Pintura de musgo, un escudo anticontaminación

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Por, Andrea Velasco, publicado originalmente en El Mundo

Imaginemos que los edificios fuesen capaces de absorber la contaminación de las grandes ciudades. Fachadas que purifican el aire, enfrían nuestro entorno y producen un gran ahorro energético. No es ciencia ficción. Un grupo de estudiantes ha creado una pintura hecha con musgo para luchar contra el CO2.

Se conocieron en el marco del programa europeo EIT Climate-KIC contra el cambio climático. A Reyes González-Montagut (Universidad Pontificia de Comillas, Madrid), Murod Saymudinov (Escuela Politécnica de Zurich), Rianne Vastenhouw (Universidad Wageningen, Países Bajos) y Thimo Hillenius (Universidad de Utrecht, Países Bajos) les unía la preocupación por la salud del planeta y la búsqueda de soluciones resilientes.

Tras mucho investigar, encontraron una posible solución en el musgo: una pintura elaborada con sus esporas permite que la planta crezca en la fachada de los edificios y absorba CO2. Según los últimos indicadores ofrecidos por la Unión Europea las edificaciones consumen el 40% de la energía final de la UE, el 20% del agua y además emiten un tercio de los gases de efecto invernadero. La aplicación de esta pintura además de reducir las emisiones nocivas, aceleraría el reacondicionamiento de los edificios que no cumplen con criterios de sostenibilidad, una de las principales demandas de la Agenda 2030 o el Pacto Verde Europeo.

La futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética de España también apunta en esta dirección: la rehabilitación integral o energética de los edificios se hace necesaria para la sostenibilidad de las ciudades. Y en un país donde ocho de cada diez edificios suspenden en eficiencia energética… la pintura de musgo podría ser una solución.

“Ayuda a prevenir incendios, es útil contra la radiación solar y ultravioleta y aísla acústica y térmicamente el edificio.”

El arma verde contra el cambio climático

La versatilidad del musgo lo convierte en una de las plantas más eficaces para combatir la contaminación. Acostumbrada a vivir sin tierra, funciona como un filtro de aire al captar las partículas nocivas y transformarlas en nutrientes. Sus posibilidades son infinitas. Gracias a sus propiedades de retención de agua, ayuda a prevenir incendios, es una herramienta útil contra la radiación solar y ultravioleta y, además, aísla acústica y térmicamente el edificio, fomentando el ahorro energético de las viviendas.

“Debido a la crisis climática, la temperatura en las ciudades está aumentando, lo cual empeora el nivel de vida de las personas”, mantiene Reyes González-Montagut, una de las investigadoras del grupo. “Aplicar esta pintura en las fachadas de los edificios, no solo purificaría el aire de las ciudades, también incrementaría la biodiversidad en las mismas, ahorraría energía en los edificios y reduciría el efecto de “isla de calor urbano”.

A diferencia de las paredes verdes, los edificios pintados con este material apenas precisan de riego ni de mantenimiento, como fertilizantes o pesticidas, lo que lo convierte en una solución perfectamente sostenible. Además, ocupa menos espacio que éstas.

Un futuro resiliente

La pintura, bautizada como HSMPaint, promete ser una alternativa a la contaminación de las grandes urbes. “Nos gustaría desempeñar un papel en la estrategia de resiliencia climática de las ciudades, colaborando con gobiernos locales y proyectos de mejora de ciudades y barrios. Proporcionando el acceso a HSMPaint no solo se creará una comunidad con un objetivo común, también mejorarán las condiciones de vida de las personas”, explica Reyes González-Montagut. “Todos debemos actuar ante la crisis climática que sufrimos actualmente”.

4MOSST, la empresa creada para desarrollar el proyecto, busca ahora una incubadora para cumplir con su objetivo, empoderar a la sociedad para que contribuya a la mejora del clima urbano. Mientras, estos ganadores del Open Innovation Call de Copenhague continúan sus estudios de postgrado. “Nuestra vida sigue igual aunque ahora estamos más ocupados. Nuestra convicción del valor de nuestra idea y la satisfacción por el éxito que está teniendo nos motiva a seguir trabajando en el proyecto con más ganas que nunca”.

Sin embargo, aún hay tiempo para eso. “Ahora queremos terminar nuestros másteres y prácticas. Una vez hayamos terminado con todo tendremos que decidir cómo manejar la startup” sostiene cautelosa. “Pero es muy motivador continuar con esta idea, es una gran curva de aprendizaje para cada uno de nosotros. ¡Estamos muy emocionados por todo lo que está por venir!”.

Y es que no todos los días se desarrolla una solución resiliente que mejorará, y mucho, la calidad de vida en las ciudades. Sostenibilidad y urbanismo se dan la mano gracias a una de las plantas más antiguas del planeta, el musgo.

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