La Celia y el día de la familia

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En estos tiempos de agosto, traemos un relato de Juan Velásquez, que vivió varios de aquellos “días de la familia” celebrados en el municipio de la Celia, Risaralda, y que es convocado cada año en el mes de las cometas.

Llegó, por fin, el tan anunciado día de la familia que en el mes de agosto celebra el municipio de la Celia. Esta conmemoración es la fiesta más esperada por los pobladores y sus familias llegadas de otros municipios y del exterior, a los que la morriña los empuja a visitar la tierra de sus ancestros.

Desde temprano, los vecinos inician los preparativos, las instituciones educativas se unen al festejo, la administración municipal aporta carpas, sonido, sillas, en fin, toda la parafernalia y la programación que incluye: himnos, animador, actividades deportivas, cantantes populares, permisos para preparación de viandas, actividades recreativas, refrigerios, personajes invitados, etc.

Hasta la naturaleza se suma generosa brindando el sol, el firmamento azul y los vientos para la competencia de cometas; el 90% de las gentes dejan casi vacío el casco urbano, pues es tradición que el escenario sea la Laguna, ubicada a media hora aproximadamente, en la parte alta de la montaña, ideal por tratarse de un área extensa y llana. El recorrido hacia la Laguna recibe el nombre de vuelta al perro, por tratarse de escalar por la antigua vía destapada, girando al retorno por la carretera que comunica con Pereira, haciendo un tránsito circular.

Aquel día flota en el ambiente la sensación de libertad y la vista descansa contemplando la sinuosidad topográfica, donde los labriegos plasman su esfuerzo en esmerados cultivos; hoy prima el cultivo de café, entreverado con plátano, es así desde que en los años sesenta empezó la tecnificación de la caficultura, reemplazando los cultivos de pancoger, la huerta casera, los potreros y  el tradicional arábigo, con mayores densidades de siembra, de preferencia por el uso intensivo de fertilizantes químicos, prácticas que le abrieron paso a la variedad caturra de café.

Fotos: alcaldía de la Celia.

Sobre la vía, hay que recordar fue pavimentada a comienzos de siglo XXI y, al poco tiempo quedó inhabilitada por un derrumbe en la bancada, haciéndole compañía el aviso: “transite bajo su responsabilidad, zona geológicamente inestable”- ¿se adelantaría la obra sin estudios previos?, ¿existen planes de recuperación?

Para la fecha descrita, la animación revive el alma del sendero; niños, jóvenes y ancianos caminan a ritmos distintos, parejas de enamorados a paso lerdo cuentan y cantan sus cuitas amorosas; se cuenta que el número de nacidos aumentan a los nueve meses por el agite pasional de la ocasión, al unísono con rupturas y traiciones. A la una de la tarde, el decorado de la Laguna ha pasado de solitario, con escasas personas transitando y, algunos semovientes vacunos y equinos pastando; a colorido multiforme, caravanas de vehículos, ruidos, risas, variadas actividades, gentes que van y vienen preguntando si han visto a fulano de tal, semejando un día carnavalesco su columpio de sensaciones y solaz. Él entorno se manifiesta en una atmosfera diáfana que moldea las cosas y, la alegría llega al alma emitiendo gratos efluvios que flotan en seres enervados por las circunstancias, en tanto el aire eleva las cometas ululando en gratitud al verano. La comunidad va arribando en oleadas por diversos modos de locomoción: caminando, bicicleta, moto, vehículos de diverso tipo, algunos a caballo, etc.

Luego llegan las autoridades y la banda municipal va afinando, el altavoz o bombarda emite sonidos musicales antes de anunciar las actividades a desarrollar, los toldos alrededor de la tarima principal van acomodando e iniciando la preparación de sus ofrendas, aparecen avisos alusivos al evento pegados en las fondas y viviendas, en algunos árboles y en la tarima se ubica el más representativo estandarte de bienvenida. Ya instalado el comité organizador convoca a personalidades, visitantes ilustres, comerciantes y, comienza la lectura del programa, destacando la premiación a los ganadores en los concursos de cometas, poesía, pruebas deportivas, concursos recreativos, calentando el escenario que se  va  abarrotando de parroquianos sonrientes, saludando a diestra y siniestra y emitiendo sus impresiones: ojalá no nos llueva, que varraquera como se va llenando esto, ¿cómo la ve hermano?, ya se está poniendo sabroso, vamos calentando garganta con un guarito; uy, el pueblo como que se quedó solo, mientras, se tropezaban a cada paso con hombres cargando cestos de provisiones, niños correteando y el infaltable murmullo de indistintas voces.

De pronto, el animador anuncia la intervención del señor alcalde que inicia su perorata anunciando las buenas nuevas para su comunidad; “respetado pueblo, aprovechando el día de la familia que hoy nos reúne, aprovecho para felicitar a las familias por su heroico trajinar de cada día, que enaltece el agro de nuestro municipio, del departamento y de la nación… precisamente traigo la buena noticia  de que esta administración preocupada por  sus hijos, por la juventud, aprobó de forma unánime la revolución de las bicicletas ya que en adelante sus hijos podrán llegar a recibir su formación educativa  en estos caballitos que tanta gloria  y emoción nos han suscitado; cada muchacho tendrá su transporte garantizado. Ahora para los mayores, viene la mejor decisión que enaltece mi cargo y elevará la condición de vida  de la población urbana y rural; me emociona sobremanera contarles que los bonos de agua del ministro Carrasquilla- me da cosquilla la buena nueva- han sido adoptados enalteciendo la gestión que con decoro, transparencia y pulcritud estamos cumpliendo; señoras y señores, fortaleceremos los acueductos rurales y tendremos un supermodelo acueducto urbano que garantizará a esta y otras muchas generaciones agua potable por siempre amen; que viva nuestro ministro, que viva el señor presidente, que vivan nuestros concejales, que viva yo viendo y empujando el progreso de nuestra comarca, muchas gracias”.

Años después se conocería que los Bonos Carrasquilla fueron créditos leoninos. Se les prestó a los municipios a tasas escandalosamente altas, de manera que estos están hoy pagando la deuda inicial más una suma dos o tres veces mayor. Son créditos con una seria de restricciones ajenas a todas las estructuras de financiamiento vigentes en Colombia, porque no pueden ser reestructuradas ni prepagadas. El mismo contrato induce a corrupción a los alcaldes. Los recursos se perdieron y al final el Estado tuvo que salir a rescatar a los municipios con 495.000 millones de pesos. No solo se violaron la moral y la ética, sino también la ley. Puede haber, o peculado culposo, o peculado doloso. Para poder hacer el negocio se impulsó un cambio en la Constitución y una nueva ley, la 1176. Respecto a las ciclas, se recuerda que el alcalde en su campaña prometió el arreglo de vías y buscar presupuesto para arreglar la bancada que afectó la carretera a la Laguna, pero, resultaba más económico la opción de las ciclas; el presupuesto para arreglo de vías ¿qué camino cogería?   

De aquella festiva jornada quedan emociones vividas a plenitud alejando temporalmente la tristeza, la tarde la va despidiendo, coloreando con tintes de nostalgia el día vivido, pero ya ido, quizás para unos haya sido el amanecer de un nuevo amor, poniendo grados de esperanza al futuro de sus vidas, otros sufrirán los excesos de comida, ejercicio y licor y, a los más, les quedarán huellas archivadas en el alma. La romería de retorno sucede hasta altas horas de la noche. Las consecuencias del día familiar, poco a poco se van desgranando entre chismes, consejas, carantoñas y, evocaciones de un día de fantasía.

En el pueblo los gritos, dimes y diretes, carcajadas y bullicio, en lucha contra el volumen de la música, prolongó casi hasta el amanecer la vigilia de los celianeses que seguirán disfrutado las otras festividades que el calendario registra: las fiestas de la lluvia, del yipao, cabalgatas, la navidad y año nuevo, la semana cultural del colegio Liceo de Occidente, la advocación a la virgen del Carmen, san Isidro Labrador. Para los colombianos cualquier motivo por baladí que sea, prende la chispa de la rumba. ¿Seremos felices, o nos pondremos la máscara que esconde nuestras miserias? ¿y para cuándo decidiremos conscientemente a quienes elegimos?.

Licenciado en ciencias sociales y filosofía. Caminante y escritor de historias.

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