Turismo en los pueblos del paisaje cultural cafetero

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Alguna vez le dije al Gobernador de Risaralda Sigifredo Salazar, que realizara una especie de incubadora de emprendedores en los municipios con mayor potencial turístico. .. por ahora esta propuesta no ha sido acogida


 

El turismo requiere ciertos servicios de soporte. Hay algunos viajeros que están dispuestos a pasar privaciones con tal de acceder a las bellezas de la naturaleza, experiencias extremas o vivencias autóctonas. Pero la mayoría requieren algunas condiciones, como mínimo un alojamiento cómodo y buenas opciones para comer.

Me ha llamado la atención, en los recorridos que realizo por algunos de los pueblos del Paisaje Cultural Cafetero, la amplia ventaja que en materia de desarrollo turístico le lleva el Quindío a Risaralda.

Quinchía y Circasia, poblaciones que he visitado recientemente, me permiten hacer un comparativo para ilustrar mi argumento.

 

Quinchía-Risaralda.

 

La Villa de los Cerros cuenta con una amplia oferta en materia de atractivos de naturaleza representada en sus cerros, cascadas y ríos, y el avistamiento de aves. No obstante, los alojamientos son incipientes y en cuanto a cafés y restaurantes con perfil turístico únicamente existen, Guayacanes (ubicado en la vía que conduce a la vereda San Pedro), y Café Emilia, un lugar donde es posible ordenar una preparación manual, servida por un joven barista que conoce bien el grano que prepara.

En cuanto a Circasia, aunque este no es uno de los municipios con mayor desarrollo turístico del Quindío, actualmente el visitante puede encontrar numerosos restaurantes, con propuestas innovadoras como los establecimientos Fríjoles Express o Davinci.  Igualmente, es destacada la variedad de cafés especiales, como Ktarte Café, Juan & María, o El Depósito. En este último Juan Camilo, un joven y estudioso lugareño, nos habló apasionadamente sobre el cultivo del café, sus variedades, formas de recolección y procesamiento.

Adicionalmente, Circasia tiene una arquitectura más cuidada, aunque la continuidad de las casas de bahareque se ve interrumpida por otro tipo de edificaciones de estilo diverso y materiales que riñen con el carácter de las construcciones de la colonización antioqueña.

 

Circasia-Quindío.

 

El único despropósito, verdadero atentado contra el patrimonio de la cultura cafetera, es el templo principal, hoy en construcción.  Este carece totalmente de diseño, no respeta el entorno, sus materiales son fríos (levantado totalmente en concreto), y los acabados mediocres (las líneas de la fachada desplomadas y las bajantes en PVC a la vista).  Un tema del cual Quinchía puede tomar atenta nota, toda vez que su templo principal también se encuentra hoy en proceso de reconstrucción.

Pese a este desacierto, es notoria la diferencia en número de visitantes, servicios de soporte y oferta turística entre uno y otro municipio.

Alguna vez le dije al Gobernador de Risaralda Sigifredo Salazar, que realizara una especie de incubadora de emprendedores en los municipios con mayor potencial turístico.  El requisito sería proponer una oferta gastronómica diferenciada y de calidad, y el gobierno podría apalancarlos mientras se va generando la demanda (que tarda en consolidarse, según un cálculo optimista, unos dos años).

 

Circasia-Quindío.

 

Por ahora esta propuesta no ha sido acogida. Sin embargo, está claro que sin una amplia variedad de sitios para comer, de buenos estándares, será muy difícil convertir al turismo en una opción real de ingresos para los habitantes de muchos municipios de nuestro departamento.

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