Rituales de fin de año

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Como buenos amantes de las tradiciones decembrinas colombianas, La cebra que habla dedica este especial a simbolismos que caracterizan a las familias colombianas para pasar de un año a otro.


 

 

Les presentamos cuatro rituales para hacer, momentos antes de las 12 de la noche, para que nos llegue el año nuevo con suerte, salud y prosperidad. Y si no sirven, nos divertimos un rato, en familia, con los amigos y los vecinos. Porque el verdadero significado de las festividades es compartir, pasarla bueno y en buena compañía.

 

De paseo por la cuadra con la maleta en la mano

Hoy nos vamos con la maleta por toda la cuadra, a darle la vuelta al vecindario, corriendo o caminando. Para que no nos falten los viajes, esos que luego relatamos para ustedes aquí. Los que nos muestran otras realidades, otros sabores y nos dan material para hablar de nosotros a través de los otros o de lo que vivimos cuando salimos de nuestros lugares conocidos.

Si les da pena o pereza salir por la calle, dele la vuelta a su casa con la maleta, con cuidado,  no se vaya a caer. Si no viaja todo el año, al menos se divierte, garantizado.

 

 

La ropa interior amarilla

El amarillo, dicen los que saben, es para la prosperidad. Como aquí nos gusta la abundancia -siempre en el buen sentido- nos vamos a poner nuestros cucos amarillos para atraer las buenas notas, el periodismo bien escrito, las historias de ciudad que hacen la diferencia en nuestro entorno, el trabajo de los emprendedores que trabajan por sus metas, las recomendaciones de libros, cine y música que aquí compartimos con ustedes.

Nos ponemos la ropa interior amarilla para atraer la buena vibra.

 

 

Pero ojo, no nos quedamos esperando a que la suerte esté echada por ponernos la ropa interior de color. Desde nuestros pensamientos estamos vibrando y con nuestro trabajo buscamos que esas notas se destaquen y que lleguen a ustedes los contenidos de buena calidad, a nuestro estilo y desde nuestra perspectiva, desde esas Otras formas de mirarnos que se buscan todos los días.

 

Las 12 uvas con los doce deseos escritos

¡Y que no falten las uvas! escriban esos doce deseos, quemen el papel con el fuego, purificador por excelencia. Pero escriban a mano, hay que volver a la pluma y al papel de vez en cuando, está bien que nos ayudan mucho los aparatos electrónicos, pero si vamos a ponerle intención a los días que vienen, hagámoslo con puño y letra. Por cada uva, lea su deseo y escoja uvas dulces, no se vaya a poner a sufrir comiendo uvas ácidas, mire que de pronto se queda todo el año haciendo mala cara.

 

 

Y si no puede comer uvas, tranquilo, no pasa nada. Coma otra cosa o ninguna. Lo realmente importante es que trabaje con ánimo.

 

Que nos coja el año nuevo con plata en el bolsillo

Échese las monedas y los billetes que tenga por ahí, cargue la alcancía hasta las 12 de la noche —si ya no la quebró para pagar la cena navideña— y si anda sin dinero, hágase un cheque de papel, pero que tenga la representación del dinero con usted, porque la tradición manda a tener bolsillos llenos para que tenga dinero todo el año.

 

 

Y de esta manera despedimos los especiales de este año. Les agradecemos a ustedes su compañía y por ser parte de las razones para contar historias. Pásenla bien y si usted no cree en estos simbolismos, no importa, sáquele humor a la vida y póngase a bailar.

 

 

¡Feliz 2020!

 

 

Contamos historias desde otras formas de mirarnos.

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