¡A propósito de toros y protestas!

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Ante el rechazo de unos y la aprobación de otros frente a la tauromaquia, es necesario plantearnos una pregunta: ¿cómo  actuar de  manera efectiva sin violar los derechos de otras personas, constituidos legalmente para sus actividades?
Necesariamente deberíamos estar más conscientes de lo que hacemos y compramos.


El nuevo despertar en la conciencia humana ha permitido que actividades que antes estaban dentro de un contexto normal para la sociedad, o  como cultura o costumbre, ahora sean objeto de rechazo y descontento.  

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Tal es el caso de las actividades taurinas que para la época de fin de año en nuestro país cobran vigencia, y son parte de la cultura popular de ciudades y pueblos.

Por tal razón, también se ha hecho rutinario que cuando se realiza una presentación taurina, en cualquier plaza de toros de Colombia, se congregue un grupo de personas a rechazar estas presentaciones por considerarlas violatorias a los derechos de los animales.

 

 

Visto así, claramente, se nota un encuentro de conceptos, opiniones y culturas que, curiosamente en ambos casos, están protegidos por la legislación y normas actuales.  

Quedando claro que quien organiza, fomenta y practica las actividades taurinas es cobijado por la Ley y quien rechaza esta actividad está obrando conforme a los derechos de ciudadano para protestar, por lo que considera un acto de maltrato para los animales.   

 

 

Entonces, quien trata de impedir que la tauromaquia se desarrolle normalmente, para que su protesta sea escuchada, se convierte en violador de la Ley, y su intención pierde vigencia social y legal para convertirse en, muchos casos, una acción de rechazo por muchos aficionados de los toros, y violatoria de derechos consagrados en la Constitución.

¿Cómo entonces actuar de una manera efectiva sin violar los derechos de otras personas, constituidos legalmente para sus actividades?

Si hacemos una visión de la industria taurina, podemos analizar que esta es una actividad costosa, temporal, y en la cual, participan muchas empresas dando  apoyo.

 

 

Precisamente esta industria del toro prevalece, a pesar de los altos costos, porque existen empresas y marcas que aprovechan esa “vitrina comercial” para promocionar sus productos y servicios, pagan derechos de transmisión  y costosas pautas publicitarias en todos los medios que promocionan y difunden los toros en nuestro país.

Es así como los empresarios pueden contratar toreros de alto reconocimiento y adquirir ejemplares  en las más reconocidas ganaderías, lo que se verá reflejado, en las exorbitantes sumas que  pagan en derechos de transmisión las grandes cadenas radiales y televisivas del país, como también los medios escritos nacionales, entre otros.  

 

 

Así mismo, estos medios de divulgación recuperan su inversión vendiendo pautas a empresas comerciales y de servicios, quienes pagan también altas sumas  por esas publicidades; además, invierten fuertemente  para aparecer como los patrocinadores oficiales de la temporada, lo que les permite ubicar vallas, logos y menciones de sus productos dentro y fuera del escenario taurino.

En este ejercicio aparecen marcas de licores, de café, bebidas gaseosas, servicios bancarios, de comunicaciones, hipermercados, alimentos, entre otras muchas, y todas ellas pagan grandes sumas de dinero para aparecer allí en la “fiesta del toro”.

 

 

De otro lado, quienes se oponen a las ferias taurinas en Colombia han manifestado que el porcentaje de personas que están en contra de esta situación es del 95% de la población, y es precisamente, en este punto donde está la fortaleza para hacer una propuesta de rechazo diferente, más efectiva  y de mayor compromiso.

Podríamos imaginarnos ¿qué pasaría si un alto porcentaje de ese 95% que rechaza las fiestas de toros, tomara conciencia verdadera de protestar por el maltrato animal y dejara de ser un observador pasivo – convencidos raizales que  en ocasiones hasta violan la ley en sus protestas –   y se convirtiesen en protestantes activos de las acciones contra los toros en las plazas?

 

 

Tendríamos que dejar la comodidad en muchos casos, y necesariamente deberíamos estar más conscientes de lo que hacemos y compramos.

Qué tal si quienes lideran las protestas en lugar de invadir la arena de la plaza con un cartel,  se dedican a promocionar una lista de aquellas empresas, marcas y productos que patrocinan este espectáculo en nuestro país, es  gracias a esa  contribución económica y al uso de ese canal de comercialización que promueven, sostienen y garantizan que la fiesta de toros cada vez sea mayor.

Paralelamente a esta divulgación, el 95% de colombianos que dicen rechazar las corridas de toros, debe reconocer qué marca, qué producto, qué servicio aparece en el listado y es de su uso cotidiano, y a partir de ese momento, en razón a la protesta que quieren hacer, no volver  a utilizar o a consumir esas marcas, productos o servicios.

 

 

Estaría seguro que canales como RCN o Caracol televisión no soportarían que por culpa de patrocinar las actividades taurinas en Colombia sus rating de sintonía bajaran a un nivel económicamente importante, porque quienes está en desacuerdo con el maltrato animal no deberían apoyar ver el concurso o la telenovela de ese canal que contribuye con ese hecho.

Y  lo mismo podría pasar con la marca de café, de agua, gaseosa, chocolate, producto de belleza, ente una larga lista.

¿Qué sucedería si fuéramos verdaderamente conscientes y capaces de enfrentar situaciones que nos afectan realmente, y con las cuales estamos en desacuerdo?

 

 

Con seguridad que nuestro sentir colectivo entraría en otra frecuencia de acción, donde la solidaridad y el beneficio social fueran lo más importante,  y hasta  la corrupción y la violencia saldrían corriendo de nuestra sociedad, dejando el vacío para que allí estuviese el bienestar común por encima del particular.

La fuerza no es siempre la manera efectiva de mostrar nuestra inconformidad: si lo es tomar conciencia y hacer los cambios de nuestros propios actos, esos  que contribuyen irónicamente  a favorecer a quienes promueven aquello que nos da ese malestar.  

Es más: usted mismo que ha protestado y ha sentido que tuvo éxito, si  precisamente para celebrar que su acción cumplió el objetivo propuesto ha  brindado con un café o un licor de esos que patrocinan fuertemente la fiesta del toro,  obsérvese y contribuya a una manera diferente de protestar, por el bien de todos.

 


 

 

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