Las 14 lucientes estrellas de Risaralda – Nos Vemos en mi Pueblo

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En una aurora inicial de febrero, hace 52 años, arrogante surgió Risaralda


 

Se cumplen 52 años de vida administrativa del departamento. Y en esta celebración, queremos compartir con todos nuestros lectores una serie de historias y crónicas de los pueblos que hacen grande a Risaralda: sus 14 lucientes estrellas.

 


Pereira

Pereira: capital de Risaralda, “la trasnochadora, querendona y morena”

Bolívar conoce como nadie las rutinas de estos jugadores de ajedrez que llegan todos los días a trenzar sus partidas con la puntualidad de quien se sabe partícipe de un ritual que una parte de la ciudad espera.


Apía

Apía: “el corazón del viento”

Esos andariegos eran los nietos y bisnietos de los colonos antioqueños que llegaron bordeando la cordillera y se asentaron sobre una ladera azotada por los vientos, en la que plantaron en principio maíz, yuca, y fríjoles, la base de una dieta que complementaban con las gallinas y los cerdos criados en el corral.


Balboa

Balboa: donde el el Rey habita en lo Alto

Hubo quien dijo, al contemplar el pueblo desde la cima donde se asienta Belálcazar, que el caserío escalonado sobre la loma parecía una máquina de escribir.


Belén de Umbría

Belén: “la Villa de los Guayacanes”

Fue el 10 de agosto de 1890 cuando entre esos andariegos cobró forma la idea de fundar un pueblo que les permitiera poner fin a sus afanes.


Dosquebradas

Dosquebradas: municipio industrial

Al finalizar los años ochenta del siglo XX era posible ver una romería de mujeres subiendo a pie la cuesta de La Popa a eso de las cinco y treinta de la mañana.


Guática

Guática: la tierra del cacique Guaticam

En los libros de historia se dice que el primer asentamiento fue fundado en 1537 por un pueblo indígena comandado por el cacique Guaticam. Pertenecían a la familia Anserma, a su vez un ramal de los caribes.


La Celia

La Celia: en el nido de las águilas

Según relatos bastante difusos, los ejércitos de Robledo habrían pasado por allí, bajando después a fundar Cartago Viejo y Cartago Nuevo, es decir, la actual Pereira y la actual Cartago.


La Virginia

La Virginia: “el Puerto Dulce”

Para Bernardo Arias Trujillo, Sopinga es el lugar donde la mañana  ostenta “sus alas de colores en arcos luminosos”.  En ese tono exaltado por la contemplación del paisaje está narrada su novela Risaralda, el más visitado instrumento de ficción cuando alguien quiere aproximarse a la esencia de lo que ha sido La Virginia, tanto en su aspecto mítico como su  devenir histórico.


Marsella

Marsella: “la Villa Rica de Segovia”

La localidad de Marsella es todo un enclave agrícola y ambiental que ya en los tiempos de la fundación le mereció el nombre de Villa Rica de Segovia


Mistrató

Mistrató: “Ríos de muchas loras”

Aunque muchos se habían pasado a la fe de Cristo y habían bautizado a sus hijos con nombres como Jesús, María y José, para no hablar de los apóstoles, a nosotros nos tocó salir corriendo un día, perseguidos por unos cien indios en pelotas, que no querían saber nada de los blancos en sus territorios. 


Pueblo Rico

Pueblo Rico: Crisol Triétnico

Los  protagonistas de esta historia venían, como quien dice, de regreso. Se habían adentrado en las selvas del Chocó siguiendo la ruta de Guática,  Mistrató y Belén de Umbría.

Como tantos otros, acudían al llamado de las riquezas minerales que desde la llegada  de los primeros  conquistadores habían adquirido proporciones de leyenda.


Quinchía

Quinchía: “la Villa de los Cerros”

A esos cercos de guadua coronados por la imagen de la muerte los llamaron “Quinchos”, vocablo que acabó por convertirse en el nombre de una población clave.


Santa Rosa de Cabal

Santa Rosa de Cabal: “la ciudad de las Araucarias”

De momento, aprovecharon el agua y la fertilidad de la tierra, hasta que el 28 de agosto de 1844 el presidente de la República expide la ordenanza mediante la cual el poblado de Santa Rosa entra a pertenecer  al Estado Soberano del Cauca.


Santuario

Santuario: “La Perla del Tatamá”

Pero gracias a Dios esos fueron otros días. Ahora Santuario se reinventa la vida y en eso tienen mucho que ver los recursos de quienes regresaron del exterior y se dedicaron a mejorar fincas y abrir negocios


 

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