Los Naranjos, un barrio tranquilo de Dosquebradas que consolida múltiples actividades para sus habitantes.

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Al caminar por el barrio, puede notarse que existen una diversidad de usos que conviven con su destinación principal, la vivienda.  


 

En un escrito anterior, hice referencia al cluster cultural que se encuentra conformado en este barrio de Dosquebradas. Es en sí mismo muy llamativo el hecho de que tantas agrupaciones culturales realicen sus actividades en este sector, teniendo como eje para ello un lugar de reunión, la edificación denominada IDM (Instituto de Desarrollo Municipal).

Al caminar por el barrio, puede notarse que existen una diversidad de usos que conviven con su destinación principal, la vivienda.

 

Foto: La Cebra que Habla.

 

Tiendas de barrio, peluquerías, dos iglesias (una de ellas cristiana ortodoxa), espacio público, instituciones educativas, una sede comunal, y hasta una gran fábrica; comparten el espacio de este barrio en aparente armonía.

Recorrimos sus calles y lugares en compañía de Fabio Vanegas Pérez, líder comunal.  Guiados por él, caminamos haciendo uso de unos buenos andenes, vías pavimentadas y en relativo buen estado, y en general un ambiente de orden y limpieza.

 

Foto: La Cebra que Habla.

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Según nos refirió, el barrio está compuesto en total por 52 manzanas, y aproximadamente 1.120 viviendas y 5.000 habitantes.  Se construyó como un loteo en tierras del señor Jaime Giraldo, quien era propietario de muchos de los predios que hoy conforman los barrios de Dosquebradas, hace 44 años (1962). Su fundadora se llamó Margarita González.  El señor Giraldo donó el predio para el parque Los Naranjos y para la sede comunal.

Otro aspecto llamativo es el silencio. No se escucharon esa tarde ruidos estridentes, no vimos establecimientos con equipos de sonido ni grandes parlantes invadiendo los andenes, ni nos topamos con vendedores ambulantes al volante de sus megáfonos a todo volumen.

 

Foto: La Cebra que Habla.

 

En general, el comercio es organizado. Actualmente el barrio cuenta más o menos con unos doscientos establecimientos de comercio que prestan sus servicios del andén para adentro, las ventas que realizan soportan la vida cotidiana, y conviven adecuadamente con los demás habitantes.

Hay allí cafeterías, revuelterías, peluquerías, ventas de textiles, ropas, entre  otro tipo de mercancías, sin que lleguen estos establecimientos a cambiar radicalmente el carácter barrial de Los Naranjos.

En nuestro recorrido, llegamos hasta la fábrica. Es una construcción de gran tamaño, de fachadas cerradas, de concepción más bien hermética, que no tiene avisos ni señales apreciables en el exterior que den cuenta de lo que allí se trabaja.

 

Foto: La Cebra que Habla.

 

Supimos después que se trata de la empresa Cartones y Papeles de Risaralda, propiedad de la familia Levy, y que, según se nos dijo, ha empleado a muchos de los habitantes del barrio, en los años que lleva en el sector.

Se nota una gran actividad en sus alrededores, puesto que la industria se encuentra en pleno auge y requiere una ampliación que en este momento se encuentra en construcción.  Es evidente, al recorrer su entorno, que ha venido copando espacios y comprando las viviendas de los vecinos más cercanos.

Cartones y Papeles de Risaralda y el colegio Juan Manuel González, se encuentran localizados enfrente de la Quebrada Dosquebradas, la misma de la que tomó su nombre el municipio.  La misma fuente hídrica que divide el barrio Los Naranjos del Barrio Primero de Agosto.

 

Foto: La Cebra que Habla.

 

En el colegio nos recibió el rector, Daniel González.  Él nos habló de los procesos de lecto- escritura que llevan a cabo en la institución, de la mano de la profesora Patricia Pungo, quien dirige un programa que se llama “Ojitos Lectores”, en el cual realizan diferentes actividades como maratones de lectura y un concurso nacional de crónica.

 

Foto: La Cebra que Habla.

 

En compañía del Rector nos dirigimos hacia la cancha de fútbol del colegio, un gran espacio sembrado en grama que se encuentra actualmente amenazado por la socavación del terreno, debido al efecto de la corriente de las quebradas. Esta, se encuentra situada en el vértice formado por las quebradas Dosquebradas y Los Molinos.

 

Foto: La Cebra que Habla.

 

El problema más grande se encuentra en la margen de la quebrada Dosquebradas, y tiene que ver, además de los fenómenos naturales asociados con los aumentos de la corriente por causa de las temporadas de invierno, con unas obras de contención que realizaron en la fábrica, las cuales desaceleran la corriente, pero aumenta el impacto en el predio vecino.

 

Foto: La Cebra que Habla.

 

Adicionalmente, a este problema de socavamiento se presenta un exceso de contaminación en estas fuentes hídricas, lo que produce malos olores y vectores como roedores y zancudos.

Al finalizar la visita al colegio, el Rector nos habló de un colorido mural que adorna las paredes del lugar, en el cual pueden verse representados algunos de los referentes de la identidad nacional más reciente, como: Gabo, Lucho Herrera, Manuel Elkin Patarroyo, Fernando Botero (representado por una silueta similar a sus famosas “gordas”), Carlos “El Pibe” Valderrama o Rafael Escalona.

En cuanto al transporte, cuentan hoy con dos rutas alimentadoras del Sistema de Transporte Masivo, las cuales tienen una buena frecuencia de atención. Sin embargo, por su vecindad con la Avenida Simón Bolívar, vía principal de Dosquebradas, los habitantes de este barrio no tienen mayores problemas de conectividad.

 

Foto: La Cebra que Habla.

 

Además de la diversidad de actividades, el orden y la armonía que hoy se respira en este barrio, existen aspectos muy llamativos, como la expansión que ha tenido la iglesia Ortodoxa, que ha venido comprando a los vecinos y estableciendo allí una sede importante.

A propósito de este equipamiento, se le asocia con una habitante del barrio denominada “la monja”, de la que se decía hacía hasta milagros, y quien se identifica como la persona con la que inició este culto en Los Naranjos.

Y se dice que el propósito de sus fieles es llevar a vivir allí al líder de este culto en Colombia. Hoy día, regularmente realizan en sus instalaciones encuentros de carácter nacional, prestando incluso allí mismo en sus instalaciones el servicio de alojamiento a quienes acuden.

 

Foto: La Cebra que Habla.

 

En general, el Barrio Los Naranjos es un vecindario tranquilo, muy central y bien dotado de servicios, que comparte su territorio con otros usuarios del suelo, en donde se llevan a cabo actividades que complementan de manera aparentemente armónica el uso residencial, el cual prima en todo su recorrido.

Regresamos gratamente sorprendidos, y con el ánimo de volver para hacer en profundidad las historias de la Iglesia Ortodoxa y el Concurso Nacional de Crónica del colegio Juan Manuel González.

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