En la Eurocámara habló el ministro de Exteriores colombiano: su país requiere más ayuda para la crisis migratoria en plena implementación de un acuerdo de paz que va a ser alterado. En Bruselas, DW recogió reacciones.
Texto extraído de: DW
“La crisis migratoria originada por la situación en Venezuela es regional por la magnitud que ha cobrado”
Dijo en una conferencia en la Eurocámara el ministro colombiano de Exteriores, Carlos Holmes Trujillo, este lunes (26.11.2018).
“Esta crisis requiere un tratamiento de índole global”
Puntualizó. Se trata de una situación que exige que Colombia haga esfuerzos adicionales, que serían una carga demasiado pesada para un país que está tratando de implementar un proceso de paz para el cual no hay fondos ni capacidad institucional. Una reforma de ese acuerdo, que está en curso, sería otra de las tareas que enfrenta el gobierno de Iván Duque, que lleva 100 días en el poder.
“Estamos hablando de 1.035.000 hermanos venezolanos. Hay unas 40.000 personas en situación pendular. Y hay unas 700.000 en tránsito hacia otros países de la región”
Foto extraída de: Semana
Señaló el ministro. Para la construcción de una plataforma financiera regional, para la cual Bogotá ya habría tocado las puertas del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, el diplomático colombiano, de largo historial en la escena europea, pide apoyo financiero a la UE. También a Estados Unidos.
El encuentro con los diputados europeos tuvo lugar en el marco de una reunión conjunta de la Asamblea Eurolatinoamericana (Eurolat) y la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo.
La UE, hace tiempo cerca de Colombia
De estas instancias, también de la Comisión de Derechos Humanos, han salido en los últimos tres lustros muchas resoluciones, mensajes, críticas, apoyos a la conflictiva y controversial situación de Colombia. Uno de los más memorables fue una resolución aprobada por unanimidad apoyando el proceso de paz colombiano.
En ese sentido, el presidente de la subcomisión de Derechos Humanos, el eurodiputado italiano Pier Antonio Panzeri, advirtió al ministro colombiano de no utilizar la situación actual venezolana para distraer de alterar unos acuerdos, si bien firmados con otro gobierno, respaldados ampliamente por la comunidad internacional. Sobre todo por la Unión Europea.
“Los pactos claros, amistades largas”,
Dijo a DW Panzeri.
Foto extraída de: Presstv
“La Unión Europea puede sustentar la respuesta al proceso migratorio. Como ha contribuido a la implementación del acuerdo de paz”
Puntualizó. El acuerdo de paz, avalado por Europa, pasa por un desarrollo rural integral “que incluye la integración económica del pequeño productor”, recordó.
¿Qué sucede con el desarrollo sustentable?
“Creo que el apoyo europeo a la crisis migratoria debe estar condicionado a la implementación efectiva del acuerdo de paz”
Añade. El otro frente en que se debe abordar esto, así Panzeri, es el político:
“convencer al presidente Maduro que hay que solucionar pacífica y políticamente esta situación más que por su bien por el de su país”
Subrayó.
Para Helmut Scholz, miembro de la comisión de Comercio Internacional, de Eurolat y ponente de la adhesión de Ecuador al acuerdo comercial entre la UE y Colombia/Perú, el sustento europeo a la crisis migratoria debería orientarse a las capacidades en los mercados laborales:
“¿Dónde hay puestos de trabajo? Ahí podríamos apoyar con desarrollo educativo. Eso sería aportar al desarrollo sustentable”
Foto extraída de: Flickr
Dijo Scholz, puntualizando que precisamente eso está incluido en los acuerdos de La Habana.
Scholz ve delicado también el plan del gobierno Duque de erradicar a la fuerza cultivos de coca para suplantarlos por cultivos que se vendan bien en el mercado internacional.
“Justamente en cultivos como la palma africana vemos el origen de los desplazamientos en Colombia. De seguir así, esto, sumado a la crisis migratoria, hará que países como Ecuador se vean afectados, y la crisis será regional”
Afirmó Scholz, añadiendo que
“no hay que olvidar que en realidad, estamos hablando de un país muy rico”.
En cualquier caso, ni Panzeri ni Scholz ven muy adecuado alterar unos acuerdos que están garantizados internacionalmente y contemplan el apoyo a la crisis migratoria de manera más integral.
En cualquier caso, así el ministro Trujllo, la UE sí podría hacer más:
“Puede acompañar el esfuerzo que estamos haciendo. Tenemos que erradicar 200.000 hectáreas de cultivos ilícitos, implementar un acuerdo que no tiene fondos ni institucionalidad. Son gigantescos los desafíos”
No es una plaza cualquiera: es el corazón de la ciudad en muchos sentidos
Buscaba afanosa el contorno de la Alexanderplatz. A lo lejos, un indicio inconfundible de su presencia: la torre de televisión de Berlín.
Guiada por esa visión lejana, por la intuición de hallar en aquel lugar un eco de lo que pudo ser la Berlín de los años veinte del siglo pasado, retratada por el médico Alfred Döblin en su novela, aquella que lleva el mismo nombre de la plaza.
El protagonista de esta obra es un desventurado habitante de la calle, expresidiario, hombre con la voluntad de redimirse y ser honrado, y cuyo destino, inmerso en el bullicio de la ciudad y de la sociedad convulsionada de aquellos años, lo arrastra, sin posibilidad de esguince, al abismo. Seguía los pasos, al tiempo, de uno de los grandes escritores del siglo XX, Joseph Roth.
Conocí la noche berlinesa y su desazón post guerra en las crónicas berlinesas de Roth, antes de leer a Döblin. Pero ahora quería ir a la Alex por la impronta que dejaron en mí los dos escritores.
Caminaba, por decirlo así, de su mano, con la ilusión de hallar en ella algo especial: en su conformación, en su diseño, en las gentes que la frecuentan. En mí, la Alex se figuraba como un centro de la vida citadina, lugar de trenes en permanente movimiento, epicentro de la montonera.
Imagen extraída de: Casadellibro
Para llegar allí, me fue forzoso cruzar por el edificio donde se aloja el gobierno local. El edificio llamado El Ayuntamiento Rojo, que fue, también la sede de la administración pública de la Berlín del Este. No obstante, su nombre no se debe precisamente al carácter comunista de aquel gobierno, sino al color de los ladrillos en los que está levantada la construcción.
Su torre central se encuentra complementada por un reloj y una bandera, ambos íconos de la modernidad. Simbolizan la afugia por el tiempo, que en la era contemporánea es la angustia por el uso de las horas/hombre que resultan en la plusvalía, y la conformación de los estados nación, cuyas fronteras dieron soporte a todo el aparato productivo del sistema de producción capitalista en ascenso.
Sin embargo, la estructura se asemeja a la de un fuerte, o a la torre de una ciudad amurallada, ambos conceptos anacrónicos y muy anteriores a la sociedad capitalista de la modernidad europea.
El conjunto se complementa con las aguas que se arrojan distraídas desde la Fuente de Neptuno. Este ornamento fue construido y emplazado frente al Palacio de Berlín, pero cuando éste fue demolido, el monumento se desmanteló y sus fragmentos se guardaron. En 1969, las piezas almacenadas se volvieron a ensamblar, para ubicarlas en su localización actual frente al Ayuntamiento Rojo.
Alzo la mirada y puedo ver las aves que rodean con su vuelo la aguja de la antena de televisión. A través de los círculos que dibujan en el cielo, me oriento hacia mi destino.
Imagen extraída de: Sygictraveldata.
Para llegar a la plaza, he tenido que atravesar la estación de trenes locales, desde donde parten y a la que arriban numerosos viajeros que se conectan con multitud de rutas en la geografía metropolitana que rodea a la capital. La plaza se encuentra vallada por construcciones comerciales de baja altura, protegidas a su vez por un cinturón de estacionamientos para bicicletas. Los edificios de mayor altura se advierten en una localización posterior. En la mitad del espacio adoquinado, otro manantial. Esta vez se trata de La Fuente de la Amistad Entre Los Pueblos, obra realizada en la época del domino socialista sobre Berlín del Este.
Enfrente, puedo ver otro reloj, uno cuyos números marcan alternativamente las horas de las ciudades del mundo.
Sobre la losa empedrada, la gente se desplaza. Son muchos que van y vienen. Se entretienen masticando algo, porque mientras permanecen pueden disfrutar también de las ventajas que ofrece el verano a cielo abierto.
Hay niños, pero poco se juega. La Alex es una plaza para adultos a la que también concurren infantes, pero ellos van de la mano de sus padres, o son empujados en el interior de pequeños coches. Estoy en una zona de conexión. En una plaza para la espera. Allí se dará el encuentro previo a la partida. Desde ella se dirigirán presurosos los viajeros que, solos o en compañía, partirán en los trenes que están visibles en la superficie, o en el metro que aguarda en el subterráneo.
Es un sitio de intercambio, y en ello conserva un eco de la usanza de sus primeros tiempos, ya que fue creada como espacio para la compra y venta de ganado.
Imagen extraída de: Theculturetrip.
La Alex, que debe su nombre a la visita del zar Alejandro I de Rusia a Berlín, en 1805, en los tiempos posteriores a la Primera Guerra, fue el centro de la noche berlinesa. Allí estaban las tabernas, espacios de reunión de empobrecidos ciudadanos, maleantes, asaltantes, desposeídos, gentes de ideologías contrarias.
En estos lugares en los que, a juzgar por las narraciones de Roth y Döblin, reinaba siempre la oscuridad, se debatían las corrientes opuestas de los social-nacionalistas y los comunistas. Ellos fueron escenario de encendidas discusiones que constantemente terminaban en riñas, mientras rodaban las espumas de las cervezas que, indiferentes, desbordaban los jarrones.
Tanto en las novelas de Roth como en sus crónicas, así como en la novela de Döblin, se hace evidente este clima de tensión permanente: es el estado previo a los acontecimientos que vendrían a sentenciar la suerte de la ciudad.
La calle, ese lugar pleno de advenimientos, estímulos de toda clase, gentes que van y vienen, productos que se ofrecen, tranvías que circulan, vocerío y vértigo; abruma a Franz Biberkopf, él es el anti héroe protagonista de Berlin Alexanderplatz.
Víctima de los azares propios de los tiempos en que le fue dado existir, lo es también de la convivencia en una ciudad empobrecida y en cuyas aceras hierven todos los referentes de la modernidad: el comercio de mercancías, los ciudadanos que deambulan por el espacio público cada uno haciendo gala de su individualidad reflejada en su particular manera de vestir, los coches y los tranvías, la publicidad que ofrece todo tipo de cachivaches y mercancías diversas, los vendedores, las fábricas.
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Todo un mundo de espacios, actividades, y relaciones particulares que toman por sorpresa y abruman al recién liberado Franzen. Él ha pagado su condena, pero la cárcel era, al mismo tiempo, el resguardo donde podía conservar la certeza de una existencia rutinaria y constreñida a unos límites bien establecidos.
Tan agobiado se siente al deambular por las calles de Berlín en aquel primer momento de libertad, que debe esconderse.
Busca refugiarse en el primer patio cuyo portal no opone resistencia, se aferra a las tapias del muro que encierra la propiedad, y canta. Entona fuerte una canción de corte nacionalista, y luego, otras canciones populares alemanas. Quiere aislarse del estrépito del mundo, de la vida en la calle, de la relación forzada que en el espacio público se convierte en infinidad, superposición, velocidad, algarabía.
Se aferra a lo único que tiene a mano. Gime, como lo haría en la prisión cuando pagaba los castigos con aislamiento, y el sonido de su propia voz le devuelve la certeza de que sigue siendo humano, aún a sabiendas de que, al cruzar el portal, el estrépito de la ciudad seguirá ahí, inmodificable y amenazante.
Algo, de toda aquella agitación, se percibe hoy en la Alex.
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No es una plaza cualquiera: es el corazón de la ciudad en muchos sentidos. Pero es, al tiempo, la aridez de la indiferencia que introdujo en las relaciones sociales el principio de individuación de la modernidad, aumentado actualmente por el hermetismo propiciado por tecnologías como los teléfonos móviles inteligentes y las redes de conexión a internet. Empuñando sus aparatos, los berlineses se resguardan en un aislamiento preventivo.
Hoy igual que ayer, tienen miedo del otro que encuentran a su paso. No se socializa con el extraño, se espera al compañero conocido o al familiar, o se deambula en soledad.
Así es la Alex, así ha sido su continuidad en el tiempo, así refleja ella, como en las épocas de Roth y Döblin, el núcleo central de la sociedad de la modernidad: las relaciones entre humanos diversos en el espacio público. Es lo que me he propuesto pensar bajo el concepto de ciudadanía, tan deleznable, tan amenazado por las rupturas sociales de la vida inmersa en un sistema contradictorio y embebido en su propia soberbia.
Para verlo, para palparlo, he venido a la Alex, y he podido otear apenas ese intangible que me desvela: sentada en el contorno de La Fuente de la Amistad Entre los Pueblos reflexiono sobre cómo se ve y se escucha la ciudadanía, qué significa la relación con el Otro en el espacio común de la ciudad, y cómo esta realidad nos constituye, ordenando nuestra vida y, a la vez, agobiándonos, hasta que nos es forzoso golpear el cristal en busca de un poco de aire fresco.
Es extraño, porque las hendiduras con que logramos fisurar la campana que nos rodea se convierten en astillas que nos hieren y, al tiempo, el aire que ingresa por ellas nos renueva.
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Son las paradojas de la vida.
Tal vez Döblin quiso mostrarnos a través de su Franz Biberkopf el poder y la ruina de lo que significa vivir en sociedad. Es seguro que el mismo Roth murió desahuciado por los embates propios de estas contradicciones, exilado y empobrecido, alcohólico y derrumbado moralmente por los impactos que, en él como en tantos otros, imprimió el horror de la guerra.
Por eso ahora, cerca de cien años más tarde, sigo los pasos de ambos en la Alex para tratar de comprenderlos y, tal vez, comprendernos mejor.
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El cronista Joseph Roth se aferra a detalles como ese para darnos una idea del estado de cosas en la Europa de entreguerras.
Le debo a Martha Alzate el haber puesto en mis manos el milagro impagable de las Crónicas berlinesas, de Joseph Roth.
Porque en eso consiste el milagro: en descorrer un velo y mostrar facetas del universo hasta entonces desconocidas.
Como todos sabemos, el drama del éxodo define la identidad del pueblo hebreo.
Por eso, para los judíos el sentido profundo de la palabra religión constituye el soporte mismo de su tránsito por el mundo.
Religión. Religare. Religar: volver a juntar los cabos rotos de una diáspora sin fin.
Imagen extraída de: Todocoleccion
Roth mismo fue un eterno exiliado. Nació en Body, Galitzia oriental, uno de los puntos extremos del imperio austrohúngaro.
De modo que a su condición de judío se añadía el hecho de ser escritor habitante y testigo de un mundo que se derrumbaba.
El mundo ilustrado y en teoría civilizado del que se enorgullecieron varias generaciones, hasta que ese entramado de cartón piedra empezó a desplomarse sobre la vieja Europa.
El mundo padecido y traducido en novelas por hombres como Robert Musil, Thomas Mann, Alfred Doblin y Heimito von Dodeder, para mencionar solo a cuatro.
Siguiendo la misma ruta, Roth destiló su honda desazón en las páginas de distintos periódicos a través de breves e intensas crónicas en las que nos ofrece sus visiones claras y diáfanas del infierno que se avecinaba: el ascenso del nazismo al poder en Alemania y su contracara en Europa del este, expresada en los horrores sin cuento del estalinismo.
Imagen extraída de: Elespectador
Son textos breves, intensos, certeros y, sobre todo, tiernos y despiadados a la vez, como corresponde en los casos en que lo bueno y lo perverso de la condición humana es llevado al límite.
Nada escapa a la lucidez de quien después se convertiría en uno de los grandes novelistas de su tiempo, con obras como Hotel Savoy, Fuga sin fin, A diestra y siniestra, Job y La marcha Radetzky,variaciones sobre un mundo crepuscular en el que el pillaje, la delación y la falta de solidaridad empiezan a convertirse en moneda común.
Para muestra un detalle: Erna es una de esas prostitutas de esquina, gobernada por la mano dura de su chulo. Hace una semana se hizo poner un diente de oro. Desde entonces no ha parado de reír. Como no puede tener todo el tiempo la boca abierta no cesa de reír: Erna ríe hasta en los momentos más tristes.
Ese diente de oro es lo único que le otorga valor ante sí misma y ante los demás. Por eso Edna se aferra a él con la obstinación de quien sabe que todo está perdido.
A su vez, el cronista Joseph Roth se aferra a detalles como ese para darnos una idea del estado de cosas en la Europa de entreguerras.
Imagen extraída de: Huffingtonpost
Para conseguirlo va por las calles, los barrios, los cafés, los hoteles, las plazas y los burdeles de ese Berlín que, más allá de su estructura física, es una metáfora de la disolución.
Como el gran cronista que es, lo observa todo, lo registra todo : los rostros de los parroquianos, su vestimenta, sus olores, el destello del miedo en la mirada, el deseo reprimido y, por encima de todo, el miedo animal que los empuja a seguir adelante… aunque en el próximo recodo del camino los aguarden las fauces de la bestia.
Aquí va el ejemplo del primer párrafo de una crónica titulada Paseo:
“Lo que veo es el rasgo ridículamente anodino en la faz de la calle y del día. Un caballo que, con la cabeza gacha, busca en el interior de un saco lleno de avena, está sujeto a un carruaje e ignora que en el principio de los tiempos los caballos venían al mundo sin carruaje; un niño que juega con unas canicas en el borde de la acera, observa el metódico follón de los adultos y, colmado del instinto de lo inútil, no sospecha que representa el súmmum de la creación, sino que, por el contrario, ansía alcanzar la edad adulta; y un guardia que cree ser la única cesura en la confusión del acontecer y el pilar de no sé qué poder regulador. Enemigo de la calle y puesto allí para vigilarla y cobrar el debido tributo a su sentido del orden”.
Al modo de un sismógrafo– según Tomás Eloy Martínez, en eso consiste el oficio del cronista- Roth se adentra en el alma de Berlín: en la avidez de los estraperlistas, en la dureza de los proxenetas, en el estupor de las putas, en el cinismo de los policías, todos ellos eternos exploradores de lo más oscuro de la condición humana.
Imagen extraída de: Porelpais
Con todos esos elementos nos comparte el pavor y la desesperanza; la humillación y la mugre que cubren como una segunda piel los huesos de los desterrados que vienen siempre del este de Europa. De ese lugar de la tierra donde empiezan los círculos del infierno.
Son apenas doscientas noventa páginas que reúnen crónicas publicadas en los periódicos entre 1920 y 1923.
Las historias llevan títulos como El hombre de la barbería, Conversión de un pecador en el UFA- Palast de Berlín, el auto de fe del espíritu, Una hora en la feria de primavera o Richard sin reino. Al leerlas- y sobre todo al releerlas por segunda o tercera vez- uno siente que el poeta, que el cronista Roth alcanzó por un momento a comprender la esencia de su propio éxodo y con él el de todos los hombres de la tierra.
Este 2018 tiene muchos fantasmas de la década de los ochenta: carreras nucleares, proteccionismo, contaminación ambiental
¿Qué son dos kilómetros?
Dos kilómetros pueden ser la diferencia entre la tranquilidad y el miedo.
En varios lugares desérticos puede ser la distancia mínima diaria entre una fuente de agua y la casa.
En una ciudad como la que vivo puede ser una franja llena de museos y edificios históricos
Imagen extraída de: El País.
Dos kilómetros es el espacio que debe existir entre los hinchas del Boca Juniors y del River Plate en el estadio Santiago Bernabéu, después de la brutalidad en Buenos Aires. Dos kilómetros (más 10.039 km entre ambas ciudades).
Dos kilómetros es la diferencia entre 500 km y 498 km. Parece poco, pero hoy en este mundo que nos sacude los recuerdos de la Guerra Fría con mayor frecuencia, puede ser la diferencia que genere la ruptura del “Tratado para la eliminación de armas nucleares de medio y corto alcance” (INF) entre Estados Unidos y Rusia.
Estos dos kilómetros pueden significar un deterioro en la seguridad de Europa. Un retroceso a ese tiempo entre finales de la década de los 70 y mediados de los 80 cuando cada desarrollo armamentista amenazaba con la precisión de sus misiles en destruir vastas áreas del continente europeo en un lapso de 5 a 15 minutos.
498 kilómetros es el alcance de los nuevos misiles de crucero, SSC-8, orgullo del nuevo programa militar ruso.
Imagen extraída de: Sputniknews
500 kilómetros es el límite inferior de las armas nucleares de construcción prohibida. De ahí que Rusia se defienda de que no viola el acuerdo, mientras que su contraparte, Estados Unidos, respaldado por los socios de la OTAN lo acusan de incumplir el acuerdo.
Este 2018 tiene muchos fantasmas de la década de los ochenta: carreras nucleares, proteccionismo, contaminación ambiental. Y 2 kilómetros que separan a la cordura del fanatismo.
De esta manera se tejieron muchas redes más con artistas de la UTP anteriormente nombrados aquí, todos jóvenes, para que el lector note, que el tema de la cultura es un “Trending topic”
“Soy una apasionada y enamorada de las expresiones artísticas. Me gusta coquetear con la pintura, el teatro, la danza y la música”
Estas son las palabras de Alexandra Muñoz, una joven de 25 años que sonríe después de cada palabra y posteriormente, mira hacia un lado, como evocando o abstrayendo todo lo que dice.
Ella es de mediana estatura. Lleva gafas grandes que cubren parte de su rostro y tiene una gran sonrisa. Una sonrisa que para Alexandra debe ser constante ante la presencia de los niños y las comunidades con las que trabaja.
El festival “Moviendo el arte” es un tanto de lo que ella profesa. Es el arte en todas sus expresiones: la pintura, la danza, el teatro, la música y adicional, el dibujo y la poesía.
Foto por: Diego Val
“Muchas de las personas que nos están acompañando en este festival, creen en la capacidad transformadora del arte”
afirma Alexandra mientras se oye de fondo la poesía de Carolina Hidalgo, una escritora y poeta de Anserma, Caldas, invitada al festival.
Ella menciona que el interés principal de esta iniciativa radica en construir una corriente de artistas para pensar el papel social del arte en Pereira. Aunque sin saber aún en qué consiste o qué se va a hacer al respecto. Acierta, porque en esencia el festival piensa extenderse en el tiempo.
Las redes sociales
Valga la aclaración que las redes sociales están tejidas en términos del emergente gremio cultural que se avizora en la ciudad de Pereira. Solo por mencionar algunos artistas:
Carolina Hidalgo. Poeta y narradora que participó en el festival. Foto por: Diego Val
Alexandra Muñoz es Licenciada en Artes Visuales de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP). En algunos momentos compartió espacios con Christian Javier Niño Posada, bailarín folclórico egresado de la Licenciatura en comunicación e informática educativa de la misma universidad. ¿Y por qué es importante saber que Christian es bailarín folclórico?, bueno, porque Alexandra también la practica.
Querido lector, queremos de alguna manera dar a entender que todo en Pereira está estrechamente conectado.
Miremos: Christian Niño, a su vez, participó en teatro y conoció otros escenarios de arte dentro de la ciudad y el campus universitario. Cabe traer a colación a “La Escafandra- teatro” o lugares como “Sala estrecha”, un espacio artístico que se encuentra justo tras la Iglesia San José de la ciudad de Pereira.
Allí, trabaja Jorge Bueno Bueno, próximo Licenciado en música de la UTP pero también, alguien a quien le gusta practicar la dramaturgia. Si es Licenciado en música, posiblemente conoció a Alexandra Muñoz (y así fue), porque la facultad de Artes y humanidades queda en un mismo edificio dentro de la universidad.
Foto por: Diego Val
Así podríamos decir que como Jorge Bueno también realiza trabajo comunitario en la fundación “El Comienzo del arco Iris” de puerto Caldas, pudo tener contacto con Alexandra, pues en efecto, ella también trabajó en dicha fundación porque una compañera artista, llamada Estefanía Tapasco la recomendó para que dictara unas clases de danza.
Ahora bien, sumemos que esta artista multifacética alguna vez comenzó su perfil como activista lanzándose a la representación estudiantil de la universidad, también, siendo partícipe en el Movimiento por la defensa de los derechos del pueblo (MODEP) y actualmente en la Batucada “La Bullaranga anti diestra”.
Siguiendo con la red que estamos tejiendo en cuanto al trabajo comunitario y tras de Jorge Bueno como artista, es seguro que él, conoce a Jose Hilder Castillo quien ha trabajado en la comunidad de Saturno- Frailes de Dosquebradas, egresado, además, de la Licenciatura en música de esta misma universidad.
Como si fuera poco, en Frailes hay un grupo de amigos que conformaron una biblioteca comunitaria que se llama Andrés Caicedo, esta a su vez, ha reconfigurado el barrio desde múltiples actividades que involucran a niños, jóvenes y adultos.
Foto por: Diego Val
En esencia debemos tener en cuenta que la red es demasiado amplia y no podemos quedarnos en este segmento, por lo demás, tanto Christian Niño, como Jorge Bueno, José Hiler y los integrantes de Frailes Arte participaron de las actividades que se llevaron a cabo el pasado 28,29,30 de noviembre hasta el 1° de diciembre del presente año.
Lugares y No lugares
En Tokio, El Remanso, Frailes en Dosquebradas y en la antigua escuela Remigio Antonio Cañarte cerca de la UTP, se presentó el festival “Moviendo al arte”.
“El festival lo llevamos de un lugar a otro, por eso lleva su nombre, Moviendo el Arte”.
Dice Alexandra a la par que, en el mismo escenario, Alejandro Mosquera, Vanessa Arce y Angélica Johanna Correa, todos estudiantes de la Licenciatura en artes visuales, caricaturizan en papel algunos niños que participan de la actividad.
Foto por: Diego Val
Es una confluencia muy grata de varios artistas.
Previo a la realización de las caricaturas hubo jóvenes que bajo la lectura de poesía convocaban a las personas.
Al ritmo de las palabras de Alexandra, sonaba una canción de danza urbana en el fondo. Eran otros artistas invitados en esta línea de baile, conocidos como Legacy Crew. Podría decirse que fue la actividad más concurrida por la comunidad.
Todo es plata, todo es plata
“El arte es como una forma de resistir ante un sistema que te impide el disfrute o bueno, el disfrute trascendental”
dice de nuevo Alexandra ante la pregunta sobre cómo fue la gestión económica para realizar el festival.
Foto por: Diego Val
Comenta que fue un trabajo bastante complejo, un asunto muy escamoso teniendo en cuenta que prestaron dinero para realizarlo. Sin embargo, también se han acercado a sindicatos y otras organizaciones para gestionar finanzas. Por otra parte, David Aronnax García “su compañero de luchas” y ella, se han apoyado mutuamente durante años con la causa a la vez que, hacen parte del MODEP y en esencia, también parte desde esta organización.
“Él y yo nos sentamos a pensar en los artistas, intelectuales, realizadores, colegas y amigos a los que seguramente les interesaría este cuento”
se refería Alexandra a un año atrás, época en la que se cocinaba la idea del festival.
Justamente se pensó en Christian Niño Posada para que realizara una presentación de danza folclórica junto a Alexandra; se pensó en Jorge Bueno para que desde el teatro presentara una obra o fuera un medio para convocar a las personas del Remanso aprovechando que él vive en esta comunidad. También se pensó en los chicos de “Frailes Arte” para que dictaran algún tipo de taller, leyeran poesía o realizaran dibujos.
Foto por: Diego Val
De esta manera se tejieron muchas redes más con artistas de la UTP anteriormente nombrados aquí, todos jóvenes, para que el lector note, que la cultura es un “Trending topic” entre las nuevas generaciones y la economía seguirá siendo un problema en términos del financiamiento nacional hacia estos proyectos.
“El festival llega hasta la próxima semana con exposiciones y un café entre los artistas que participaron”
concluye Alexandra.
Hugo Sinisterra, Vanessa Arce, Alejandro Mosquera y Alexandra Muñoz fueron, son y serán los expositores de diferentes técnicas del dibujo hasta el próximo quince de diciembre en el café Frida, ubicado en la calle 21 número 6-17. Una muestra, como una extensión del festival y un primer acercamiento al gremio de artistas de la ciudad de Pereira.
Foto por: Diego Val
Es decir, que, para la primera semana de diciembre del año en curso, tuvimos unos primeros aportes de actores pertenecientes a este gremio. Una labor difícil en una ciudad tan pequeña, pero como dice el dicho “Entre bomberos no se pisan la manguera”. Así que somos jóvenes que estamos allá afuera marchando, educando, aprendiendo y sobre todo, compartiendo con la comunidad.
Es la poeta de la vida silenciosa y dura, que avanza y sabe cómo hacerlo para no detenerse a reflexionar sino a recrear palabras como estrellas
Información Bibliográfica del libro
Título: Yuyos de paso
Autora: Carolina Hidalgo
Editorial: Códice impresiones / La jugada popular/
Género: Poesía
Año: 2018
Págs. 49
Cómo describir el poemario “Yuyos de paso” (2018) de la escritora Carolina Hidalgo sin dejar de sentir nostalgia, ternura, intimidad con la naturaleza. En esencia no se puede. Es decir, cada hoja de este libro huele a hierba, expresa un sentimiento, y reluce las experiencias sensibles de la autora, que con paciencia y tesón, (pues conozco su trayectoria) ha dejado su juventud, carisma, su vida misma en el papel por medio de la palabra dosificada.
Este poemario es una casa que ella, quien ya tenía trabajos como, “Este lado de las cosas” (2012); “Poemas con un fondo de agua” (2014) y “Cuentos para volar por la ventana” (2015), ha construido para sí y para los que están dispuestos a dejar de leer facturas y apostillas en la ciudad y así descifrar el campo, el éter, la feminidad en su estado poético y virginal.
Llevo horas/
Sentada bajo el ciprés/
Castillo de hierba busca la hormiga/
En mi piel morena/
Temo que se entere/
Chocolate soy/
Sus versos transgreden las páginas sin violentarlas. Con sus líneas poéticas pretende trazar figuras, sonidos, olores, sentimientos para estamparlos en el alma sensible del lector. La poeta sabe que cada individuo es una tabla rasa donde puede cincelar imágenes inmortales por medio de la palabra. Por eso ha viajado a lejanas tierras como Ecuador o Chile, buscando igual que los sabios orientales, no el conocimiento, sino la sabiduría, esa, que según los griegos, solo se encuentra observando la naturaleza.
Foto por: Diego Val
Ella ha captado esa divinidad ecológica que pasa desapercibida entre los citadinos. La capta como una niña que toma las estrellas en sus manos para decirnos que sus versos son el brillo de la vida, la explosión canícula que genera nuevos comienzos.
He ahí la magia de su estilo para expresarse en “Mora de papel”, “Araucaria”, “Sauce llorón”, “Guarumbo”, “Ciprés” y “Envenenamiento de una acacia” entre otros bio-poemas que nuestros ojos releen, luego de estar acostumbrados a contemplar la primera eulogía de las cosas. La joven Carolina Hidalgo antes de hablar, o escribir, ha visto, ha imaginado, ha sentido.
Señoras y señores/
Soy testimonio latido bajo la calma de este cielo/
Mis raíces profundas como el tubérculo se alimentan en la poesía/
Una voz que no es eco, sino testimonio del éter que rodea la tierra. Relaciona la naturaleza, en la que se extasía versificando, con el alma femenina, o como dice Patricia Guerrero Arias sobre el mismo trabajo: “Su poesía nos habla de la belleza mística de los cuerpos femeninos atravesados por la luz que danza”.
Foto por: Diego Val
Dos áreas de su espíritu que desarrolla desde su profesión de esteta, y también de indignada por el ultraje al mundo, al cuerpo. De ahí que recite loas a los árboles, las hojas, el viento, el agua, las flores. Imágenes que resaltan el decoro de la Pachamama, y descubren el diseño secreto de un artífice que nadie ve, pero todos saben que existe. De igual forma ella se manifiesta a favor de las féminas, de las cuales se siente representante.
Cabeza de mujer/
Fantasma en la esquina/
Luna sin rumbo/
Hoja de navaja en la estación de policía/
¡Roja! ¡roja! como las zapatillas de la bailarina/
Ella hoy no baila/
Así como es sensible para captar lo natural, presiente lo innatural en la violencia contra el género. Estos versos sacados del poema “Infamia” son dedicados a las mujeres asesinadas en Medellín en el año 2012. No es ninguna descubridora de esta violenta pasión que habita en los humanos y que se desata sin motivo.
Es la poeta de la vida silenciosa y dura, que avanza y sabe cómo hacerlo para no detenerse a reflexionar sino a recrear palabras como estrellas que titilan y con las cuales pretende enternecer y concienciar al más insensible.
Foto por: Diego Val
Carolina Hidalgo es una creadora innata. No porque se adelante a su generación, sino porque toma conciencia de lo que está ocurriéndole a sus contemporáneos y versifica esas realidades. Poetiza sin gritar. Denuncia sin acusar. Recita sin juzgar. Antes bien, busca decir la verdad escribiendo amorosamente, como si supiera la máxima de Søren Kierkegaard de que “solo son oídas las palabras del que ama”.
La belleza textual contenida en “Yuyos de paso” no está solo dirigida a los estetas, sino a todo aquel que busca un camino. Porque leer este manojo de versos es una llamada, una promesa, quizá no de felicidad, pero si de un peregrinaje hacia el corazón y la dulzura.
En realidad, uno se siente seguro en este poemario. Como si fuera la sombra que necesita el agotado peregrino para descansar del sol candente de la vida. Cada época requiere su dicción, su jerga, sus palabras frescas y estos bio-versos son el lenguaje de esta ciudad, de los espíritus universales, de los que buscan fuerza y forma y también sentido. Lo certifico. No se había visto antes en Pereira un estilo poético parecido.
Desde su feminidad habla de la mujer, de su defensa, de su ignominia, y descubre un yo oculto en el misterio del tiempo. El yo que existe al ejercitarse frente a la resistencia. Porque el dolor y la injusticia también son sentimientos revolucionarios. Y ella comprende esto al ver las ramas desgajadas del árbol del género. Refleja en sus poemas que la naturaleza ha inventado el amor, que es grato, y los hombres la dualidad maniquea, que no les hacia ninguna falta.
Foto por: Diego Val
Por eso sus versos son de vida y a decir del francés Gustav Flaubert, “un buen verso no tiene escuela”. Al igual que las flores, estos tienen una ambición de invadir y conquistar las mentes, multiplicando al infinito la belleza y sensibilidad que representan.
Carolina Hidalgo pertenece a la casta de poetas pereiranas, aunque sea caldense de nacimiento. En esta tierra de perlas se ha formado como poeta y partera de sueños. Acá nadie es pereirano, todos somos forasteros, diría jocosamente otro buen poeta, Hernán Mallama Roux.
No tengo duda, con “Yuyos de paso”, esta autora es capaz de llevar a Pereira tras su huella, tras su propuesta y ante el nuevo camino poético que ha abierto para la posterior sensibilidad literaria.
Después de la aclamada novela “Los Jardines de Luz” (2003) de Amin Maalouf, que versa sobre Mani, el fundador de esa dualidad del bien y del mal que Occidente asimiló en su teología y moralidad, no cabe duda que hay que leer “Evangelio de arena” (2018) del joven escritor Juan Esteban Londoño y que Sílaba Editores de Medellín acaba de lanzar al mercado nacional.
¿Por qué razón? Porque Antioquia, que con tilde (Antioquía) lleva el nombre de una locación en el mediterráneo cerca de Turquía donde se conjugaron las misiones de la llamada “Iglesia primitiva”, conserva esa religiosidad judeo-cristiana que configuró a los colonos, o paisas, y que luego los arrieros se encargaron de llevar a otras partes del país. Esa fe fundada en el libro sagrado, en los acontecimientos bíblicos, en los milagros y en la vida y memoria de los santos apóstoles de la historia. San Juan, San Silvestre, San Policarpo, San… San.. San…
Foto por: Diego Val
Aunque por otro lado, la superstición también fue esa espiritualidad al revés de esta parte del norte de Colombia. Solo basta echar una hojeada a la bibliografía narrativa de autores antiqueños como Efe Gómez, Pedro G. Valderrama, Tomás Carrasquilla y otros, que hablaron del Diablo, de magos, de personajes de ultratumba, de mitos locales y que con éxito ayudaron a expandir la creencia en lo supranatural.
Así este libro de Esteban Londoño es una biografía novelada de Pedro Barjona, como se llamaba el hombre que pasó de ser alguien ordinario en su polvoriento pueblo de Betsaida, a ser un poderoso padre fundador de la iglesia primitiva cristiana, gracias a su transformación personal y a su encuentro con un predicador itinerante llamado Jesús. Es más, no debemos confundirnos, pues al igual que Cristo es el título mesiánico de Jesús, Pedro es el nombre teológico de Simón, y Barjona (Bar Yônâh), hijo de Jonás, realmente es Barjojana (Bar Yôjânân), hijo de Juan para ser exactos. ¿y cuál es la importancia de esta precisión?
Foto por: Diego Val
Que el autor es acertado al usar Shimón, para referirse a Pedro; Bar-rabbah, que en esencia es el icónico Barrabás, y Yehudah, o Judas Iscariote, el personaje siniestro desencantado de su fe que vendió al maestro con un beso frío. Terna, además, adepta al zelotismo, un violento movimiento político y patriota, fundado por Judas el Galileo en el siglo I d.C, inspirados en los héroes y mártires de la revuelta de los Macabeos o cabeza de martillo, que resistieron y atacaron las tropas de Antíoco Epífanes, mientras repudiaban el acto sacrílego del sacrificio de un cerdo en el altar santo del templo en Jerusalén.
Es “Evangelio de arena” un libro bien redactado, y narrativamente bien construido. Una apuesta acertada, ya que el joven poeta e investigador literario Juan Esteban Londoño, entre otras cosas estudió filosofía y teología, ciencias afines a lo espiritual o metafísico, que tratan del mismo asunto: el hombre y sus preocupaciones existenciales. Al escoger a Shimón, o Pedro, no pudo ser más acertado. La vida de este revolucionario, pescador y apóstol, es la vida de cualquiera de nosotros que tiene un ideal, un sueño o una utopía en el corazón y sigue las huellas del que promete un cielo o un reino.
Foto por: Diego Val
Así con esta formación en el haber del autor, traza cuidadosamente una narrativa emparentando la jerga usada de Medio Oriente, los hechos históricos, los nombres de los personajes, y apelando a las tintes biográficos de un hombre (Pedro Barjona) que acorralado como animal de caza en su contexto y época, cree encontrar en la lucha armada el sueño de instaurar el reino de Dios sobre la tierra. Una promesa postergada por el Dios que había callado 400 años en el periodo entre el fin de los Macabeos y el vaticinio de Juan el bautista anunciando al mesías.
Una obra recomendada, donde se ve a Shimón como Zelota, u hombre de armas tomar; y a su vez al Shimón que luego de conocer al maestro, o narrador de historias, se transforma en un ser manso igual que el legislador judaico Moisés, que espera ansiosamente la venida del Reino con la esperanza que le entrega el mesías, pues es renombrado “Piedra”, Petros, variante de Pedro y se le hace un encargo esencial para la humanidad, según Mateo, el contador y cronista de colegio apostólico de Jesús:
Foto por: Diego Val
El (Jesús) les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, mas mi Padre que está en los cielos. Más yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.
Sílaba editores de Medellín, en su serie “Trazos y tintas” presenta esta obra para todo público. No solo uno teológico, o versado en el lenguaje bíblico, sino uno literario, que se identifique con la historia y la inventiva. Novela el “Evangelio de arena” que no deja de recordarnos otra de igual similitud, irreverente, profunda y foránea: “Juliano el apóstata” del norteamericano Gore Vidal, y que junto a “Los Jardines de Luz”, que se mencionó al inicio, debe ser la terna biográfica de personajes históricos que hay que conservar en las bibliotecas personales.
Mí ciudad nunca deja de sorprenderme. A pesar de conocerme de memoria casi todas sus calles y avenidas, siempre hay algo por descubrir. Cosas que no se pueden divisar desde el asiento de un auto. La ciudad merece ser descubierta al paso para conocer todos sus atractivos y desencantos. La exploración callejera es una actividad no exenta de riesgos y metidas de pata en cualquier momento.
Foto por: José Crespo Arteaga
Nadie se salva, por ejemplo, de las cagarrutas de perro, así que hay que andar con un ojo en el piso y el otro centrado en otra dirección, tal cual hacen los camaleones. Tienen razón los que dicen que la ciudad es una jungla de asfalto, porque está llena de peligros: si no son los cables sueltos o los huecos sin tapar ya están las palomas para cagarnos la vida o los vendedores ambulantes para terminar de fregárnosla.
Foto por: José Crespo Arteaga
Con todo, a pesar de ese incesante agobio de obstáculos, ruidos y otras piedras en el camino, siempre hay lugar para el desarme espiritual, aunque sea por un instante. En cualquier caso, andamos con la mandíbula apretada y diente contra diente, cuando de pronto un anuncio, un cartel, un letrero, salen a nuestro encuentro para refrescarnos el día y mostrarnos que los seres humanos somos divertidamente imperfectos.
Tienen razón, yo soy muy feliz en las bodas: comida, trago y baile gratis, no se puede pedir más. Foto por: José Crespo Arteaga
Toca reír, o no tanto, pero mínimamente nos moverá un músculo de la cara. Irónicamente, en nuestra mayor seriedad se origina el mejor humor, somos divertidos por accidente, por rebote, como queriendo sin querer. La vida es un chiste, decía alguien por ahí para terminar de rematarla. Y si no, vean el siguiente compendio de humor involuntario y, de yapita, unos letreros entrañables.
Y pensar que los duendes no existían. Foto por: José Crespo Arteaga
Un cartel fresco, con un partido de fútbol como entremés. Foto por: José Crespo Arteaga
El objetivo que pretende la Organización de las Naciones Unidas en este día es la concienciación social de la importancia que tienen las montañas para la vida
Cada 11 de diciembre, desde el año 2003, se celebra el Día Internacional de las Montañas. Una iniciativa, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que busca “crear conciencia de la importancia que tienen las montañas para la vida, señalar las oportunidades y las limitaciones que afronta el desarrollo de las zonas montañosas, y de crear alianzas que produzcan un cambio positivo en las montañas y las tierras altas del mundo”.
La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró la celebración del Día Internacional de las Montañas el 20 de diciembre de 2002. Mediante la resolución 57/245 decidió declarar el Día Internacional de las Montañas el 11 de diciembre.
Objetivo
El objetivo que pretende la Organización de las Naciones Unidas en este día es la concienciación social de la importancia que tienen las montañas para la vida, así como recoger todas las propuestas para evitar la destrucción de las montañas en las que viven una gran cantidad de animales y de plantas necesarias en la supervivencia del ser humano.
¿Qué se hace?
En muchas ciudades las organizaciones a favor del cuidado de la naturaleza realizan diversas actividades para que toda persona que quiera participar tome conciencia y realice acciones en pro del cuidado de la naturaleza. Se realizan limpiezas en las montañas, se presentan documentales sobre catástrofes naturales, se llevan acciones de protesta en contra de la tala de árboles, y en general desde colegios y universidades se hacen actividades educativas de sensibilización.
Este año la ONU centra la celebración en dar a conocer y resaltar la importancia de las montañas y ha realizado una campaña por redes sociales con el HashTag “#MountainsMatter” (Las montañas son importantes).
Desde La Cebra Que Habla queremos compartir con ustedes la siguiente galería resaltando por qué #LasMontañasSonImportantes:
alcalde de Bogota Gustavo Petro debate de control politico comisión Sexta del Senado sobre el modelo de basuras del distrito
feb 19 2013
FOTO GUILLERMO TORRES SEMANA
Y esto es Historia no rumor.
Texto a ser publicado en el periódico El Mundo de Medellín.
El escándalo desatado a raíz de la presentación del video donde aparece Petro empacando fajos de billetes ha sido utilizado por algunos medios de informaciónpara relativizar un hecho arrojando sobre éste un velo de ambigüedad.
Lo importante para este amarillismo consiste en convertir una grave falta a la ética por parte de un reconocido político en una telenovela donde el suspenso cumple la tarea de arrojar la duda sobre algo constatado, ya que su objetivo consiste en relativizar la verdad.
Relativizar la verdad es despojarla de sus contenidos morales haciéndola superflua, convirtiéndola en flash informativo.
El verdadero periodismo parte de la reflexión de aquello sobre lo cual informa porque considera que cuenta con un lector crítico. Entre la procacidad de Petro y su gesto lleno de la avidez de un avaro y este tipo de descrédito de lo que veo no hay diferencia alguna.
Imagen extraída de: Pulzo.com
Es el autismo de quienes pretenden eludir mediante la relativización de la verdad su responsabilidad ante la ciudadanía. ¿No fue grotesco aquel espectáculo de los carros recogedores de la basura comprados en Estados Unidos, ya deteriorados? Se banalizan los hechos para banalizar al protagonista de los hechos, para que al final nadie sea culpable ya que todos podemos llegar a serlo.
¿Bajo qué presupuestos morales tendríamos que enfrentar a la llamada Comisión de la Verdad?
Si a lo largo de los años he leído los artículos de Francisco de Roux, mi gran formación política me sirve para identificarlo con la Teología de la Liberación, ese sector de los Jesuitas proclive al más radical de los mesianismos : su estrategia para disfrazar sus verdaderas intenciones recurriendo a oportunas citas de los Evangelios.
Lectura objetiva la que hago de unos textos siguiendo las normas de la más estricta hermenéutica política. Pongo un ejemplo: el fallido intento de las FARC de convertir Urabá en una República Independiente y que terminó en las más inicuas masacres de trabajadores de Sintraunal.
Foto extraída de: Diario del Sur
Alfredo Molano a quien, hay que reconocerlo, nunca ocultó su simpatía por las Farc tal como lo pone de presente el enfoque que le ha dado a sus estudios culturales, ha conocido igualmente y desde una posición privilegiada la verdad sobre lo que supuso el proyecto planteado por el Comité Central de Partido Comunista sobre la toma de Colombia a través de la combinación de distintas formas de lucha.
Y esto es Historia no rumor.
Pero recordemos que no hay verdad sin justicia y que quienes diferenciaron la justicia revolucionaria para justificar las masacres no pueden recurrir ahora a los principios de la justicia “burguesa” que sí establece diferencia entre humanismo y terror, tal como lo demuestran los juicios al totalitarismo donde aquello que se juzgó y se seguirá juzgando es un proyecto inhumano al cual se sacrificaron millones de víctimas.
Esta columna da fe de que en el momento preciso condené los crímenes del paramilitarismo, de manera que lo que no se puede es descalificar a quienes manifiestan su desacuerdo con la pretensión de imponer una sola verdad, lo cual cerraría las puertas a la reconciliación pues negar el derecho de las 65.000 víctimas de las FARC a tener voz es negar la pluralidad democrática.
Imagen extraída de: Diálogos de Paz
Nadie conoce más sobre la verdad de estos hechos que de Roux y Molano, repito y sobre lo que surgió con la irrupción del paramilitarismo, la muerte de Manuel Cepeda, el atentado contra Aída Abello, los relatos que vivió Karyna directamente.
Y estos son debates nacionales que no se han propiciado, por desgracia, o que se están tratando de ocultar.