Qué pedir al año nuevo

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Que las autoridades locales, a las que les faltan todavía dos años en el poder, dejen sus afanes electorales y se concentren en poner orden, y en los proyectos que contribuirán a mejorar las condiciones de vida de sus gobernados


 

 

 

 

El año 2017 está a punto de terminar.  Siempre, en esta semana previa al fin de año, viene el mismo balance que resume lo que uno ha venido cosechando durante los 360 días precedentes.

 

 

 

¿Qué sentido tienen estos cortes de cuentas?

 

Las repeticiones, que se instalan en ciclos naturales, son también actos simbólicos, mediados por la cultura y las tradiciones. Y está bien, a mi juicio, que se tenga la sensación, aunque relativa, de que algo termina y puede abrirse un nuevo comienzo.

 

Por ello, al próximo año le pido:

 

 

  1. Que se consolide el proceso de paz en Colombia y que los resultados electorales no afecten sustancialmente lo que se ha avanzado en este propósito.
  2. Que los populismos, tanto de derecha como de izquierda, se mantengan alejados del poder.

 

 

  1. Que las propuestas políticas que fomentan el miedo no logren su cometido de dominar a la población a partir de sus presagios apocalípticos.
  2. Que aquel que finalmente llegue a gobernar en el próximo período, lo haga con suficiente independencia de los oscuros poderes, para que pueda atacar frontalmente la corrupción (el peor mal de nuestro país) y logre encarar las reformas que nuestra economía requiere con urgencia.

 

 

  1. Que el nuevo gobierno se comprometa en la protección de los líderes sociales y cesen los asesinatos sistemáticos. Que aquellos que han sido expropiados por la fuerza o violentados sean reconocidos en sus reclamos -que llevan años siendo desatendidos-. Y que, a partir de este reconocimiento, se avance en una reconciliación efectiva entre nosotros.
  2. Que las autoridades locales, a las que les faltan todavía dos años en el poder, dejen sus afanes electorales y se concentren en poner orden, y en los proyectos que contribuirán a mejorar las condiciones de vida de sus gobernados, muchos aún por concretar. Esta temporada decembrina que termina, nos deja un verdadero caos en el tránsito, la invasión del espacio público, el ruido, entre otros males que todavía no logran ser controlados.

 

 

 

 

  1. Que las diferentes agrupaciones de ciudadanos y líderes sociales puedan dialogar, sin que los postulados de los unos (ya se trate del medio ambiente, los animales, el espacio público, los grupos económicos, los actores sociales, entre otros), se impongan arbitrariamente sobre los de los otros. Cualquier concertación entre quienes ostentan representatividad y liderazgo, debe ser sustentada con argumentos en pro de alcanzar lo que sea mejor para la comunidad en su conjunto; sin desconocer ni imponer los propios gustos, ideales, o intereses.  No necesitamos que nuestros líderes sean “mejores amigos”, solo que se pongan de acuerdo –razonadamente- en los temas fundamentales.
  2. Por último, espero que el portal web de historias www.lacebraquehabla.com, continúe recorriendo el territorio del occidente colombiano, mostrando aquello que constituye nuestra identidad. Y que podamos hacerlo de manera más precisa y amplia cada vez.

 

Aunque sea una ilusión, quiero pensar que la sola posibilidad de cambiar de año calendario nos abrirá la oportunidad de ser cada día distintos y mejores. ¡Que así sea!

 

marthaalzatecolumnista@gmail.com @marthaalzate_

 

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