Mirar otros pasados para pensar nuestro presente

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Así es que encuentro relación entre esta lectura y nuestros actuales esfuerzos por lidiar con el aumento exponencial y las complejidades que trae el desarrollo, sobre todo en los conglomerados urbanos.


 

 

 

Por estos días estoy leyendo un libro del reconocido escritor y periodista Joseph Roth, titulado: “Crónicas Berlinesas (Paisajes Narrados)”, cuya narrativa se centra en plasmar con lucidez e ingenio escenas de la capital de Alemania.

 

Joseph Roth vivió allí en el periodo de entreguerras – años 20 y 40- y tuvo la agudeza para retratar el ambiente político convulsionado de Europa, los avances de la técnica -que trajo consigo el proyecto de la modernidad- y la tormenta social que amenazaba con crear un nuevo orden político.

 

Aficionado a recorrer la ciudad, a veces por el simple placer de observarla, fue un gran caminante y asiduo usuario del transporte público, buscando “retratar el tiempo”.

 

 

 

Foto extraída de : El Cultural

 

 

En estas crónicas se puede comprender la dinámica enloquecida de las urbes, reflejo de un sistema económico vertiginoso, condenado ayer como hoy a crecer hasta los límites de la irracionalidad so pena de dejar de existir.

 

Así es que encuentro relación entre esta lectura y nuestros actuales esfuerzos por lidiar con el aumento exponencial y las complejidades que trae el desarrollo, sobre todo en los conglomerados urbanos.

 

Por ejemplo, una sonrisa se dibujó en mi rostro leyendo párrafos como este:

 

“Expertos elegidos por las autoridades viajaron por todo el mundo para estudiar el tráfico de las grandes ciudades. Al regresar, redactaron un nuevo código de circulación en el que gran número de artículos chocaban entre sí como los tranvías”.

 

 

Berlín en los años 20. Extraída de: Momentos del Pasado.

 

 

Recordé nuestras propias comisiones de expertos en sus peregrinaciones por las grandes ciudades del mundo, intentando imitar, aunque mal, lo que ven. Tuve entonces la sensación de que somos, en general, poco originales.

 

Y ¡Qué decir de los problemas sociales reflejados en esas páginas de Roth!

 

En la Alemania de los años veinte se vivía un verdadero éxodo de judíos que buscaban refugiarse en este país, provenientes de todos los rincones de Europa. Injuriados y expropiados, buscaban Berlín como punto de partida para salvar sus vidas huyendo a otras latitudes como América. Muchos de ellos jamás lograron emigrar y quedarían condenados a habitar permanentemente en albergues para indigentes -en los que se agrupaban por miles-.

 

Al considerar este panorama, me fue imposible no pensar en los seis millones de desplazados en Colombia que se han visto forzados a incorporarse –prácticamente sin tener cómo hacerlo- a nuestras ciudades.

 

Hemos apreciado, tal vez en exceso, a la moderna ciudad europea, intentando infructuosamente emularla, sin embargo, una mirada menos romántica a su pasado reciente –algo menos de cien años-, nos muestra los terribles problemas sociales y los cambios vertiginosos, que los ciudadanos de esa época se vieron obligados a asimilar en cortísimos plazos.

 

Tal vez el idealismo, con el que miramos a quienes consideramos desarrollados, es un reflejo de la ignorancia provinciana. Deslumbrados por lo que se percibe en alguna peregrinación turística, o por lo que se lee superficialmente, se nos olvida acompañar nuestras observaciones de una comprensión profunda de esas sociedades, o de un juicio razonado de lo que pretendemos replicar en relación con nuestras propias realidades.

 

 

Joseph Roth en el centro. Extraída de: La Voz de Galicia

 

marthaalzatecolumnista@gmail.com @marthaalzate_

 

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