Del maltrato animal y sus múltiples manifestaciones

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Antes de juzgar a un gran maltratador de animales, observe su proceder con los suyos, no vaya a suceder que usted está siendo un pequeño maltratador, de esos que no se ven pero que generan gran dolor y malestar a la salud y calidad de vida de las mascotas.

Si descubre que es así, busque ayuda, amo y mascota, la necesitan.


 

 

 

Quien maltrata un animal es un potencial maltratador de niños y mujeres.

 

Una definición de maltrato que podría ajustarse o extrapolarse a las mascotas es una que usualmente se usa para referirnos al maltrato infantil: “Cualquier acción no accidental por parte de los padres/tutores que provoque daño físico o enfermedad en el niño o le coloque en grave riesgo de padecerlo” (tomada de: Definición de maltrato y sus diferentes manifestaciones, publicado por El Instituto Aragonés de Servicios Sociales, IASS, en su página de internet).

Sólo debemos cambiar padres/tutores por propietarios o manejadores y niño por mascota, y tenemos una definición adecuada para el caso que nos corresponde.

 

A propósito de maltrato animal, todo lo que nos muestran las fotografías e imágenes como resultado de acciones brutales contra los indefensos animales nos hacen reaccionar de diferentes maneras y experimentar sensaciones de rabia, dolor, tristeza e infinita decepción por la ausencia de sentimientos de algunas personas que habitan este planeta.

 

 

Pero, podría alguien imaginar que ese tipo de maltrato que se muestra tan evidente a la sociedad es tan cruel y fatal como otros que se dan de una manera más soterrada y, peor aún, ¿de una forma no consciente y sin evidencia aparente? Veamos por qué.

 

¿Alguna vez han conocido lo que siente un humano cuando fisiológicamente su vejiga está llena y no encuentra un lugar adecuado para eliminar la orina y debe esperar largo tiempo para hacerlo?

 

Generalmente esto no es recurrente para el humano, puede ocurrir de manera eventual y cuando se hace muy cotidiano el suceso, generalmente en las mujeres, pueden presentarse síntomas de dolor e infección urinaria, lo que conocemos como cistitis. Ahora, trasladémonos a otra situación, que se da en muchos hogares del mundo.

Una mascota canina llega a la casa para que sea la compañía o el entretenimiento de niños o jóvenes que están todavía en el proceso de educación para la vida; estos animalitos reciben una “educación” de hacer sus necesidades fisiológicas sólo cuando sus propietarios o manejadores los sacan a la zona verde, al parque o a la caminata.

 

 

Y es allí donde no nos damos cuenta, porque no es evidenciable fácilmente, que muchos de esas mascotas deben esperar a salir hasta que el niño o joven tenga tiempo para sacarlo. Deben esperar que terminen de hacer tareas, la conversación por el chat, el programa de televisión o cualquiera otra de las importantes actividades que a esas edades ocupan la mayoría del tiempo de los muchachos; con el agravante que los padres, muy amorosamente, no hacen el oficio que le corresponde a los muchachos porque ellos deben aprender a asumir las responsabilidades que han elegido o les han sido encomendadas.

Se da inicio, entonces, a un sufrimiento callado para ese noble animal, pues no puede orinar o defecar dentro de la casa porque ya tiene un condicionamiento a no hacerlo, y comprende que si lo hace recibirá una reprimenda por parte de su pequeño dueño o los padres.

 

 

Por lo tanto debe espera a que sea llevado al lugar correcto, y mientras tanto su organismo sufre traumatismo y dolor que no se puede mostrar en fotografías o videos, solamente se hará evidente cuando por diagnostico veterinario se determine que hay una patología urinaria y que la mascota está enferma.

 

Claramente este proceso será tratado con medicamentos para eliminar la patología que lo aqueja, pero casi nunca es eliminada la causa real que originó la situación, que se lograría con un manejo adecuado a las necesidades fisiológicas de la mascota por encima de los tiempos y necesidades de su dueño.

 

Pregúntese ahora: ¿habrá maltrato en este caso? ¿Es posible que suceda esto cotidianamente?

 

Pero este no es el único caso, también sucede cuando dejamos a la mascota todo un día encerrada hasta que los propietarios regresen del trabajo para darle un paseo de un tiempo que no es más de una hora como máximo, pudiendo imaginarse cómo puede sentirse un animal que tiene información genética de hacer ejercicio y mantener activo por muchas horas al día, y tan sólo recibe un poco tiempo para hacerlo.

 

Diríamos que se acostumbra y que no es problema para ella como mascota. Pero claro,         ¿qué más puede hacer el animal para conservar su vida y sus mínimas condiciones de salud? Pues potencializar al máximo su instinto de supervivencia y adaptarse a esas condiciones, porque aunque ellos no piensan, su organismo si responde a las leyes naturales y se acomoda a las situaciones que puedan hacerlo hasta que logren un equilibrio fisiológico.

 

 

Pero cuando no se logra, se expresa con patologías provocadas por estrés, desarrollando en algunos de ellos problemas de piel o gastrointestinales donde no hay causa aparente de la enfermedad.

También hay maltrato cuando humanizamos tanto a nuestras mascotas que hacemos que ellas tengan un comportamiento y un manejo como si fuesen un ser humano. O acaso no hemos visto en un día de ciclo vía o deporte matinal a algunos ejemplares con elementos deportivos propios de los humanos tales como camisetas, buzos, gorros u otros elementos que provocan en ellos aumento de temperatura y deshidratación.

 

Claro, el problema se soluciona suministrando líquidos a la mascota, pero dada la sensación de sed que se manifiesta en estos animalitos, toman agua en cantidades exageradas para ellos, porque además hacemos una proyección de nuestras emociones, es decir, el calma la sed cuando nosotros creemos que la nuestra está calmada.

 

Y viene otro problema: como la mascota ya se “refrescó” ahora puede volver a jugar como lo estaba haciendo, y no sospechamos del peligro que representa para un perro correr, saltar o hacer ejercicio con el estómago lleno, pues una torsión gástrica estaría latente a presentarse, aunque podría quedar únicamente en una gastritis.

 

 

Otro ejemplo claro de maltrato está manifiesto cuando una mascota llega a casa, recibe todas las atenciones y, además, se le deja hacer todo lo que se le antoje, desde estar cargado todo el tiempo hasta dormir con su dueño en la cama de este.

 

Pero al pasar los días ese animalito que sintió que era dueño de todo eso que le dieron ahora recibe regaños y pequeños castigos porque debe corregir lo que hasta ahora para él no era mal hecho.

 

Como no pueden cargarlo porque está más pesado, por eso apenas ve llegar a sus amos busca que lo carguen y por lo tanto ensucia el vestido de sus dueños que van a la oficina, araña la piel de los brazos y piernas de las personas que viven con él. Ahora tiene un problema de comportamiento, pero si desde el comienzo no le hubiésemos condicionado a hacer eso, no debería estar siendo corregido.

 

 

Así podríamos seguir enumerando algunas condiciones que maltratan a los animales y que no se notan porque aparentemente no son tan violentas; pero maltrato es maltrato, no hay mal trato pequeño o grande, solamente es lo que es.

Por eso antes de juzgar a un gran maltratador de animales, observe su proceder con los suyos, no vaya a suceder que usted está siendo un pequeño maltratador, de esos que no se ven pero que generan gran dolor y malestar a la salud y calidad de vida de las mascotas.

 

Si descubre que es así, busque ayuda, amo y mascota, la necesitan.

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