Lima personal
Por: Gabriel Ruiz Ortega
Mi relación con Lima.
Son muchas las sensaciones que me embargan cada vez que pienso en este vínculo con Lima. Cada quien tiene su propia geografía emocional con esta ciudad gigantesca y que sigue creciendo muy mal (sin plan urbanístico, sin visión demográfica y otras maravillas de la improvisación).
En cuanto a mí, no me hago problemas. No seré el primero ni el último en declarar que mi lazo con Lima está signado por el amor y el odio. Lima tiene cosas que detesto, pero también cualidades a las que me aferro. Sin duda, Lima no es la ciudad perfecta y en su imperfección he hallado una identificación, una especie de comodidad espiritual en su poético caos.

Como ciudad desbordante (con 9 millones 320 mil habitantes / sin contar la presencia de hermanos venezolanos que deben rondar el millón), esta tiene sus pequeños circuitos, sus espacios con los que cada quien puede sentirse identificado, ya sea por elección o porque no le quedó de otra alternativa.
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Mi lazo con el Centro Histórico de Lima proviene desde mi infancia, puesto que mis padres trabajaron en una entidad estatal ubicada a pocos metros de Palacio de Gobierno. Las primeras calles, olores y colores que recuerdo a cabalidad están relacionados con el Centro Histórico, pero no por su estética arquitectónica (no hay que olvidar que Lima fue el centro de la colonia española, es decir, una ciudad poderosa en lo económico, cultural y comercial), sino precisamente por su desorden agobiante que puede llevarte a no querer pisar más esas calles angostas y ruidosas, ni siquiera salir de ellas te puede aliviar porque siempre está abierta la posibilidad de encontrarte con quien no quieres o con la persona en la que estabas pensando.
A diferencia de muchas ciudades del mundo, Lima es de las pocas que muestran un efecto mágico que ha venido construyendo un prestigio silencioso, tan irracional que ni historiadores ni especialistas sociales pueden desgranar. Lima es la ciudad de los encuentros y el epicentro de esa confluencia es su Centro Histórico en donde se juntan absolutamente todas las sangres, reflejando tanto su riqueza distintiva como también la tara mayor de la sociedad peruana, el racismo.

Ya he perdido la cuenta de las veces en que he escuchado los más viles comentarios sobre el Centro Histórico, comparándolo con otros distritos/espacios más “ordenados”, como Miraflores, San Isidro, Barranco, La Molina y Surco, por citar algunos de la llamada élite social. No voy a negar que esos distritos muestran también sus cualidades arquitectónicas, pero como bien dije alguna vez (no recuerdo exactamente la primera vez que lo manifesté, pero a partir de esa ocasión lo repito como si fuera un mantra para sustentar mi impresión): si los distritos de Lima fueran mujeres, cada cual sería dueña de una belleza particular, pero son también entidades frígidas, sin color ni mucho menos sabor. En este punto, el Centro Histórico se rebela como una mujer empoderada poseedora de exceso y calma, de color y nulidad, de paz y violencia, de festividad y aburrimiento, de plenitud y tedio.
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Recorrer el Centro Histórico de Lima puede ser un privilegio y también un calvario, ya sea para el ciudadano local o el visitante de provincia o del extranjero. Lo que importa es caminar y perderse, no seguir ningún tipo de guía ni bitácora turística, solo dejarse llevar para adquirir en esa actitud una complicidad con el laberinto signado por el olor peculiar de sus calles, su inevitable ruido y la policromía atractiva de sus caminantes. A saber, puedes estar cansado del ruido del Parque Universitario, que exhibe una hermosa casona que fue durante muchos años la sede principal de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, pero la bulla de micros, autos, ambulantes y estúpidos que no saben caminar atosiga al punto que te ves obligado a salir de allí cuanto antes. Entonces, coges Azángaro (en donde consigues desde un título universitario hasta un pasaporte filipino) y subes hasta el cruce con Huallaga. En esta intersección se halla la Escuela Nacional de Bellas Artes y a metros de este centro de estudios artísticos se impone un mural que rinde tributo a uno de los más grandes pintores peruanos del siglo XX: Víctor Humareda (1920 – 1986). Este mural estuvo a cargo del artista Marko Franco en base a fotografías de Humareda de Herman Schwarz.

Humareda es un pintor ya instalado en el imaginario limeño y denostado aún por la academia porque nunca sintonizó con las mentiras y la sobrevaloración cualitativa del arte abstracto, aunque también vale señalar la otra razón por la que Humareda no es tomado en serio: el racismo. Inevitables taras de lado, ver este mural refulge en una conexión con la emoción popular, en especial con el limeño de a pie, porque Humareda supo retratar Lima en todas sus variantes, principalmente desde el ángulo de su marginalidad. Humareda captó la esencia de Lima y siempre que paso por este cruce de Azángaro y Huallaga, me detengo unos segundos para admirar la figura de Humareda, que también podría ser interpretada como la metáfora de la legitimidad popular. Un mural como este solo puede ser visto en el Centro Histórico de Lima, al igual que muchas otras manifestaciones artísticas, culturales y sociales que solo pueden encontrar cobijo en los meandros de estas calles. Pienso también en la vida social, cultural y política que alberga la plaza San Martín (que es también el punto de encuentro de todas las marchas, espacio esencial de la historia política peruana), los jirones Quilca, Camaná, Carabaya y De la Unión; el imponente hotel Bolívar, el parque Neptuno (o más conocido por los habituales como La torta), el mítico bar Queirolo, la siempre desconcertante Estación Central de Metropolitano (mi admiración por la paciencia de los miles que a diario deben hacer uso del servicio) y la Plaza Mayor de la que tengo una vista privilegiada porque la revista donde trabajo está ubicada frente a Palacio de Gobierno.

Jirón Ocoña 
Jirón Ica 
Jirón Quilca 
Jirón de La Unión 
smart 
Estación Central Metropolitano
Más de una vez me he preguntado cómo sería el Centro Histórico y sus alrededores sin gente, completamente vacíos. La idea era en sí descabellada y no estaba dispuesto a conformarme con recorrerlas de madrugada, experiencia que le ha tocado a todo limeño aunque sea una vez en la vida.
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Debido a mis labores periodísticas, he tenido que comerme lo peor de la pandemia. No creo en el teleperiodismo, menos en el peligroso acto reporteril casero. El verdadero periodismo está en la calle, en donde flotan las historias de vida que merecen ser contadas y del mismo modo los inevitables actos de corrupción que tienen que ser exhibidos.
Durante varias semanas me sentí el único ser en medio de una ciudad silenciosa y aterrorizada. Había que tener cuidado y en lo personal me acercaba a los lugares de las comisiones con todas las precauciones del caso. Angustia y miedo por igual, la depresión ejercía dominio en uno, pero había que hacer el trabajo y sacar fuerzas anímicas de donde sea.
Pero había una recompensa, de la que felizmente me di cuenta a inicios de las obligadas restricciones a causa del COVID-19.
La belleza silenciosa del Centro Histórico de Lima.

Plaza San Martín 
Parque Neptuno
Ni en mis más abusivos sueños canábicos creí poder ver la contundencia de sus calles, sin gente o con alguno que otro merodeando, pero desiertas al fin. Las fotos que acompañan a esta nota las hice con el único adminículo a mi disposición, mi teléfono móvil. Se entenderá que no son todas (la descarga total me anuncia que son más de 1500 fotos) y espero que puedan servir para el diletante curioso en el futuro, para que recorra estas calles y forme parte de la experiencia, que a lo mejor no será edificante, pero sí rotulada de imperecedera revelación en su caos.
…
Gabriel Ruiz Ortega (Lima, 1977). Lector, blogger, crítico literario, editor, asesor librero/literario y periodista de la revista Caretas.
Como el cangrejo
“Vamos de pa´trás, como el cangrejo”, es un viejo refrán de los abuelos, acuñado para referirse a la involución, al retraso y a la incapacidad para reemprender el camino ante el asedio de la adversidad.
La frase alude también a la decisión de atrincherarse en el pasado para eludir desafíos desconocidos.
He escuchado bastante ese refrán durante estos días de cuarentena y confinamiento, sobre todo cuando se habla de la educación virtual impuesta por la pandemia de la Covid-19.
“Volvimos a los viejos vicios de las clases magistrales, donde el maestro impartía cátedra, asignaba tareas y las calificaba al día siguiente”, me dice- a través de la web, claro- Pedro Elías, un profesor de bachillerato formado en los mejores preceptos socráticos y agobiado por la rutina fantasmal generada por la cuarentena: sentados frente a sus computadores, estudiantes y maestros están pero no están.

En lugar del diálogo necesario para la formación mutua se impone la doble presencia de una ausencia.
Entiendo la preocupación de Pedro Elías y de muchos de sus colegas. Urgidos por las circunstancias, no podemos confundir la conectividad con la comunicación.
La primera es un recurso tecnológico de gran ayuda cuando las condiciones geográficas, las distancias y otros agentes externos lo imponen.
La comunicación en cambio, al estar soportada en el lenguaje, el acto humano por excelencia, implica un renovado viaje de ida y vuelta en el que las preguntas, las respuestas, los argumentos y el permanente interrogar al pensamiento juegan el papel central.
Esa es la esencia de la ironía socrática y de la mayéutica, dos métodos distintos y a la vez emparentados por el propósito común de estimular la activad mental y su principal propósito: el conocimiento.

“Desde que empezó la cuarentena, me la paso pensando, no en lo que puedan descubrir o aprender los chicos si no en cómo ocupar su tiempo libre. Al menos les llevo una ventaja: el mío lo dedico a atender mis obligaciones familiares. Así que cuando llega la noche estoy hecha un estropajo”, reclama a su vez María Angélica, profesora de básica primaria en un colegio privado.
De modo que, aparte de mal pagada, se siente frustrada.
Creo que de este malestar deben salir muchas cosas buenas, si queremos reivindicar y fortalecer el doble rol de la educación: de un lado, conservar y transmitir, renovándolo, el legado de conocimientos acumulados por la humanidad a lo largo de los siglos.
Del otro, enriquecer y transformar el ser interior profundo de cada criatura que nace al mundo, para hacer de ella a su vez agente transformador del entorno.
Ese ha sido siempre el propósito del pensamiento crítico, entendido éste último concepto como la capacidad de formularse preguntas y buscar respuestas que, dada la naturaleza del universo, siempre serán provisionales.
Si somos críticos frente al discurso fácil, empeñado en hacernos creer que la educación virtual llegó para quedarse, así a secas, podremos tomar los elementos buenos y superar los riesgos que acarrea consigo la aceptación mansa de los mensajes oficiales.
Porque la educación, para serlo a cabalidad, precisa del diálogo, de la discusión, de la duda, del cuestionar las aparentes verdades reveladas que ocultan siempre intenciones de dominación de las mentes y, por lo tanto, de las decisiones de las personas.
Sólo así podremos sortear las amenazas del unanimismo y del hombre dócil tan anhelado por todos los poderes del mundo.
Desde luego, el malestar no reina sólo entre los maestros. Niños y jóvenes están cada vez más habitados por el desosiego. Si los adultos los acusábamos de vivir conectados a sus artefactos digitales, ahora son ellos quienes nos acusan de hacer lo mismo con propósitos educativos.

“Estoy mamao de hacer tareas”, se lamentaba el hijo de un vecino que tocó a mi puerta en busca de ayuda para recopilar los nombres de los presidentes de Colombia, desde el grito de independencia hasta nuestros días.
En lugar de desecharlo, el malestar mutuo sería un buen punto de partida para un debate sobre las bondades y riesgos de las tecnologías y sus usos en los tiempos que se avecinan. A lo mejor descubramos un método- no olvidemos que método quiere decir camino– para recuperar el tiempo y el espacio expropiados por quienes hicieron de la educación un simple instrumento para acceder al mercado del trabajo y el consumo, privándola de paso de su condición más valiosa: su calidad de lente para asomarse tanto a las profundidades interiores como a la vastedad del universo.

Si lo vemos así, el aparente retroceso del cangrejo es apenas una estrategia para tomar impulso y afrontar el próximo escollo.
LA CEBRA QUE RAYA: Lo urbano y lo cotidiano alentando para dibujar
Siguiendo la historia del dibujo en la plástica en Colombia, los colectivos y artistas que hacen trabajos con relación al dibujo en Pereira siguen la inquietud de la generación de los 70, aquellos artistas que pasaron de ver el dibujo como un trabajo preparatorio para la pintura, la escultura, la arquitectura y otras prácticas artísticas, para considerarlo como una obra de arte en sí mismo. Lo que el crítico de arte y gestor cultural Alberto Sierra llamaba La generación urbana. Una nueva generación de artistas que se definieron como dibujantes.
Echamos mano de esta introducción para presentar la agenda de eventos relacionados con el dibujo en Pereira para esta semana; esta vez incluimos una convocatoria para artistas urbanos y grafiteros locales para el Festival de arte Pereira Querendona.
La Jam de dibujo | 10 de julio, 4:00 pm | en vivo por Google Meet: https://meet.google.com/jtk-ieoc-cab
Para la sesión 39 de la Jam de Dibujo, la invitada de la semana es Andrea Valencia (Colombia-Portugal), artista plástica, textil, activista feminista y profesora de arte.
Ella es una caleña residente en Lisboa (Portugal), que utiliza su pulsión creativa para indagar y procurar descodificar realidades propias y colectivas que enmarcan su realidad próxima como mujer latinoamericana. Presta especial interés a las capacidades del acto creativo como herramienta para la acción civil y política, e incidir en los procesos humanos, personales y de los colectivos.
Su tema es la libertad del sujeto artista para transitar por la mirada de expresiones que su naturaleza compleja como ser biológico y relacional pueda alcanzar.
A través de sus pinturas, vídeo-performances, bordados e intervenciones, hace un abordaje histórico, semiótico, antropológico y estético y se embarca en un viaje iconográfico sin tiempo. Una contemporaneidad donde la agitación social exige de las praxis artísticas compromiso y participación directa y efectiva.
Pueden conocer el trabajo de Andrea en Instagram: https://www.instagram.com/afromedusa/

Más detalles en su Instagram: https://www.instagram.com/jamdedibujo_/
También puedes seguirlos en Facebook: https://web.facebook.com/jamdedibujocolombia/
Urban Sketchers Pereira | Reto de dibujo, enviar trabajos antes del 11 de julio a las 9:00 pm
Nuevamente acuden a la memoria y a la nostalgia para que los dibujantes participantes hagan un viaje al pasado y construyan imaginarios de lugares que añoran o recuerda con especial interés. El reto es jugar con las líneas y buscar ese espacio que se anhela, aquí y ahora.

Más información en el Facebook: https://web.facebook.com/groups/uskpereira/
O en el Instagram: https://www.instagram.com/usk_pereira/
CONVOCATORIA FESTIVAL DE ARTE PEREIRA QUERENDONA | Artistas urbanos y grafiteros locales | cierre 19 de julio
“Abrimos convocatoria para artistas urbanos o grafiteros locales (Con residencia demostrable de por lo menos 2 años en Pereira, Dosquebradas, Santa Rosa o La Virginia) que quieran ser parte del Festival Pereira Querendona.“
Para participar lee cuidadosamente las siguientes condiciones, es importante que las cumplas todas para poder participar:
CONDICIONES:
* Ser mayor de 18 años
* Residir actualmente en alguna de las ciudades contempladas (Pereira, Dosquebradas, Santa Rosa o La Virginia)
* Tener más de 2 años de experiencia como artista urbano o grafitero demostrables.
* Diligenciar el formulario completo
* Anexar 3 fotografías de tus mejores trabajos.
* Leer cuidadosamente el texto del concepto del Festival Pereira Querendona del año 2020
Este es el formulario de inscripción: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdi3Ix-ZJFVCRcyjFfkt5MwXWkXsOTAvE98wLVLknKp5eY3QQ/viewform

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Ilustración por TONRA
Más información en su FB: https://web.facebook.com/festivalpereiraquerendona/
#CiudadaníaActiva: Aportes y recomendaciones al Currículo de Alfabetización Mediática e Informacional AMI de la UNESCO
Por considerarlo de interés público para el sector de la educación y las comunicaciones, compartimos con ustedes la intervención del profesor Diego Leandro Marín en el Currículo de Alfabetización Mediática e Informacional AMI de la UNESCO.
United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization UNESCO
(Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura)
Cuarta “Reunión Consultiva sobre Alfabetización de Medios e Información (AMI)”
29 y 30 de junio del año 2020, San José de Costa Rica
Intervención del consultor experto en medios, educación y formación docente, Señor Diego Leandro Marín Ossa, profesor e investigador director del grupo y semillero de investigación Edumedia-3 de la Universidad Tecnológica de Pereira, Colombia.
Honorables representantes de la UNESCO a nivel global y regional, y expertos de América Latina y el Caribe que nos acompañan en esta cuarta reunión consultiva.
Reciban un saludo cordial y fraterno,
Las propuestas y aportes que traigo a esta reunión que nos convoca surgen de una labor constante y permanente que llevo a cabo de la mano de colegas docentes, egresados y estudiantes que hacen parte del grupo y semillero de investigación Edumedia-3, con el cual realizamos procesos académicos, investigativos y de extensión en relación con las posibilidades que brindan los medios en la educación y la educación en los medios, lo que ha dado lugar a la construcción de nuestras tres líneas de investigación en 1-Alfabetización Mediática e Informacional AMI; 2-Educación Mediada, Mediática y Mediatizada; y en 3-Autobiografía, Medios y Educación. Fruto de estos años de labor es mi tesis doctoral en la que confluyen las tres líneas y que titula “El relato (auto)biográfico como método para introducir a los estudiantes de comunicación, medios y educación de la UAB, USP y UTP en el desarrollo de habilidades (auto)reflexivas y (auto)expresivas de la competencia
mediática, dirigida por el maestro José Manuel Pérez Tornero.
Adicional a esto, desde hace unos años desarrollamos contenidos e implementamos metodologías AMI como parte de los ejes temáticos que dinamizan nuestros planes de curso del área de medios y educación de la Escuela de Español y Comunicación
Audiovisual de la Universidad Tecnológica de Pereira, institución ubicada en la región del Eje Cafetero en Colombia, que cuenta entre sus programas académicos con la Licenciatura en Tecnología con énfasis en Comunicación e Informática Educativa, con el propósito de aportar a la sociedad educadores “con espíritu crítico y creativo”, que promuevan el reconocimiento de la alteridad como principio fundamental en los procesos de construcción cultural, que sean sujetos políticos y ciudadanos mediáticos, con la capacidad de reflexionar, investigar y transformar la realidad, construyendo conocimiento a partir de la apropiación de los medios, las tecnologías de la comunicación y la informática educativa.
Nuestros egresados son profesionales cuya labor docente aplica para su desempeño en el magisterio para educar en el área de tecnología de la básica secundaria y media vocacional, bien sea como docentes de aula o como “líderes de apoyo” que diseñan, implementan y evalúan proyectos pedagógicos e investigativos mediados por las TIC en IES, son gestores educativos en ONG, ORG y medios de comunicación educativa y cultural, y producen materiales educativos y ambientes de aprendizaje.
Un repositorio extraordinario de estas experiencias que les comparto lo constituyen los trabajos de grado de nuestros docentes licenciados, muchos de los cuales aplican los principios de la Alfabetización Mediática e Informacional, de manera que nuestra experiencia en el desarrollo de programas académicos e investigativos en AMI pueden contribuir de manera localizada y estratégica al cumplimiento de las metas propuestas por la UNESCO en relación con el Currículo AMI para profesores, el proyecto de Estándares Globales y los Objetivos para el Desarrollo Sostenible, tanto en Colombia como en la región de América Latina y el Caribe.
Sea esta la ocasión para recordar que en Colombia existe una larga tradición alfabetizadora y de una serie de experiencias caracterizadas por el uso instrumental de los medios donde las audiencias son el objeto alfabetizador, y sin embargo no se pueden considerar del todo como parte de la Educación Mediática. Entre las más relevantes están Radio Sutatenza (1947), las teleclases (1955) y el bachillerato por radio (1967), con el enfoque de la Comunicación para el Desarrollo, el Cine Club Colombia (1949), que suscitó la Construcción de la Cinemateca Distrital y la formación de públicos “cultos” con un enfoque ilustrado en proyectos universitarios por todo el país.

En los años 90 surgieron nuevos proyectos de medios y educación como Prensa Escuela, producto de un convenio suscrito en 1993 entre Andiarios, la Organización de Estados Iberoamericanos OEI y el Ministerio de Educación Nacional, creado con el objetivo de utilizar el periódico y sus contenidos de manera transversal en diferentes áreas de la educación escolar.
En el año 2004 se puso en funcionamiento el Portal Educativo Colombia Aprende, y el programa Computadores para Educar o CPE con el decreto 2324 del año 2000, inspirado en Computers for Schools, proyecto que el gobierno de ese momento conoció en Canadá hacia 1999. Y si en un comienzo CPE tenía como objetivo recolectar computadores dados de baja por empresas públicas y privadas, para acondicionarlos e instalarlos en instituciones educativas de todo el país, en el informe presentado al Congreso de la República en el año 2017, ya se podía hablar de resultados en varios ejes: acceso a las TIC, formación educativa, aprovechamiento ambiental y direccionamiento estratégico (CPE, 2017).
Los logros de CPE hicieron que el Ministerio de las Tecnologías y de las Comunicaciones MinTIC (2009), le diera continuidad al proyecto e implementara el Plan Vive Digital (2012), con el cual el gobierno se propuso “reducir la pobreza, generar empleo, y desarrollar soluciones para los problemas de los colombianos, a través del uso estratégico de la tecnología”, y para ello el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones trabajó entre los años 2014 y 2018 en cuatro frentes: Empleo, Ciudad y Región, Educación y Emprendimiento y Gobierno Digital.

Además se puso en marcha la estrategia En Tic Confío (2011), con la que el Ministerio promueve el uso responsable de internet, pero de manera especial la prevención del abuso sexual y la convivencia digital, para lo cual utiliza las redes sociales, el portal y la cátedra del proyecto.
Más reciente es la creación del ecosistema de Ciudadanía Digital (2016), que ofrece un espacio para aprender, certificarse y “entrar en contacto con otras personas interesadas en transformar digital y productivamente sus vidas”, a partir de contenidos educativos de Alfabetización Digital ofrecidos en su plataforma.
Sin embargo, y a pesar de que América Latina y el Caribe contribuye con experiencias, creatividad e ingenio al mundo de la Alfabetización Mediática e Informacional, los esfuerzos que hacen los gobiernos son insuficientes, entre otras cosas porque la inversión se concentra en infraestructura de telecomunicaciones y se descuida la Educación Mediática según lo concluimos varios investigadores del continente hace poco (Mateus, Andrada & Quiroz., 2019), prueba de ello es que en Colombia “aún es muy reducido el porcentaje de instituciones, hogares y personas en el país, que usan los medios y las TIC para educar, aprender, evaluar o consultar contenidos curriculares”, pues la población los utiliza “para estar en contacto con integrantes de la familia, amigos y personas relacionadas con su trabajo, más que con el propósito de aprender algo o de educarse” (Marín Ossa, 2019, p. 83), tan sólo el 6,7% de usuarios de Internet lo utilizan con fines educativos y de aprendizaje.
La labor de educar se dificulta si se tiene en cuenta que en “Colombia, entre 2009 y 2013 fueron asesinados 140 profesores, unos 1.100 recibieron amenazas de muerte y 305 se vieron obligados a abandonar sus hogares porque sus vidas estaban en peligro” (UNESCO, 2017, p. 150), y que según la Federación Colombiana de Periodistas y la organización Reporteros sin Fronteras (2015), aunque el país tiene más de 200 emisoras de radio, 650 radios comunitarias, más de 50 canales de televisión entre públicos, privados, regionales, comunitarios y locales, más de 50 periódicos, y nuevos portales web, el pluralismo informativo se pone en riesgo debido al nivel de penetración de los medios pertenecientes a los grandes grupos económicos en los hogares, de hecho para el año 2015 el 57% de la televisión, la radio e internet ya eran controlados por tres grupos económicos (Las 2 Orillas, 2015), y en este momento ante la subasta del espectro electromagnético, que constituye una de nuestras mayores riquezas, “estamos frente a dos caminos posibles: la concentración del poder informativo, educativo y de entretenimiento en los monopolios de las telecomunicaciones, o la democratización de las comunicaciones” (Marín Ossa, Op. Cit., p. 80).

Luis C. Sarmiento, Carlos Ardila y Alejandro Santodomingo controlan el 57 % de la televisión, radio e internet
Por: Las2orillas | octubre 15, 2015
Ahora bien, el Currículo de Alfabetización Mediática e Informacional para profesores propuesto en el año 2011 por la UNESCO, cuya segunda edición nos convoca en este encuentro virtual, constituye un avance enorme en materia de medios y educación puesto que además de ser una herramienta valiosa es la expresión de un movimiento global que desde el siglo XX genera propuestas y aportes que en Edumedia-3 recogemos con entusiasmo y compromiso para aprender de ello y aplicarlo a nuestra versión y visión de la AMI con las personas y en los contextos donde participamos como docentes e investigadores.
Con lo anterior, a partir de la experiencia con Edumedia-3 y de la invitación que recibí de la Oficina Multipaís de la UNESCO para América Latina y El caribe, ubicada en San José de Costa Rica, para aportar a la segunda edición del currículo AMI, y al documento borrador de Belgrado sobre estádares globales la propuesta de recomendaciones se sintetiza en los siguientes puntos:
Recomendaciones para el Currículo AMI
Considero que se puede incluir en el apartado de “valores y actitudes” (p.23), las ideas de diálogo audiovisual, democracia audiovisual y justicia cognitiva; derecho a la intimidad acompañando de los derechos a la información y a la libertad de expresión; la capacidad de observación, el desarrollo de la mirada y del punto de vista en relación con la consciencia de sí mismo; los derechos AMI y los derechos digitales; la solidaridad y la paz en función de la justicia social, la equidad, la reconciliación, la tolerancia y el conflicto argumentado en escenarios de debates, diálogos y acuerdos.
En cuanto a la evaluación (p.25), considero que se pueden incluir las ideas de evaluación con y sin rúbricas, evaluación diagnóstica, evaluación valorativa, evaluación formativa, evaluación sumativa, evaluación normativa y de necesidades o situaciones especiales de aprendizaje.

En relación con los enfoques pedagógicos (p.27), se pueden incluir los enfoques autoestructurantes y heteroestructurantes, el conectivista y el relacional, además de la historia de vida en la educación o el enfoque biográfico-narrativo.
También se hace necesario incluir en la formación docente en AMI las prácticas observacionales, inmersivas e investigativas.
Y finalmente es este punto, recomiendo que en las unidades curriculares se incluya: La formación de una opinión pública responsable que distingue hechos de opiniones, y las opiniones de las informaciones; el dominio y gestión de las emociones en relación con lo que se cliquea, comenta y comparte en redes sociales; las lógicas de las interfaces en especial para población adulta y para población que se educa para el trabajo; los usos de los medios, las TIC y las redes sociales en relación con la salud mental y la interacción social cara a cara.
Y de ser posible incluir una versión del currículo AMI con estos módulos en sistema de señas, en braille y otros recursos asociados a la lectura en voz alta; además de una versión adaptable a las necesidades educativas especiales de las personas que lo requieran, por ejemplo con población disléxica, autista y con dificultades o maneras diversas de aprendizaje.
Recomiendo incluir competencias individuales en AMI y formas de hacer adaptable el currículo a diversos contextos socioculturales como a diferentes escenarios de la educación formal, informal, no formal, presencial, semipresencial, a distancia, virtual, asistida por TIC, sincrónica y asincrónica.

Recomendaciones para el proyecto de estándares globales
Gestionar en el poder legislativo de los países miembros una norma que permita incluir de el currículo AMI en varios escenarios bien sea dentro de los objetivos, competencias o en los lineamientos generales de los proyectos gestionados por los Ministerios de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnologías:
- En los lineamientos curriculares de las áreas de medios, TIC, artes plásticas, visuales y escénicas, idioma y literatura, Ciencias Sociales.
- La opción de bachillerato técnico o académico con énfasis en AMI o al menos en medios y educación.
- La convocatoria a becas de formación, investigación y creación o producción de contenidos y de estrategias AMI.
Fomentar la Educación Mediática de madres, padres e hijos alrededor de proyectos comunitarios de las Escuelas y Colegios ubicados en las comunidades y su área de influencia.
En el caso específico de Colombia, replantear las pruebas de ingreso a la carrera docente para el área de Tecnología e Informática, pues ahora están diseñadas de tal manera que van dirigidas más a tecnólogos o ingenieros en sistemas que para profesores de medios y de TIC, al igual que actualizar la Guía 30 del Ministerio de Educación Nacional que establece los lineamientos curriculares para el área de tecnología.

Apoyar la gestión de centros de investigación y desarrollo AMI en las universidades, como observatorios de experiencias, laboratorios de creación y producción y consultorios abiertos a la comunidad académica y a la ciudadanía.
Capacitar en AMI a periodistas, directores, técnicos y administrativos de medios de comunicación de manera que hagan consciencia de su responsabilidad en la formación de la opinión pública y contribuyan a instalar el discurso AMI en la agenda mediática.
Gestionar en el poder legislativo de los países miembros leyes que permitan incluir la AMI y los derechos digitales para la ciudadanía, los medios de comunicación, las redes sociales, las empresas de TIC, los gobiernos y sus instituciones.
Instalar en las agendas mediática y pública foros para difundir el currículo AMI en ayuntamientos, empresas del sector productivo, Instituciones Educativas de formación profesional, técnica y tecnológica, así como propicia el debate en relación con la ética de la comunicación compartida entre ciudadanos, medios, periodistas, instituciones y gobiernos.
Promover la internet neutral y el mínimo vital de internet en estratos 1, 2 y 3 y en la población estudiantil, los adultos mayores, y población con necesidades educativas especiales.

Para terminar recomiendo como estudio de caso la experiencia de Edumedia-3 reunida y publicada en nuestra página www.edumedia3.co en las líneas de investigación https://edumedia3.co/lineas-de-investigacion/ la estrategia para
estimular la formación de investigadores en AMI https://edumedia3.co/nosotros/ y nuestro repositorio de recursos de libre acceso: https://edumedia3.co/category/repositorio/
Además podrán encontrar trabajos de grado sobre AMI y Competencia Mediática en el repositorio de de la UTP, dirigidos y realizados por colegas docentes y estudiantes de comunicación, medios, tecnología, informática y educación:
http://repositorio.utp.edu.co/dspace/discover?scope=%2F&query=Alfabetizaci%C3%B3n+medi%C3%A1tica&submit=
Agradezco su invitación y su atención para incluir las recomendaciones que consideren pertinentes y posibles de realizar con el tiempo. Quedo dispuesto para realizar futuros aportes.
Diego Leandro Marín Ossa
Consultor experto en medios, educación y formación docente
Miembro de GAPMIL-UNESCO
Docente e investigador y director del grupo y semillero de investigación Edumedia-3
Escuela de Español y Comunicación Audiovisual
Universidad Tecnológica de Pereira
Carrera 27 #10-02 Barrio Alamos
Pereira, Risaralda, Colombia S.A.
Código postal: 660003
[email protected]
Se adjunta el documento original para que puedan ser consultadas las citas que el autor referencia, clic aquí para ir al documento
La décima, poesía
Con la décima, los jaraneros y jaraneras cuentan el mundo que observan y recorren. Con la décima, el son jarocho le canta a todo aquello que significa vivir.
La décima es poesía hecha con estrofas de diez versos octosílabos. Su influencia proviene de España, donde tuvo su mayor esplendor en el llamado Siglo de oro gracias a la obra de grandes poetas como Lope de Vega y Calderón de la Barca. La décima llegó a lo que en la actualidad es América durante el periodo de la colonización española. A través de las músicas y los versadores provenientes del otro lado del océano, migró por nuestra geografía de montañas, desiertos, selvas, bosques, ríos y mares, encontrando otras músicas y culturas.
En América Latina, la décima tiene sus decimeros en Cuba, Argentina, Chile, Colombia, Uruguay, Perú, Venezuela y México. Se entona y lanza sus versos como se abraza o llora. Además, escuchar una décima es conocer las diversas maneras de llamarnos seres humanos, nuestras anécdotas, temores, amores y nostalgias.
En el Sotavento veracruzano, la décima se empezó a cantar desde el siglo XVII, siendo parte de los fandangos. Ahora es una tradición de la música campesina que nos ayuda a contar nuestras historias desde otras latitudes. Y es en el Fandango Fronterizo donde sus diez versos migran como ave y cruzan el muro igual al viento, entre los versadores y versadoras de una casa sin puertas ni llaves.
En el video: Tacho y Wendy, de la familia Utrera del Hato, excelentes músicos y artesanos representativos de la comunidad fandanguera del sur de Veracruz.






























