Emilio Gentile: La mentira del pueblo soberano en la democracia y las manipulaciones que vive

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Muestra en forma de conversación sobre cómo vivimos bajo una democracia en la que el “pueblo soberano” solo cuenta cada cuatro años para introducir la papeleta del voto a favor de este u otro partido.


 

Información Biografía y Datos del autor

Emilio Gentile (Bojano, 1946) historiador italiano especializado en la ideología de la cultura de Italia fascista. Poseedor de una admirable y monumental obra, muestra la mentira del pueblo y la participación desvalida y falsificada en que vivimos, bajo la demagogia de los poderosos y la maniobra de la realidad y degradación de la cultura política. Obra de limpidez y agradable lectura que descorre las cortinas del presente y los oscuros horizontes cercanos.

 

Emilio Gentile: La mentira del pueblo soberano en la democracia y las manipulaciones que vive

(Texto publicado originalmente en: Mundiario: primer periódico global de análisis y opinión )

Transparencia de luz mediterránea es lo que expone el prestigioso historiador Emilio Gentile en su libro La mentira del pueblo soberano de la democracia (Alianza Editorial. Traducción de Carlo A. Caranci). Un claro y transparente análisis narrado desde el título El genio del libro compuesto por sustanciosas preguntas e interrogantes, sobre la sociedad moderna, la democracia y sus avatares en este siglo XXI, repleto de desafueros e incertidumbre en los distanciamientos sociales.

Bailando con desvergüenza la corrupción del descaro político y la mentira, como orden del día paralela a la indiferencia y el desánimo de la ciudadanía que se siente manipulada por la avaricia de los poderosos favores y sus propios intereses. Todo dirigido por los poderes mediáticos volcados sobre “el pueblo soberano, en un momento en que la democracia representativa es una democracia recitativa, en la que al pueblo solo le queda el papel de comparsa en el momento de las elecciones”.

Toda una comparsa que invita, por medio de la monserga lisonjera de la patria a introducir cada cuatro años su voto en la urna y hasta la próxima, si la comedia que manejamos con absoluto descaro logra colar en vuestro caído ánimo y desesperanza. Rico contenido el de esta obrita estructurada en la transparencia de sus 155 páginas e importantes notas “para saber más”.

 

Foto extraída de: Mundiario

 

Estamos ante un libro que trata de la sociedad moderna y que por el valor y la claridad de lo que él se expone, bien en muchos países y en el nuestro con urgencia, debería ser un texto de multitudinaria lectura.

Pero no caerá esa breva. En España se lee poco y mal a lo que se suma el desprecio de quienes gobiernan hacia la cultura. De Guatemala a Guatepeor. Sin embargo, que por intentarlo que no quede y así expresa el autor “Por qué este libro” se expone para ser receptor interesado de los ejemplos que el autor manifiesta en sus páginas.

Abordar el “momento en que las democracias actuales dan muestras de sufrir un grave deterioro que está transformando la democracia representativa en una democracia recitativa, en la que al pueblo soberano se le asigna solo el papel de comparsa en el momento de las elecciones”. Nefasto poder situarnos frente la actualidad manipulada de los gobernantes que sólo leen por la mañana unas páginas deportivas.

La mentira en que se encuentra sumida la democracia frente a la fiebre del master para tener un título vacuo con el que lucir el palmito y mejorar el enchufe del ya de por sí envídiable puesto político. No, no es esta óbrita de Gentile, un mero pasatiempo, es toda una actitud social e intelectual ante la comedia de manejos no solo económicos sino también mentales, que viene desmoronando la formación de la sociedad. Porque “la política se decide en privado por la interacción entre los gobiernos elegidos y las élites que representan casi exclusivamente a los intereses económicos”.

 

Foto extraída de: Imágenes Clarín.

 

De tal forma que al paso del tiempo, el ciudadano corriente bajo la presión de los medios informativos que lo acaparan casi todo convirtiéndolo en mero peón, en un “no soberano” al servicio de la caridad, pues lo que reparte es la publicidad de una falsa democracia desprovista de su componente popular, “cada vez más lejos del demos”.

 

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