La esclavitud, como institución jurídica, es una situación por la cual la propiedad de una persona pasa a ser tomada por otra, es una forma particular de relaciones de producción, característica de un determinado nivel de desarrollo de las fuerzas productivas en la evolución de la historia económica.
El número de esclavos en la actualidad es de entre 9 millones y 27 millones, el número más alto de la historia de la humanidad. La mayoría son esclavos por deudas, principalmente en Asia del Sur, quienes se encuentran bajo la servidumbre por deudas contraídas con usureros, en ocasiones incluso durante generaciones completas.
La práctica de la trata de personas tiene por objetivo principalmente la prostitución de mujeres y niños. Se trata de la industria criminal de mayor crecimiento y se espera que en un futuro supere al tráfico de drogas.
Las economías del G-20 en total importan productos en riesgo de ser producidos por trabajo esclavo por un valor anual de 354 mil millones de dólares anuales
Texto extraído de: El Financiero
En el mundo existen 40.3 millones de personas sometidas a esclavitud moderna, reveló hoy el Índice Global de Esclavitud, elaborado por la Fundación Walk Free.
Difundido en la sede de la ONU, el índice señaló que, en general, Corea del Norte tiene la mayor prevalencia de esclavitud moderna en el mundo, con una de cada 10 personas que viven en estas condiciones.
Después se ubican Eritrea, Burundi, la República Centroafricana, Afganistán, Mauritania, Sudán del Sur, Pakistán, Camboya e Irán.
Davina Durgana, una de las autoras del informe, expresó en entrevista que, en términos absolutos, el mayor número de personas esclavizadas en el continente americano se encuentra en Estados Unidos, con 403 mil, seguido por Brasil, con 369 mil, y México, con 341 mil.
Sin embargo, Venezuela y Haití, ambos con 5.6 personas de cada mil que viven en condiciones de esclavitud, son los países de América con la mayor prevalencia de esclavos.
Le siguen República Dominicana, Cuba y Honduras. En el caso de Estados Unidos, los esclavos modernos laboran principalmente en el trabajo doméstico, la agricultura y tareas del campo, equipos de ventas itinerantes, servicios de restaurantes o comidas, y servicios de salud y belleza, según el informe.
Durgana señaló que una gran cantidad de estas personas que vive en condiciones de esclavitud son igualmente migrantes, y que el actual clima de represión creado por las políticas de migración del gobierno de Estados Unidos podría empeorar esta situación.
“Ciertamente es un impacto potencial de estas políticas migratorias en Estados Unidos, donde las personas más vulnerables a la explotación, los inmigrantes sin documentos, tienen ahora más miedo de denunciar delitos en su contra para evitar una posible deportación”, aseveró la investigadora.
El 71 por ciento de las personas atrapadas en la esclavitud moderna en la actualidad son mujeres, de las que 15.4 millones viven en un matrimonio forzado. Esta diferencia de género refleja el “ciclo de desigualdad para las mujeres en la cultura global”, de acuerdo con el documento.
Foto extraída de: RT
El texto resaltó que los países que sufren conflictos y regímenes opresivos son más proclives a experimentar formas modernas de esclavitud. No obstante, el análisis encontró que la cantidad de personas víctimas de esclavitud en países desarrollados es más alta de lo que se pensaba.
“Los datos ponen de relieve la naturaleza verdaderamente mundial del trabajo forzoso, el matrimonio forzado y el sexo forzado, así como la explotación y el papel que juegan muchos países ricos en la explotación de los más vulnerables”, según el informe.
Otra sección del informe está dedicada al comercio de productos adquiridos en el mundo que son fabricados con fuerza de trabajo en condiciones de esclavitud, así como las medidas que han tomado los gobiernos para limitar al mínimo la compra de estos productos.
Las economías del G-20 en total importan productos en riesgo de ser producidos por trabajo esclavo por un valor anual de 354 mil millones de dólares anuales. Los productos de importación más susceptibles de contener trabajo esclavo son computadoras, teléfonos celulares, ropa, pescado, cocoa y caña de azúcar.
En términos de la respuesta del gobierno de México a la esclavitud, el índice le otorga una calificación de BB, lo que significa que existen mecanismos y lineamientos para identificar a víctimas de la esclavitud. En América sólo Estados Unidos, Argentina y Chile, tienen calificación de BBB.
Estos países han recibido una posición negativa ante la creación de políticas, lo cual dificulta su respuesta a la esclavitud moderna.
Durgana precisó que la esclavitud en México esta vinculada con la operación de grupos del crimen organizado que trafican personas para obligarlas a trabajar en tareas agrícolas.
Muchas víctimas aseguran que fueron engañadas por intermediarios que les prometieron empleos en una fábrica y después los llevaron a barcos de pesca donde se les forzó a trabajar.
Texto extraído de: Resumen Latinoamericano
Así califican los medios y entidades internacionales a un grupo de modalidades de esclavitud de las que son víctimas millones de seres humanos en todos los puntos cardinales del planeta en pleno siglo XXI.
Más de 45 millones de personas viven hoy en condiciones de “esclavitud moderna”, sirviendo en barcos de pesca debido a una deuda, sometidas a matrimonios forzados, detenidos contra su voluntad como empleados domésticos o atrapadas en burdeles bajo amenazas de violencia.
El Índice Global de Esclavitud 2016, que publica anualmente la organización de ayuda Walk Free Foundation en Australia, define la esclavitud como una “situación de explotación a la que una persona no puede negarse debido a amenazas, violencia, coerción, abuso de poder o engaño”.
Aunque casi todos los países la han declarado ilegal, continúa existiendo y en Asia se encuentra casi el 35% de las víctimas.
De acuerdo con un reporte de la británica BBC News, Grupos de derechos humanos afirman que miles de personas son forzadas a trabajar en barcos de pesca, donde pueden permanecer durante años sin ni siquiera poder ver la costa.
Muchas víctimas aseguran que fueron engañadas por intermediarios que les prometieron empleos en una fábrica y después los llevaron a barcos de pesca donde se les forzó a trabajar. Un birmano que escapó de sus traficantes indicó que lo forzaron a abordar un pequeño barco en mar abierto donde tenía que pescar durante 20 horas al día sin recibir un pago.
“La gente decía que a cualquiera que trataba de escapar le rompían las piernas o las manos, lo lanzaban por la borda o lo mataban”, le dijo a la BBC.
Foto extraída de: Pijama Surf
Otra modalidad es el trabajo forzado en fábricas de marihuana y salones de manicure. Las cifras sugieren que podría haber entre 10 000 y 13 000 víctimas de esclavitud en Reino Unido llegadas de varios países de Europa del Este, África y Asia, incluso niños. A muchas víctimas se les dice que se lastimará a sus familias si se escapan.
Una víctima tenía 16 años cuando llegó a Reino Unido esperando ganar dinero para enviar a su familia. En lugar de eso se le forzó a trabajar en una “fábrica” de marihuana, una casa donde se cultivan enormes cantidades de la planta.
“Recuerdo que le pregunté al hombre que me llevó allí si podía irme porque no me gustaba, pero me amenazó con golpearme o matarme de hambre”, afirmó la víctima. El joven fue arrestado cuando la policía allanó la casa donde era sometido, y acusado de delitos vinculados a drogas.
Entretanto la Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que hay unas 4,5 millones de víctimas de explotación sexual forzada en el mundo.
Shandra Woworuntu, activista contra el tráfico humano, fue forzada a la esclavitud sexual en Estados Unidos en 2001. La mujer salió de Indonesia, donde se le prometió trabajar en la industria hotelera en ese país, pero los intermediaros que la recibieron en el aeropuerto la entregaron a traficantes armados que la forzaron a llevar a cabo trabajos sexuales.
“Me dijeron que yo les debía 30.000 dólares y que pagaría la deuda con 100 cada vez que sirviera a un hombre”, explica. Finalmente logró escapar y contribuyó a localizar un burdel donde había otras víctimas de tráfico.
Foto extraída de: Diario 16
Muchos niños en Europa, Asia, África, América Latina y Medio Oriente son forzados por criminales a pedir limosna en las calles. Una víctima le dijo a investigadores: “Aunque pido limosna no me pagan nada. Tengo que entregarles todo lo que gano. Me privan de alimento y no puedo dormir bien. No me pagan un salario, esto sólo es servidumbre”.
Otra víctima afirma: “No puedo decirles nada porque tengo un miedo constante. Mi empleador me amenazó con no decir nada a nadie o de otra forma me castigaría de forma severa”.
El análisis de la Walk Free Fundation estima que 2,16 millones de personas en los países de América se encuentran en una condición de esclavitud moderna, asociada al comercio y explotación sexual, trabajos forzados en plantaciones de azúcar de caña, tomates, arroz, en granjas, la manufactura, ventas minoristas y en la industria de la construcción.
Otra de las nuevas formas de esclavitud son los “au pair”, personas -en su mayoría, mujeres jóvenes- que viajan a un país distinto al suyo para ayudar a una familia con el cuidado de los hijos. A cambio de esa ayuda, reciben alojamiento, comida y algo de dinero.
Es una práctica extendida en Europa y Estados Unidos. Pero en algunos casos, la falta de una legislación sobre el tema ha llevado a que esta ocupación se convierta en una forma de “esclavitud moderna”, según denuncian algunos expertos.
La palabra “au pair” significa “a la par” o “igual a” y se refiere a que los “au pairs” son tratados como un miembro más de la familia, pero una académica especializada en el empleo de esas personas en Reino Unido denuncia que la forma en que son reclutadas y tratadas parece propia del “Salvaje Oeste”. Además, muchos han denunciado maltratos y abusos laborales que rayan la esclavitud por parte de las familias anfitrionas.
Foto extraída de: EuroNews
Aunque no hay cifras oficiales, se señala que puede haber cerca de 100 000 “au pair” sólo en Reino Unido, un 75% de las cuales vive en Londres.
Señala el reporte que gran parte de la esclavitud moderna no es visible para el público. Se lleva a cabo en hogares y en granjas privadas.
Sin embargo, a la luz del sol emerge otra tragedia global que es el tráfico de personas del que son víctimas millones de seres humanos en el mundo. La propia BBC reprodujo recientemente el testimonio de un joven africano que intentando llegar a Europa, fue vendido tres veces a traficantes de esclavos.
Harun Ahmed es uno de los miles de jóvenes etíopes que en los últimos años han viajado a través del Sahara hasta Libia, y desde allí a Europa, en busca de una vida mejor. Finalmente llegó a Alemania, pero solo después de sobrevivir tras meses de tortura y hambre a manos de tres traficantes de esclavos que compraban y vendían migrantes como si fueran ganado.
Las víctimas aseguran que si te atrapan tratando de escapar pueden matarte o lanzarte por la borda
Texto extraído de: BBC Mundo
Pueden estar sirviendo en barcos de pesca debido a una deuda, sometidas a matrimonios forzados, detenidos contra su voluntad como empleados domésticos o atrapadas en burdeles bajo amenazas de violencia.
Estas son algunas de las formas de la llamada esclavitud moderna. Más de 45 millones de personas viven hoy en día en esta condición.
Aunque casi todos los países la han declarado ilegal, continúa existiendo y en Asia se encuentra casi el 35% de las víctimas.
El Índice Global de Esclavitud 2016, que publica anualmente la organización de ayuda Walk Free Foundation en Australia, define la esclavitud como una “situación de explotación a la que una persona no puede negarse debido a amenazas, violencia, coerción, abuso de poder o engaño”.
Estos son cinco ejemplos de esclavitud moderna.
1. La industria de pescados y mariscos
Grupos de derechos humanos afirman que miles de personas son forzadas a trabajar en barcos de pesca, donde pueden permanecer durante años sin ni siquiera poder ver la costa.
Foto extraída de: ecestaticos
Las víctimas aseguran que si te atrapan tratando de escapar pueden matarte o lanzarte por la borda.
Tailandia, que es el tercer exportador de mariscos del mundo, ha sido acusado de formar las tripulaciones de sus barcos con birmanos y camboyanos que fueron forzados a trabajar como esclavos.
Las autoridades están tratando de aplicar medidas enérgicas contra los traficantes de personas.
Muchas víctimas aseguran que fueron engañadas por intermediarios que les prometieron empleos en una fábrica y después los llevaron a barcos de pesca donde se les forzó a trabajar.
Un birmano que escapó de sus traficantes indicó que lo forzaron a abordar un pequeño barco en mar abierto donde tenía que pescar durante 20 horas al día sin recibir un pago.
“La gente decía que a cualquiera que trataba de escapar le rompían las piernas, le rompían las manos o incluso lo mataban”, le dijo a la BBC.
2. Fábricas de marihuana y salones de uñas
Las cifras sugieren que podría haber entre 10.000 y 13.000 víctimas de esclavitud en Reino Unido llegadas de varios países, incluidos Albania, Nigeria, Vietnam y Rumania.
Foto extraída de: Unicef
Se cree que unos 3.000 niños de Vietnam están trabajando en fábricas de marihuana y salones de uñas.
A muchas víctimas se les dice que se lastimará a sus familias si se escapan.
Una víctima, Lam, tenía 16 años cuando llegó a Reino Unido esperando ganar dinero para enviar a su familia.
En lugar de eso se le forzó a trabajar en una “fábrica” de marihuana, una casa donde se cultivan enormes cantidades de la planta.
“Recuerdo que le pregunté al hombre que me llevó allí si podía irme porque no me gustaba, pero me amenazó con golpearme o matarme de hambre”, dice Lam.
El joven fue arrestado cuando la policía allanó la casa, y acusado de delitos vinculados a drogas. Pero eventualmente recibió ayuda del centro de asesoría de tráfico infantil de la organización de protección a la infancia NSPCC.
3. Esclavitud sexual
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que hay unas 4,5 millones de víctimas de explotación sexual forzada.
Shandra Woworuntu, activista contra el tráfico humano, fue forzada a la esclavitud sexual en Estados Unidos en 2001.
La mujer salió de Indonesia, donde se le prometió trabajar en la industria hotelera en ese país, pero los intermediaros que la recibieron en el aeropuerto la entregaron a traficantes armados que la forzaron a llevar a cabo trabajos sexuales.
“Me dijeron que yo les debía US$30.000 y que pagaría la deuda con US$100 cada vez que sirviera a un hombre”, explica.
Eventualmente logró escapar y con ayuda del FBI localizó un burdel donde había otras víctimas de tráfico.
4. Mendicidad forzada
El informe descata que muchos niños en Europa, Asia, África, América Latina y Medio Oriente son forzados por criminales a pedir limosna en las calles.
Foto extraída de: La Opinión.
Una víctima le dijo a los investigadores: “Aunque pido limosna no me pagan nada. Tengo que entregarles todo lo que gano. Me privan de alimento y no puedo dormir bien. No me pagan un salario, esto sólo es servidumbre”.
Otra víctima afirma: “No puedo decirles nada porque tengo un miedo constante. Mi empleador me amenazó con no decir nada a nadie o de otra forma me castigaría de forma severa”.
5. Detrás de las puertas cerradas
Gran parte de la esclavitud moderna no es visible para el público. Se lleva a cabo en hogares y en granjas privadas.
Foto extraída de: Panorama
La semana pasada, tres individuos de la misma familia en Reino Unido fueron encarcelados por forzar a un hombre a realizar trabajo forzado por casi nada de dinero.
Michael Hughes, de 46 años, fue forzado a trabajar para la familia durante más de 20 años llevando a cabo trabajos de construcción.
Hughes dijo que tenía que vivir en un cobertizo de 1,2 metros en el jardín, sin calefacción ni agua corriente durante dos años.
Y el mes pasado, un británico fue encarcelado por dos años en el primer caso en este país de un hombre que mantiene a su esposa bajo servidumbre doméstica.
La esposa fue torturada, forzada a hacer todo tipo de labores y no tenía permitido salir de la casa, indicaron los fiscales.
Es difícil que exista un museo en el mundo occidental que se abra a este tipo de interrogantes.
El colonialismo de todos los tiempos es un acto de posesión, y consecuente despojo de los territorios, sus culturas y habitantes.
Ningún colonialismo está o estuvo exento de violencias, y la docilidad o la aceptación de la dominación nunca llegó a ser un acto sincero de entrega, aunque un cierto acomodo pudo acompañar a la derrota o constituir una estrategia de supervivencia.
En los museos de Europa se puede constatar el desgarramiento que implica la acción colonial a través del recorrido por sus exhibiciones, que comprenden vastas colecciones de objetos extraídos o hallados en campañas militares o de exploración arqueológica, llevadas a cabo por los pobladores del “viejo continente” en los países que llegaron a dominar directamente, o aquellos lugares en los que, ayer y hoy, directa o indirectamente, ejercen una regencia.
Vastas muestras que comprenden cerámicas, esculturas, herramientas, textiles, mosaicos; trozos completos o parciales de un pasado glorioso que correspondía a civilizaciones hoy extintas y cuyos herederos, en su gran mayoría, se encuentran enfrascados en interminables y devastadores conflictos internos.
Foto por: Martha Alzate
Muchas de esas confrontaciones son promovidas, o por lo menos instigadas, por la avaricia de los mismos países que se han aprovechado históricamente de la ignorancia de esos pueblos, la debilidad de sus instituciones, de la pobreza y la barbarie que en ellos predomina, circunstancias que no les han permitido tomar las riendas de su destino.
En permanente confrontación, estos estados fallidos contribuyen a la distribución inequitativa de los recursos planetarios, y perpetúan el beneficio, directo o indirecto, de los habitantes del primer mundo: la otra cara del subdesarrollo es el bienestar y la prosperidad de las naciones desarrolladas.
El colonialismo, lejos de ser una figura del pasado, está presente y activo en nuestro planeta. Mientras que en muchos países del denominado “tercer mundo” la guerra arrasa con todo, en los museos de Europa se exhiben las riquezas provenientes de estos territorios antaño esplendorosos, como parte de una visión extravagante del Otro diferente, sin que aquellas muestras se relacionen en ningún sentido con la historia económica y política, pasada y presente, de las culturas a las cuales pertenecieron.
Una muestra de ello es el Museo de Pérgamo, en Berlín. Dos de los atractivos más importantes que allí se exponen son La Puerta de Istar y el Altar de Pérgamo. La primera era una estructura de proporciones monumentales que hacía parte de la fortaleza de ingreso a Babilonia.
Foto extraída de: azureedge
Tanto los materiales para su elaboración como las imágenes que la componen, hacen relación a una cosmovisión particular y tienen un sentido político, militar y religioso, relacionado con las características propias de ese tipo de sociedad. Su forma y distribución, igualmente, estaban en función de una particular concepción del espacio, y de una novedad que cambió para siempre el destino de los asentamientos humanos: la geometría.
Hoy día, tramos completos de la Puerta de Istar se pueden contemplar a escala en una sala de considerable tamaño en este museo. Debajo de sus arcos circulan visitantes provenientes de diversos lugares, disparan sus cámaras fotográficas, se toman sendas selfies, y parecen interesarse en las narraciones de sus audioguías, o leer atentamente las anotaciones explicativas que el Museo ha instalado a un costado del monumento.
Puesta allí, la puerta de Istar, aunque estéticamente majestuosa e imponente por sus propias dimensiones, parece fuera de lugar. Podría decirse que ella, en un pasado investida de un gran poder ritual y simbólico, ha perdido su magia. Es un pez exótico encerrado en una pecera lujosa, su corazón palpita apenas en la supervivencia, respira porque está conectada al organismo artificial del museo, y se asemeja más a una escenografía que a una experiencia real y conmovedora.
En cuanto al Altar de Pérgamo, estaba cerrado para las visitas cuando acudimos al conjunto museístico.
Foto por: Martha Alzate
El lugar es, en la práctica, tres museos en uno solo, pues en él se exhiben a través de las diversas salas elementos pertenecientes a las culturas de la Antigua Grecia, el Oriente Próximo, y el Arte Islámico, y fue construido a medida para instalar las colecciones, las cuales son en su mayoría piezas arquitectónicas de gran tamaño y complejidad, de tal forma que contiene muchos otros ejemplos valiosos.
No obstante, al observar todo lo que allí se muestra, surge una pregunta: ¿por qué están esos objetos en un lugar tan distante al de su origen? Es una inquietud que puede hacerse extensiva a lo largo de la gran variedad de museos que existen en las capitales de Europa.
Se podría argumentar que estas riquezas están más seguras en un recinto destinado a su conservación y que, en la seguridad de una Alemania estabilizada, motor y guía de la Unión Europea, Berlín es un lugar que permite el acceso a una pluralidad de personas, provenientes de todo el orbe.
Y tal vez, así sea. La cuestión es que todas estas piezas, puertas, mosaicos, altares, estatuas, y muchísimas otras que pueden encontrarse allí, están al servicio de una narración precaria y subvertida, que nada nos dice de cómo la historia de la cual hicieron parte se relacionó con la de las naciones en donde hoy se albergan como tesoros.
Foto por: Martha Alzate
Tampoco nos hablan de la situación actual de sus territorios de origen, ni del destino de los seres que son herederos de las culturas en las cuales ellas se produjeron. Aunque este último argumento tiene sus matices, puesto que en mayor o menor medida somos muchos los legatarios de la cultura occidental, pero es innegable que existen poblaciones que tienen una relación superior y directa con las tradiciones culturales de las cuales ellos son representantes.
La visión del Museo es estática: todo cuanto es posible contemplar se presenta en la misma forma que si estuviera encerrado en un contenedor de vidrio (y no en pocas ocasiones, de hecho, así se dispone), con lo que apenas es posible mirarlos de lejos; a lo que sobreviene una sensación, la idea de que aquellos padecen en sus emplazamientos petrificados una asfixia más penosa aún que la del feto ahogado en el alcohol de los laboratorios.
Foto por: Martha Alzate
Si a ello adicionamos la banalidad contemporánea, llegamos a la configuración de un propósito relativamente irrelevante.
Para la mayoría de la población que frecuenta estas instituciones es más importante tomarse un autorretrato, prueba infalible de su visita para una multitud de amigos virtuales, que hacerse cuestionamientos incómodos sobre el origen de estos artefactos, y lo que ellos pueden narrar, efectivamente, del pasado, presente y futuro del orden mundial.
De esta manera, podría decirse que todos estos objetos, puestos allí, son elementos meramente decorativos, que satisfacen una necesidad creada, una especie de “baño cultural”, una ducha a la medida, higiénica e inocua, que evita cualquier tipo de perturbación o interpelación indeseada.
En estos recintos todo está calculado, desde la secuencia que compone el recorrido, los textos que acompañan a lo exhibido, los audios disponibles -cuyo libreto separa drásticamente el pasado del presente-, y en general, todo está al servicio del concepto de consumo que abarca al conjunto.
Foto por: Martha Alzate
No es casualidad que, después de haber tenido acceso a la secuencia de maravillas “de carne y hueso”, aunque algo moribundas en su condición de parásitos aferrados a los muros del aposento sagrado del Museo, se desemboque en la tienda de productos para turistas.
Allí se vuelven a encontrar, reducidas a la indignidad de reproducciones, de tamaños y funciones diversas, las obras majestuosas que se observaron atrás, presentadas ahora en sus formatos “to go”, disfrazadas de portavasos, o de odiosos magnéticos para adornar los refrigeradores de compulsivos turistas, de estampados o joyas: toda una secuencia de producción y consumo.
Al contrario de lo que sucede, este tipo de representaciones, en cualquier tiempo y lugar, tendrían un poder incalculable si el objeto de su exhibición fuera menos el consumismo cultural, y más el aliento de una reflexión sobre el pasado, presente y futuro de la especie humana.
Pero tal vez esa intención esté por fuera de lo políticamente correcto, ya que, si así se obrase, sería menester dirigir la mirada hacia los países que hoy les sirven de almacenaje , y que a su vez se usufructúan de ellas fomentando el turismo cultural, y sería forzosa una inspección crítica que hablara de las razones por las cuales esas piezas están en posesión foránea, y tal vez llegar a demandar: ¿qué tienen que ver los eventos del pasado, representados en sus insignias culturales, con la situación actual de quienes habitan los territorios de los cuales eran originarias?
Foto por: Martha Alzate
Es difícil que exista un museo en el mundo occidental que se abra a este tipo de interrogantes. Y es comprensible, puesto que una puesta en contexto, un análisis, una mirada geopolítica de la cultura, exigiría de estas instituciones algo más que un compromiso de conservación, frío y estático.
¿Qué país del mundo occidental estaría dispuesto a financiar una empresa como esa? Pero, sobre todo, ¿Qué nación desearía correr el riesgo de la evaluación resultante, en virtud de su propia posición geopolítica, al emprender aquellas indagaciones?
Resulta mucho más sencillo, por supuesto, ser depositarios pasivos de tesoros considerados “patrimonio de la humanidad”, y de paso contribuir a la alienación generalizada del mundo actual: sin duda no hay juicio, sin inquietudes respecto de lo que se presencia no existe la pesquisa sobre verdades que podrían resultar incómodas para el establecimiento.
No obstante, es hermoso y penoso a la vez, poder estar en la presencia de una sección de las fortificaciones sagradas de la gran Babilonia, aunque hoy se encuentre tristemente adosado a una pared de un edificio de conservación muda, ubicado en La Isla de Los Museos en Berlín.
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No seamos ese ‘grinch’ de la Navidad, al contrario, arreglemos nuestros balcones, démosle luz a nuestro sector, embellezcámoslo y aprovechemos este diciembre para los encuentros
Por: Paola Bernal.
Para muchos es el mejor mes del año, por eso quiero aprovechar para que encendamos las luces de la esperanza.
Que sea la oportunidad de reunirnos con nuestros vecinos, conocer quiénes son, que podamos establecer convivencias pacíficas, que dejemos a un lado el rencor y aprendamos a reconocer al otro, a hacerlo visible.
Sí, interesémonos por establecer lazos, buenas relaciones, empecemos por algo tan sencillo como saber los nombres de las personas que habitan en nuestro edificio, del vigilante, de la señora que durante todo el año ha trabajado por mantener las zonas comunes limpias. Agradezcamos también al jardinero, al administrador, a todos y cada uno de los integrantes de nuestro entorno que permiten que las cosas marchen bien. Nada puede salir bien si no nos rodeamos de un buen equipo.
Que este mes sea para reunir, para convocar, permita que sus niños jueguen, se integren, asistan a las novenas, y sin importar la religión que usted profese, aproveche este mes para la reflexión, para hacer balances, para replantearse proyectos, para evaluarse, pero ante todo permítase ser mejor persona, establézcase metas las veces que sea necesario, no se canse de fabricar sueños y trabaje por hacerlos realidad.
Dejemos a un lado las actitudes de soberbia. No seamos ese ‘grinch’ de la Navidad, al contrario, arreglemos nuestros balcones, démosle luz a nuestro sector, embellezcámoslo y aprovechemos este diciembre para los encuentros, los abrazos, y no olvidemos incluir el trabajo en comunidad, trabajemos por la paz y la sana convivencia.
Bienvenidos a este especial preparado por La Cebra que Habla
El mes de diciembre en Colombia se vive con mucha intensidad; es una época de reencuentros y unión familiar, donde renacen las tradiciones y otros elementos que le recuerdan a un colombiano, esté donde esté, que se acerca una de las celebraciones más especiales del año.
Algunos de los elementos y tradiciones que son o han sido parte de la navidad en los hogares de los colombianos son:
Las velitas para el 7 de diciembre
Imagen extraída de: Minuto30
El 7 de diciembre, víspera de la fiesta de la Inmaculada Concepción, al caer el día, los colombianos acostumbran iluminar el frentero de sus casas con velas de colores y faroles en honor a la virgen María. Este acto religioso se conoce como la noche de las velitas y con el se da inicio a las festividades decembrinas en el país.
Hasta hace un tiempo era muy habitual que los niños jugaran con chispitas Mariposa, una popular marca de luces de Bengala, pero la prohibición del uso de la pólvora ha hecho que se vaya perdiendo esta costumbre.
La natilla y los buñuelos
Imagen extraída de: Enfoqueregional
En los hogares colombianos es tradición preparar natilla y buñuelos durante el mes de diciembre, en especial para el 7, 24 y 31 de diciembre. La natilla es diferente a la que se conoce en España, además de ser mucho más compacta, suele llevar uvas pasas y astillas de canela. Los buñuelos también son diferentes a los que se conocen en otros países, se preparan con queso costeño y una masa a base de harina de fecula de maíz.
El árbol de navidad elaborado con un chamizo
Imagen extraída de: Pinimg
El auténtico árbol de navidad en Colombia era un chamizo o una rama seca que se decoraba en ocasiones con algodón para imitar la nieve, con el pasar de los años se adoptó la tradición del pino artificial proveniente del exterior. En la actualidad, “el antiguo árbol de navidad”, solo se ve en algunos pueblos o en una que otra casa de la ciudad.
El pesebre o el Belén para la novena de aguinaldos
Imagen extraída de: Blogspot.
Además del árbol de navidad, el pesebre es uno de los elementos más importantes de una navidad en Colombia, entre el 16 y el 24 de diciembre, a su alrededor se reúnen familiares y amigos para orar la novena de aguinaldos y cantar villancicos. También es común invitar a los niños del barrio a la novena de navidad, luego de los villancicos se les ofrece natilla, buñuelos, galletas u otras golosinas y el 24 se les da un pequeño obsequio. Los niños suelen asistir a varias novenas por noche e inundar con su alegría a sus vecinos.
Las maracas hechas con tapas de gaseosa
Imagen extraída de: Losrecortes
Ha sido costumbre en la navidad en Colombia que los niños elaboren sus propias maracas para acompañar los villancicos durante la novena, para esto reúnen varias tapas de bebidas o van a las tiendas a pedirlas, luego las aplastan y les abren un orificio en la mitad para unirlas con un alambre.
Los juegos de “mis aguinaldos”
Imagen extraída de: Exquisitos
Durante el 16 y el 24 de diciembre hay varios juegos tradicionales que se conocen como los aguinaldos, por ejemplo: el si y el no, dar y no recibir, pajita en boca, el tres pies, el beso robado…
El vino y las galletas
Imagen extraída de: Realcasinoantigua
En diciembre también es común comprar galletas dulces y vino suave (manzana, durazno) para ofrecerle a las visitas.
Los regalos del niño DIOS
Imagen extraída de: Blogspot
Aunque esta tradición se ha ido perdiendo y los colombianos se han contagiado con el mito de papá Noel, originalmente a los niños se les enseñaba que quien trae los regalos es el niño DIOS. En el pesebre, la figura que representa a Jesús solo se coloca la noche del 24 de diciembre, para simbolizar su nacimiento. Las figuras de los reyes magos van avanzando por todo el “Belén” en dirección a la pesebrera donde nace el niño Jesús hasta llegar frente a él, el 6 de enero.
La ropa interior amarilla
Imagen extraída de: El Comercio
El 31 de diciembre en Colombia, es un día de agüeros y supersticiones, durante esta fecha se llevan a cabo varios ritos con los que la gente busca atraer la buena suerte para el año que comienza, uno de los más populares consiste en vestir ropa interior amarilla al revés. Otro agüero muy popular es correr con las maletas alrededor del barrio para viajar todo el año.
Las canciones: “El hijo ausente” y “Faltan 5 pa’ las 12”
Imagen extraída de: Amazonaws
Dos de las canciones más escuchadas por los colombianos un 31 de diciembre son: “El hijo ausente”, que recuerda a esos seres queridos que están lejos, y “Faltan 5 pa’ las 12”, canción que se suele entonar como dice su título faltando 5 minutos para despedir el año. En casi todas las emisoras y hogares estas canciones son infaltables para cerrar el año.
El muñeco de año viejo
Imagen extraída de: Epimg
El año viejo es un muñeco que simboliza el año que culmina, es elaborado por familiares y amigos con pólvora, aserrín, ropa vieja… A veces se deja a su lado una alcancia (hucha), para que la gente colabore con el dinero de la pólvora. El 31 de diciembre a la media noche el muñeco se quema con el año.
En algunas ciudades se acostumbra realizar un desfile de muñecos de “año viejo” por las principales calles y se premian los más originales. Como en las fallas de Valencia también se recurre a la sátira de personajes famosos para su creación. Al igual que las luces de bengala y todo lo que tiene relación con la pólvora, esta tradición ha ido desapareciendo.
¿Qué otros elementos y tradiciones piensas que son o han sido infaltables en la época navideña en Colombia o en tu país?
En el país suramericano es, en cambio, la oportunidad para reunirse con la familia más lejana, abrir sus puertas a familias vecinas y bailar al ritmo de canciones populares
En diciembre se celebran una serie de momentos dedicados al compartir en familia, con amigos y demás seres queridos, pero las tradiciones son bastante distintivas dependiendo de la región en donde se encuentren. Aquí un curioso paralelo entre la navidad en Francia y la de Colombia.
EL MENÚ NAVIDEÑO
Foto extraída de: Colombia.co
En el país europeo, la comida suele acompañarse con una fina champaña. Y como plato recurrente se sirve el “foie gras”, es decir, un pasta de hígado de ganso, ostras, salmón u otras aves. Por su parte, los colombianos prefieren cenar con bebidas gaseosas para que la atención no se pierda de sus característicos platos fuertes: natilla, buñuelos y elaboradas cenas con diferentes tipos de carnes y salsas.
La navidad francesa centra especialmente sus esfuerzos en los postres. Provence, una de sus históricas regiones, se caracteriza por servir 13 postres diferentes en estas festividades. Dentro de estos se destacan la “bûche de Noël”, un tradicional rollo de crema y helado; la galette des Rois, una torta de “hojaldre” rellena de pasta de almendras y particulares mazapanes.
FAMOSOS PERSONAJES
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A diferencia del tradicional Niño Dios de Colombia, las celebraciones navideñas en Francia tienen como representante a Saint-Nicolas, quien llega cada 6 de diciembre. A partir de esta fecha, se festeja día a día un motivo diferente que los ciudadanos siguen en sus calendarios. Además , en al víspera de la nochebuena, se acostumbra que los niños dejen sus zapatos junto a la chimenea para que Pére Nöel los llene con regalos, dulces y frutas.
PÉRE NÖEL RESPONDE SUS CARTAS
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Una importante costumbre de varios países es que los niños escriban cartas a Papá Noel, describiendo qué deseaban recibir para navidad y cuánto agradecen el año a punto de terminar. Particularmente, desde 1962 en Francia se decretó que todas estas cartas deben ser respondidas con una postal para cada niño.
COSTUMBRES COMPARTIDAS
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Algunos detalles de la época trascienden continentes. Por ejemplo, los pesebres son recurrentes en ambos países. Las figuras de arcilla, llamadas “santons” en Francia, incluso cobran vida con puestas en escena en las principales iglesias de la región.
Además, una tradición compartida es asistir la noche del 24 de diciembre a la misa del Gallo o en francés “messe de minuit”. Las familias se encuentran para celebrar el nacimiento de Jesús antes de darse un gran festín con la cena de nochebuena.
CELEBRACIONES DE FIN DE AÑO
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Una diferencia importante entre la nochevieja colombiana y francesa es que, en el país del viejo continente, el 31 de diciembre se celebra entre amigos. Las personas se reúnen para celebrar con brindis de “champán”, abrazos y música mientras despiden el año. Inclusive, es bastante usual pasar esta fecha con personas desconocidas en los lugares más turísticos del territorio.
A pesar de esta moderna celebración, hay una tradición que no pierde vigencia: justo a medianoche hay que besarse y abrazarse bajo un muérdago, esto para asegurar el éxito durante el año venidero.
En el país suramericano es, en cambio, la oportunidad para reunirse con la familia más lejana, abrir sus puertas a familias vecinas y bailar al ritmo de canciones populares que son el ícono sonoro de esta época del año.
Se acerca las fechas de vacaciones, Navidad y fin de año. Fechas especiales para estar en familia, reunirse con amigos para compartir y celebrar estas fiestas decembrinas.
Texto extraído de: Revista Diners
Para celebrar existen planes muy variados como el Festival de Luces de Villa de Leyva o las fiestas de fin de año de Cali.
Si le gustan los pueblos y la comida típica de navidad le recomendamos visitar el pesebre más grande del mundo que contará con juegos pirotécnicos, comida navideña y espectáculos musicales.
Vea los lugares preferidos por millones de colombianos.
Bogotá
Este miércoles 7 de diciembre se prende Bogotá con la Noche de Velitas. En el parque Simón Bolívar habrá coros navideños, juegos pirotécnicos y senderos comerciales donde podrá disfrutar de natilla, buñuelos y el típico ajiaco santafereño.
Medellín
Cada año la ciudad se reinventa para traer uno de los alumbrados más completos del mundo. El plan de ver luces nunca pasará de moda, pues visitar el Peñól y la réplica del ‘Pueblo Viejo’ hecho de solo luces de navidad es una experiencia alucinante tanto locales como para turistas internacionales. También tendrá la posibilidad de disfrutar de paseos en lancha en la represa de Guatapé para disfrutar desde el agua las fachadas, viviendas y negocios con el alumbrado alusivo a la Navidad.
Cali
La Feria de Cali coincide con las fiestas de navidad y fin de año, del 25 al 30 de diciembre. Durante estos días se celebran festivales de salsa, desfiles de moda y reinados de belleza.
Si le gusta recorrer la ciudad encontrará un camino comercial lleno de algodones de azúcar, cholados, molinetes, macetas, alfeñiques y melcochas, entre otros dulces típicos.
Cartagena
La ciudad amurallada tendrá el pesebre más grande del mundo.
Son 37 escenas que narran la historia original del nacimiento de Jesús para disfrutar en familia. Este pesebre ha sido de cuatro Récords Guinness por: ser el pesebre más grande del mundo; tener el mayor número de figuras en un pesebre y el mayor número de réplicas humanas y animales con movimiento independiente.
Villa de Leyva
Este año se cumplen 4 décadas de historia del Festival de Luces de Villa de Leyva. Más que una ruta de luces es una tradición para celebrar las fiestas decembrinas. Desde 1986 los mejores polvoreros del país se dan cita en esta ciudad de Boyacá para competir por la mejor presentación de fuegos artificiales.
Allí se califica la luminosidad, la altura, el sonido y la duración de los juegos pirotécnicos. Además durante la programación también se puede disfrutar de pinturas al aire libre, coros y espectáculos musicales.
Llegó diciembre con su alegría, mes de parranda y animación. Por eso traemos estas 10 canciones que llena de nostalgia y felicidad a millones de colombianos. Así cada época, cada año, se presenta como una oportunidad de estar al lado de la familia y los seres que amamos. Bienvenidos a este top 10 seleccionado por el equipo de La Cebra que Habla. Escucha y comparte.