La Rana Raw Food: alimentación viva, una alternativa para vivir mejor

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De pequeña soñé con ser astronauta, cosa que más tarde se realizaría de una forma menos literal.


 

Foto de Juliana Jimenez

 

Juliana Jimenez estudió Ingeniería Ambiental en la Universidad Nacional de Colombia. Cuando terminó, fue a trabajar a la Base Naval de Málaga con La Armada, en la planta de “Compostaje y Reciclaje” en el Pacífico, donde la exuberancia de la selva reafirmó su pasión por la biología.

 

Ese lugar es fuerte, imponente, de pacífico no tiene nada, y ahí me di cuenta de que como ingeniera me faltaba cierto conocimiento para decidir ciertas cosas. Así que decidí seguir estudiando. Busqué un Máster relacionado con la ecología, y el lugar idóneo fue Brasil, en la Universidad Federal do Río de Janeiro, donde además trabajé métodos de muestreo de cuencas hidrográficas, y donde estuve dos años y medio.

 

Después de la maestría Juliana fue invitada a trabajar en Buenos Aires, en una multinacional de energía térmica con gas- oíl; sin embargo, después de siete meses sintió el llamado de la tierra y continuó su viaje hacia la Patagonia en Argentina.

La idea era pasar un par de meses en Bariloche y subir por la cordillera hasta llegar a Colombia, sin embargo, El Valle de las Golondrinas marcó este viaje:

Foto de Juliana Jimenez

 

Me atrapó ese lugar, yo venía buscando aprender a sembrar, y allí fue donde conocí a Fernando Upía, un agricultor muy organizado y con quién establecí una gran amistad que hasta el momento se mantiene.

Cuando regresé a Pereira, me hice una pregunta: ¿si me muriese mañana que haría? la respuesta fue que lo único que me permite sobrevivir es sembrar, y desde ahí no he podido sacar las manos de la tierra. Ya no es una cuestión de sobrevivir, sino que mi corazón se contenta con meterme a la huerta y ver crecer la vida.

 

 El recorrido profesional siempre está ligado al recorrido emocional y como fui hija menor, entonces como que las hijas menores tenemos mayor libertad.

Hija menor de cuatro hermanas, ese rol le ayudó a pasar por desapercibido las proyecciones profesionales de sus padres:

 

Foto de Juliana Jimenez

 

Desde chiquita, yo no tuve mucha influencia sobre qué estudiar y de niña hubo dos vocaciones: una, astronauta, la otra era bióloga, yo decía que iba a ser investigadora.

 

Siempre estuvo muy ligada a todas las ciencias de la tierra.

 

Culinaria Viva

El primer acercamiento a la Culinaria Viva fue en Brasil, a parte del Máster en Ecología, Juliana pudo participar en talleres de Alimentación Viva de la Fundación Oswaldo Cruz, el cual lo impartía la maestra María Luisa Branco, quién después de pasar por un cáncer de páncreas, logró hallar la recuperación en el batido de clorofila y una dieta de comida viva (cruda).

Así surgió la Fundación Oswaldo Cruz, allí Juliana, aprendió a germinar semillas, recetas con preparaciones crudas, y toda la parte teórica de lo que aporta cada planta a nuestro cuerpo; mientras en la Patagonia tuvo contacto con la tierra, la siembra y todo el proceso de ver surgir la vida.

Toda esta experiencia converge en este maravilloso proyecto: La Rana Raw Food.

 

Foto de Juliana Jimenez

 

La Rana Raw es un símbolo muy importante para los indígenas colombianos, representa la fertilidad, la abundancia, buenas siembras, así que otro nombre no podría tener.

 

Empecé hacer huerta orgánica en la finca de la familia y brotes de girasol.

 

Los brotes de girasol son una parte fundamental de la culinaria viva; son una fuente de encimas, catalizadoras de energía, conectoras y trasportadoras, hacen que la vida ande: fundamental.

Todo comienza a tener forma, cuando Juliana empieza a impartir talleres de culinaria viva, en el 2013 en la ciudad de Pereira.

 

Cuando yo presento La Rana y lo que representa, mucha gente lo mira como si fuese algo de otro planeta, y cuando presento los talleres parece que a la gente le hablase de otro universo.

 

 

La Rana Raw Food se ocupa de las dos partes del proceso del alimento: sembrar y preparar los alimentos vivos.

En la siembra se imparten talleres que puedan ofrecer conocimientos sobre cómo empezar pequeñas huertas que permitan adquirir ciertos alimentos, y a su vez intercambiar con otros talleristas como Fernando Upía.

 En la preparación de cada receta, la Alimentación Viva prioriza el elemento vivo de cada fruta o verdura, ya que cuida la energía, sus nutrientes, y mantiene su gusto rico, fresco y su belleza.

 

Tenemos talleres de dulces, ensaladas, germinados, clorofila, trabajamos con plantas comestibles, fermentos deshidratados.

 

 

La Rana ha participado en distintas ferias con Pop-Up, y ha podido impartir talleres en Cartagena, Bogotá, Santa Rosa y Armenia. Sus productos característicos son: el pan esenio, los pie hechos con dulce natural, fresas con chocolate y otro de banana y mantequilla de maní, batido de clorofila, ensaladas con suculentas.

El objetivo principal de La Rana Raw es enseñar, sin embargo, algunos de los alimentos se pueden adquirir en diferentes espacios; uno de ellos es la sala de Té, Shangri-La, donde preparan Sándwich y pasteles con el pan esenio y deliciosas hamburguesas de pringamosa.

 

Nuestro conocimiento pretende brindar una alternativa para que podamos vivir en abundancia y en armonía con la tierra, somos de la tierra, somos seres biológicos. Además de que nuestro cuerpo llegue a ser ecológico, lo cual significa que viva en plenitud, armonía, risa, juego, danza y amor con nuestro universo.

 

Foto: La cebra Que Habla

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