miércoles, abril 29, 2026
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La inquietud del agua

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Un día el viajero se hace al  camino, animado por la leve gravidez del que se sabe piedra en movimiento.

Canto rodado.


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Información Bibliográfica del libro
 

Título: Diario sucio: un viaje por México

Autor: Felipe García Quíntero

Editorial: Sílaba Editores. Medellín.

Colección: En voz baja

Género: Novela

Año: 2018

Pág. 172

 

Con los sentidos bien dispuestos, escucha  todo lo que el camino tiene para contarle y lo graba con fuego en la memoria.

Una mañana, con sus botas de siete leguas bien amarradas, comprende al fin que solo el camino puede hacernos sabios.

Y entonces se sienta a escribir en un fajo de hojas sucias y  arrugadas  que  guarda en su morral,  junto a un botellín de agua y una colección de lápices que le ayudarán a convertir sus visiones en palabras escritas: las cuentas de un rosario con el que entonará su plegaria  para conjurar a los dioses del olvido.

En el caso que hoy nos ocupa el resultado lleva el título de Diario sucio, Un viaje por México y su autor se llama Felipe García Quintero, escritor y profesor del  programa  de Comunicación Social de la Universidad del Cauca, en Popayán.

 

Foto por: Diego Val

 

Nombre equívoco, este último: como si todo acto de comunicación no fuera social.

Sutilezas aparte, Diario sucio supone de entrada un regreso a la esencia del viajero: su talante errabundo. Su eterna disposición a las sorpresas, por terribles que puedan ser.

Todo lo contrario del turista: ese consumidor voraz de paisajes y lugares, que va por el mundo con un destino fijo y asegurado, tomando fotografías y comprando productos típicos que distribuirá al volver a casa con desganada eficiencia.

“Para tantas calles andar, pocas las líneas de un poema”,  nos dice  Felipe García en el primer verso de un poema titulado  “Camino  la luz”, escrito en Coyoacán un 4 de julio.

 

Foto por: Diego Val

 

Coyoacán, ese pueblo orillero del D.F, adonde fue  parar León Trotsky en su  interminable saga de fugas.

El lugar de los amores tormentosos y la obra siempre en llamas de Diego Rivera y Frida Kahlo.

Con razón escribe  García que son pocas las líneas de un poema.

Por eso es mejor caminar la luz y no correr el riesgo de convertirse en estatua de sal, como en el relato bíblico.

 

Foto por: Diego Val

 

Así que el viajero sigue su marcha. A esta altura ya sabemos que Diario Sucio es, como todas las narraciones de ese tipo, el relato de un viaje interior: una mirada a los abismos del propio corazón.

El afuera es apenas un pretexto para abismarse en los meandros de sí mismo.

Así se explica  que en la página 31 podamos leer:

“(Me siento cansado y tantas cosas todavía por ver. Encontrarme así es una manera involuntaria de pausar el corazón. Mas esta vez no es la ciudad con sus lugares sin espacio, ninguna libre de miradas o pasos, lo que cierra el camino a la luz. Se trata mejor  de algo interior, un leve malestar que crece adentro y hace que no desee la escritura para hablar ni pensar…

Y por delante de mí, incluso atrás también, logro ver un horizonte de calles, todas ajenas aún. La distancia de la voz   me aproxima al silencio de las cosas).”

 

Foto por: Diego Val

Para ver y contar tantas cosas no basta  un género literario: Felipe García Quintero explora y no agota las posibilidades del poema, de la crónica, del relato breve. Cada experiencia exige un lenguaje distinto, como el de los hombres  antiguos, enfrentados a la exigencia de nombrar el mundo  nuevo  que se desplegaba ante sus ojos. Así aprendieron- y aprendemos- lo que quiere decir la palabra Guanajuato.

“Cerro de ranas. Eso quiere decir  Guanajuato en  lengua nativa. Por ello las imágenes de los anfibios talladas en piedra que adornan la plaza de ingreso norte de la ciudad. Allí un letrero grande anuncia con orgullo que se pisa suelo declarado patrimonio de la humanidad. Uno más de los treinta y nueve sitios que ostenta México.”

Una vez más, el viajero es asaltado por la elocuencia de las piedras, la vocinglería de los caminos, la promesa siempre renovada de la tierra que ensucia y por eso mismo embellece las páginas de su diario.

A diferencia de otros que se hacen a la mar y se adentran en ríos tormentosos,  Felipe García Quintero se entierra para ponerse a salvo de las inquietudes del agua. Por eso su Diario es sucio.

La edición que nos presenta Sílaba Editores en este 2018 alcanza las 172 páginas.

Quién sabe cuántas más aguardan su hora en el fondo de ese morral curtido por  el sol y el polvo de México.

 

Foto por: Diego Val

Un encuentro entre saberes: “Género, resistencias y territorio”

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Este foro se desarrolló en tres categorías


 

El pasado 20 de noviembre, en el auditorio de la nueva sede cultural del Colombo Americano, en Pereira, se llevó a cabo el foro “Género, resistencias y territorio”, organizado por los colectivos Impacto Juvenil, Alkebu-lan y Quilombo.

En su mayoría, estos jóvenes pertenecen a comunidades negras de varios departamentos del país y son miembros de organizaciones que velan por la preservación de los valores ancestrales y la lucha por los derechos de la población vulnerada.

Este foro se desarrolló en tres categorías como su nombre lo indicó.

La perspectiva de género, la perspectiva de resistencias desde las experiencias racistas que sufrieron alguna vez los ponentes y la perspectiva de territorio. Un evento que fue un acercamiento sobre cómo se han organizado las comunidades a través de los tiempos en relación a los modelos de vida establecidos en la sociedad blanco-mestiza

De esta manera, se escucharon diversas voces en el foro para lograr pensarse de otra forma el territorio y las resistencias. Todo en torno a la condición de género de cada ponente y oyente 

Sin más, los invitamos a ver esta galería de los momentos que se vivieron en el encuentro.

 

Bienvenidos


La Cebra que Habla en el Festival audiovisual pereirano

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La Cebra que Habla en Escaleta Talks


 

A inicio de este mes, Escaleta Fest, un evento del programa de comunicación audiovisual y digital de la universidad Fundación del Área Andina, invitó a La Cebra que Habla a compartir en el foro: “El audiovisual en las salas de redacción” junto a otros medios digitales como La Patria de Manizales, El Diario de Pereira y el portal de investigación periodística La Cola de Rata.

Allí, en el auditorio Pablo Oliveros Marmolejo, con el periodista y docente Franklyn Molano Gaona como moderador, conversamos sobre el ¿qué significa ser un editor de un portal digital? ¿Cómo filtrar noticias falsas? ¿Censurar o editar contenidos? ¿cuáles son las herramientas para corroborar fuentes periodísticas? Entre otros temas afines, que nos permitieron hacer ciudad desde el compartir con otros medios digitales independientes y otros extensiones de periódicos físicos como La Patria y el Diario.

Publicamos para los lectores el video del evento y una galería de fotos del lugar que nos acogió que incluye, por supuesto, el público joven que hizo presencia en el auditorio de la Fundación Universitaria del Área Andina de cara al programa Escaleta Fest.

 

¡Somos otras formas de mirarnos!


 

EscaletaTalks

Posted by Canal Render on Wednesday, November 7, 2018

 

Galería de fotos del evento


Duque: sus primeros cien días

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Duque.. es, en síntesis, un tipo flojo, un tecnócrata que nunca debió salir de la comodidad de su oficina invisible.


 

La mezquindad es la palabra que puede caracterizar de mejor manera los primeros cien días del actual personaje que abastece en suerte el espacio de la casa de Nariño, y le ha demostrado al pueblo colombiano el error de tener a un tecnócrata en un cargo que es y debe ser manejado por un político. A cien días tenemos el fantasma de 4 paros nacionales, entre ellos el camionero, el único gremio capaz de parar, en sentido literal, todos los rieles del país.

Lo anterior se demuestra porque se podrían decir muchas cosas de los habitantes de la casa de Nariño en sus últimos 30 años, desde Belisario hasta Juan Manuel Santos (2.0) pasando por la horrible noche de un tal Uribe, pero en todos los casos se ha tratado de políticos en el mejor y en el peor sentido de la palabra. Por ejemplo, en el momento más álgido del paro nacional de 2008, con plena economía mundial cayéndose, los estudiantes negociaron con Uribe Vélez el fin de un tremendo paro, lo mismo que sucedió con Santos con el gremio camionero, el satanás de la política colombiana, que paralizó durante casi dos meses al estado colombiano.

Pero Uribe es un lobo viejo y Santos un estadista brillante. Ni que decir entonces de lo que en su momento fue el fenómeno Gaviria: Constituyente, apagón, lucha contra el Narcotráfico (Escobar y los Gacha), ingreso oficial del neoliberalismo, fin del proteccionismo, paramilitarismo, guerrilla, exterminio de la UP… y el tipo salió como un príncipe de la presidencia.  En términos reales, Gaviria ha sido un superhéroe político, porque su heroísmo no viene de salir invicto de todo (para eso ya se tiene a Uribe) sino de enfrentarse con el vacío, la dificultad y el abismo, y aún así, poder salir avante por lo que nadie apostaba un peso.

Hoy Gaviria quiere vivir de lo que fue, pero negarse a morir lo ha condenado a la inmisericorde fatuidad de la recalcitrancia mórbida del que no aprende a dejarse ir. Los periodos de Samper y Pastrana también han estado asociados a la mezquindad, pero cada uno con sus matices y sus respectivas providencias. De Samper nadie podría negar que es un gran estadista, un liberal raza pura, de esos últimos especímenes que se negaron a morir con gente del talante de Serpa.

 

Imagen extraída de: La Otra Cara

 

Pero su mezquindad llegó por cuenta del narcotráfico, el proceso 8.000, y eso es algo en lo que el colombiano debe ser contundente, y no tener flexibilidad alguna. El narcotráfico es una alianza perversa, venga de la orilla que sea, y con el perfume con que se pretenda vender. Lo de Pastrana por su parte, fue una mezquindad con otro perfume. Con él fue mezquina su forma de acceder al poder: con las mujeres. Fue el primer caso de un político colombiano que llego a su cargo como producto comercial.

Dos cosas eran marcas comerciales en Pastrana: su conservatismo y su belleza. Su elección la hicieron las mujeres colombianas, guiadas en su conciencia conservadora, y atraídas por su belleza noventera, digna de galanes telenovescos. Efectivamente, el gobierno de Pastrana fue una telenovela, con sus pequeños dramas y picos televisivos, encarnado en la escena de la silla vacía, mientras aplaudía en solitario su valiente esfuerzo, frente a una bandera apuñalada y un país desconcertado.

Pero, pese a ello, a él nadie le puede negar sus dotes oratorios; falta recordar el discurso de instalación de la mesa de diálogo, con los famosos tres países que puso de frente: uno que mataba, uno que moría, y uno que miraba horrorizado, para darse cuenta de las dotes oratorias del personaje.

El poder en Pastrana se puede resumir en dos hechos evidentes: uno es su oratoria, límpida, impecable, bella, y otro en su fantasma: el del plan Colombia, cuyos frutos los recogió, y con creces, los gobiernos de Uribe Vélez. La de Duque, por su parte, es una futilidad distinta; carece de la sabiduría estadista de la que gozó Samper, y es evidente que sus cinco días en Harvard no le alcanzaron para desarrollar capacidad oratoria alguna, de la que si dispuso Pastrana y Uribe.

 

Imagen extraída de: El Espectador

 

Es, en síntesis, un tipo flojo, un tecnócrata que nunca debió salir de la comodidad de su oficina invisible. No es un estadista, no tiene oratoria y no es un estratega.

Ha demostrado en cien días una enorme debilidad que intenta compensar con ministros incendiarios que no han hecho más que darle soplo a una llama que no se pretendía sino estudiantil, y hoy, con esos soplos, se ha extendido rápidamente a sectores poblacionales en cuyo horizonte la protesta no estaba como una opción cercana, pero la debilidad presidencial que intenta compensar con la brutal fuerza ministerial no ha hecho más que acrecentar una llama en un país que con mucha facilidad se le puede salir de las manos.

Aquí hay un factor adicional que puede ayudar a explicar lo anterior, y es el descontento que ha causado entre un amplio sector de sus votantes (entre los que se encuentran los uribistas menos radicales y los del voto en blanco) la reforma tributaria, ya que las estrategias de mercadeo comunes al uribismo no alcanzan para convencer a este sector poblacional que siente en la subida de impuestos una afrenta a los pobres (enorme caudal electoral del uribismo) y un desincentivo para la clase media.

 

Imagen extraída de: Revista Semana

 

En esta ocasión, los medios (virales y oficiales) que han favorecido tan ampliamente al uribismo en los últimos años, han jugado en su contra, especialmente cuando las redes se inundan de la que fue una de su más importante promesa de campaña: bajar los impuestos. Su  fofera, por otro lado, demuestra la táctica política de Uribe; un político en todo el sentido, y que ha comprendido que la táctica está en un gobierno que parece diferenciado del partido de gobierno que él encabeza, ello explica que se oponga abiertamente a la reforma tributaria, lo que aún le garantiza los votos más recalcitrantes del uribismo; partido político con parecidos peligrosos a las sectas del fin del mundo, de tal suerte que la fofera del uno no va en detrimento de la fortaleza del otro.

Peligroso juego en el que debemos estar alertas, sobre todo cuando no se tienen claras las reglas con las que pretenden jugar. Quizás juegan con lo que los estadounidenses se llama el “efecto Kansas city Shuffle”, en el que se hace mirar para un lado, cuando el acontecimiento sucede en otro sitio.

La vida por unos melones

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Me pasaría la vida devorando melones.


 

Ah, daría yo la vida por unos melones maduros, infartantes, bien puestos. Lo mío con ellos fue amor a primera vista desde el primer día. Sus formas redondeadas son seductoras desde el principio.

Ni hablemos de su embriagante fragancia: respiro profundo al borde de su piel y cientos de sensaciones recorren mi cerebro buscando memoria. No la hay porque cada aspirada es un nuevo descubrimiento, una nueva droga que recorre fugaz mis nervios olfativos. A veces lo fugaz se torna eterno.

 

Melones Planeta. Foto por: José Crespo Arteaga

 

Los hay de tantos tamaños, tan coloridos, tan variopintos. Es un recorrer de la mirada y hallarlos blancos y tersos como lunas heladas, palpar sus morenas sinuosidades como mundos terráqueos, perderse en sus rubias líneas de brillos venusinos, o cautivarse de sus lunares como pequeñas manchas jupiterianas.

Hay todo un universo melonial y para todos los gustos. Todos se vislumbran jugosos con sólo evocarlos. Y así es en cuanto los desnudo a filo de cuchillo.

 

Variedades de melones. Foto por: José Crespo Arteaga

 

Los mejores melones son los de mi chica. Pletóricos, tiernos y refrescantes, devorables al instante. Insuperables, no hay sazón que se les compare. A ese dulzor, ella le añade su sabor personal para embrujarme una y otra vez.

Tanto, que me pasaría la vida devorando melones. Los de mi novia siempre. Los que ella me los sirve en el desayuno. ¿Qué estaban pensando?

La crispación del espacio público

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De manera que si hoy hablamos de espacio público hemos de hacerlo considerándolo como una ardua conquista


Texto a ser publicado en el periódico El Mundo de Medellín.

 

Calles  y parques de una  ciudad se han hecho para  que el intercambio social certifique que vivimos y construimos una democracia participativa. ¿Qué sucedería si la calle fuera tomada  para el uso exclusivo de una  secta política cualquiera o de una minoría, capaces de excluir con violencia a quienes no comulgan con sus dogmas  y, sobre todo, a quienes se oponen a la idea de que  los espacios públicos no son para caminar y disfrutar libremente enriqueciéndose con la dulzura de las tardes, con los sortilegios de la noche sino sólo para el abuso de consignas  y despliegue de pancartas?

El espacio público se define a partir de su capacidad de inclusión.

Las sobrecogedoras imágenes de las multitudes desbocadas por el terror,  multitudes que manipularon Perón y Chávez, nos han puesto para siempre en alerta sobre lo que significa la pérdida de lo cívico en el espacio público.

 

Foto por: John Linares

 

Perdónenme que insista en esto pero me parece percibir en lo que estamos viviendo en estos días una terrible semejanza con lo que aquellas multitudes desbocadas supusieron como  atentado  contra la conciencia individual  y como imposición de las peores irracionalidades políticas:  caminando entre las multitud de transeúntes de cualquier gran ciudad,  lo que se siente es el placer del anonimato,  entender  lo que supone  la convivencia entre un evangélico, un Embera  Katío, un católico, un musulmán, un hombre de pequeña estatura y una mujer gigante, un  anarquista disfrazado de honesto comerciante  que  se detiene a  escuchar  el coro de niños que canta en una esquina.

Pero este derecho del ciudadano a ser protagonista del espacio público es un proceso histórico que Henry Lefevre investigó minuciosamente. El espacio público nos certifica el derecho a no ser discriminados por ninguna causa pero también nos pone a prueba ante los deberes  que debemos aceptar para que la convivencia de esta pluralidad no se fracture y para que renovemos perpetuamente el respeto de un espacio que se ha constituido en nuestra tradición  y que por esto consideramos como espacios sagrados que no se pueden profanar.

Yo recuerdo en mi  adolescencia el horror de las dictaduras bajo las cuales el “Toque de Queda” y el “Estado de Sitio” reprimían  la vida de las calles, las conversaciones  en las esquinas.

 

Foto por: John Linares

 

De manera que si hoy hablamos de espacio público hemos de hacerlo considerándolo como una ardua conquista, como  la apertura hacia las posibilidades de una vida democrática bajo la cual la palabra paz es un implícito y no la consigna de sus enemigos.

Los desmanes causados en el pasado y en el presente por el terrorismo infiltrado  en las marchas plantean una pregunta necesaria sobre el alcance de estos derechos y de estos deberes,  porque si el espacio público supone   una conquista para  la libertad de expresión donde obreros, feministas, muchedumbres de derecha y de izquierda, defensores de los animales, han logrado contar con un ágora, han podido asumir  lo que las diferencias suponen, lo que la tolerancia implica.

También estamos constatando lo que el atentado, la asonada,  estrategias del terrorismo, constituyen  como la negación amarga de los derechos ciudadanos  al  libre uso del espacio público, es decir,  como instauración del caos y la anarquía  aprovechándose  del vacío cultural y existencial de una  juventud  que vive lo que se llama la cultura del ahora.

 

Foto por: John Linares

 

¿No son estas preguntas las que debe responder el Dr Petro y su chavismo?

Concurso de cuento infantil ilustrado Comfamiliar 2018

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Explorar esos mundos y estimular la creatividad de nuestros niños ha sido  el único propósito del Concurso de Cuento Infantil Ilustrado


Por: Maurier Valencia Hernández

Director administrativo de Comfamiliar Risaralda

 

Resulta curioso y a la vez gratificante comprobarlo: cuanto más sofisticados se vuelven los prodigios digitales que los rodean, más vuelven los niños a las fuentes primarias de la literatura infantil.

De las fábulas de Esopo a  Hans Christian Andersen y de los versos de Pombo a los hermanos Grimm la imaginación de los pequeños es un ininterrumpido viaje de ida y vuelta entre el mundo del siglo XXI  y esos viejos relatos que  encontraban en el bosque y sus criaturas las claves enteras de la existencia.

En ese mundo  sin fronteras conviven Caperucita Roja y una legión entera de  robots.  Hansel y  Gretel  deshacen el camino junto a criaturas llegadas de otras galaxias.

En esos  terrenos la fantasía carece de límites.

 

Foto por: Diego Efe

 

Explorar esos mundos y estimular la creatividad de nuestros niños ha sido  el único propósito del Concurso de Cuento Infantil Ilustrado, creado por Comfamiliar Risaralda hace veinticuatro años.

Pequeños que  recrean a su manera  los mitos ancestrales de los pueblos indígenas  asentados en Mistrató y Pueblo Rico.

El rastro del oro seguido por una pluma infantil a través de la saga de las comunidades negras  que viven en los límites  con el Chocó.

O las crónicas tempranas que narran la  emigración desde Risaralda hacia distintos lugares del mundo.

 

Foto por: Diego Efe

 

Con esos hilos se han tejido  las miles de historias enviadas durante dos décadas al Concurso de Cuento Infantil Ilustrado.

Maestros, padres, abuelos y hermanos han  acompañado el despertar del talento infantil a lo largo de los años.

Y Comfamiliar Risaralda ha estado  siempre a su lado para  respaldarlos en esa aventura de inventarse otros mundos a través del dibujo y la palabra escrita.

 

Foto por: Diego Efe

 

Galería de fotos del evento


 

Foro “género, resistencias y territorio”

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Invitación para la ciudadanía


 

 

El Colectivo Cultural Quilombo por medio del portal web La Cebra que Habla  extiende de manera fraterna la invitación al foro “GÉNERO, RESISTENCIAS Y TERRITORIO”. Un evento de suma importancia dentro del engranaje de diversas organizaciones y los que espacios como estos posibilitan un diálogo diverso y humano.

El foro pretende promover la organización política de las comunidades negras e indígenas en torno a la multiplicidad de factores estructurales que históricamente han imposibilitado el goce de los derechos territoriales, sociales, económicos y políticos. Es entonces necesario, fortalecer desde la voz de las comunidades, estrategias de resistencias y construcción de nuevas posibilidades mediante acciones y movilización popular antirracistas.

El foro se realizará el 20 de noviembre del presenta año en el teatro de la sede infantil y cultural del Colombo Americano, ubicado en la  Carrera 6 No. 23-58,  a partir de las 2:00 pm y contará con la participación de invitados nacionales y regionales de organizaciones negras, indígenas y LBGTI.

Todos cordialmente invitados a participar en este evento, ya que es fundamental empezar a entretejer espacios democráticos que permitan conocer los diversos argumentos, posiciones y visiones que tienen las organizaciones y personas frente a este tema tan importante.

 

Invitados nacionales e internacionales


 

                                                                                                             

 

Mayor información: 3156593632-3136937956, [email protected]

Microhistorias de Ciudad: en la memoria de Ignacio Torres Giraldo

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Microhistoria de ciudad: capítulo 9


 

Ignacio Torres Giraldo fue una destacada figura intelectual, política, social y revolucionaria de la Colombia del siglo pasado. Este nuevo capítulo de Microhistorias de ciudad recupera la memoria sobre este célebre personaje que creció en la Pereira de inicios del siglo XX, ciudad en la que se inició en las ideas políticas de izquierda y fundó el periódico “El Martillo”, una palestra de opinión desde la que emprendió la defensa de los derechos del pueblo llano y confrontó tanto a conservadores como a liberales. No deje de ver este fragmento de uno de los grandes hombres del pensamiento político de izquierda en la región y el país.

Comparte en las redes sociales de su preferencia este valioso descubrimiento histórico, con el hashtag, o la etiqueta #PereiraAyeryHoy y recuerda:  “conoce tu historia y conocerás Pereira”.