Yaxchilán: antigua ciudad maya en Chiapas, México

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A orillas del río Usumacinta, un afluente que sirve de barrera natural entre Guatemala y México, se ubica una de las ciudades mayas más poderosas de su tiempo: Yaxchilán.

Vista del río Usumacinta desde Yaxchilán

El río Usumacinta que traduce “lugar de monitos” por su raíz Náhuatl: “Ozoma-tzin-tla”, se forma en Guatemala y desemboca en el Golfo de México, son 1123 km y se dice que es el río más caudaloso de México y el más largo de Centroamérica.

Para llegar a Yaxchilán, o lo que queda de ella: la zona arqueológica de Yaxchilán, hay que ir a Frontera Corozal, que es un punto fronterizo internacional, ubicado en el municipio de Ocosingo, en el estado de Chiapas, México.

Estando en este lugar no dejas de pensar en todas las personas que vienen de Centroamérica camino hacia el norte de México, en busca de lo que aún ellos persiguen como un sueño: llegar a Estados Unidos.

En Frontera Corozal se abordan las lanchas a la reserva arqueológica, hay que navegar el río porque no hay carretera, son 40 minutos de viaje con expertos lancheros que te llevan y luego te recogen horas más tarde (puede tomar entre 2 y 4 horas el recorrido en la zona arqueológica, depende de cuánto quieras caminar y cuánto tiempo quieras quedarte visitando las más de 120 construcciones que tiene la ciudad).

Al llegar a Yaxchilán, aún sin ver las ruinas de la ciudad, estar en la selva, sentir la humedad en la piel, los zancudos con ganas de probar sangre fresca, el aullido de los monos, el ruido de los pájaros y demás insectos, ver los imponentes árboles, saber que no hay otra manera civilizada de salir de allí si no te recoge la lancha, hace que sientas que tu viaje es toda una aventura, claro, si te gustan este tipo de sensaciones. Es una ciudad de más de 2 mil años que llegó a ser una de las más poderosas de la cultura maya. Estar ahí te hace sentir que no eres nada en la vida.

Yaxchilán, lugar de piedras verdes

Después que el guardaparques te da instrucciones y te muestra un mapa de los sitios que puedes visitar, empieza la caminata.

Algunos se van solos, otros acompañados, hay que caminar y caminar, y ascender por escalinatas de piedra, recorrer caminos debajo de árboles que te observan, vas tú con el crujir de la vegetación y el eco de los sonidos de los animales que te acompañan entre el suelo y el aire.

Tienes dos caminos para la exploración, a la derecha empiezas por La Gran Plaza o a la izquierda, asciendes hasta los templos para terminar en la plaza donde se realizaba el juego de la pelota.

Cualquier camino es válido para disfrutar de los conjuntos de edificios, admirar la crestería, los dinteles, las estelas y demás estructuras y esculturas que se conservan en el lugar.

Yaxchilán es recomendado para ir una y otra vez, la selva llama, y recrear la historia de esta civilización desde allí es otra cosa.

Me imagino que en este tiempo de cero turistas en el lugar, los animales están felices y los espíritus de los antiguos mayas también, porque esta es una de las zonas arqueológicas en México que más visitantes recibe al año, y no es turismo local propiamente. Son alrededor de 8 mil personas de otras naciones y continentes.

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