Papá Noel es en realidad San Nicolás

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En el barrio San Nicolás se siente con mucha fuerza la navidad.


 

Los olores de San Nicolás

Hice mi primaria en un colegio católico. Recuerdo, como si hubiera sido ayer, que a uno de los padres del colegio no lo hacía muy feliz la relevancia de Papá Noel en las fiestas navideñas colombianas. No veía con buenos ojos que el niño Dios tuviera que compartir protagonismo con un viejo bonachón y aliado incondicional de la mercadotecnia gringa.

Con el paso de los años, lo que parece que hubo en realidad fue una especie de negociación entre el niño y el viejo. Ambos aprendieron a convivir en las casas de este país. Muchos Papás Noel no parecen incomodar a aquel niño que casi siempre es guardado con celo en uno de los cajones de la casa hasta el 24 de diciembre. Ese día alguien ubica al niño en un pesebre en el que las personas suelen ser más grandes que las viviendas y cuya topografía accidentada no recrea el camino hacia Belén sino hacia el Himalaya.

 

Foto por: Edison Fabian Osorio

 

Dicen los entendidos en la materia que Papá Noel es en realidad San Nicolás de Bari. Fue un señor que nació por el año 310 después de Cristo y que era famoso por su generosidad. Cuentan además que heredó una gran fortuna y la repartió entre los más pobres. Luego de muchas vueltas del destino, sería elegido obispo. De allí su indumentaria roja.

Hay un barrio en Pereira que se llama igual que este personaje y que comparte una frontera difusa con el barrio Centenario. Se trata del barrio San Nicolás. Allí todas las personas están vendiendo algún producto o servicio. Frutas, arepas, empanadas, cubiertos desechables, pan, buñuelos o cualquier artículo de papelería. También si lo desea, le planchan el pelo por 15 mil pesos, le hacen un cambio de aceite a su vehículo o incluso, le abren la puerta de su carro si tiene usted la mala fortuna de dejar las llaves dentro de este.

Cada casa es un negocio. Algunos parecen llevar allí toda la vida, como una peluquería en cuyo interior pueden verse afiches de modelos con cortes noventeros; otros, dan la impresión de haber llegado hace muy poco como algunas barberías atendidas por afrocolombianos que, para promocionar sus servicios, se pavonean con las rayas dibujadas sobre sus cabezas.

 

Foto por: Edison Fabian Osorio

 

Cuando la tarde comienza a caer, el humo se toma las vías. Una señora agita con maestría una china sobre el carbón ardiente y a veces se ayuda de un ventilador desvencijado para descansar el brazo. Lleva como una directora de orquesta la cuenta de más de 15 arepas que se empiezan a quemar y que puede voltear con una mano que parece inmune al calor.

Algunas cuadras huelen todas a aceite de cocina y otras a pan recién hecho. Todos son los olores de un comercio gigantesco, del rebusque y del agite cotidiano, en un barrio en el que todos son vendedores y clientes.

 

San Nicolás en San Nicolás

En el barrio San Nicolás se siente con mucha fuerza la navidad. Docenas de personas se toman el trabajo de adornar las fachadas de sus casas con guirnaldas de Papá Noel. Se trata de adornos discretos puestos con todo cuidado y que se nota que llevan muchos años entrando y saliendo de las casas.

 

Foto por: Edison Fabian Osorio

 

Los íconos navideños de San Nicolás son los norteamericanos. Papás Noel en todas sus presentaciones saludan desde cada una de las puertas y muñecos de nieve que no están hechos de nieve sino de vasos desechables o neumáticos toman por sorpresa al peatón.

Sobre una de las vías hubo una parranda épica patrocinada por una emisora. Sobre la vía hay pintado un Grinch con un traje de papá Noel que seguramente estará allí todo el año. Sobre los muros las personas se tomaron el trabajo de dibujar con todo detalle las botellas de aguardiente de la marca que estaba auspiciando la verbena.

Arriba, de un lado a otro de la cuadra, hay colgandejos sostenidos por cuerdas que van de casa a casa y que se utilizan desde tiempos inmemoriales. Cuentan los vecinos que una vez se ganaron el marrano que sortea la emisora a la cuadra más vistosa y alegre.

 

Foto por: Edison Fabian Osorio

 

Un purista, como el padre del colegio, pudo haber visto con desagrado tal invasión de íconos de navidades de otros lados. Sin embargo, se llevaría una sorpresa al ver que fueron los íconos los que tuvieron que adaptarse al barrio. Los papás Noel de las puertas parecen más paisanos de nosotros que el mismo niño Dios. Lo mismo pasa con aquellos muñecos de nieve que al lado tienen un aviso que dice: Cambio de aceite.

Néstor García Canclini autor que leí en mis tiempos de universitario, postulaba un concepto que al día de hoy tengo grabado: La hibridación cultural. Esta no es más que la coexistencia de símbolos de varias culturas en un mismo espacio. Eso es precisamente lo que parece haber en San Nicolás por donde seguramente Canclini se pasearía gustoso.

Continuamos nuestro recorrido. Nos topamos con una familia sentada en un andén. La señora que dice llamarse María Luz Mila, dice que de navidad quiere un “pollo” bien querido para ella. María luz Mila se mudó hace cuatro años a aquel barrio, se queja de que no ha habido plata para hacer nada esta navidad. Reconoce que el barrio se ha crecido mucho, que ya parece un municipio y que ahí se vive muy bueno porque:

 

Desde que uno no se meta con nadie, nadie se mete con uno.

 

Foto por: Edison Fabian Osorio

 

Al frente, en la escuela del barrio, la alcaldía de la ciudad les celebra la navidad a los niños. Para ello han montado un acto cultural y alrededor de un bus colorido funcionarios carnetizados van de aquí para allá. Se escucha un señor con un micrófono repetir cada tanto que el alcalde de Pereira es el mejor del país. Los niños repiten la arenga política, tal vez sin entender mucho de estos asuntos.

Afuera del colegio se ven músicos. Algunos han salido a fumar y parecen estar reservando sus sonrisas una vez se presenten ante los niños. Hay varios jóvenes disfrazados de duendes. Hablamos con una mujer que está totalmente adueñada de su personaje a pesar de no estar en el escenario. Un papá Noel al que le faltan algunos kilos y algunos años para ser el verdadero San Nicolás, nos saluda con cierta timidez.

Por último, llegamos a la iglesia del barrio. Una construcción de un solo piso que da la impresión de jugar un papel muy importante en la vida comunitaria. Los carros que van hacia la avenida Sur pasan presurosos por el frente y hacen casi imposible cruzar la calle. En este sitio, tal vez el más emblemático del barrio San Nicolás, el niño Dios y el resto de la iconografía cristiana se la tiene ganada a Papá Noel. Curioso, pues el barrio tiene el nombre del viejo.

 

Foto por: Edison Fabian Osorio

 

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