Notas sobre el ejercicio de la literatura en Pereira

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Los pereiranos de la primera mitad del siglo XX concibieron la literatura como una herramienta pedagógica.


 

Una ciudad es una decisión de un grupo humano de compartir costumbres, creencias, prejuicios, aspiraciones y en general, modos de entender el mundo. En ese espacio compartido los objetos pasan de lo público a lo privado, intercambiándose sus propietarios con el paso de las generaciones. Uno de esos objetos es el libro. Los volúmenes que los integrantes de una comunidad han acumulado en sus colecciones personales, una vez sus propietarios desaparecen, están condenados a entrar y salir de las casas y a ser leídos bajo diversos conjuntos de creencias.

Aunque Pereira no es una sociedad en la que sus integrantes hayan creado una cultura del libro, han acumulado ejemplares que han configurado una suerte de influencia, en el sentido en que en términos generales, les lectores y los escritores han acabado leyendo lo mismo y por lo tanto, construyendo unas mismas ideas o concepciones en torno a la literatura.

Basta con recorrer los estantes de las librerías de usado para darse cuenta que hay autores y obras que predominan, mientras hay literaturas y escritores de los cuales es difícil encontrar ejemplares.

 

Colección Literaria: La Chambrana. Secretaría de Cultura de Pereira. Foto por: Diego Val.

 

Los esfuerzos por estatuir una cultura del libro en Pereira han sido individuales, aunque no despreciables.

Los pereiranos de la primera mitad del siglo XX concibieron la literatura como una herramienta pedagógica, como un instrumento para inculcar el amor por la patria y la voluntad de progreso. Esa literatura circuló sobre todo en periódicos y revistas, en las que aparecía además como una señal de civilización, para denotar el paso a estructuras sociales más complejas, luego de la colonización antioqueña. Es decir, subrayar el paso de una sociedad en la que prevalecían las diferencias sociales basadas en la riqueza a otra basada además en la educación.

No es un rasgo predominante en la literatura en Pereira el interés por ‘violentar’ la estética imperante. Antes que experimentar y proponerse búsquedas estéticas, pareciera que los escritores pereiranos aspiraran solo a ser aceptados y reconocidos por su comunidad. Su mayor osadía consiste en intentar imitar a la perfección escritores “que nadie conoce”.

 

Colección Literaria: La Chambrana. Secretaría de Cultura de Pereira. Foto por: Diego Val.

 

Los escritores pereiranos no creen que sus coterráneos puedan llegar a ser escritores de valía. Siguen creyendo que la literatura es propia de seres iluminados o sobrenaturales o que esta es una sociedad inferior, incapaz de creaciones originales y de pensamiento propio. Y es posible que no existan, pero antes es necesario adentrarse en el estudio y la lectura de las pocas obras que conforman el acervo literario de los pereiranos.

La publicación de obras inéditas de autores fallecidos es tan importante como la difusión de aquellas de autores nuevos. Puede que no por su calidad, pero sí porque contribuyen a determinar las estéticas predominantes en diferentes momentos de la historia en la ciudad. Puede ser, además, una manera de saber con alguna certeza si lo que se llama nueva literatura pereirana lo es por sus rupturas y sus exploraciones o solo por la edad de sus autores.

En Pereira hay lectores avezados, desdeñosos de la literatura escrita por sus coterráneos. La reacción hacia ellos no debe ser reprocharles una actitud que por demás es promovida por los propios escritores. Más bien debe plantearse el interrogante sobre el tipo de obras que se escriben y los mecanismos de circulación de estas, que si bien involucran la iniciativa estatal, dependen también de la voluntad de los talleres literarios, las bibliotecas, los festivales de literatura, las librerías y los medios de comunicación para conseguir una difusión efectiva de las creaciones locales, a la par con la de autores nacionales y extranjeros.

 

Colección Literaria: La Chambrana. Secretaría de Cultura de Pereira. Foto por: Diego Val.

 

Porque también es nocivo asumir que una obra literaria solo es apreciable en cuanto expresa y defiende los valores establecidos de una sociedad, como ocurre en el caso de Pereira. Eso implica renunciar en cierta medida a la autonomía que caracteriza al creador y relega a un plano secundario su reflexión acerca de la obra misma.

Publicar y comentar las obras de los escritores pereiranos de todas las épocas, posponiendo al máximo los juicios de valor, podría contribuir a entender aventuras literarias y a dejar atrás prejuicios que no hacen otra cosa que confinarnos a la precariedad, sin beneficio de inventario.

Es dañina la idea de que el éxito de una obra o la formación de una literatura depende de la iniciativa estatal. Una literatura se forma gracias a la manera creativa como se violentan las ideas y las palabras que legitiman modos de entender la realidad. Y el Estado es reactivo frente a toda violencia. Así que los medios están en la investigación, la conversación y la lectura juiciosa que cada lector y escritor haga de obras y acontecimientos literarios. A ningún Estado le agrada el pensamiento libre.

 

Colección Literaria: La Chambrana. Secretaría de Cultura de Pereira. Foto por: Diego Val.

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