1917: planos secuencias para sobrevivir a ras de la tierra

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1972 de Sam Mendes. Un relato sin pretensiones políticas de fondo.


 

 

Inaugurar un relato de la Primera Guerra mundial y hacerlo sin pretensiones políticas de fondo, ni posicionar un debate sobre bandos, sino proporcionar una movilidad de humanidades y de situaciones alrededor de dos sujetos que sólo deben cumplir una misión.

 

Foto de Tracey Paddison/REX/Shutterstock (5697072l) | Sam Mendes en Wye, Wales, Britain – 28 May 2016

 

Ese es el reto asumido por Sam Mendes (El mismo de Belleza Americana -1999- o El mejor lugar del mundo -2009-), al contarnos, con una técnica de lujo, la mayor parte con planos secuencias, una historia de estremecimientos continuos al seguir a esos dos sujetos. Esa metodología nos ubica en un recorrido angustioso, frenético, repleto de mortandad y de expresiones de bondad, con el que no sólo vemos una película, sino que asistimos a una experiencia: la de combinar una especie de video juego, con estar a ras de tierra siguiendo los pasos de esos dos jóvenes.

Cuando nos levantamos, son las llamas o las balas o una situación angustiosa la que nos sacude. Cuando no, nos mantenemos sumergidos en la llama de la esperanza de intentar salir con vida de las trincheras.

 

Dean-Charles Chapman y George MacKay

 

De las películas más nominadas a ganar varias estatuillas, se encuentra 1917. Su poderío nos recuerda que la capacidad del cine no es sólo la historia, sino la forma de contarla, utilizar estrategias narrativas, como el manejo de cámaras, el saber que todo pasa en un día, tras una exploración que casi no nos deja parpadear. Una mención nos hace pensar: “Más que la belleza, la edad”, pronuncia alguien.

Como espectadores vamos por esos recovecos como una balsa en medio del océano, remamos con dos simples combatientes de la guerra. Al estilo de Hollywood, se trata de salvar la vida de un pelotón que caerá en una trampa, y contra el viento, contra un territorio hostil (al estilo de Zona de miedo -Hurt Locker, 2010-, ya ganadora de Óscar), presenciar las calamidades, las vicisitudes, los obstáculos de un camino hacia la muerte segura.

Como lo prevalente es la vida y el asistir con honor a la misión, lo que sentimos es una marejada imparable, impostergable, invivible, y todo el tiempo nos sacude una contienda donde las ratas no son ingenuas: ser obstinado permite asaltar el camino, y a la compañía tejer lazos irrompibles.

 

George MacKay

 

La trama ya fue contada. El modo y lo que nos causa no. Las novedades son muchas. No hay héroes, no hay ganadores, no hay pretensiones de polémicas, no hay una gran historia.

Se explora un ejercicio riguroso al instalarnos no tanto como espectadores, sino en un road trip (una emotiva sensación de agilidades por trincheras y unas mínimas pausas por campo abierto), en unos laberínticos silencios extenuantes, sin salidas.

Un medio avance es poder respirar y atender una perspectiva. El viaje es sin sentido, todos se devuelven y ellos dos adelantan. Odiamos la guerra, nos invade un dejo de piedad por las desventuras de los jóvenes en ese cementerio y nos impulsa la capacidad de sobrevivencia y fortaleza para cumplir.

Es tan punzante el relato, que uno de los dos jóvenes sabe que volver a casa no tiene sentido, luego deberá volver a ese estallido del horror.

La estrategia de Sam Mendes es la de descentrar.

 

Mendes, durante el rodaje de 1917, dando instrucciones a los protagonistas de la película, Dean-Charles Chapman y George MacKay.© FRANCOIS DUHAMEL / UNIVERSAL PICTURES AND DREAMWORKS PICTURES

 

Cuando una historia depende de un solo elemento, lo sobrenatural puede volver inverosímil el ejercicio narrativo. Acá lo que va sucediendo nos comunica que no hay exclusividades, que cualquier cosa pudo haber sucedido y que las grandes tramas o desenlaces no tienen cabida en esta película.

Nos envuelve, nos lleva, nos atrapa y deja al borde de la asfixia.

Menos mal sobrevivimos y en dos horas nos apresan; los cazadores tienden emboscadas, nos rodean y de ahí ya no hay como encontrar el escape, salvo porque huimos, saltamos, nos agachamos, hay lugar a un encuentro con una joven y una niña, un par de sentencias de vida: no mortificarse, es una, ser solidarios es otra.

Nos habían acostumbrado a las historias de la Segunda Guerra Mundial donde lo extraordinario era poner bandos y pese a cualquier imperativo romperlo y posicionar la ideología del vencedor y dejar por debajo al vencido y sus causas fallidas de guerra.

Acá no, no importa en qué lugar estamos, ni mucho quién combate con quién. La mayor alternativa es el recorrido, continuar.

 

© Universal Pictures and DreamWork.

 

Quedarse anclado es el no retorno. Un plano secuencia-largo, una tortura más desarrollada, los cortes son menos, las angustias son más y muy versátiles. Sam trabajó con Roger Deakins (el mismo de Blade Runner) y con un arsenal y potencial con la cámara nos recuerda que el cine es técnica, que una forma de conectarnos y aproximarnos a la imagen es sabiéndola posicionar. Muchas escenas son ya emblemáticas: las de serpentear por las trincheras es una, la de correr en medio del fuego, la de los túneles, la de la avioneta, todas ellas son muestras de lo contundente y de lo vibrante de la película.

El cine ha premiado la combinación de experimentaciones. Los planos secuencias como el de Birmand (2014), ya ganaron Óscar, y cuando Hitchock exhibió La Soga (1948) se pensó que fue de un solo tramo.

Esos artificios de creernos detrás con dos personajes, de acompañarlos en el límite de sus aventuras y dramas y reventarnos los sentidos, es lo que impacta en 1917.

Por supuesto, destaca además que sea una de las pocas sobre la primera barbarie del reparto del mundo una vez colonizado por el capitalismo. Con dos valientes, y sobre todo muy humanos personajes, 1917 nos situó en ese periodo de la historia, en esos eslabones del arte de relatarnos y de generar emociones.

Un periodo que podría ser el narrado en la película, el presente u otro cualquiera.

 

 

Ficha técnica

Año, país, duración 2019, Reino Unido, 119 minutos.
Director Sam Mendes
Guion Sam Mendes, Krysty Wilson-Cairns
Música Thomas Newman
Fotografía Roger Deakins
Actores

George MacKay, Dean-Charles Chapman, Mark Strong, Richard Madden, Benedict Cumberbatch, Colin Firth, Andrew Scott, Daniel Mays, Adrian Scarborough, Jamie Parker, Nabhaan Rizwan, Justin Edwards, Gerran Howell, Richard McCabe, Robert Maaser, John Hollingworth, Anson Boon, Jonny Lavelle, Michael Jibson, Chris Walley, Pip Carter, Paul Tinto, Andy Apollo, William Postlethwaite, Gabriel Akuwudike, Josef Davies, Spike Leighton, Adam Hugill, Benjamin Adams, Tommy French, Merlin Leonhardt, Jos Slovick, Jack Shalloo, Elliot Edusah, Jacob James Beswick, Daniel Attwell, Samson Cox-Vinell, Michael Rouse, Richard Dempsey, Phil Cheadle, Jonah Russell

Productora

Coproducción Reino Unido-Estados Unidos; Amblin Partners / Neal Street Productions / DreamWorks SKG / New Republic Pictures. Distribuida por Universal Pictures

Género Bélico. Drama | I Guerra Mundial
Premios

2019: Premios Oscar: 10 nom. incluyendo mejor película, director y guion original

2019: 2 Globos de Oro: Mejor película drama y director. 3 nominaciones

2019: Premios BAFTA: 9 nominaciones, incluyendo Mejor película y director

2019: National Board of Review (NBR): Mejor fotografía. Top 10 películas del año

2019: American Film Institute (AFI): Top 10 – Mejores películas del año

2019: Asociación de Críticos de Los Angeles: Nominada a Mejor fotografía y música

2019: Critics Choice Awards: Mejor director (ex aequo), fotografía y montaje. 8 nom.

2019: Sindicato de Productores (PGA): Mejor película

2019: Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director

2019: Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a Mejor guion original

2019: Asociación de Críticos de Chicago: Mejor fotografía. 5 nominaciones

2019: Círculo de Críticos de San Francisco: Mejor fotografía. 6 nominaciones

2019: Satellite Awards: Mejor fotografía. 8 nominaciones

 

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