Sobre el colector Egoyá

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Martha Alzate - Columna Egoyá

 


Sería muy importante que a la par que se ejecuta esta obra, se planifique lo que habrá de suceder con los terrenos que bordean esta intervención.


 

Es una buena noticia que se vaya a intervenir esta canalización que, debido a su antigüedad y método constructivo, presenta múltiples fallas y los consecuentes riesgos para la estabilidad de los suelos.

Desde que el Eje Cafetero sufrió la tragedia del terremoto de 1999, se viene discutiendo la necesidad inminente de reconstruir el colector, a partir de varios diseños y proyectos.

A instancias de la nueva junta directiva, la empresa de acueducto y alcantarillado tomó la decisión de analizar otro diseño, que incluye la desviación de las aguas recolectadas por el Egoyá a un colector paralelo que se construirá en cercanías a la vieja conducción.

Y, esta, conservarla como una especie de filtro en piedra, para recoger algunas aguas de escorrentía que buscan naturalmente el lecho de la antigua corriente.

Lo que se pretende es disminuir drásticamente el caudal que hoy circula por la canalización, y trasladarlo a una nueva, situada por debajo de las vías públicas.

 

Así, de paso, se evita la costosa compra de predios.

La alternativa técnica parece la más sensata posible, en términos de dar solución a la emergencia, usando los recursos de una manera eficiente.

Sin embargo, brilla por su ausencia una propuesta de ordenamiento de los lotes aledaños.

El Plan de Ordenamiento, desde el año 2000, reconoció como un hecho urbano importante el recorrido de la quebrada Egoyá, canalizada desde su nacimiento en inmediaciones de la Circunvalar hasta su desembocadura en cercanías de Turín, marcando claramente su área de influencia.

De tal suerte que no se trata solo de aliviar el alcantarillado sustituyendo la deteriorada estructura de recolección existente.

También es necesario, y así lo obliga el POT vigente, desarrollar a través de planes parciales los terrenos colindantes.

Sería muy importante que a la par que se ejecuta esta obra, desde Planeación Municipal o la EDUP, se planifique lo que habrá de suceder con las manzanas que bordean esta intervención.

 

Egoyá

 

Reconocer los planes parciales adoptados y sin ejecuciones, y articularlos en un ejercicio de una escala mayor, es una tarea que se vuelve imperativa a partir del anuncio de la inversión pública en el sector.

Hacer coincidir las ejecuciones con lo planteado en el ordenamiento no es una opción, es un deber legal.

De tal suerte que no se pierdan ni la proyección futura de la ciudad, ni los recursos que forzosamente se derivan de estas intervenciones, como las plusvalías.

Esto debido a que las obras a ejecutar, como es evidente, incidirán en los precios de los suelos cercanos, que pasarán de estar frente a una zona de riesgo a tener un alcantarillado totalmente renovado y a bordear el trazado de una nueva avenida importante.

Mitigación del riesgo, nuevo alcantarillado y gran avenida, son todos ellos producto de la inversión de cuantiosos recursos públicos.

El efecto de estas ejecutorias en los precios de la tierra, debe ser cuantificado por la administración y distribuido equitativamente.

Con ello, como mínimo, se debería buscar financiar los espacios públicos contemplados en el POT para esta zona.

 

Egoyá

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