aridez presupuestal

bajo la mortecina evidencia del tiempo suena

sobre las agotadas cabezas dentro de la habitación

 

§

 

Allí está la pequeña habitación donde sólo habita el silencio,

No tiene lujos y la luz es escasa,

Los quejidos vanos a nadie pueden importar.

Sólo un perro se rascaba en la puerta y ladra:

Wau, wau, wau, wau, wau al hambre de un loco.

Luego llegó una vecina compasiva, trayendo comida.

 

§

 

Haiti estaba famélico y la asistencia frágil

Esperaban la comida, mientras los grandes hipermercados

Se quebraban a lo cerca, sobre el dólar.

El país se cayó, se sentó en espera.

 

§

 

Qué vida es esa sobre el desempleo

marchas y rebusques y consignas en las paredes mudas

bolsas se derrumban

Nueva York, Londres, Bogotá

Haití, Japón,

irreales.

 

§

Una mujer alimentó a su pequeño hijo

concedió una frágil esperanza, amor

Pancartas de colores indistinguibles gritaban

en el tráfico detenido, y aplaudían sus consignas

carros muertos en la acera

 

§

lluvia de flores que daban alegría

se oían besos dentro de pantallas encendidas y atestados cafés.

 

§

 

Entonces habló la estudiante:

-¡Eh! ¿Qué hemos concebido?

Amigos míos, la indiferencia que hiela el corazón

La permisiva ignorancia de un Juicio sin valor

Un gobierno en apariencia no puede salvar a nadie

Por eso y eso es solo por lo que hemos asistido

a la Otra Colombia.

No será registrado en nuestros cara-libros

Ni en las grabaciones que cubren la mañosa televisión

Ni bajo las ordenes que rompe el estresado obrero

Sino en la historia viva

 

§

 

Urra! Hurracos: he oído la bala adentrar en la carne dos veces

muchas veces pensamos en la bala, cada cual en su testimonio

pensando en la bala, cada cual asegura un testimonio,

pero al almuerzo, difusas noticias

rememoran por un momento a una víctima parecida:

un líder campesino, una lideresa indígena, una ama de casa.

 

§

-¡Paz! ¡Paciente!  el profesor opinó

Recíprocamente a la joven voz

-El siglo está confuso, tu corazón puede

recíprocamente a la razón, puliendo sensible

a la vigorosa voz.

 

§

 

Me senté en la ventana a pensar, con las nalgas acomodadas al marco,

la seguridad del gobierno está confusa, confusa, confusa

¿Pondré por lo menos orden a mis ideas?

 

Contamos historias desde otras formas de mirarnos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí