domingo, abril 26, 2026
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30 de agosto: día internacional de las víctimas de desaparición forzada

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La desaparición forzada sucede cuando una autoridad del Estado priva de la libertad a un ciudadano.


 

Este 30 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas en el mundo. Por ello, la Cebra que Habla como medio periodístico, publica estos textos (incluida Infografía) como una forma de concientizar sobre este flagelo mundial, ya que la libertad es un baluarte fundamental de cada persona y de la humanidad en general.  Bienvenidos.

 


¿Qué es el delito de desaparición forzada?


 

Según la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, de Naciones Unidas, el delito de desaparición forzada es el siguiente:

“El arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley.”

En otras palabras, la desaparición forzada sucede cuando una autoridad del Estado priva de la libertad a un ciudadano. Los funcionarios involucrados pueden ser un policía, un miembro del ejército o civiles bajo las órdenes de cualquier funcionario público como un Secretario de Estado, un gobernador, un presidente municipal, o el mismo Presidente de la República. Es decir, no importa si los que llevaron a cabo la desaparición fueron miembros del llamado “crimen organizado” o civiles; si actúan bajo las órdenes de un funcionario público, entonces se trata de una desaparición forzada.


Especial


 

 

 

 

Infografía Cebra



 

 

En Colombia 82.998 personas fueron desaparecidas forzadamente

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La cifra es divulgada por el equipo del Observatorio de Memoria y Conflicto, del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).


Texto tomado de: Centro Nacional de Memoria Histórica

 

Un dato de estas magnitudes, en tiempos de paz o de guerra, es sin lugar a dudas un registro doloroso. Ninguna ideología puede respaldar, y mucho menos justificar, tanta crueldad. 82.998 familias colombianas sufren la ausencia de sus seres queridos y la incertidumbre que produce la falta de noticias o de evidencias que den cuenta de qué sucedió con sus familiares. ¿Quién se los llevó?, ¿por qué se los llevaron?, ¿por qué tanta indolencia? 82.998 familias se hacen esas preguntas todos los días.

Este revelador registro, dado a conocer este 22 de febrero por el CNMH, tiene como antecedente la investigación que se publicó en 2016, titulada ‘Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en Colombia’, en la que se hace un recuento detallado de este flagelo en el marco del conflicto armado del país desde los años 70 a 2015. Inicialmente en este informe se reseñó, de forma alarmante, que 60.630 personas habían desaparecido forzosamente en los últimos 45 años a raíz de la guerra interna en Colombia.

Sin embargo Andrés Suarez, coordinador del Observatorio del CNMH, explicó que la nueva cifra —los 82.998 casos—

“se pudo establecer ampliando el rango de tiempo, ya que en el informe ‘Hasta encontrarlos’ trabajamos un periodo de análisis de los años 70 a 2015. Decidimos que se debía ampliar este rango desde 1958 a noviembre 15 de 2017”.

Suárez agregó que:

“El trabajo del Observatorio debe estar en coherencia con el informe ¡Basta Ya!, el Observatorio no puede dar datos distintos a los que se están manejando en el Basta Ya desde el 1958”.

Otra de las razones que explica el coordinador del Observatorio es que “había una fuente que faltó trabajar a profundidad, y eran los testimonios de las víctimas presentados ante el Sistema de Información de Justicia y Paz de la Fiscalía, que se había realizado parcialmente. Pensamos que no iba a existir mucha variación en las cifras del Registro Único de Víctimas (RUV), con la gran sorpresa que no estaban en el RUV”. Esto permitió hacer un cruce de información, demostrando que los testimonios de las víctimas ante la Fiscalía no habían sido sistematizados.

 

Foto extraída de: elnuevosiglo.com.co

 

De igual manera Andrés Suarez señaló que la tendencia general de responsabilidades no cambió con relación a lo expresado en 2016.

“Se mantiene con un mayor porcentaje en grupos paramilitares, esto se conserva estable. Se conoce nueva información pero la tendencia se mantiene”.

De aquellos casos con conocimiento del perpetrador, 52% de los casos, la distribución es así: grupos paramilitares: 26.475 (62,3%), guerrillas: 10.360 (24,3%), grupos posdesmovilizacion: 2.764 (6,5%), agentes de Estado: 2.484 (5,8%), agentes de Estado-grupos paramilitares: 388 (0,9%). Casos sobre los que se tiene información: 42.471.

Suárez explica que los grupos paramilitares, Grupos Armados Posdesmovilizacion y agentes del Estado realizaron acciones conjuntas para cometer desapariciones. De igual manera se debe entender que ‘guerrillas’ no es igual a FARC. Entre ellas están las FARC que registran 3.606 casos, el ELN con 622 y cerca de 6.000 casos no identifican a la guerrilla específica.

“Estamos muy cerca de llegar al universo completo de víctimas de desaparición forzada, el margen de subregistro se ha reducido muchísimo. Puede haber un subregistro con los actores que aún siguen en armas. Como es el caso de los Grupos Armados Posdesmovilizacion (GAP); que no sepa lo que ellos han hecho porque aún están en el territorio intimidando y amenazando”

aclara Andrés Suarez.

Los casos de desaparición forzada tendrán un lugar especial dentro del proceso de justicia transicional que se adelanta en el país. Como consecuencia del acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y las FARC, se creó la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, dirigido por Luz Marina Monzón. Esta entidad tendrá el deber de esclarecer lo que ha pasado con miles de familias que han sufrido este flagelo, que como vemos, sobrepasa cualquier registro visto en el hemisferio.

 

Más allá de las cifras

La desaparición forzada es, tal vez, una de las prácticas represivas más atroces utilizadas por los actores del conflicto para imponer su control. Por ello el CNMH ha asumido la investigación exhaustiva de este hecho violento a través de seis publicaciones. La primera de ellas fue publicada en 2014, ‘Normas y dimensiones de la desaparición forzada’, que muestra cómo ha evolucionado la legislación nacional e internacional sobre este delito y cómo se ha tipificado.

La segunda es de 2014, titulada ‘Huellas y rostros de la desaparición forzada’, una selección de 13 casos emblemáticos, que conforman un testimonio doloroso de la ineficacia del Estado para impedir que este crimen siga en la impunidad.

 

Foto extraída de: vanguardia.com

 

El tercero, también de 2014, ‘Entre la incertidumbre y el dolor’, es una investigación sobre los impactos sicosociales causados por la desaparición forzada de personas, descritos como una doble tortura: la física, que se imagina impuesta a la víctima directa; y la psicológica, que sufren sus seres queridos.

El cuarto, 2014, ‘Balance de la acción del estado colombiano frente a la desaparición forzada de personas’, analiza los mecanismos actuales que ha creado el Estado para combatir la desaparición, y señala las razones de su ineficacia, y formula algunas recomendaciones para mejorar las unidades existentes de prevención, búsqueda, investigación, asistencia y reparación.

El quinto informe, lanzado en 2015, ‘Textos corporales de la crueldad’, destaca el papel de la antropología forense en la labor de exhumación de 36 cuerpos hallados en la inspección de Puerto Torres del municipio Belén de los Andaquíes en Caquetá.

Desapariciones forzadas: impunidad constante del Estado mexicano

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Las desapariciones forzadas no han finalizado con el simple paso del tiempo.


Texto tomado de: Centro ProDH

 

Información

-Lejos de esclarecerse y erradicarse, las desapariciones forzadas de personas van en aumento en el país en la actual coyuntura de “guerra contra la delincuencia organizada” y contra aquellas personas de marcada disidencia frente al régimen.

-El Estado se encuentra obligado a reparar y garantizar los derechos humanos, investigar las desapariciones a manos de elementos del Ejército y otros órganos del Estado, a legislar adecuadamente la desaparición, poner fin a la impunidad y a reparar a las víctimas y a sus familiares.

 

En el marco de la Semana Mundial del Detenido Desaparecido, las organizaciones suscritas condenamos las desapariciones forzadas que el gobierno mexicano, en distintas épocas, ha cometido e incentivado en contra de aquellas personas con ideologías contrarias al régimen gubernamental.

Las desapariciones forzadas no han finalizado con el simple paso del tiempo. Si bien la época conocida como “guerra Sucia”, caracterizada por el alto y desproporcionado nivel de violencia que empleó el Estado mexicano mediante sus fuerzas armadas y aparatos de inteligencia en contra de movimientos estudiantiles y armados ha finalizado, la brutalidad de aquellas épocas no ha disminuido. En los últimos años se han llevado a cabo múltiples desapariciones forzadas atribuibles a diferentes órganos del Estado, sin que hasta la fecha existan investigaciones creíbles o explicaciones fehacientes.

El desinterés proveniente de los órganos de procuración de justicia, caracterizado por las nulas investigaciones y la falta de diligencia en los casos de desapariciones forzadas ocurridas durante la “guerra sucia”, han provocado que las fuerzas armadas puedan seguir operando bajo el mismo cobijo de impunidad que impera hasta el día de hoy. Aun con la entonces Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP), que tras varios años de ineficacia desapareció en 2006, el Estado mexicano demostró que no está interesado en el respeto a los derechos humanos en el país, contribuyendo con ello al detrimento del “Estado de derecho” al que tanto alude en instancias internacionales.

 

Foto extraída de: desinformemonos.org

 

Aunado a la nula respuesta del Estado para resolver las desapariciones forzadas de personas en la historia reciente del país, estas continúan sucediendo. Bajo el contexto de la llamada “guerra contra el crimen organizado”, el gobierno federal y el Ejército mexicano han sido los responsables directos o indirectos de múltiples e ilegales privaciones de la libertad de personas cuyo paradero no se conoce hasta la fecha. Estos actos, cuando son cometidos de forma sistemática, como en el caso mexicano, han sido calificados por distintos instrumentos internacionales, que México ha firmado y ratificado, como “delitos de lesa humanidad”.

A los casos no investigados por parte del gobierno y que por lo tanto permanecen en la impunidad, deben sumarse las desapariciones de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, ocurridas hace tres años por su explícita disidencia del gobierno, por ser miembros del EPR. También es actual la desaparición en Michoacán del líder social Francisco Paredes Ruiz, ocurrida hace casi tres años sin que a la fecha se sepa algo sobre su paradero.

De la misma forma, la sistemática desaparición de personas que viven en distintos puntos del país exhibe el mandato y la aquiescencia del Estado para reprimir a quienes no coinciden con su gobierno. Sin embargo, aún en casos en los que no se puede demostrar la participación directa del Estado o la existencia de un móvil político en la desaparición forzada de personas, el Estado sigue siendo responsable por la falta de investigación y sanción de los responsables. Ejemplo de lo anterior es el caso de los desaparecidos en el estado de Coahuila, cuyos familiares entregaron un documento la semana pasada al gobierno que no ha movilizado a sus procuradurías, fuerzas armadas ni aparatos de inteligencia para su búsqueda, como sucede en otros casos.

 

Foto extraída de: kaosenlared.net/

 

Ante este marco de impunidad constante y creciente represión estatal, exigimos al Estado mexicano que adopte las medidas necesarias para garantizar la erradicación de la desaparición forzada de personas; la tipificación adecuada de este delito en los ámbitos federales y comunes; el esclarecimiento de los casos y la sanción a los responsables de estos hechos; así como la reparación a las víctimas y sus familiares.

Al respecto, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la reciente sentencia contra México por el caso de Rosendo Radilla, sostuvo:

“la investigación llevada a cabo por el Estado no ha sido conducida con la debida diligencia, de manera que sea capaz de garantizar el reestablecimiento de los derechos de las víctimas y evitar la impunidad” (párr. 212).

Además, en junio de 2009 se llevó a cabo el Examen Periódico Universal ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, en donde México fue examinado por este órgano internacional y señalado por las repetidas violaciones a los derechos humanos en función de los crímenes cometidos, su nula investigación y los candados que existen para acceder a la justicia, como lo es el fuero militar.

 

FOTO: Rodolfo Angulo /CUARTOSCURO.COM

Un país que no conoce su historia y no repara los daños ocasionados a las víctimas, está condenado a la impunidad.
Organizaciones firmantes:


Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos
Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, A.C.
Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, A.C.
Comité 68 Pro Libertades Democráticas
Comité de Madres de Desaparecidos Políticos de Chihuahua
Fundación Diego Lucero
Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, A.C.
Nacidos en la Tempestad, A.C.
Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todas y Todos” (conformada por 69 organizaciones)

Argentina: Desaparecidos en democracia

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Perderse y desaparecer no son sinónimos.


Texto tomado de: Cosecha Roja y El Delitómetro

 

En una interesante publicación del sitio Cosecha Roja se habla de los casos de las personas desaparecidas en democracia. Desde el sitio El Delitómetro se agregaron dos casos de Viedma. El dato es que de 13 casos contados, en 9 hay sospechas y confirmaciones e incluso condenas de policías involucrados dejando en evidencia que la violencia institucional contribuye claramente a desaparecer personas en democracia.

Perderse y desaparecer no son sinónimos. Si un testigo ve que se llevan a una persona sin su consentimiento, esa persona no se perdió. Si hay pruebas para pensar que alguien puede haber sido secuestrado, tampoco. Si hay sospechas de que una persona fue capturada por una red de trata, no está perdida. Aunque el gobierno rechace hablar de desaparición forzada e intente desviar el foco hacia sus vínculos con los mapuches o el reclamo por Julio López, Santiago Maldonado lleva casi un mes desaparecido: el último lugar en donde lo vieron fue durante la represión de Gendarmería.

“Un extravío de persona es una situación particular. Y una desaparición forzada es un delito que está tipificado en el Código Penal, en el artículo 142 bis. Allí básicamente se dice tiene que la desaparición forzada tiene ver con el accionar de funcionarios o empleados públicos que, actuando con la autorización o en representación del Estado, privan de la libertad a una persona. Este tipo penal incorpora otros elementos, como la falta de información sobre el paradero de la persona, la negativa del Estado a reconocer la privación de esa libertad o la negativa a informar sobre el paradero”

dijo a Cosecha Roja Manuel Tufró, coordinador del equipo de Seguridad Democrática y Violencia Institucional del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

 

Foto extraída de: ecestaticos.com

 

Según Tufró,

“el protocolo o las técnicas de investigación dicen que con la sola sospecha de que la falta de una persona tenga que ver con que hayan intervenido funcionarios públicos, hay que investigar como desaparición forzada. Para que no se intente neutralizar ese encubrimiento hay que reaccionar lo más rápido posible y, en todo caso, si no resulta no se caratulará de esa manera. La negación y el encubrimiento son elementos que garantizan la impunidad”.

 

Las desapariciones forzadas no son novedad

“La desaparición forzada no es un tema novedoso para nosotros, el problema es que no se construye información concluyente del Estado. Se precisa un registro que realmente contemple lo complejo de cada caso a los fines de visibilizarlos y tomar medidas que contemplen la búsqueda, y no simplemente en la Argentina. Hay una deuda desde el Estado argentino de no construir información certera sobre este tipo de casos”,

dijo a Cosecha Roja Roberto Cipriano, director de la Comisión Provincial por la Memoria.

A diferencia de las desapariciones forzadas durante el terrorismo de Estado, centralizadas desde el propio Poder Ejecutivo,

“estas situaciones muestran patrones que son consecuencia de prácticas sistemáticas de abuso policial y de formas de negligencia, indiferencia, inacción y/o complicidad judicial y política en diferentes jurisdicciones del país”

dice el informe Hostigados, publicado por el CELS en 2016.

Y agrega:

“Estas prácticas son posibilitadas por los amplios márgenes de autonomía policial, por la degradación de la profesión policial y por la ausencia de un gobierno político de las fuerzas que las conduzca y controle y de un sistema de justicia que investigue y sancione adecuadamente. La desaparición de jóvenes, asimismo, constituye un ominoso mensaje hacia otros jóvenes de los barrios populares, así como para los familiares de las víctimas, amigos y testigos, que sufren amenazas y distintas formas de intimidación”.

 

Patricia Bullrich (Buenos Aires, 11 de junio de 1956) es una política argentina. Foto extraída de: politicargentina.com

 

La semana pasada la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, habló de 5000 personas desaparecidas. En 2015 la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) presentó junto con la ONG de Acciones Coordinadas Contra la Trata (ACCT) un informe en el que relevaron que en el país existen al menos 6040 casos de niñas, niños, adolescentes y personas adultas a las que las familias buscan. Coinciden con la Comisión Provincial por la Memoria: la información está dispersa en distintas jurisdicciones, no hay homogeneidad en el modo en que cada cual registra los datos y no se actualizan constantemente, contó entonces a Cosecha Roja Marcelo Colombo, titular de Protex.

En Cosecha Roja reunimos algunos de los casos más resonantes que involucran, a partir de la llegada de la democracia, complicidades estatales en la desaparición de personas:

 

Andrés Núñez, el primer desaparecido en democracia

El 28 de septiembre de 1990, Andrés Núñez, de 30 años, casado y con una hija, fue secuestrado en su casa de la localidad platense de Villa Elvira por un grupo de policías. En la Brigada, ubicada en calle 61 entre 12 y 13, lo golpearon y torturaron para que se declarara culpable del robo de una bicicleta. Núñez, que era inocente, murió y su cuerpo fue quemado en un campo de la ciudad de General Belgrano, donde fue encontrado e identificado por el Equipo Argentino de Antropología Forense.

Por su asesinato, en 2010 fueron condenados a perpetua el ex sargento Jorge Alfredo González por “privación ilegal de la libertad y torturas seguidas de muerte” y el ex cabo Víctor Dos Santos por el segundo delito; y Luis Ponce como responsable de la privación ilegítima de la libertad y de torturas seguidas de muerte. El ex oficial Pablo Martín Gerez continúa prófugo.

 

Andrés Núñez. Foto extraída de: 2.bp.blogspot.com/

 

¿Dónde está Miguel Bru?

En 1993 Miguel Bru denunció que la policía había allanado ilegalmente su casa. Desde ese día las amenazas y las persecuciones no cesaron. El 17 de agosto de ese año cuidaba la casa de unos conocidos camino a Magdalena. Por algunos meses ese fue el último rastro que tuvieron de él sus compañeros. Con el correr de los días se fueron abriendo distintas puertas, distintos relatos y entonces lo supieron: Miguel había sido torturado y asesinado en la comisaría novena. Fueron algunos de los detenidos esa noche en la comisaría quienes con sus testimonios ayudaron a que sus asesinos fueran encarcelados.

Dos policías bonaerenses fueron condenados a cadena perpetua por el asesinato de Miguel: Walter Abrigo y Justo López. Uno de ellos murió y el otro -después de negarle dos veces la condicional- fue liberado y luego detenido otra vez. El pacto de silencio que trazaron esa noche los bonaerenses de la comisaría novena no tuvo ni tiene una sola grieta. Nada se supo del cuerpo de Miguel.

 

Miguel Bru. Foto extraída de: la5tapata.net/

 

Julio López desapareció dos veces

Jorge Julio López nunca escuchó la sentencia a la persona que lo secuestró y lo torturó en 1976. No estuvo el día en que condenaron al represor Miguel Etchecolatz a reclusión perpetua. El 18 de septiembre de 2006 Julio desapareció por segunda vez. En la década que pasó no hubo ningún avance en la causa judicial. “No hay nadie que investigue una línea racional, ni una hipótesis clara”, dijo a Cosecha Roja Guadalupe Godoy, abogada de López durante el juicio por el Circuito Camps, al cumplirse diez años de la desaparición.

En 2016 el Estado se ofreció para ser querellante en la causa y la familia de Julio aceptó. “Todavía no se presentaron pero los querellantes nos vamos a oponer porque hay una desaparición forzada y culpamos a una parte de la Policía Bonaerense. Si se demuestra esto, hay cierto grado de responsabilidad del estado”, dijo Godoy.

 

Jorge Julio López. Foto extraída de: radiografica.org.ar

 

María Cash, una incógnita

Cuando desapareció, María Cash tenía 29 años. El 4 de julio de 2011 tomó un micro en la terminal de Retiro hacia Jujuy pero varios kilómetros antes, en la ciudad salteña de Rosario de la Frontera, bajó del ómnibus porque, según dijo a su familia, se sentía “incómoda”. Cuatro días después, el 8 de julio, mantuvo el último contacto, por mail. Desde entonces no se supo más de ella. Durante siete meses, la justicia provincial salteña llevó la causa aunque a pedido de la familia también tomó intervención María Servini de Cubría de la justicia federal porteña.

Fue cuando, a partir de las prueba se planteó como principal hipótesis que María Cash había sido víctima del delito de trata de personas, por lo que la investigación pasó al fuero federal y hoy se tramita en el Juzgado Federal N°2 de Salta. Federico Cash, papá de María, murió a fines de octubre de 2014 en un accidente automovilístico ocurrido en una ruta de La Pampa, mientras recorría el país buscando a su hija.

 

María Cash. Foto extraída de: Images.clarin.com

 

Daniel Solano, el jornalero que reclamó

El 4 de noviembre de 2011, Daniel Solano cobró el sueldo y se dio cuenta de que lo estaban estafando. No era el único: le pasaba lo mismo a los más de trescientos compañeros que trabajaban en los campos de manzana en Río Negro. Lo comentó con algunos de ellos para ver qué hacían. Al día siguiente desapareció. Lo vieron por última vez en la puerta de un boliche de Choele Choel, rodeado de policías.

A Gualberto le dijeron que su hijo había dejado el trabajo por voluntad propia. El hombre desconfió y viajó desde Tartagal hasta Valle Medio para averiguar qué había pasado con su hijo. Desde entonces, ya hizo tres huelgas de hambre, vivió en una carpa con su familia y algunas noches durmió en la iglesia del pueblo, donde también se instaló el abogado.

 

Daniel Solano. Foto extraída de: cuarto.com.ar

 

Facundo Rivera Alegre: un juicio, dos condenas y ninguna respuesta

El rubio del pasaje tenía 20 años y una hija. La última vez que lo vieron fue el 19 de febrero de 2012: fue a un baile del Estadio Centro cordobés y no volvió más. A Viviana, la mamá, le dijeron que lo habían cremado en el horno del cementerio San Vicente pero nunca se comprobó. Desde entonces ella denunció la complicidad policial y recibió amenazas. En 2015, la justicia condenó A K.L. y a Pablo Rearte por el homicidio -uno disparó y el otro le sostuvo los brazos por detrás- y absolvió a Aldo Monje -acusado de encubrimiento. El juicio no sirvió para saber dónde está Facundo.

 

Facundo Rivera. Foto extraída de: Images.clarin.com

 

Marita Verón, una búsqueda incansable

A Marita Verón la secuestraron el 3 de abril de 2002 en Tucumán. Tenía 23 años y una hija: Micaela. Esa mañana Marita y Susana desayunaron juntas. “Yo cocino cuando vuelva”, le dijo a su madre antes de darle un beso y salir para la maternidad, donde iba a hacerse una consulta ginecológica.

Esa fue la última vez que se vieron. En la esquina de su casa la golpearon y la subieron a un Fiat Duna rojo. Tres días después, testigos dicen que la vieron “como perdida, como drogada” en la ruta que va de Los Gutiérrez a La Ramada. Durante más de una década la familia siguió cientos de pistas, la buscaron en distintas provincias y en el extranjero. En 2012 juzgaron a 13 acusados de haber secuestrado a la joven para obligarla a ejercer la prostitución en prostíbulos de La Rioja: en diciembre de ese año los absolvieron.

A fines de 2013, la Corte revocó el fallo en forma parcial y ordenó que una nueva sala fijara la pena a diez de los 13 acusados (la inocencia de los hermanos vinculados al clan “Ale”, María Jesús y Víctor Rivero, fue confirmada, mientras que la dueña de los prostíbulos riojanos falleció en febrero de ese año). Las 10 personas que fueron condenadas por la desaparición comenzaron a cumplir con la sentencia en abril de este año.

Marita Verón. foto extraída de: Unidiversidad.com.ar

 

Iván Torres, otro desaparecido en Chubut

La última vez que vieron a Iván Torres fue en la Seccional Primera de Comodoro Rivadavia hace trece años. Los testigos apuntaron a la policía local y contaron que el joven de 26 años era hostigado por los agentes: antes de despedirse de sus amigos, pasó el móvil 294 que siempre lo detenía. Hoy la justicia condenó a los ex policías Fabián Tillería y Marcelo Chemín a 15 y 12 años de prisión por la desaparición forzada de Iván. A pesar de los seis absueltos, para los organismos de Derechos Humanos es una victoria porque los jueces cambiaron la carátula de privación ilegítima de la libertad como había pedido la Corte Interamericana.

“Es un fallo histórico”, dijo a Cosecha Roja Lucas Krmpotic, integrante de la Comisión contra la Impunidad y por la Justicia de Chubut. El caso de Iván sirvió para promover la inclusión del delito de ‘desaparición forzada’ en el Código Penal. En 2011, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sentenció al Estado argentino a dar con el paradero del joven. En marzo de 2014, el Estado indemnizó por 182 mil dólares a la familia del joven. “Se convirtió en una espada para las causas como la de Luciano Arruga y la de Walter Bulacio”, dijo Krmpotic.

 

Iván Torres. Foto extraída de: images.clarin.com

 

Luciano Arruga: #FueElEstado

Hasta octubre de 2014, el adolescente de 16 años era un desaparecido. Después de que la justicia hiciera lugar al hábeas corpus y se cruzaran los datos del Estado, encontraron el cuerpo: estaba enterrado como NN en Chacarita. Entonces supieron más: el 31 de enero Luciano corrió “como desesperado” y cruzó la General Paz por la vía rápida y descalzo. “Parecía que estaba escapando”, declaró el conductor del auto que lo atropelló a las 3.30 del 1 de febrero de 2009. La Policía Federal lo trasladó al Santojanni, donde lo operaron y murió a las 8.

En esas horas la mamá y la hermana lo buscaron dos veces en el hospital: les dijeron que no había ningún joven con esa descripción y que no podían pasar a reconocer a nadie. El primer testigo en acercarse al accidente dijo que vio una camioneta de la Policía Bonaerense alejándose por colectora sin las balizas prendidas. También se supo que la ropa que tenía puesta en el momento en que murió no era suya. El caso es emblemático porque, además de la violencia policial, mostró la falta de respuestas institucionales.

 

Luciano Arruga. Foto extraída de: images.pagina12.com.ar

 

Kiki Lezcano: ningún condenado por el crimen

El 8 de julio de 2009, un oficial de la comisaría 52 amenazó a Jonathan “Kiki” Lezcano, un día antes de que lo mataran de un balazo en Villa 20 de Lugano. “Desde ahora voy a ser tu sombra”, le dijo. Dos meses después de la desaparición, lo encontraron enterrado como NN en Chacarita. En 2010 se confirmó la sospecha de que a Kiki y a su amigo Ezequiel Blanco los mató la policía: en un video se los ve agonizar y se escuchan las burlas de varios agentes. Al acusado del crimen -Santiago Daniel Veyga- lo sobreseyeron dos veces, pero la familia apeló y logró que llegue a juicio. En junio de este año, la justicia lo volvió a absolver.

Kiki Lezcano. Foto extraída de: archivoinfojus.gob.ar

 

Santiago Maldonado

La única hipótesis firme sobre la desaparición de Santiago Maldonado apunta a la responsabilidad de Gendarmería. El testimonio de los testigos y el rastrillaje con perros adiestrados confirmó que el joven de 28 años estuvo en la comunidad Pu Lof en Resistencia cuando alrededor de 100 gendarmes entraron a los tiros y prendieron fuego las casas de los mapuches. Ahora, los investigadores esperan el resultado de tres pruebas claves que permitirían saber qué pasó con Santiago. Durante varias horas, los efectivos de la Unidad Criminalística de la Policía Federal levantaron rastros en el Escuadrón 35 de Gendarmería de El Bolsón.

Habían pasado nueve días desde la desaparición de Santiago. En uno de los camiones que fue utilizado durante el operativo en la comunidad mapuche los policías encontraron cinco cabellos y manchas de sangre que estaban en una soga y en un cono naranja de tránsito. El juez federal Guido Otranto envió el material biológico al Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, que deberá cotejarlo con las muestras genéticas de los familiares de Santiago.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos intimó a la Argentina a adoptar “las medidas necesarias para determinar la situación y el paradero” de Maldonado. Además, le exigió al Estado que “informe sobre las medidas adoptadas a fin de investigar los hechos” Es la segunda vez durante el gobierno de Mauricio Macri que la CIDH se pronuncia sobre un caso de la agenda pública. Antes había sido por las causas contra Milagro Sala, quien aún espera que el juez habilite la prisión domiciliaria.

 

Santiago Maldonado. Foto extraída de: noticias.perfil.com/

 

Zulema y Silvia en Viedma

En Viedma, la desaparición de Zulema Walter generó primero preocupación en la comunidad y después la causa se cargó de misterio ya que al pasar los días la búsqueda se disipó y nunca hubo una hipótesis concreta sobre lo que realmente sucedió con la mujer ex docente que fue vista por última vez el 1 de junio.

Tres días después de la desaparición de Zulema, quien fue vista por última vez fue Silvia Colque. Desde el 4 de junio no se sabe absolutamente nada y las sospechas apuntan a su pareja, padre de sus hijos. Hubo rastrillajes y algunos movimientos para dar con la mujer, pero nada se sabe aún. El gobierno determinó un monto de 200 mil pesos para quien aporte datos concretos respecto a su paradero.

 

Zulema Viedma. Foto extraída de: rionegro.com.ar

Desaparición forzada: negacionismo y avances en Suramérica

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Foto extraída de: monitornacional.com

Pese a los grandes esfuerzos de la comunidad internacional por erradicar este crimen, las desapariciones forzadas se han vuelto una práctica recurrente y generalizada


Texto tomado de: El Mostrador.Cl

Por: Javier González Arellano

 

«Y si toda muerte humana entraña una ausencia irrevocable, ¿qué decir de esta ausencia que se sigue dando como presencia abstracta, como la obstinada negación de la ausencia final?».

Son las palabras pronunciadas hace más treinta y seis años por Julio Cortázar en su discurso titulado «Negación del olvido», expuesto en el Coloquio de París sobre la política de desaparición forzada de personas (1981), en el que por primera vez se planteó la necesidad de adoptar una Convención Internacional sobre Desapariciones Forzadas.

Desde ese entonces, y gracias a la constante lucha de las diversas organizaciones no gubernamentales y agrupaciones de víctimas, se ha construido progresivamente un régimen jurídico internacional de protección contra esta práctica criminal, constituido por la Declaración sobre la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas (1992), Convención Interamericana sobre la desaparición forzada de personas (1994), el Estatuto de Roma (1998), la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas (2006), la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y las resoluciones de los comités de derechos humanos de Naciones Unidas.

En dicho régimen internacional de protección, también se recuerda el mandato de criminalización que obliga a los Estados parte a tipificar el delito en su derecho interno conforme a los estándares internacionales.

Desgraciadamente, y pese a los grandes esfuerzos de la comunidad internacional por erradicar este crimen, las desapariciones forzadas se han vuelto una práctica recurrente y generalizada. En su último informe del año 2016, el Grupo de Trabajo Sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias da cuenta del escalofriante escenario actual:

“El número de desapariciones forzadas sigue aumentando en todo el mundo bajo la creencia falsa y perniciosa de que esta práctica constituye un instrumento útil para preservar la seguridad nacional y combatir el terrorismo y la delincuencia organizada”.

Sumado al lamentable incremento de las desapariciones forzadas en todo el mundo, durante los últimos años hemos sido testigos de discursos negacionistas que invisibilizan o minimizan la magnitud y atrocidad de este crimen, como el caso de Darío Lopérfido, ex Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, quién negó la cifra de 30.000 desaparecidos en Argentina, seguido por las lamentables declaraciones del actual presidente Mauricio Macri, donde aseveró “no tener idea si fueron 9.000 o 30.000” los desaparecidos en dictadura.

Siguiendo esta tendencia, el presidente del Centro Militar de Uruguay, el coronel (r) Carlos Silva, sostuvo que

“[…] muchas veces lo que se hace es proyectar la situación de Argentina para dentro del Uruguay. Ponen 200 desaparecidos en Uruguay. Eso es una mentira. Acá en el Uruguay creo que fueron… 32… y de los cuales algunos no eran nuestros”.

A las y los negacionistas tenemos el deber de recordarles que la desaparición forzada es un crimen que viola derechos humanos caracterizados por su inderogabilidad. Es considerada como una violación múltiple, compleja y pluriofensiva, transgrediendo derechos fundamentales como son los derechos a la vida, la libertad personal, la integridad personal, al reconocimiento a la personalidad jurídica, entre otros.

 

Foto extraída de: Minuto30.com

 

Los elementos constitutivos de este crimen son la privación de la libertad, la intervención directa de agentes estatales o la aquiescencia de éstos y la negativa de reconocer la detención y de revelar la suerte o el paradero de la persona interesada. Su práctica sistemática y generalizada constituye un crimen de lesa humanidad, esto es ¡un crimen en contra de la esencia misma de la humanidad!

La desaparición forzada es considerada como continuada o permanente, mientras no se establezca el destino o el paradero de la víctima, originando un grave y continuado sufrimiento a su familia, ya que, por un tiempo indeterminado, siguen viviendo en una situación de desesperación, de angustia, estrés e inseguridad frente a la desaparición. El derecho a acceder a la justicia, el derecho a la verdad y el derecho a la integridad personal de los familiares, se ven vulnerados por esta práctica. Es por esta razón, que las y los familiares son considerados también víctimas de la desaparición forzada.

El negacionismo tiene consecuencias abrumadoras para las víctimas. Al desmentir lo ocurrido o tratar de minimizar la tragedia, las y los familiares sufren un proceso de revictimización, incorporando nuevas situaciones dolorosas en su vida, exponiéndose nuevamente a un contexto de fragilidad, vulnerabilidad y exclusión, y consolidando la cronificación de las secuelas psicológicas a consecuencia de la desaparición.

El negacionismo, y la consecuente revictimización, supone un retroceso en las medidas de reparación -esto es, las diferentes formas como un Estado puede hacer frente a la responsabilidad internacional en la que ha incurrido-, en relación con las directrices de rehabilitación, satisfacción y garantías de no repetición, esenciales en cualquier proceso de Justicia Transicional.

El origen de esta práctica criminal data desde la primera mitad del siglo XX, proyectándose hasta la actualidad. Fue utilizada en los regímenes dictatoriales de Europa y cívico-militares de América Latina, los que hicieron de la desaparición forzada una técnica para sembrar el terror, incertidumbre y control en la población, gozando de la impunidad propia que entrega el acto de encubrimiento del crimen.

Dicho todo lo anterior, si el encubrimiento -para lograr la anhelada impunidad del victimario- es un elemento constitutivo de esta práctica, ¿qué importancia tiene la exactitud estadística cuando se manejan cifras astronómicas de un crimen de semejante atrocidad y, más aún, permaneciendo vigentes los pactos de silencio que impiden, por un lado, la búsqueda de la verdad y, por otro, dar con el paradero de las víctimas?

Detrás de cualquier práctica negacionista, se encuentra el revisionismo histórico que busca justificar los crímenes en base a un discurso de carácter salvífico pregonado por las dictaduras, sustentado en la bonanza económica y el discurso progresista, que opera como el gran estandarte de los beneficiados por los regímenes dictatoriales, donde la violencia cometida sistemáticamente contra la población civil- y el sufrimiento consecuente de las víctimas-, constituyen, para los negacionistas, el precio necesario de un futuro mejor.

Ahora bien, a los negacionistas también les debemos recordar que durante los últimos años hemos visto avances en la búsqueda de la verdad, justicia y la reparación para víctimas de desapariciones forzadas en la región suramericana. En Bolivia, por ejemplo, recientemente se ha constituido la Comisión de la Verdad, entidad que tiene como misión encontrar todos los datos y la información posible, que ayuden a esclarecer los hechos relacionados con delitos de lesa humanidad cometidos por militares entre el 4 de noviembre de 1964 y el 10 de octubre de 1982, periodo de tiempo que abarca las dictaduras de René Barrientos, Hugo Banzer y Luis García Meza.

La creación de esta entidad investigadora, fue posible gracias a la constante lucha de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (ASOFAMD) y la Plataforma de Luchadores Sociales Contra la Impunidad, quienes, junto a otras asociaciones de víctimas, demandaron durante años que la Asamblea Legislativa aprobara el proyecto de ley de la Comisión de la Verdad.

En Paraguay, por su parte, se continuará buscando a detenidos desaparecidos durante la Operación Cóndor y la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) tras el aporte del Ministerio de Justicia, que firmó un convenio de unos 60.000 dólares para las excavaciones y exhumaciones durante un año. El primer convenio de cooperación técnica fue firmado en 2014 entre el Ministerio de Justicia y el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales.

 

Foto extraída de: gazetadopovo.com.br

 

Por medio de esa cooperación, se contrató al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y se logró la creación del Banco Genético de Familiares, el Perfil Genético de la Población Paraguaya, el perfil biológico de 22 esqueletos y la identificación de cuatro personas, tres de ellas víctimas de la Operación Cóndor.

En Colombia, donde el horror de la desaparición forzada ha arrojado cifras que alcanzan las 60.630 víctimas, para hacer frente a esta atrocidad, el presidente Juan Manuel Santos emitió, a principios de abril, tres nuevos decretos con fuerza de ley que darán vida a tres instancias claves para el acuerdo de paz y la búsqueda de los desaparecidos: la Comisión de la Verdad, la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos y el comité de selección de los magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

En Ecuador, el ex-presidente de la República, Rafael Correa, anunció la construcción de un Museo de la Memoria en los predios del antiguo Regimiento Quito n.º 2, donde antes funcionaba el Servicio de Investigación Criminal (SIC-10), lugar donde se cometieron violaciones a los derechos humanos, como fue el caso de la desaparición de los hermanos Carlos y Pedro Restrepo. El Museo forma parte de las políticas de reparación para las víctimas de violaciones a los derechos humanos sucedidas entre el 4 de octubre de 1983 y el 31 de diciembre de 2008.

En Chile, en agosto del presente año, la Corte de Apelaciones condenó a ocho antiguos miembros de la DINA (¬policía secreta del régimen dictatorial de Pinochet), por el secuestro calificado -desaparición forzada-¬ de Luis Durán Rivas, quién fue detenido cerca de su domicilio y llevado a los centros de tortura y exterminio de la DINA conocidos como José Domingo Cañas, Cuatro Álamos y Villa Grimaldi, donde fue visto con vida por última vez. En 1975, su nombre apareció en la lista de víctimas de la Operación Colombo, que fue un montaje de la DINA para encubrir la desaparición de 119 prisioneros políticos, en el que participaron además las dictaduras militares de Argentina y Brasil.

En Uruguay, un grupo de antropólogos ha retomado las excavaciones en el Batallón militar n.°13 de Montevideo, continuando la tarea de búsqueda de desaparecidos que fue encomendada por el presidente Tabaré Vázquez al Grupo de Trabajo por Verdad y Justicia, organismo creado en 2015 que tiene por misión apoyar la investigación y el esclarecimiento de los crímenes contra la humanidad perpetrados por el Estado entre 1968 y 1973, cuando el país estuvo gobernado primero por Jorge Pacheco Areco y luego por Juan María Bordaberry, y la posterior dictadura cívico-militar de 1973 a marzo de 1985.

En Argentina, apenas se conoció el escandaloso fallo de la Corte Suprema de Justicia que considera aplicable el beneficio del 2×1 a genocidas condenados por delitos de lesa humanidad, los principales referentes y organismos de Derechos Humanos expresaron su repudio, realizándose una multitudinaria marcha a principios de mayo del presente año. Dicha convocatoria fue apoyada por diversos organismos de derechos humanos tanto nacionales como internacionales. El Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Raúl Zaffaroni, se sumó a la campaña y pidió que “la justicia argentina termine con esta situación insólita que se ha creado con el pretexto de aplicación retroactiva de ley más benigna”.

Y qué decir de las innumerables muestras artísticas y audiovisuales, las políticas orientadas a construir lugares de memoria, los programas de estudios orientados a formar defensores de derechos humanos, las numerosas publicaciones científicas sobre las desapariciones, las políticas encaminadas a la desclasificación de archivos y la cooperación internacional en materia de justicia, como el caso de la justicia italiana que, a principios de este año, condenó a 8 criminales por el asesinato de 23 ciudadanos italianos en el marco de la operación Cóndor.

Por último, recordemos que la desaparición forzada no es sólo una práctica de regímenes dictatoriales del pasado. Este crimen se ha cometido en Estados de derecho democráticos que se encuentran en un escenario de conflicto interno o bien no ejercen un control efectivo sobre su territorio y en sus agentes estatales. Este es el caso de Colombia con los diferentes grupos, tanto estatales como ¬paramilitares, guerrilleros y narcotraficantes ¬que han cometido desapariciones o en Chile con los casos de José Huenante, José Vergara y Hugo Arispe, todos desaparecidos por las fuerzas policiales o el reciente caso de Santiago Maldonado en Argentina, desaparecido por Gendarmería Nacional durante los hechos de represión acaecidos en el departamento de Cushamen.

Como señalan el Grupo de Trabajo ad hoc y el Comité especializado de Naciones Unidas para este crimen, las desapariciones forzadas son parte del presente. Están ahí, no podemos ser indiferentes. Como miembros de la sociedad civil tenemos el deber de recordar lo ocurrido y actuar frente a lo que pasó y lo que está pasando. Esperemos que las diversas medidas tomadas por los gobiernos de la región suramericana ayuden a los propósitos de verdad, justicia y reparación para las víctimas. En este 30 de agosto, día internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, no olvidemos a todas y todos aquellos que fueron y son víctimas de desapariciones forzadas, que representan, siguiendo a Cortázar,

«[…] esa ausencia que se sigue dando como presencia abstracta, como la obstinada negación de la ausencia final […]”.

 

Foto extraída de: monitornacional.com

Los tres plumones

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En cada uno de los tres plumones hay historias llenas de solidaridad, hospitalidad y esperanza, protagonizadas por mujeres.


 

Los tres plumones

Muchos han escuchado hablar del barrio el Plumón, el que queda a un lado del batallón San Mateo. Lo que pocos saben, es que no hay un solo Plumón. Hay tres. El bajo, el medio y el alto. Esta clasificación no tiene nada que ver con la economía o el nivel de vida de sus habitantes. Parece ser más un asunto de ubicación en el espacio. De hecho, es en el Plumón medio en donde hay mejor calidad de vida, mientras que en el alto y en el bajo, se evidencian las condiciones más duras.

 

Foto por: Edison Fabian Osorio.

 

En cada uno de los tres plumones hay historias llenas de solidaridad, hospitalidad y esperanza, protagonizadas por mujeres. La primera, es la de “la profesora” que acoge a 13 niños que llegan diariamente a una pequeñísima casa que hace las veces de guardería. La segunda, es la de Doña Rita, una chocoana de pelo blanco que vive al lado de la cancha de fútbol del barrio y que alojó durante días a un niño desplazado; la tercera, es la de Angie, atleta de los 400 metros planos, que hace poco ganó una medalla de bronce en Argentina y cuya madre, ferviente devota de la virgen de Guadalupe, acompaña en sus oraciones. Historias que muestran que los sentimientos más elevados de la condición humana pueden (y suelen) aflorar en medio de la adversidad.

 

El plumón bajo: mi edad feliz

Django es un pastor alemán cuya ancha cabeza hace pensar que hubo un bóxer en su familia. No se separa de Jeison, el líder barrial que nos acompaña en la búsqueda de “la profesora”. Camina delante de la comitiva, y cada que se encuentra a otros perros los ataca, por lo que Jeison tiene que apretarle el lazo.

-Es muy territorial y se cree el dueño de todo esto, dice Jeison, mientras trata de controlarlo.

Descendemos entre la maleza por un angosto camino de tierra. La vegetación se quiere tomar las casas llenas de colores, muy separadas unas de otras. Hay tramos que son solo bosque y únicamente volviendo la vista hacia arriba, un punto visible de la Avenida 30 de Agosto, nos recuerda que seguimos en Pereira.

-¿Por qué todas las casas son tan coloridas? Pregunté.

-Es un programa de unos muchachos que nos enseñaron a pintar las fachadas. Creo que es para que todo se vea más alegre, contestó Jeison.

Las casas están construidas a partir de madera, plástico, latas de zinc y las lonas de las vallas de los políticos. Algunas son verde limón, otras moradas, otras rojas, todas de colores muy vivos. Las gallinas y los perros se perturban conforme vamos pasando cerca de ellas. La gente se asoma a la ventana, nos ven, y vuelven a entrar.

 

Foto por: Edison Fabian Osorio.

 

De repente Django frena en seco. Tropezamos con un despeñadero que da a una quebrada que el camino nunca anuncia. Asomarse marea un poco. El golpe de la quebrada sobre las piedras se escucha desde arriba. Un hombre mayor nos mira desde su casa. Parece divertirse con nuestra inexperiencia para sortear el camino.

Nos encontramos cerca del lugar donde trabaja “la profesora” que es como se le conoce en todo el barrio. Al llegar, una edificación diminuta hecha de guadua, con una puerta blanca de metal en cuya parte superior, hay una cartelera hecha a mano. La cartelera es rosada, con letras de colores y decoradas con escarcha. En el centro de esta, un oso infantil que sonríe, sostiene una bomba de Helio. Parece ser la imagen institucional de la pequeña casa que hace las veces de guardería. Se lee: “Hogar mi edad feliz”. 

Es fin de semana por lo que no encontramos niños. Seguimos caminando y a pocos metros de la escuela, al lado del camino de tierra, una fachada colorida sale a nuestro encuentro. Desde una ventana se asoman varios niños. Los perros y algunas gallinas anuncian nuestra llegada y en la morada apacible, comienza a haber movimiento.

-Aquí vive “la profesora”, dice Jeison.

-¡Bueeenas! Es lo único que se nos ocurre decir para anunciar nuestra llegada. Una mujer responde al llamado. Es la hija de “la profesora” y nos dice que ella no está en el momento.

La mujer de pelo largo y alborotado, unos chores negros muy pequeños, al parecer, por su estado agitado, se encontraba aseando la casa y cuidando al recién nacido que con seguridad está dentro del envoltijo de sábanas que sostiene contra su pecho. Por la posición de su mano puede verse que cada uno de sus dedos está tatuado.

 

Foto por: Edison Fabian Osorio.

 

Ella se llama Eliana. Nos cuenta, desde el marco de la puerta, que en el hogar Mi edad feliz son atendidos diariamente 13 niños desde las 8 de la mañana hasta las cuatro de la tarde.

-Aquí mi mamá les enseña cosas a los niños y les damos las medias nueves. Como la mayoría nos llegan sin desayuno, las medias nueves son para muchos la primera comida del día. Nos ayuda Bienestar Familiar, y aunque hay un poquito de demora, por lo general las cosas nos llegan.

“La profesora” lleva años educando y recibiendo a varios niños del Plumón en la  diminuta casa. Intenta hacer lo mejor que puede con lo que tiene. Es un referente en el barrio y gracias a ella, la niñez de muchos es más amable.

Como al parecer habíamos interrumpido las labores de la casa, decidimos continuar nuestro camino que cada vez se hace más angosto, desemboca en una carretera amplia y destapada que va a dar al Plumón medio.

Arriba, sobre la 30 de agosto, los carros siguen circulando, como en otro mundo.

 

El Plumón Medio: Doña Rita

En el Plumón Medio la vida continúa bajo un puente que quedó en puntos suspensivos. Sobre las paredes, que en realidad son los cimientos del puente, hay una pintura gigantesca de niños jugando en un parque. Los niños de la pintura ríen, las copas de los árboles parecen nubes verdes, un infante eleva una cometa, hay mariposas gigantescas y un sol sonriente lo contempla todo desde arriba. El río o la quebrada, que en el mundo real son transparentes cuando están limpios y color café con leche cuando están sucios, en estos dibujos suelen pintarse de azul.

Hay otras pinturas bajo el puente. En una de las columnas que lo sostienen, bajo un fondo rosado, alguien dibujó un pájaro negro y gigantesco, al parecer con un pedazo de carbón. Alrededor de este, se lee una invitación a tener sexo con Dios y lo demás es indescifrable. Lo único claro es un símbolo del Deportivo Pereira, hecho también con carbón.

-Ahí, detrás de ese pájaro, mataron a un pelado hace poquito, cuenta alguien del barrio.

Cerca de nosotros, seis niños se congregan en una suerte de pasamanos que simula un automóvil. Juegan y se retan los unos a los otros. Hablamos con Jhoan Estéban, Bryan Steven y Juan David, futbolistas todos. El primero cuenta que hace un año llegó de Armenia con su familia y que es un gran volante derecho; el segundo, solo dice que es el mejor volante del mundo; y el tercero, que viene del Chocó y que es defensa. El fútbol parece importarles mucho. Muy cerca, desde un auto que están reparando, suena esta canción a todo volumen:Oír. Los niños mocosos y simpáticos se cuelgan en los pasamanos mientras hablan con nosotros. Algunos van a la escuela, otros no.

 

Foto por: Edison Fabian Osorio.

 

Llegamos a la cancha de fútbol del Plumón Medio. Es de esas canchas de antaño, de tierra y pantanosa en algunas partes debido a las lluvias recientes. Desde esta, que es como una meseta, se aprecia el Plumón Bajo. Al lado, a pocos metros de la cancha, vive Doña Rita. Sobre el tejado de su casa hay varias gallinas y las paredes están cubiertas por una lona de la que se utiliza en las obras civiles. Doña Rita tiene la piel negra y el pelo blanco, corto y crespo, lo que la hace reconocible a lo lejos. Al igual que algunas mujeres que llegan a cierta edad (y este debería ser un tema para una tesis de sociología) tomó la decisión de ponerse vestidos de flores para los días corrientes.  Continuamente mira hacia lo lejos, con cierta melancolía, como si un recuerdo la estuviera mirando al otro lado de la cancha.

Aparece un niño de pantalones cortos, zapatos sucios y un balón en la mano. Camina a lo largo de la cancha para hacerse con nosotros. Es Breison, un pequeño que había llegado hace algunos años en los brazos de su madre acompañada de su abuela. Las habían desplazado de Río Sucio y llegaron desesperados a la zona. Doña Rita acogió al niño desconocido en su pequeña casa para que su madre pudiera volver a Río Sucio a buscar qué podía sacar de su antiguo domicilio.

Doña Rita lleva 25 años en el Barrio. Encarna la solidaridad de otros tiempos. Aquella que se brinda entre seres humanos y que no está condicionada por un voto, un puesto en el gobierno o cualquier otro tipo de sometimiento. Es el tipo de solidaridad que va desapareciendo conforme crecen las ciudades en las que los vecinos son anónimos.

Culminada nuestra visita, Doña Rita ingresa a su casa y las gallinas, obedientes y en fila, como hipnotizadas, van tras ella. Arriba, sobre nuestras cabezas, los carros siguen circulando.

 

Foto por: Edison Fabian Osorio.

 

Plumón alto: el segundo aire de Angie

Todo en el Plumón son puntos suspensivos. El gran puente que les pasa por encima, un sendero peatonal que solo tiene dos metros, las casas a medio hacer y muchas vidas inconclusas por el desplazamiento.

La entrada al Plumón Alto es también un monumento colorido a las cosas sin terminar. Sobre los restos de un puente que nunca se desmontó del todo, una casa en el aire, de paredes rojas, forma un arco por donde se ingresa a un camino con sembrados de plátano.

Luego están las casas de madera. Como es sábado, muchos parecen pasar el tiempo sentados al lado de la puerta y escuchando música a alto volumen. Otros solo ignoran a los extraños que pasan por allí. Por ahí se llega a la cancha de fútbol que a su vez es  lugar de tertulias. No se juega un solo partido, se juegan muchos al tiempo. Hay casas ubicadas en donde irían las tribunas. A una se le agrietó la pared, pero sus moradores las taparon con un gran pasacalle en el que se ve la cara de un senador conservador que seguramente los visitó en elecciones.

-Bueno, al final para algo sirvió ese señor, comentó alguien.

Después de atravesar la cancha, llegamos a una suerte de caseta de reuniones que parece una iglesia o una tienda apache, dependiendo de desde dónde se mire. Allí, nos encontramos a un niño que sostiene una pelota. Le preguntamos si sabe en dónde vive Angie, la deportista…

 

Foto por: Edison Fabian Osorio.

 

-Yo sí sé. Venga los llevo, nos responde el niño que caminaba con aire compadrón. Se llama Fabio.

Atravesamos un laberinto de casas hasta llegar a unas escaleras de tierra.

-Aquí es donde vive Angie, nos dice Fabio con propiedad.

Pero Angie no se encuentra en el momento. Nos recibe su madre, se llama Adriana. Mide alrededor de 1,60 centímetros y tiene una sonrisa permanente en el rostro. Se ve muy joven para tener 4 hijas adolescentes. (Yaris Adriana, María de los Ángeles, Yeimy Julieta y por supuesto Angie Melissa Palacios, nuestra deportista) Hace 5 años las desplazaron de Santa Cecilia y después de Puerto Caldas.

En la casa, estamos sentados en sofás de varios estilos. Adriana comienza diciéndonos que entrar los muebles a la casa fue muy complicado, pues generó mucha antipatía con los vecinos.

-Mire, entre los negros deberíamos ser más solidarios. Algunos cuando vieron que conseguimos los muebles, dijeron: ¡Ah! Estas deben ser ricas, ¿qué hacen viviendo aquí?, comenta Adriana.

En la sala de su casa hay una mesa en la que sobresale una estatua de la virgen de Guadalupe que tiene el tamaño de un premio Oscar. En el suelo, un gran velón que Adriana le prende a sus hijas cada vez que necesita que les vaya bien. Adriana está convencida de que el destino está escrito en alguna parte. Tiene la certeza de que, en algún momento, su situación y la de sus cuatro hijas será mucho mejor.

 

Foto por: Edison Fabian Osorio.

 

Adriana se dedica al aseo y cuidado de un niño en una casa en Cerritos, comenta que sus patrones son muy especiales con ella y que durante años tuvo que hacer de tres a cuatro turnos seguidos en un restaurante para poder llevar mercado a la casa. Nos dijo también que jugaba el chance con el número de la tumba de un ser querido, que es el 3528, y ha ganado.

Mientras esperábamos a Angie, quisimos conocer el álbum de fotos de cuando era pequeña. Pero Adriana nos respondió:

-No es posible. El álbum y las demás cosas quedaron en la casa de donde nos desplazaron. Uno tiene que dejarlo todo allá. Hasta los recuerdos.

El día que Angie ganó medalla de bronce en el Campeonato Suramericano de Atletismo Sub 18, en Argentina, en la prueba de los 400 metros planos, con una marca de 56’’13, su madre se encontraba trabajando y no la pudo ver. Es que tampoco la llevan a las competencias de su hija.

Por fin llega Angie. Venía a prisa, estaba entrenando en la UTP. Lleva una sudadera gris y una blusa rosada. Es espigada y el sudor aún le recorre las trenzas.

Angie entrena todos los días y nos cuenta que a veces celebra sus victorias bailando. Otras competidoras lo han tomado a mal, como una provocación, pero ella dice que lo hace de modo muy natural, porque está contenta. Le gusta mucho el baile, sus movimientos para narrar su historia lo confirman. Y su mamá sentencia:

-A ella le gusta mucho bailar, pero no sale a rumbear con nadie, porque está muy concentrada en sus entrenamientos.

 

Foto por: Edison Fabian Osorio.

 

Para Angie lo que quedó atrás no parece tan importante. Como en las carreras solo está concentrada en el carril que tiende delante de sí. Confiesa que lo suyo no es el arranque sino los remates. Cuando ya ha transcurrido algo de la carrera, cuando el resto de atletas están a tope, Angie acelera la marcha, a lo Usain Bolt. Asegura que en el 2020 irá a los juegos olímpicos de Tokio. Su madre sabe que lo va a lograr y a estas alturas, nosotros también.

Y así, en una casa hecha de madera, zinc y lona, convive Angie. Conversadora, bella, alegre. Una de las atletas colombianas con mayor proyección. De larga talla, que emplea no solo para correr, sino para ir a entrenar porque nadie la ha facilitado los pasajes del sistema de transporte y debe hacer largos recorridos. A escasos 50 metros, debajo de la avenida 30 de agosto por donde circulan miles de carros a diario, avanzan la vida y los sueños de una campeona mundial del atletismo.

 

Comer por los ojos: gustitos callejeros

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Tardeando Cebra


 

De paseo por el centro de Pereira encontramos estas “tentaciones” irresistibles para los amantes de las golosinas, la comida rápida o los alimentos chatarra. Mango con sal, chicharrón de doce patas, dedos de queso con bocadillo, empanadas con salsa tártara, o simplemente una saludable agua de linaza con sábila y hojas de rosa. Mejor dicho, los invitamos a comer por los ojos, o mejor, a ver este “Tardeando”, este especial de comida callejera. Salud

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Noé Jitrik, la familia y los valores

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Ciudad Cebra


 

Tuvimos el privilegio de tener en las oficinas de La Cebra que Habla al crítico literario y escritor argentino Noé Jitrik (1928) quien conversó con la ingeniera Martha Alzate sobre la ciudad, la familia y los tiempos modernos. Una tarde enriquecedora, ya que la postura de este intelectual frente a la vida, la sociedad y las personas, es reflexiva, y contiene mucho de lo que nos caracteriza como portal web.

Bienvenidos.

 

Foto por: Diego Val.

 

Ciudad Cebra


Los vuelos de Pájaros de verano

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La película nos muestra la madurez del cine colombiano, como también sus clichés.


 

 

Los Wayúu son los hijos del viento y la primavera. Son una nación con más de seiscientos mil integrantes y la primera fuerza indígena en Colombia. Su cosmogonía tiene fuerte relación con el territorio, sus ideas del mundo, les han permitido construir una identidad y una serie de principios, donde la mujer mantiene el linaje (un tipo de matriarcado) que cuenta con un papel de dominio.

El Putchipü es el artífice y al tiempo la columna vertebral de la comunidad: traen y llevan la palabra, como el despliegue del viento y el mar. Esa base fundacional, de confiar en lo que se dice, les ha permitido sobrevivir luego de siglos como una cultura de diálogo. Aunque la historia debe contar que también ha habido (y hay) muchas guerras entre ellos, sus familias y clanes. No obstante, se sostienen por creer en el palabrero, tanto que se considera un patrimonio de la humanidad y sus ejemplos de paz/paces han trascendido.

Esas intimidades, son las que podemos ver, como si fuera un documento etnográfico, a través de Pájaros de verano, la película de Cristina Gallego y Ciro Guerra. Aunque esa es una primera película, luego el vuelo como espectadores, nos llevan hacia otras latitudes.

Se trata de nuevo, como en las producciones de Ciro, de un viaje y una experiencia audiovisual muy enriquecedoras con ciertas incertidumbres, pasó en La sombra del caminante (2004), con el que deambulamos exorcizando culpas y demonios; se hizo el recorrido de los juglares y de una buena parte de la costa Caribe en Los viajes del viento (2009) y tuvimos un viaje cósmico e histórico en El abrazo de la serpiente (2015).

 

Foto extraída de: i0.wp.com

 

Con un talante de fuerza narrativa, donde ya no se tiene en cuenta, tanto lo exótico de la historia, para contemplar dirían unos, sino que, a través de un ritmo sostenido y vibrante, nos mantiene expectantes de los sucesos, de la trama. Es una película con muchos pliegues y también -siendo el foco central- sobre la violencia, cruzada con el tráfico de drogas, en este caso, de marihuana, por allá a finales del 60 y principios del 70.

Más, una historia de familia, en el que se presume de poder potenciar el linaje y el honor. He ahí una segunda película, una experiencia trepidante, de gánsteres han dicho ya varios. Pudo haber sido otra la cultura, otro el contexto y obtendríamos testimonios muy similares de ese creciente negocio e industria del narcotráfico.

La Guajira también habrá de narrarse, no sólo en modo de culturas y capacidades de sus comunidades, sino que también han convivido con el contrabando y otra serie de situaciones como el de ser zona limítrofe.

La película nos muestra la madurez del cine colombiano, como también sus clichés. Trascenderá lo contado en Pájaros de verano y como ya ocurrió en Cannes, europeos y espectadores de otros contextos, gozarán con el exotismo de culturas de las que poco saben. Más el atractivo de la violencia mezclada con drogas.

 

Foto extraída de: canaltrece.com.co

 

El cóctel es explosivo y salta lo hecho en El abrazo de la serpiente, en el que primaba más lo étnico, en Pájaros, sus directores la hicieron, para decirle al mundo que son de Colombia, pero que hacen cine teniendo en cuenta la aldea global.

Pájaros de verano, cuenta con su propia capacidad de vuelo. No idealiza las comunidades indígenas, pero esa combinación de sus ceremonias y creencias con temas de índole macabra, deja muchas inquietudes y molestias. Y lo que hace de forma sagaz es articular los principios de los Wayúu y su enfrentamiento a un fenómeno que no sólo los reventó a ellos, sino a todos los colombianos.

Pocas películas, para un tema de tantas dimensiones, han sido grabadas en Colombia, y con este matiz, no tenemos muchos antecedentes. Seguro volarán muy lejos, aunque desde cerca, se sienta que tal aire, no es como la primavera, que dicen ser los Wayúu. Por supuesto, Los Wayúu han sido condenados a vivir como marginales y de ellos se han aprovechado, y su cultura ha sido más el beneficio del museo que de su propia nación.

Ya La Guajira había sido tratada en cine. La eterna noche de las doce lunas (2013) se convierte como el preámbulo a Pájaros, dado que la película empieza con la ceremonia o el paso de ser niña a mujer en la cosmovisión Wayúu. Luego en la de Cristina y Ciro se encuentra un hombre -Rapayet- que pretende que una niña-mujer -Zaida- sea su prometida, y de repente pasamos a la película dos: el cortejo entre ella y él y las implicaciones de construir una familia.

 

Foto extraída de: 4.bp.blogspot.com

 

Vemos entonces, un paisaje de la árida tierra de La Guajira y como ciertos oasis la dejan más derruida, también esas costumbres y rituales: el aprecio a la vida, la manera de tomar la muerte, el pulso entre las familias mediadas por el palabrero, los diálogos en Wayunaiqui que nos muestran un modo del pensamiento de los Wayúu y ese cáncer incubado hasta en los pensamientos de cada colombiano como lo es el narcotráfico.

El lema con el que se promociona atrae: Si hay familia, hay honor. Si hay honor, hay palabra. Si hay palabra, hay paz. Diríamos desde el cine: Si hay historia, hay cine. Si hay cine, hay emoción. Si hay emoción, obtendremos espectadores. Si tenemos espectadores, hay cine.

 

Ficha técnica

País, año, duración Colombia, 2018, 125 minutos
Directores Cristina Gallego, Ciro Guerra
Guion Maria Camila Arias, Jacques Toulemonde
Música Leonardo Heiblum
Fotografía David Gallego
Actores Carmina Martínez, José Acosta, Natalia Reyes, Jhon Narváez, Greider Meza,José Vicente Cote, Juan Bautista Martínez
Productora Ciudad Lunar Producciones / Blond Indian Films / Pimienta Films / Snowglobe Films / Films Boutique
Género Drama | Drogas. Años 70

 

 

La marihuana como medicina corporal: entrevista a la doctora Paula Herrera Gómez

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La marihuana fumada no es la misma marihuana medicinal


 

La Cebra que Habla conversó con Paula Herrera Gómez*,  una profesional con una maestría en neuropsicología para investigación, psiquiatra infanto-juvenil y doctora en medicina, sobre el uso de la marihuana o cannabis terapeútico. Un tema que está en boga, por los descubrimientos positivos como paliativos para el dolor, tratamiento en pacientes con enfermedad terminales y otros usos caseros.

Nos desplazamos hasta la Clínica los Rosales en Pereira,  y en su consultorio, bellamente decorado para sus pacientes, los niños, realizamos esta entrevista para todos los lectores del portal.  Bienvenidos.

 

Diego Firmiano:. ¿Está pasando con la marihuana lo mismo que pasa con otras plantas medicinales que parecen curarlo todo?

Paula Herrera:. Afortunadamente no porque la marihuana está siendo estudiada a profundidad desde un punto de vista científico desde los años 60´s más o menos. Y se cuenta con múltiples estudios en diversos modelos experimentales que demuestran que la marihuana tiene un potencial medicinal muy alto. Entre esos estudios están los que se realizan en los laboratorio, células, in vitro, animales, y otros.

 

D.F:.  ¿En Colombia que laboratorios o personas están llevando a cabo estos estudios?

P.H:. Yo sé que en Cali hay un grupo investigador que está trabajando con marihuana medicinal desde un punto de vista experimental. Este grupo lleva casi 10 años. Igual hay otro en Bogotá. Esto son como dos laboratorios de los cuales tengo conocimiento.

 

Foto por: Diego Val.

 

D.F:.¿Desde el punto de vista neuronal, cuáles son los efectos negativos o positivos del uso de la cannabis?

P.H:. Para hablar de cannabis medicinal hay que hacer varias aclaraciones. La primera, marihuana fumada no es lo mismo que la marihuana medicinal. Segundo, los componentes terapéuticos de la marihuana son dos: THC y el CBD. El THC es el que conocemos comúnmente, es decir, es el que “traba” cuando se somete a calor porque cambia la estructura molecular y se vuelve delta-9 THC y tiene efectos psicotrópicos y es el responsable de los efectos malos o nocivos en el sistema nervioso central. El CBD es el que tiene muchos efectos de anti inflamatorios,  neuro plasticidad, neuro regenerativos. Incluso baja los niveles de ansiedad, y ayuda a la esquizofrenia, trastornos bipolares, depresión, ansiedad, el autismo.

Entonces, la marihuana fumada no es la misma marihuana medicinal. La razón es simple. Cuando se prende el bareto, como dicen vulgarmente, se activa el THC y esta es la que genera efectos psicotrópicos más altos.

Lo otro es que la marihuana tiene más de 150 componentes activos. Entre esos, más o menos unos 80 que se llaman los terpenos (o terpenoides) que son los  que tiene efectos potencialmente terapéuticos. ¿Cómo? todavía no lo sabemos.

 

D.F:. ¿El THC es el componente con el cual se trata el cáncer?

P.H:. Así es.

 

Foto por: Diego Val.

 

D.F:. En cuanto a la legalidad de la marihuana en el país ¿cómo está ese panorama? Me refiero a  legalidad en cuanto a cantidad para hacer medicina.

P.H:. Lo que pasa es que la legislación tiene pasos diferentes: Si una persona desea trabajar la marihuana medicinal debe solicitar, licencia para cultivo, para semilla, para transportar o para producirla.  Hay unas normas muy estrictas para cada licencia. Y especialmente en la marihuana medicinal  vamos a tener un problema muy grande. Y es que para probar que la medicina sirve para lo que una persona o laboratorio dice que sirve, hay que demostrar con fases de estudio. Fases clínica que van desde al uno hasta cinco.  Entonces estamos hablando de cinco a diez años de estudio para demostrar que sí sirve.

 

D.F:. ¿Quiénes son los entes reguladores de esta medicina alternativa, Invima, el Ministerio de Salud  ?

P.H:. El Invima.

 

D.F:. ¿Puede el uso medicinal de la marihuana, generar algún tipo de adicción?

P.H:. Hasta donde se tiene entendido no. Sin embargo faltan estudios para comprobar.

 

Foto por: Diego Val.

 

D.F:. ¿Nunca han pensado la posibilidad de efectos secundarios desde la parte medicinal del consumo de esta medicina?

P.H:. Ya hay unos conocidos. Por ejemplo, la marihuana medicinal interfiere con una sustancia química en el hígado que ayuda a procesar otra sustancia.  Lo otro es que puede alterar el metabolismo de la coagulación.  

 

D.F:. ¿Qué futuro le ve a los usos de la cannabis con fines medicinales en Colombia?

P.H:. Yo creo que vamos a ser pioneros a nivel mundial. Aunque los israelíes llevan muchos años estudiándola.

 

D.F:. Muchas gracias.

P.H:. A ustedes.

 

Foto por: Diego Val.

 


*Médico y Cirujano Universidad Tecnológica de Pereira – Colombia
Psiquiatra General – Universidad de París 7  – Francia
Psiquiatría Infanto – Juvenil – Universidad de París 5  – Francia
Diplomado en Cronobiología – Universidad de París 6  – Francia
Maestría de Neuropsicología Cognitiva – Universidad de Grenoble – Francia
PhD. Neurociencia Universidad de Versailles – Francia
Investigadora Invitada Universidad de Cambridge – Reino Unido