Por Nora

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Es una de las tantas víctimas de accidentes de tránsito en la doble calzada Pereira Cerritos. Una vía fundamental para la ciudad pero que debido a los problemas que presenta para los usuarios, se ha convertido en una ruta de muerte. 


Nora, una humilde mujer trabajadora del servicio doméstico, perdió la vida el pasado fin de semana al ser arrollada por un vehículo en inmediaciones del CAI de Cerritos.

La doble calzada Pereira Cerritos, que se ha convertido en una vía llena de vida, comercio y nuevas viviendas, es a la vez, una vía de muerte.

 

Construida por el sistema de concesión, parece increíble que se haya permitido (o se vaya a permitir) prolongarla por algo más de veinte años, sin que se exija la dotación de la infraestructura elemental para hacer seguro su uso.

Entre los problemas que padecen los usuarios, por la ausencia de esa infraestructura adecuada en esta importante ruta de comunicación con el occidente, resaltan los siguientes.

Los vehículos se aglomeran a la espera de precarios retornos, como en el caso del acceso a la poblada zona de Galicia y al parque Consotá. En fines de semana o eventos especiales, es tal la congestión que la calzada de giro se satura (en el sentido oriente-occidente) y las colas de vehículos llegan incluso hasta más allá de la planta de Terpel.

Es una verdadera apuesta contra la muerte intentar cruzar esta avenida, ya que en todo su recorrido cuenta apenas con un puente peatonal a la altura del ingreso a Estación Villegas.

Se ha permitido la proliferación de construcciones ilegales de tipo comercial, que copan a lado y lado los márgenes de la ruta, generando graves riesgos al permitir indebidos parqueos en el perfil vial.

Peatones y ciclistas  no cuentan con un andén o carril seguro por donde circular, deben hacerlo por la berma, lo cual es altamente riesgoso.

Y los que llevan la peor parte son los motociclistas, víctimas frecuentes de los accidentes, en razón, además de todos los problemas mencionados, a la alta velocidad con la que circulan los vehículos.

Lamento la muerte de Nora, a quien no conocí, así como la de todas las personas humildes que día a día arriesgan su vida para llegar a su lugar de estudio y trabajo, cruzando o circulando por vías inseguras.

Los accidentes de tránsito, según las estadísticas, causaron a nivel nacional algo más de 6.800 muertes el año pasado, registrándose 18 por día, una persona fallecida cada 77 minutos.

En Pereira, según la encuesta de cultura ciudadana del año 2005, la Avenida 30 de Agosto y su prolongación en doble calzada Pereira-Cerritos, es la vía que mayor muertes en accidentes de tránsito presentó.

No sé si exista información actualizada, pero es importante partir de ella para poder tomar las acciones requeridas.

¿Será que podemos realizar una campaña de cultura ciudadana, identificando los accidentes, poniéndoles rostro y contexto, y exigir que se mejore la seguridad de la infraestructura vial en Pereira?

Para quienes transitamos cómodamente en nuestros vehículos particulares, los accidentes cotidianos en los que tantos pierden la vida deben dejar de ser apenas un estorbo que provoca trancones.

La indiferencia con el sufrimiento del Otro es no solamente estúpida sino completamente inaceptable.

 

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