El Olympia Park: entre la arquitectura del espíritu olímpico y los escombros de la guerra

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Recordar la historia a partir de los elementos que la representan, en este caso un edificio, un parque, o un estadio olímpico, puede servirnos también para cuestionarnos sobre fenómenos que se siguen repitiendo.


 

Un día en Munich, destinado a recorrer el Olympia Park -esa extensión de 300  hectáreas al norte de la ciudad-, promete ser una jornada llena de sorpresas.

Alrededor de la estación de Olympiazentrum se encuentra un conjunto de edificios, entre ellos la sede mundial de BMW, un edificio de arquitectura futurista que alberga el concesionario en donde se exhiben los modelos más recientes de automóviles y motocicletas producidos por el fabricante alemán cuyo nombre es BMW Welt.

Además, allí funciona un museo en el que se muestran los diferentes prototipos que se han producido a lo largo de la vida de la marca.

El museo y el concesionario (BMW Welt) constituyen un conjunto fascinante, con volúmenes sinuosos, unidos por un puente de similar arquitectura.

 

Foto por: Martha Alzate

 

Al igual que los edificios, los automóviles, en el museo o en el concesionario, guardan un gran atractivo para muchos turistas, que consideran esta como una visita imperdible: un lugar de obligada peregrinación para los amantes de los automóviles, que el año anterior sumó medio millón de visitantes.

Ya en el parque olímpico, es fácil perderse por la magnitud de los espacios. El terreno es extenso, y los edificios que componen todo el conjunto conservan un tipo de arquitectura particular, la misma que hizo famoso en todo el mundo al estadio olímpico, construidos todos con ocasión de las Olimpiadas celebradas en la ciudad en el año de 1972.

Hasta la construcción del Allianz Arena en 2005, el estadio del parque olímpico fue la sede del Bayern Munich, equipo que ha tomado interés para nosotros en Colombia,  debido al fichaje de James Rodríguez.

En la parte superior de una de las tribunas laterales los ojos tropiezan con un elemento horizontal en hormigón, suspendido: es la cabina para periodistas. Flotante y discreta, apenas si se muestra como una pieza más en el juego volumétrico de la arquitectura del lugar. Sin destacar excesivamente, sin desentonar, pero con una estética propia que, lejos de ser extraña a pesar de su geometría ortogonal rima con los demás elementos, presenta la apariencia de un centro de mando y control.

 

Foto por: Martha Alzate

 

Es una especie de disonancia calculada respecto de los demás elementos de la construcción, concebida por su diseñador, el arquitecto alemán Frei Otto.

El movimiento de las cubiertas y sus relaciones con el entorno, así como la disposición interior de la silletería y la misma conformación de las graderías, semejan un templo más que un escenario deportivo. 

Es una sensación mística la que se percibe en presencia de esos volúmenes ondulantes e incluso con el juego de colores usado para separar visualmente a las diferentes áreas.  La cubierta, en términos de su armazón físico, y los materiales que la componen, por un lado, y las graderías, pasillos y campo, por el otro, hacen un todo majestuoso, logrando inmiscuir al observador en sus permanentes movimientos y transmitiendo una sensación de lugar de culto.

Más allá del estadio, que es una pieza de arte estudiada por los arquitectos en las facultades del mundo, el lenguaje arquitectónico se conserva y en él se desarrollan las demás construcciones que hacen parte de todo el grupo concebido para los juegos olímpicos.

 

Foto por: Martha Alzate

 

Vistos en serie, los edificios se perciben como un solo y gran crustáceo, que se desplaza lento a través de la superficie, a partir de sus extremidades fluctuantes y rematadas en ventosas de diferentes formas y tamaños.

Un artrópodo con una sola y elevada antena, desde cuyos ojos se vigila la ciudad de Múnich. 

El sector es, además, generoso en recorridos peatonales, que lo conectan con el área verde del conglomerado.  En ese recorrido peatonal, el día de nuestra visita estaba dispuesta una feria que incluía ventas de comidas y bebidas, así como juegos y diversiones mecánicas.

La presencia de esta simple feria de barrio, da la idea del significado que tiene el espacio para los locales: a él concurren con sus hijos para pasar la tarde, se acercan a recorrerlo en bicicleta o al trote, en patines, o sencillamente caminando.

 

Foto por: Martha Alzate

 

El espacio central del parque tiene como protagonista un lago. En él es corriente que se presenten espectáculos musicales y, en todo caso, es un lugar de reunión que permite tenderse en sus praderas a departir tranquilamente en una tarde de verano.

El cuerpo de agua se encuentra custodiado por colinas artificiales. Esas elevaciones hacen parte del interior alemán, pues fueron conformadas a partir de los desechos de la guerra: sus entrañas están rellenas con los escombros de las edificaciones destruidas en la segunda guerra mundial.

Pero también  allí alientan las reminiscencias del  nazismo: una metáfora de los destrozos que en este país dejaron sus delirios épicos.

Hoy, recubiertas de verde, parecen morigerar ese turbio pasado, y, no obstante, todo el conjunto lo recuerda. Es imposible acercarse a la Villa Olímpica sin evocar los hechos ocurridos el 5 de septiembre de 1972: el atentado en plenos juegos contra los deportistas judíos, en el cual once integrantes del equipo israelí fueron secuestrados y asesinados por un comando del grupo terrorista Setiembre Negro (en ese entonces una facción de la Organización para la liberación de Palestina).

 

Foto por: Martha Alzate

 

Allí mismo, en esas justas, el tirador colombiano Helmut Bellingrodt ganó la primera medalla olímpica para Colombia en toda su historia (medalla de plata, quedando detrás en el puntaje del soviético Yakov Zhelezniak, quien hizo sólo 4 puntos más que Bellingrodt).

Habían pasado 40 años de participación de delegaciones nacionales en estas competencias sin obtener medalla alguna.

Coincidencialmente,  Bellingrodt era estudiante de arquitectura en su natal Barranquilla.

Seguramente para él, aquel fue un momento iniciático: la obtención de su presea, y la asistencia a unos juegos en los cuales las edificaciones competían ostentando  la estética de su arquitectura, una especie de categoría olímpica especial e inédita.

 

Foto extraída de: eltiempo.com

 

Son hechos que podrían unir la historia de nuestra patria y la de la nación alemana. Pero a la luz de los sucesos recientes en una y otra, relacionados con expresiones de rechazo  a los inmigrantes- en  el caso de Colombia hacia los venezolanos- se teme que otros eventos derivados del odio a los extranjeros vengan a revivir esas similitudes.

La historia parece perderse para los habitantes de uno y otro país. Las tragedias que se desprenden de la exclusión, el rechazo al otro diferente, y la segregación, no han sido bien asimiladas o brotan de esas entrañas repletas  de escombros susceptibles de aflorar ante el menor roce.

Las acciones recientes de los grupos de ultra derecha en Alemania han venido a confirmar el temor ante el resurgimiento de viejas heridas: especialmente las marchas realizadas en Berlín el pasado mayo en contra de Merkel (y su política migratoria) y el Islam; o las que tuvieron lugar en Chemnitz, una población del estado federado alemán de Sajonia, conocida anteriormente como “la ciudad de Karl Marx”. Todo como reacción al asesinato de un hombre, supuestamente cometido por dos refugiados de Irán y Siria.

Ambas marchas fueron lideradas por el partido de Derecha Nacionalista Alternativa para Alemania (AfD).

 

Foto extraída de: eldiario.es

 

En este último evento, los marchantes de ultra derecha se encontraron directamente enfrentados con otros manifestantes, compuestos en su mayoría por miembros del movimiento izquierdista antifascista.

Dada la magnitud del choque, la policía se vio forzada a intervenir para disolver a los marchantes.

Recordar la historia a partir de los elementos que la representan, en este caso un edificio, un parque, o un estadio olímpico, puede servirnos también para cuestionarnos sobre fenómenos que se siguen repitiendo, pese a las tragedias que ocasionaron en el pasado, y sobre los cuales no hemos removido suficientemente las ruinas que dejaron a su paso.

Nota: Para ilustrar mejor sobre lo acontecido en Chemnitz, les compartimos el siguiente enlace. VER.

 

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