Estilos de vida saludables

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El desgaste en el cuerpo es acumulable, y las enfermedades graves, en muchas ocasiones, se van generando a partir de la repetición de hábitos inadecuados. Para dejarlos es imprescindible educar, y ser vigilantes de nuestro bienestar.


 

 

En Colombia, el próximo 24 de septiembre es el día nacional de la lucha contra la obesidad y el sobrepeso, y toda la semana, la de hábitos de vida saludable.

Diferentes actividades se realizan esta semana, relacionadas con evitar el tabaquismo y la obesidad, promover la alimentación saludable, la realización frecuente de actividad física  y la prevención del cáncer, entre otros.

 

 

 

 

 

En relación a la alimentación, las recomendaciones son sencillas: variada y que incorpore frutas y verduras, restringir el consumo de grasas saturadas, disminuir el azúcar, limitar la sal, privilegiar los alimentos integrales  y darles adecuado manejo y conservación , lactar a los bebés, vigilar el peso.

En cuanto a la actividad física, se indican tiempos estimados por semana de dedicación al ejercicio de acuerdo a la edad, dividiéndolos entre moderados y fuertes. 150 minutos/semana para los primeros y 75 minutos/semana para los segundos.

 

 

 

 

Realizar por lo menos dos veces a la semana actividades de fortalecimiento muscular, y mantener limitado a dos horas semanales el tiempo dedicado a video juegos, televisión o internet, son otras de las recomendaciones.  En todo caso, los niños o jóvenes menores de 18 años, deben realizar dos horas diarias de ejercicio.  

También se recomienda evitar el transporte motorizado.

Sin embargo, la realidad cotidiana de los colombianos dista mucho de alcanzar el óptimo planteado por estas recomendaciones.

 

 

 

 

En relación a la alimentación, además de una inadecuada frecuencia en el consumo de comida “chatarra”, en nuestro día a día están siempre presentes el azúcar, las bebidas azucaradas, las grasas saturadas, los embutidos, las harinas procesadas y los lácteos.

Su producción y comercialización es una industria, que se cuela en nuestro diario vivir, haciéndonos gastar grandes proporciones del ingreso para inundar nuestra mesa de comidas bajas en nutrientes, poco balanceadas, y excesivamente calóricas.

Por lo tanto, tomar el control y ser vigilantes de nuestra alimentación, se convierte en la mejor manera de evitar trastornos de salud.  

 

 

 

 

En cuanto al ejercicio, la actividad física necesariamente se debe complementar por fuera de la escuela.  ¿Cómo? Con oferta pública deportiva, masiva, en instalaciones deportivas y también en los parques y espacios públicos.  

De esta manera, al tiempo que se incentiva  la actividad física, se previenen otras conductas inadecuadas como el exceso de internet, televisión o video juegos, el consumo de tabaco o sustancias psicoactivas. Y, para los adultos, incorporar la actividad física en su rutina diaria, no solo de manera esporádica.

 

 

 

 

Estas medidas, que son simples y económicas, serán rendidoras, quitarán presión a los sistemas de salud  y ayudarán a mejorar la calidad de vida de todos.  

Para lograrlo es imprescindible educar. El desgaste en el cuerpo es acumulable, y las enfermedades graves, en muchas ocasiones, se van generando a partir de la repetición de hábitos inadecuados.

La vida de cada uno de nosotros se juega en entender que los alimentos que llevamos a  nuestra boca, al igual que aquellas actividades que componen nuestro día a día, tienen un impacto directo en nuestro estado de salud.

 


 

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