Reformas que deforman.

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En Colombia se han planteado reformas colmadas de anuncios de transformación con principios de igualdad. Sin embargo, el alcance de estas políticas, medido a través de indicadores, da cuenta de resultados contrarios en materia de desarrollo económico: renta per cápita baja asociada a una elevada desigualdad, y el producto Interno bruto (PIB), al término del 2022, comprometido en un 53,4% en relación a la deuda externa. Por consiguiente, el índice de desarrollo humano ubica a Colombia en el puesto 88 de 191 países que hacen parte de este indicador para el mismo año. En este sentido, el país está por debajo de Brasil, dos puntos; de México, seis; y de Perú, diez (Infobae, 2022).

¿Quién es el responsable de esta situación? La respuesta es sencilla: una clase política que actúa en favor de los intereses de los EE.UU como apuesta a la nueva colonización, por además ligada al sector de la población más rico del país que siendo el 10% del total, ostenta el 70% de la riqueza (Piketty, 2022) y son estos quienes finalmente han aplicado el recetario que termina definiendo nuestro presente y futuro.

Por lo tanto, es fácil comprender que la situación por la que atraviesa el país no es obra y gracia divina, ¡por supuesto que no!

A causa de lo anterior, el bienestar del que han gozado países desarrollados, está cimentado en buena parte en la desgracia de los nuestros.  Ahora bien, un pilar fundamental para dar un viraje a esta historia, consiste en tener amplio acceso a educación pública de alta calidad, que, a pesar del sistema imperante, disponga de docentes con la capacidad de comprensión requerida para educar jóvenes que alcancen una visión de vanguardia mundial, que puedan enfrentar los desafíos a la altura del desarrollo de las fuerzas productivas y las necesidades de la sociedad.

Cabe mencionar, el país viene presentando brechas cada vez más amplias entre los estudiantes de zonas urbanas y rurales. Según columna de la Revista Semana de Eduardo Echeverri (11/2022), en las pruebas Saber 11 del año 2021, los alumnos rurales sacaron en promedio 26 puntos menos que los de las zonas urbanas”, en lo que también tuvo que ver la pandemia.

A modo de repaso, sobre la historia del sector educativo, caben los planteamientos de José Fernando Ocampo en su libro: “La Educación – De la Colonia al siglo XX”, en él explica que, entre los factores determinantes para la educación pública en Colombia, estuvo en primer lugar, la injerencia de los organismos controlados por EE.UU desde 1950 en adelante, los cuales invirtieron millones de dólares en la educación para materializar sus propios intereses, política de Kennedy, denominada “revolución preventiva”, con la que cooptaron a la élite intelectual del país y América Latina; y en un segundo nivel, la resistencia civil librada por el movimiento magisterial, los estudiantes, la comunidad educativa y la sociedad misma.

Explica este experto que, entre el Estatuto Docente en 1979 y la Ley General de Educación de 1994, el magisterio consiguió mejorar la calidad de la educación y la liberó de la supervisión de la iglesia, la politiquería y el clientelismo en el que incluso se negociaba la dignidad de los docentes; además, le quitó el poder al Estado sobre los contenidos orientados (autonomía escolar para las instituciones) y le dejó solo la obligación de financiarla, convirtiéndose en el logro más importante de la historia moderna de la educación en Colombia, lo que representó una derrota histórica para la política neoliberal.

No obstante, en épocas recientes sorprendió que, durante las marchas del 1 de mayo en Colombia, casi treinta años después, se viera a líderes sindicales, principalmente de la otrora luchadora Federación Colombiana de Educadores – FECODE – defendiendo las reformas del actual gobierno, aprobadas por el Fondo Monetario internacional y el Banco Mundial, mientras coreaban “¡abajo las reformas neoliberales!”.

¿Por qué FECODE parece haber olvidado toda esa historia y ahora agita las citadas reformas? ¿Consideran pueden llegar a ser distintas cuando tienen la génesis de las anteriores?

Así pues, el llamado cordial es a que se estudie a fondo el contenido y los detalles de las reformas, y que los profesores del magisterio reaccionen frente al hecho regresivo que altera los criterios elementales de la educación básica y media, propuesta que permite a practicantes sin título profesional, reemplazar a los docentes. Tienen en la mira logros que ya había adquirido el magisterio con el Estatuto Docente y que no pueden ser entregados a Petro, ni a ningún otro gobierno.

Agrónoma. Magister en desarrollo sostenible. Investigadora y docente universitaria.

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