Postales desde Aquitania

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Postales desde Aquitania

Esta es la primer Hoja de Viaje que envía la directora del portal web La Cebra que Habla, Martha Alzate, desde Francia, para todos los lectores y conocidos en Pereira.


 

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Ya llegamos a nuestro primer destino y lugar de residencia permanente en los próximos meses: Bordeaux, más exactamente en la villa de Gradignan, a media hora de la ciudad.

La construcción donde viviremos este año es un apartamento anexo a una casa amplia de campo, propiedad de una familia francesa, instalada en un  terreno de una hectárea  sembrada de árboles gigantes.

El espacio es pequeño, sobre todo en términos de muebles para guardar (ropa, zapatos, cocina, aseo, etc.).

En consecuencia, el primer gran reto ha consistido en acomodar en el precario espacio disponible todo lo que trajimos desde Colombia.

Ayer caminamos hasta el mercado más cercano para adquirir algunos víveres básicos y elementos de aseo.

El mercado se encuentra ubicado en el centro de Gradignan, que es un poblado a una media hora de Bordeaux en carro.

Si uno decide caminar la cosa es a otro precio.

El centro de este poblado es pequeño, conformado por la iglesia, una plaza y establecimientos de comercio. Todo perfectamente organizado, con espacio público de gran calidad, recorridos peatonales continuos, jardines y amoblamientos.

En nuestra primera expedición al centro de Gradignan nos detuvimos en un restaurante y se hizo la noche.  Al emprender el camino de regreso estuvimos perdidos por un periodo no menor a cuarenta minutos.  Así transcurrió nuestra primera noche, entre la sensación de no encontrar el lugar de habitación y estar alumbrados por una gran luna de verano a una temperatura fresca.

 

Fotografía por: Martha Alzate.

 

Nos acompañaban, además, unas calles desiertas, rodeadas por casas de uno y dos pisos que parecen deshabitadas : no se percibe el más leve rumor.

El silencio es tal vez el signo distintivo más destacado de este lugar.

Los dueños de casa son una pareja francesa adulta, jubilados los dos, con hijos y nietos.  Su vida transcurre lentamente entre las labores del hogar, el cuidado de los nietos, y diligencias cotidianas.  Sus horas pasan en calma, con algunos sobresaltos en razón a las atenciones que deben prestar al anciano padre de ella, que vive en la casa y está muy enfermo.

Ella es una mujer activa, de ojos inteligentes y disponibilidad permanente para hablar, siempre en francés, orientar y colaborar. El marido es más reservado que ella, y su aspecto es de conserva, añejado en vinos y tabaco permanente.

La casa es muy amplia, en exceso para Europa en mi opinión, y de buen aspecto, con un tipo de arquitectura de campo.

Hemos tenido algunas diferencias con nuestros hijos por dos motivos fundamentalmente: hablan a los gritos, a pesar de que les insistimos permanentemente que bajen el tono y que no griten; y porque se resisten un poco a asumir las obligaciones domésticas.

Aspiro el calor del verano través de las ventanas adornadas por macetas florecidas, y puedo intuir lo lúgubre que será el invierno.

En general vamos muy bien. Hasta mi digestión se repone del impacto del viaje, aspecto que siempre se vuelve una tragedia pues mis tripas tienen una sicología sensible, llena de resabios que condicionan su normal funcionamiento.

Por lo demás, las cosas empiezan a rodar para nosotros en este nuevo viejo mundo.

 

Foto por: Martha Alzate.

 

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