La mirada de un joven habitante del barrio Los Álamos.  

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Alejandro Pinzón regresó de nuevo a Pereira en el 2009, luego de estudiar y trabajar fuera de su lugar de origen. Antes de volver había visualizado vivir de nuevo en este barrio, uno de los sectores referentes en Pereira. Bonito, con zonas verdes, edificios de buena construcción. ¿Qué encontró?


 

 

Alejandro Pinzón es un pereirano que regresó en el año 2009, luego de un tiempo de estudiante por fuera de su ciudad de origen y de una experiencia laboral en Estados Unidos.

Junto a su esposa, cuando tenían claro su regreso, siempre pensaron vivir en el barrio Los Alamos, por la calidad de sus edificaciones que son lujosas, con buenos acabados y estándares.

El recuerdo que tenía en su mente sobre el barrio era de un lugar estrictamente residencial, de gente muy conocida que habitaba en grandes casas residenciales, y una movilidad muy descongestionada.

 

Al regresar, encontró el barrio mucho más denso, con más edificios y conjuntos cerrados de casas, y un auge significativo del tráfico. También con los primeros indicios del desarrollo comercial.

En la actualidad, las vías existentes no alcanzan a albergar el gran flujo vehicular. Y la seguridad no es como antaño, cuando los niños podían salir a las calles a jugar, montar en bicicleta o patinar.

Hoy día, añora la tranquilidad, que se ve perturbada en mayor medida por el tráfico. Ya que considera que el barrio se quedó con un solo acceso vehicular, la calle 14.

Señala que nunca ha escuchado una propuesta de solución real al caos vehicular, que es crítico entre la glorieta de acceso a Pinares de San Martín y la conexión con la Avenida Belalcázar, sobre la calle 14, hasta el semáforo de la carrera 27 sobre la misma calle 14.

La mezcla de modos de transporte: vehículos particulares, motocicletas y buses de transporte público, hacen de esta combinación algo muy problemático debido al escaso número de vías.

 

 

Ha habido un crecimiento, tanto en el número de habitantes del barrio por el proceso de densificación, como en el número de estudiantes de la UTP, y también porque muchos de ellos se transportan en vehículos particulares (lo que no sucedía apenas 15 o 20 años atrás), pero no ha habido la suficiente planificación para soportar este crecimiento.

En cuanto a la protección de las zonas de protección ambiental, considera que hasta el momento se ha respetado y que este, precisamente, es uno de los grandes valores del barrio.

Pero, tiene entendido que hoy existe una controversia con el desarrollo de un proyecto de una edificación sobre el recorrido de la quebrada La Dulcera.

 

Aunque considera que es válido que se densifique el barrio y la explotación del suelo en términos de construir edificios, señala la necesidad de acompañar este proceso con una adecuada planificación.

 Al aumentar el número de habitantes, y el cambio que significa la transformación de las grandes casonas por medio de las que se desarrolló desde un comienzo la urbanización en este sector de Pereira, se corre el riesgo de perder tradiciones como la del alumbrado navideño.

Cada 7 y 8 de diciembre, hay filas de vehículos que vienen a admirar cómo se han decorado estas casas. Constituye una tradición de muchos años que hoy, debido al auge de los proyectos de construcción que tumban las viejas casas para construir edificios, corre el riesgo de perderse.

Finalmente, recalca que, como habitante, convencido del sector por sus bondades (entorno natural, cercanía, etc.), además de la rehabilitación de las vías, incluir una ciclorruta y mejorar la conectividad hacia la UTP, es muy importante dar prioridad al peatón.

Rehabilitar los andenes, porque es muy agradable recorrer el barrio.

 

No quisieran abandonar el barrio, pero han pensado migrar, porque son muchas las razones sobre inseguridad, dificultades de movilidad, falta de espacio público y factores que afectan la tranquilidad.

Reconoce que las familias tradicionales se han ido, pero, de todas maneras, recalca las bondades del barrio en relación con la cercanía a centros comerciales, supermercados, etc., y que, no obstante, las dificultades, continúa siendo un lugar muy agradable para vivir.

Por último, vuelve a señalar que, si el crecimiento ha de seguir, en edificios residenciales y el aumento progresivo de estudiantes en la Universidad Tecnológica, es imperativo que se busquen soluciones de nuevos accesos viales.

 

Y hace un llamado: a no dejar perder este barrio icónico de Pereira, excelente lugar residencial, y proteger a los habitantes que aún viven en el lugar, ejecutando obras que permitan soportar el crecimiento que se está llevando a cabo en total respeto de las normas.

Termina diciendo: “Un barrio completo, supremamente completo, que con todo eso que tenemos se siga invirtiendo en lo agradable que es, para que podamos vivir contentos aquí”.

 

[ENTREVISTA]

 

Un barrio de más vías, más casas y más zonas verdes para disfrutar

 

Por: Diego Firmiano.

 

 

¿Cuántos años lleva en el sector?

 

Exactamente 8 años, desde el 2009 que regresé al país, después de estar 10 años en Estados Unidos. Nací en Pereira. Al llegar primero viví en Pinares, luego nos trasladamos a Los Álamos. Siempre habíamos visualizado vivir acá   porque es uno de los barrios referentes en Pereira. Bonito, con zonas verdes, edificios de buena construcción.

 

Cuando conocí el barrio en los años 80´ antes de irme, era reconocido por ser residencial, de casas grandes y gente reconocida. Luego empezó a darse indicios de las primeras actividades comerciales, y la calle 14 empezó a ser de alto flujo vehicular. Este era un barrio netamente residencial ya es semi comercial.

 

 

Como habitante de Los Alamos ¿qué añora, y qué espera?

 

Añoro la tranquilidad de la vida en el pasado. Y espero que el flujo vehicular en el presente se solucione. Se volvió muy difícil llegar aquí. Los Alamos se quedó con una sola vía de entrada y de salida por la calle 14. Se supone que hay un plan vial de conectar el barrio Pinares, por medio de la Bolera, con los Alamos. Pero nunca he escuchado nada específico sobre eso.

 

Hicieron una glorieta muy bonita, pero esa no es la solución al problema del caos vehicular, pues ahí se combinan vehículos particulares con vehículos públicos. Un tráfico y un caos tenaz.

 

Es cierto que ha habido un crecimiento comercial importante, pero no hay una planificación para soportar ese crecimiento. Una casa tiene dos o tres carros; un edificio tiene varios apartamentos y cada apartamento tiene varios carros. Se aumentó el flujo vehicular pero las vías siguen siendo las mismas. Y siguen construyendo más.

 

En cuanto a lo ecológico ¿cómo el sector ha protegido sus zonas verdes?

 

Hasta hace poco se piensa que estaban protegidas. Lo digo, porque ahora se dice que hay una controversia con lo de La Dulcera, y una edificación que están haciendo por los lados de la calle 14. Queda la duda y la preocupación, porque lo verde y ecológico es lo que identifica al barrio Los Alamos. Y si la ciudad reconoce este barrio, que sea por esto.

 

El auge comercial del barrio ¿cómo surgió?

 

Bueno, yo llegué en el año 2009 y ya encontré un barrio más comercial. Peluquerías, almacenes, oficinas, se están tumbado casas para construir edificios. El tema es ¿dónde está la planificación? Se ha perdido mucho el espíritu residencial.

 

 

 

¿La arquitectura de casas y edificios del barrio Los Álamos le ha dado un reconocimiento ciudadano al sector?

 

Es cierto. Hay casas cuando llega la época del alumbrado decoradas muy bonitas. Elegantes. Tanto que la gente hace fila para darle una vuelta al barrio y deleitarse en eso. Y esas casas residenciales son enteramente tradicionales. Claro, las casas que aún quedan. Esos eventos, y por la arquitectura es reconocido el barrio.

 

Ya hablo de la carencia de vías de acceso o salida, ¿qué más cree que falta?

 

En efecto, las vías las están arreglando, aunque algunas calles estén inconclusas. A más de esto, es clave organizar los andenes, ya que algunos están levantados y en mal estado. Sería interesante añadir una ciclorruta como parte de un plan deportivo en la ciudad unido a infraestructura. Y que estas implementaciones sean enteramente amigables al peatón.

 

Hay mucha gente nueva en el barrio. ¿Cómo ve esto?

 

La gente va migrando. Es más, uno va pensando en migrar porque siente que la parte agradable y tranquila, se va perdiendo. Leí en este portal lo que dijo Martha Alzate de las migraciones hacia Cerritos, donde la parte verde predomina. Por eso creo que las familias tradicionales se han ido.

 

¿Y porque sigue acá? En buen término la pregunta

Porque estar en Los Álamos es estar cerca del centro. De los supermercados. Es un lugar cómodo, muy cerca de todo. Por el momento estamos cómodos, pero se necesita fijar la atención en los problemas, necesitan solución.

 

Las mascotas y los animales, ¿el barrio sigue siendo amigable con ellos?

 

Sí, la gente pasea sus mascotas por la zona. El tema es la cultura de la limpieza. Es más, el parque al lado de la iglesia, es el preferido por los vecinos. Ese parque es agradable para las mascotas. Además, ahí hacen un bazar para que la gente venda mercancía. Actividades que promueven el barrio, pero hay que pensar en lo que sigue.

 

 

 

Muchas gracias. ¿Quisiera agregar algo más?

 

Pues invitar a que no se pierda el atractivo del barrio Los Álamos como la arquitectura. Es un lugar que está creciendo y con este crecimiento esperamos que venga a la par una planificación juiciosa. Además de preservar la cultura de conservar las zonas verdes. Este es otro activo del barrio. Hay una percepción de inseguridad, pero la tranquilidad permanece. La seguridad es cuidarnos entre nosotros.

 

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