domingo, abril 26, 2026
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Papalisa, otro regalo de los Andes

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Y todavía se seguirán preguntando a qué se parece la papalisa en cuanto a sabor. Prácticamente a ningún producto sobre la faz de la Tierra


 

Mi tío octogenario que se ha recorrido medio mundo (yo ni había nacido y él ya se había trajinado sitios tan raros como Bucarest, Budapest, Praga, Sofía, Berlín, Moscú, Pekín, digo raros para un boliviano, y más aún durante la Guerra Fría, ni hablar de los innumerables países occidentales que ha visitado) me decía el otro día que en todos sus viajes no había probado nada similar a la papalisa, ni por asomo, así que proponía que cierto guiso de ese tubérculo debería ser nuestro emblema, nuestro plato nacional, por lo menos para identificarnos ante el resto del mundo.

Como sabemos, asociamos a los mexicanos con los tacos y burritos, a los peruanos con el ceviche, a los brasileños con la feijoada, a los argentinos con el churrasco o asado, de España tenemos bien guardada la imagen de la paella, de Italia nos suena natural la pizza, y así sucesivamente.

Pero Bolivia que tiene tantos productos gastronómicos para ofrecer no se decide por ninguno, porque instantáneamente afloran los nacionalismos de cocina por cualquier asuntillo; le pasó a cierta Miss Bolivia una vez que, por citar un plato de su región solamente, le llovieron los palos por no mencionar las otras comidas del país.

Mi tío que lo ha probado todo, y que es además un consumado sibarita, tiene razón en cuanto a que la papalisa es el mejor candidato para ser el plato bandera de nuestro país, por singularidad y por muchas otras razones culinarias.

 

Foto extraída de: Wikipedia.

 

Muchos se imaginan (incluyendo compatriotas) que el altiplano es una planicie inhóspita,  desértica, y montañas por doquier, donde por poco no crece nada más que pajonales, lo cual es una verdad a medias. Aunque en las mesetas, punas, páramos y demás elevaciones escasean las plantas ante la vista, y pareciera que los terrenos no produjeran nada; sin embargo, es bajo la tierra donde yacen los tesoros escondidos, la mayor parte en forma de tubérculos.

Ciertamente, la orografía de los Andes ha complicado la existencia del hombre, y en Bolivia esta cordillera alcanza su mayor anchura, dando lugar a paisajes inesperados y sitios inaccesibles, pero también entre tantas cumbres, cerros y precipicios hay lugar para quebradas, vallecitos y otros rincones al abrigo de las inclemencias del tiempo.

En esas tierras labrantías de altura crece la papa y sus centenares de variedades de todas las formas y colores, asimismo cultivos menos conocidos o poco comerciales como la oca, el isaño, el tarwi  y la vistosa papalisa (olluco) que siempre me ha gustado desde que tengo uso de razón. A pesar de ser un cultivo milenario es algo extraño que no sea tan consumido en las mesas bolivianas, a diferencia de la papa que es prácticamente pan de cada día.

Caminante habitual de los mercados que soy nunca he podido descubrir mas allá de unas tres variedades y no es que sea un torpe para la observación sino que simplemente no hay vestigios (salvo en publicaciones agropecuarias) de la papalisa blanca, verde, rosa pálido, amarillo tenue y otra decena de variedades que aseguran que existen.

 

Para quienes no tengan tiempo, ya se tiene esta alternativa. Foto por: José Crespo Arteaga.

 

En casa, somos varios los que exigimos que al menos una vez por semana tengamos un plato de papalisa, deseo que no siempre se cumple por diversos motivos, empezando por aquel tópico de que las nuevas generaciones no aprecian la comida ancestral, y que además pasan con olímpico desdén de la sopa.

Y en sopa es como la papalisa se presta mejor a la degustación, ya que su aroma destaca desde que el caldo comienza a hervir, provocando que el apetito se vaya despertando. A esa sopa, prolijamente preparada con papalisa machucada o desmenuzada, se la adorna con unas cuantas papitas blancas (sí, han oído bien, a pesar de ser ambos tubérculos, no hay confusión de sabores) y unos generosos puñados de haba verde o arveja, para finalmente servirla humeante con una pizca de cilantro picado y el olfato querrá enloquecer cautivado por ese olor tan embriagante.

Y todavía se seguirán preguntando a qué se parece la papalisa en cuanto a sabor. Prácticamente a ningún producto sobre la faz de la Tierra, es tan singular que parece de otro planeta. Por aproximarnos algo, reúne cierta acidez, cierto dulzor, a partes iguales sin empachar nunca; lo mismo en cuanto a textura, a ratos sabe crujiente a momentos suave y harinoso. Todo depende del tipo de comida y del arte llamado ‘toque personal’ de quienes la preparan.

Y resulta todo un arte elaborar un buen Ají o Sajta de papalisa, un espectacular guiso picante que comienza con hervir previamente las bolitas del tubérculo y cuando estén bien cocidas se procede a aplastarlas tal cual se hace con el puré de papa pero sin hacerlo tan completamente.

 

Sajta de papalisa, según receta familiar. Foto por: José Crespo Arteaga.

 

En una olla se cuece charque de vaca por unos diez a quince minutos y luego se lo golpea en batán hasta deshacerlo en pequeñas hilachas. En una cacerola se reúne cebolla, tomate y ajo picados, para sofreírlos en aceite, añadiendo comino y orégano, y por último unas buenas cucharadas de ají colorado y con parte del agua escurrida de la papalisa se dejar cocer la mezcla durante un rato, a la que luego se le añade arvejas.

Finalmente se espesa el guiso con la papalisa y el charque desmenuzado (sirve también carne picada pero no es lo mismo) para terminar la cocción. Se sirve acompañado de papas blancas, y un arroz graneado de manual. Es aconsejable, al momento de servir, regar el guiso con perejil picado. Tal cual, el placer de un aroma sin igual, y el sabor indescriptible de un plato picante único, aporte de Bolivia para el mundo.

La papalisa cobró inusitada fama en los últimos tiempos, cuando el fantasioso entonces canciller del Estado Plurinacional, David Choquehuanca, recomendó en una sesión ordinaria de la mismísima OEA el consumo de este olvidado tubérculo, argumentando que era el sustituto natural del Viagra, invitando a degustar en una próxima reunión que se iba a efectuar en Cochabamba.

Llegado el momento, no sabemos si los visitantes habrán retornado a toda prisa a sus habitaciones de hotel para corroborar lo que el canciller anunciaba con aires de profeta.

 

Ají de papalisa, versión Semana Santa, sin carne. Foto por: José Crespo Arteaga.

Leer y escribir desde las veredas con enfoque de paz

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El impacto es generar en los niños amor por la lectura.


 

Conversamos con Diana Ladino, bibliotecaria, de la biblioteca pública Danilo Calamata de Quinchía, sobre un proyecto municipal que está generando acciones de paz. Una iniciativa que busca crear conciencia y culturizar a una nueva generación en este municipio de Risaralda sobre reescribir el pasado y el presente desde otra perspectiva. Con este proyecto concertado entre el Ministerio de Cultura- programa nacional de concertación cultural-, la alcaldía local y Comfamiliar Risaralda, se pretende que el libro, como mano amiga, sea una herramienta de paz, unión, conocimiento e información.

 

La Cebra que Habla.: ¿Cuándo nace Lecturas sin Fronteras por la paz?

Diana Ladino.: Fue hace hace dos años que se logró, por medio del municipio de Quinchía, concretar el proyecto Lecturas sin Fronteras por la paz. Una vez listo se envió al Ministerio de Cultura para su aprobación y ejecución. La idea de fondo era (y es) llegar con la lectura y la cultura a zonas de difícil acceso.  Lugares donde las carreteras no se prestan para entrar y llevar este proceso tan importante de educación.  La topografía del municipio se prestó en su momento para que grupos al margen de la ley estuvieran en esa zona. Entonces el proyecto nace de la intención literaria de narrar la historia de esos lugares pero de otra forma. El nombre del proyecto viene de,  “Lectura”, porque es un proyecto de la biblioteca; “Por la Paz”, ya que se busca aumentar ese símbolo nacional para que la gente se sienta arraigada; y “sin Fronteras”, porque el conocimiento es un lenguaje universal.

 

Foto por: Diana Ladino.

 

LCQH.: ¿Cuál es el objetivo del proyecto?

D.L.: El objetivo fundamental es llegar a esas zonas de difícil acceso con un programa de lectura y escritura creativa. El proyecto tiene varios componentes, entre ellos, los talleres de la magia de leer y escribir, con los que se busca hacer una secuencia de actividades con el libro y las diferentes formas de leer: lectura en voz alta, lectura compartida, lectura visual a través de video, tablets. De igual manera se desea incidir en los niños para que conozcan las fases de un cuento y así ellos, con sus propias herramientas literarias,  empiecen a hacer una producción de escritura creativa. Desde ahí parte el concurso de cuentos “Quinchía Mí villa de los cerros” con el tema “Quinchía constuyendo paz”. Actualmente hay 4 categorías: preescolar y primero (niños que pintan); segundo y tercero (grado cuarto y quinto); grado sexo; y bachillerato  en bienestar rural. Posteriormente al envío de los cuentos se citan los jurados y se hace una premiación como incentivo para que ellos se apropien de este proceso escritural de manera personal y grupal.

Hay otro componente llamado “La mochila lectora”, una especie de tula que se les entrega con el objetivo de que lleven libros para sus casas, bien sea para lectura personal, o para que ellos puedan leerle a sus padres. El fin es incrementar el indice de lectura anual y sobre todo, impactar esta zona.

 

Foto por: Diana Ladino.

 

LCQH.:  ¿Cuáles han sido los resultados?

D.L.:  Todos muy positivos. Cuando se leen los cuentos, las historias que los padres le dictan a sus niños, nos damos cuenta que hay un proceso de recuerdos, de contar la época de la violencia que sufrieron las veredas. Son cuentos que mueven fibras, sentimientos. Cuando se elaboran esas historias y se ve la producción final, queda la impresión de que realmente la estrategia sí funciona. Cuando hay más de 100 niños que se sientan a escribir, a concursar, nos damos cuenta que el proyecto tiene sentido. Adicional de esos resultados la mochila les queda. Entonces es una estrategia que el docente puede seguir implementando en cada trimestre con el tema de los libros.  Esos son los resultados. Aunque de manera central está la felicidad de los niños, que ellos conozcan y aprendan. Eso es algo que no tiene límites, algo sin fronteras.

 

Foto por: Diana Ladino.

 

LCQH.: ¿Cuál es la proyección o impacto que desean tener?

D.L.:  La proyección y el impacto es generar en los niños un amor por la lectura. Por el libro. Por las diferentes maneras de sumergirse en la cultura. Y sobre todo que a través de la escritura creativa conozcan un poco de la historia de sus padres. Ahora los niños no están viviendo la violencia, pero si saben que sus padres la sufrieron. Y al contarla hay un proceso de sanación, reconocimiento y apropiaciones de que hubo violencia pero ya no la hay. Es decir, ellos entienden que están en una nueva época de paz y que deben plasmarla por medio de sus escritos. De igual forma se pretende que sea un proceso de compartir con sus familias. Y para nosotros, desde la biblioteca pública, es muy satisfactorio llegar hasta todas las veredas. Obviamente quisiéramos llegar a las 81 veredas y corregimientos, pero por el tema del costo es complicado. Hasta ahora hemos impactado 16 veredas y un solo corregimiento.  Entonces vamos a  apostarle siempre a que el libro como mano amiga, sea una herramienta de paz, unión, conocimiento e información.

 

LCQH.: Muchas Gracias.

 

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El signo del pez de Germán Espinosa o la reinvención de un mesías

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El signo del pez es un libro que fue publicado de manera posterior a la dichosa Tejedora de coronas y se dice que su contenido busca encontrar, en las corrientes de pensamiento del siglo I, los albores del cristianismo


 

Información Bibliográfica del libro
 

Título: El signo del pez

Autor: Germán Espinosa

Editorial: Planeta

Género: Ensayo

Año: 1987

Pág. 231

 

I

La obra del cartagenero Germán Espinosa se ha caracterizado por ser intrincada y preciosista [1]. Desde la publicación de su primera novela Los cortejos del diablo, su inquietud por la historia universal en relación con la colombiana, le ha dado tintes de erudición a su trabajo narrativo, aunque alguna vez haya dicho que su prosa tenía como objeto de creación una base poética.

La valoración de su trabajo ha pasado por las voces de muchos estudiantes universitarios en tertulias de café y ha sido bibliografía en múltiples trabajos académicos, después de ganarse la atención internacional gracias a la publicación de su obra Los cortejos del diablo. Vale decir que con el avance de los estudios literarios en nuestro país y en el interés general de las nuevas generaciones, un público más amplio lee a Espinosa con esmero y atención, por ello, detenerse en su narrativa histórica, puede ser un paso inquietante para entender por qué su obra La tejedora de coronas fue reconocida por la UNESCO como obra patrimonio de la humanidad y qué razones tuvo Francia para nombrarlo Caballero de las letras francesas, más allá de la relación con la historia de ese país que pueda encontrarse en sus libros.

El signo del pez es un libro que fue publicado de manera posterior a la dichosa Tejedora de coronas y se dice que su contenido busca encontrar, en las corrientes de pensamiento del siglo I, los albores del cristianismo, quién hizo la exitosa receta que siglos más tarde, llevaría a Roma a consolidar un imperio vasto, sanguinario y poderoso. Aquellas corrientes son navegadas por Paulo de Tarso (o Saulo), quien en un viaje dantesco lleva a los lectores a conocer a los filósofos estoicos, las costumbres judías, el cenáculo de los platónicos, la cultura general de los helenistas, así como algunas costumbres gnósticas orientales.

En la obra cada uno de estos elementos van aportando algún concepto, como si en cada viaje Paulo recogiera un fruto de cada ciudad que visita para ir estructurando en su mente lo que él pensaba que debía ser el ideal de un mesías que viniera a judaizar el mundo que había sido helenizado por los griegos y los romanos.

 

 

Ilustración de: Sebastian Perez

 

El iniciado

Aspálata era una hetaíra* que se interesó por Saulo (que era el nombre de Pablo antes de su conversión al cristianismo) y va al encuentro del joven en su natal Tarso que entonces era la cuna espiritual del imperio. Múltiples interrogantes se abren en la mente del tarsiota, quien pensaba que cultivar el espíritu era el fin último de su religión y que los placeres de la carne eran fuente de impurezas que podían desviarlo de su objetivo divino, y ofender a su dios.

Aquellas dudas eran bien disipadas por Aspálata, quien conociendo los intereses de Saulo le había gestionado una cita en el foro estoico. Los filósofos le recibieron con regocijo, ya que las hetaíras eran muy respetadas en Grecia. Esta no sería la última vez que Pablo se viera ayudado por una mujer que lejos de una amante se convirtió en su mentora en la filosofía occidental.

Los conocimientos que los estoicos aportaban a la formación de Paulo en la obra eran referentes al logos, pues estos, consideraban aquel concepto como alma y razón del mundo. Era una fuerza suprema que dirigía el supremo plan. De allí se derivaba la idea de eudaimonía, es decir, de la virtud como única fuente de felicidad y su ideal de vida era el sabio que se regía dominando sus afectos y aceptando el sufrimiento con serenidad. De tal manera los sacerdotes estoicos pensaban que el mundo debía ser absorbido por el logos para dar comienzo a una nueva creación. Dicha palingenesia* se hacía a través de la metanoia que era la victoria del espíritu sobre la materia.

Después de algunas sesiones celebradas en el foro, el joven pensador es invitado a exponer sus argumentos frente a los sabios, quienes después de escuchar su postura judía, sobre ideas como el soplo de vida o soplo de Yahweh que también estaba relacionado con el pensamiento y la libertad, aclaran que había consenso entre el pensamiento helenista en que hay una diferencia entre alma y cuerpo, pero no en la idea de lo que pasaba con el alma después de la muerte, pues, para ellos específicamente el alma no fenecía, más bien, regresaba conservando su individualidad para cumplir una función analógica.

 

Ilustración de: Sebastian Perez

 

Así el alma era el origen del pensamiento y aquel pneuma o soplo de vida era aportado por el logos que también era responsable de la existencia individual, sin importar si se tratara de un mercachifle de Tarso o del gran Sócrates.

 

II

Los viajes del tarsiota

Después de la cita con los sabios, que les suscitó desagrado por los harapos con que iban vestidos y la sencillez del lugar en que gastaban sus horas dedicados a la búsqueda de la verdad, distinto de la belleza arquitectónica de la sinagoga donde pensó recurrentemente en la septuaginta, Saulo ve crecer en su mente una idea, como si se tratase de la providencia divina, un plan para judaizar el mundo. De la misma manera en que los helenos se convirtieron en la cumbre espiritual del imperio, su llamado era a reformar la antigua doctrina hebrea.

En algún pasaje de la obra puede verse un diálogo que sostiene consigo mismo como si estuviese hablando con Yahweh, en el que se convence por completo de que su destino es buscar la manera de hacer llegar a todas las personas del orbe estas creencias y poner al pueblo judío en un punto de prestigio que la vida les había negado después de las múltiples guerras que afrontaron.

Así que fue en busca de Atenas. En el camino de Listra conoció a un hindú del cual, al parecer, le provino la idea de una divinidad triple o la trimurti en que se descomponía la divinidad indostánica. En el gimnasio de Akademos, después de sublimarse con la majestuosidad de los edificios de Atenas, Saulo no es tan bien recibido, pero su idea del logos se amplía al punto de pensar que todos los helenistas veneraban el logos, el poder de las palabras para crear objetos, o al menos imágenes de estos en la mente de las personas.

 

Ilustración de: Sebastian Perez

 

Sabía que la distinción entre concepto y objeto era fundamental para los platónicos como se lo hizo saber Demetrio de Cnoxos cuando vituperaba de esas religiones bárbaras que nacían del temor a la naturaleza y a la muerte. Así que pensó que quien dominara el logos, tendría el poder de persuadir a los griegos de venerarle, se inclinarían ante alguien que dijera y demostrara ser el verbo hecho carne.

Después de esta travesía se narra que estuvo tejiendo esteras en Tesalónica y tomó la ruta del Mar de Tracia por la costa calcídica y el Golfo Estrimónico para llegar al de Melas. Luego arribó por Abidos a Tróade la ciudad donde Alejandro inició su campaña contra los persas. Fundada por troyanos, era una ciudad llena de fama por las acciones bélicas de personajes como Jerjes que por ese lugar atravesó el Helesponto para llegar a Grecia o los atenienses Trasíbulo y Trasilo que vencieron a los espartanos.

Sin embargo la ciudad que buscaba Pablo, Saulo o Paulo, era aquella que como foco del helenismo rivalizaba con Alejandría: Pérgamo. Allí, Pablo conoce a Diofanto, un peleador de pancracio griego con quien sostuvo algunos combates en uno de los tantos gimnasios de la ciudad.

La biblioteca de Pérgamo, que era famosa por rivalizar con la poderosa biblioteca de Alejandría, poseía al menos 200.000 volúmenes que iban desde la filosofía hasta la magia negra. Sus jardines y palacios son descritos con cabezas de toros o de leones. El gran altar era rodeado de céspedes con una escalinata que daba acceso a un templo y poseía un friso digno de Atenas.

 

Ilustración extraída de: marketingparaabogados.eu

 

Brillaba la importancia que se había ganado gracias al templo a Octavio Augusto que la inscribía en las principales ciudades del culto imperial. Sin embargo, lo que más llama mi atención de este fragmento, es el enorme teatro sobre el cual reposaba el templo de Dionisos, deidad cuyo culto (junto al culto a Príapo) preocupaba a Saulo por las obscenidades que, en su parecer, desataban sus rituales. Como ejemplo, se recuerda un pasaje en el cual, cuando salía de la biblioteca, Saulo encuentra una caravana de mujeres semidesnudas que, para augurar una buena cosecha, introducían falos fabricados con cuero en sus vaginas. Aseguraban que de esta manera también honraban a Nero Caesar.

Más allá de las impresiones que pudo causar en él la arquitectura de la ciudad, es posible que el encuentro que tuvo con Diofanto, haya sido el más importante de todos para desarrollar su idea de mesías y de pastor, pues es él quien le muestra la guarida hipocrática en la que se hacían las investigaciones de los médicos que no tenían objeción cuando había que diseccionar un cadáver humano para aportar a la medicina y salvar alguna vida humana. Para Saulo y para cierto sector del imperio aquella profanación era un crimen, pues, el cuerpo, como se ha dicho, era sagrado. Sin embargo fue allí donde aprendió todo aquel conocimiento que en la obra, usaría para sanar a los enfermos, cuando Espinosa trata de plantear que realmente Paulo era Jesús de Nazaret.

 

Resumiendo

Esta obra de Espinosa brinda una aparente hipótesis sobre los elementos que pudieron conformar el cristianismo en sus inicios, y a su vez,  recrea un Imperio Romano de principios de la era cristiana con sus ciudades de ensueño y sus cultos al pensamiento, al placer y a la fertilidad. También esta obra se aventura a contar cómo en medio de las cavilaciones de Saulo se iba re-inventando la idea del mesías hebreo que habría de salvar a la comunidad judía, de bases estoicas y platónicas, con un tanto de esotérico y con el plus que le dio, el que en mi opinión, es el viaje más importante: el viaje a Pérgamo. Allí Saulo se re-inventa como mesías milagroso que curaba a los enfermos como al epiléptico lázaro.

Si bien la amalgama de corrientes de pensamiento que presenta la obra es amplia, sabemos que el conocimiento sobre lo antiguo es cada vez más profundo y se han ido aclarando algunos conceptos como es el caso de la metanoia que tiene que ver con arrepentimiento, el cambio de opinión o la conversión cristiana. Por todo esto, los esbozos de Espinosa en esta obra son apenas invitaciones de gran calidad para que nosotros como lectores conozcamos antiguas geografías y episodios de la historia del pensamiento humano.

 

Ilustración extraída de: misionerosmaryknoll.org

 

Aclarar que el gestar una resurrección junto a Juan (que fue un exitoso golpe a la hegemonía romana), obtener una solida formación cristiana, predicar y  hacer milagros, hicieron que Saulo terminara ejecutado por el imperio en una segunda condena posterior a la crucifixión. Nada importaba más.

La verdadera resistencia de Saulo sucedió en la soledad cuando, momentos después de hablar con la hermosa hetaíra Aspálata, se sentía tocado por el espíritu helenista del placer y la fertilidad. Sentía que al estar cerca de esa fuente ardiente de amor, estaba también junto al origen de todo pecado, a pesar de haber sido frenado cuando en su boca escuchó una persuasión férrea al decirle: “Soy griega. Y eso tiene una significación. En Anaxágoras aprendí a concebir el universo como un santuario y en nuestros poetas a encontrar la felicidad por el intelecto”.  Sus abluciones fueron la única fuerza contra semejante trampa del destino o como él pensaría, una prueba de Yawhvé; aquellas abluciones le sirvieron para reinventar su mesías.

 

Glosario de términos


  1. Preciosismo es la denominación de un movimiento social y cultural de naturaleza barroca que precede al clasicismo francés y hasta cierto punto lo prepara, en la primera mitad del siglo XVII. Vinculado a una moda social (la poussée précieuse), que responde a un deseo de elevación y refinamiento en los modales, costumbres y gustos, sentido por una parte de la alta sociedad parisina como reacción a lo que consideraba formas vulgares de la Corte de Enrique IV.
  2. El término palingenesia (o palingénesis) (del griego palin, “de nuevo”, y génesis, “nacer”) es un término que corresponde a conceptos análogos en historia de la ley, filosofía, teología, política y biología. Es una doctrina que plantea que cada ser vivo cumple un ciclo de existencia, comprendido desde el nacimiento, pasando por su existencia, luego su muerte, hasta la reencarnación.
  3. Heteras o hetairas​ (en griego, ἑταῖραι, hetairai) era el nombre que recibían en la antigua Grecia las cortesanas, es decir, una combinación de dama de compañía y prostituta refinada.
  4. Metanoia (del griego μετανοῖεν, metanoiencambiar de opinión, arrepentirse, o de meta, más allá y nous, de la mente) es un enunciado retórico utilizado para retractarse de alguna afirmación realizada, y corregirla para comentarla de mejor manera.

Momentos de ciudad: imágenes de la ciudad de Pereira

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Cada espacio, cada momento, cada elemento y persona es una imagen dentro de la ciudad. Por eso presentamos esta galería como una muestra de lo que somos día a día.


 

Bienvenidos


 

¿Por qué mi país le teme a los bienes públicos?

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La educación nos hace libres, nos libera de las cadenas del pasado, nos abre nuevos mundos, nos presenta perspectivas.


 

Espero que no vengan buscando respuesta aquí. Yo no la tengo, lo digo de entrada para no crearles muchas expectativas.

Pero la pregunta no me suelta.

No entiendo por qué el alcalde de Bogotá se opone a los árboles, al humedal (que conserva los restos del bloque nativo de la Sabana) y a un sistema eficiente de transporte llamado Metro que no solo es más eficiente en el transporte de pasajeros sino que además contamina menos que el diesel de los buses del Transmilenio. Con envidia y anhelo miramos lo que acaba de suceder en Quito. Desde la capital del antiguo Reino de la Nueva Granada se nos salen los ojos de las cuencas ante este avance de los hermanos ecuatorianos.

Desde la Presidencia nos bombardean con proyectos inocuos, retrógrados y desgastantes que no nos permiten avanzar para ser una sociedad progresista. Solo por nombrar algunos ejemplos: penalización de la dosis mínima mientras en Canadá, Uruguay y algunos estados de EE UU la marihuana es hasta legal. Reabrir la discusión con el tema del aborto, incluso hasta en sus tres causales mí-ni-mas, a pesar de que Chile (país aparentemente más conservador, ya las aprobó), regresar a la guerra y desconocer los derechos de los reclamantes legítimos de tierras. Pero quizá lo que desborda la imaginación e indigna más es la negativa a apoyar el sistema público de educación (y eso que no quiero decir nada del de salud, por falta de espacio).

 

Foto extraída de: tusemanario.com

 

Tuve la fortuna de cuna de poder estudiar en una universidad privada en la capital. Un regalo que aproveché, y por el que me esmeré (que sin duda lo pude haber hecho mejor, sí) a pesar de las dudas de la juventud sobre el camino que había escogido como carrera profesional. No tuve que pasar dificultades, tenía plata para las fotocopias (un estudiante colombiano, sabe de qué hablo), para el transporte, para solventar mi vida y darme incluso gustos. Para mi mamá y mi papá, la educación de sus hijos era una prioridad de la vida: “es lo único que de verdad les queda”, repetía mi papá…. y no sin razón. Todo pasa.

La vida da muchas vueltas: algunas de ellas son triples saltos mortales sin previo aviso, pero la educación estaba ahí para relativizar las cosas, para suavizar las caídas, para hacernos levantar: una y otra vez. Yo tuve esa fortuna. Pero eso no es la norma.

Colombia, el país más desigual del hemisferio occidental. Incluso creo que superamos a Haití, con el que nos disputábamos ese doloroso primer puesto. Ahora es nuestro. Y nuestros dirigentes, empecinados en la economía naranja (lo cual celebro y aplaudo) desconocen que la misma necesita altas dosis de educación. Que para que por fin la “malicia indígena” se convierta en el motor de la industria creativa, se necesita darle a los jóvenes las herramientas. Y ese kit de la vida se llama formación profesional. Bien sea a nivel técnico o universitario. Todos deberíamos tener y velar por ese derecho universal.

La educación nos hace libres, nos libera de las cadenas del pasado, nos abre nuevos mundos, nos presenta perspectivas. La educación no termina cuando podemos sumar 1+1 o podemos entender que la palabras más larga del español “esternocleidomastoideo” es un músculo o que el teorema de Pitágoras sirve para medir la altura de un edificio a partir de su sombra. No. No es esa acumulación de conocimientos la que nos hace libres, para eso ya está wikipedia o google como aquellas grandes bibliotecas de la humanidad con las que soñaba Borges.

 

Foto extraída de: uniandes.edu.co

 

Lo que nos hace libres y creativos, es la capacidad de ser críticos con el conocimiento, de cuestionar a quienes nos quieren imponer la ignorancia como estilo de vida, de cuestionar el estatus quo de las cosas para encontrar que detrás de una palabra o de una fórmula matemática se abre un mundo infinito de posibilidades de transformar objetos, de moldear la realidad. Sin conocimiento no tendríamos desde una puntilla hasta una sonda espacial.

Y entonces viene otro asunto tan público como la educación: el erario. ¿Quién autorizó a nuestros senadores, congresistas, alcaldes, gobernadores, ministros y presidente a disponer de los lotes baldíos, de los impuestos que pagamos los habitantes de un país para que los usen como tarjeta sin límites para financiar sus caprichos personales?

Por eso es que me pregunto, ¿qué pasa en mi país para que se desprecie de tal manera lo público? ¿Para que se roben un hueco y reemplacen libros por armas? Pienso que el temor a lo público proviene de la ignorancia supina. Es decir, de aquella falta de conocimiento que se desprende de la negligencia.

Mi país alimenta el mito fundacional de la conquista y colonización, donde el egoísmo salvaba de la pobreza al migrante español en tierras americanas. Un asunto que llevamos en el ADN, y que vive en estado de alerta porque aquellos políticos abusivos (los que hacen leyes y velan por los recursos públicos, por favor no se sientan aludidos) nos viven recordando que el bolsillo no tiene fin, y que quien no defiende su privilegio de cuna se verá obligado a caer en la pobreza, sin malla de seguridad. Para más INRI creemos que el bien supremo de una sociedad es el modelo estadounidense con su falta de cobertura médica, sus exenciones tributarias para ese porcentaje de la economía, que por el contrario podría pagarlo, y su falta de solidaridad colectiva.

 

Foto por: Juliana González

 

Todo lo público nos huele a comunismo. No solo somos ignorantes, sino que además lo exhibimos sin complejos. Invertir en educación para todos no es comunismo. It’s the economy, stupid! diría el estratega de la campaña de Bill Clinton. Es la educación la que mueve la economía, y es la economía (bienestar, empleo, etc.) la que le importa al grueso de la población.

Nadie vive del aire, que yo sepa. O si no que lo digan todos esos países que le apuestan a la gratuidad de su sistema educativo, y que si quieren pueden refregarnos en la cara su base industrial, sus altos ingresos per capita y su capacidad de innovación. No hay economía naranja si no sabemos que hacer con las naranjas que se caen de los árboles y se pudren en el piso.

Foto: una estación cualquiera de la Línea 8 del metro de Berlín… no se ven ni ratas ni mendigos ni ollas como quiere hacerlo creer el alcalde de Bogotá.

En defensa de la crítica literaria en Pereira

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¿por qué deberían existir críticos, o un cuerpo de críticos, en Pereira?


 

Los críticos

Hablar de crítica literaria en Pereira no es un asunto fácil. Nadie ama a los que la ejercen, es decir, a los críticos. Uno sabe y lee frases clásicas y puntiagudas como: “La crítica literaria suele proceder de déficit de amor” de George Steiner; “preguntarle a un escritor qué piensa acerca de los críticos es como preguntarle a una farola qué siente acerca de los perros” de John Osborne; y otra más certera pero cómica: “Los críticos ven la música y oyen la pintura” de Valeriu Butulescu.

Es claro que son frases sueltas, pero denotan una realidad del estado de esta función literaria tan importante relegada a categoría periférica. Sin embargo, Jorge Amado, ese gran escritor brasilero apunta para justicia que “cuando un libro es malo, una crítica mala lo termina destruyendo. Pero cuando es bueno, una crítica igualmente mala no lo afecta”.  Y he aquí el punto de inflexión para iniciar la cuestión: ¿por qué deberían existir críticos, o un cuerpo de críticos, en Pereira?

 

La crítica en la ciudad

Para ir al punto, las razones son simples: hay literatura y un mundo académico literario; hay libros y lectores; hay escritores y escribientes; hay certámenes como FELIPE (Festival de Literatura de Pereira), Estímulos, premio de novela Klepsidra editores y actualmente la Feria del Libro de Pereira que están en alza y otros concursos análogos que recién empiezan.

De igual manera, hay casas editoriales en la ciudad contadas con los dedos de la mano, Dóblese al arte, Klepsidra Editores, Luz de Luna, La Jirafa Enana, y otras, que llevan a que, o la función de la crítica las haga parte de las relaciones públicas, o estas queden limitadas a ser parte exclusiva del mundo académico en Pereira. Hay que escoger o lo uno o lo otro, y delimitar los alcances y profundizar en lo que realmente puede interesarle al público.

Estas son algunas razones de peso, aunque se podrían alegar otras.

 

Imagen extraída de: universia.es

 

Sin embargo, para consuelo (o desgracia, según como se quiera ver) por ahora la función de la crítica está suspendida en nuestra ciudad. Podríamos decir que es inexistente, pero no hay que arriesgar tanto, ya que no haríamos justicia a su equivalente: el ensayo.

Esa forma de escritura usada y explorada por los escritores pereiranos, inspirada, fundamentalmente, en los voluminosos trabajos de Michel de Montaigne y en obras de ensayistas colombianos como Baldomero Sanín Cano, Rafael Gutiérrez Girardot, William Ospina y otros, muchos otros.

Lo más cercano a especificar el por qué no existe tal disciplina literaria llamada Crítica, es que Pereira es un pueblo grande, y deconstruir una novela, un cuento o un corpus poético de un autor, para analizar su estructura, composición, problemas semánticos, sintácticos, tema, contemporaneidad, importancia, etcétera, puede ser motivo no grato.

Y es lógico. Cada escritor merece respeto, por su inspiración o transpiración. Pero si escribir son los vagones de un tren y la literatura los rieles por donde corre, la crítica es el vapor en ese juego de locomoción que lleva el objeto hacia un destino.

Se podría caer en la tentación (y pido disculpas por entrometerme elaborando una intención) de pensar que varios argumentos reticentes podrían suscitarse a la hora de fundar un grupo de críticos en la ciudad. Solo para recrearnos, saldrían a flote cuestiones como “¿y quién es usted para hablar o criticar mi obra?”, “no necesitamos críticos sino lectores” o “la obra habla por sí sola”.

 

Imagen extraída de: universia.net

 

Pero, por otro lado (estoy seguro) resonarían frases loables tales como “¿y por qué no? El buen libro se sostiene así lo reseñe un mal crítico” o “Bienvenido todo lo que tenga que decirse sobre mi obra, calidad o técnica”. “Y un libro revisado por algún conocedor adquiere un valor incalculable”.

Así que, sin descorazonarse, hay que intentarlo.

 

¿Qué es la crítica?

La Crítica, para entrar en materia, es la visión de un determinado investigador, conocedor y proponente que llama la atención sobre un hecho, una obra, o un autor y para ello se requiere que el que la ejerza, (el crítico) tenga un recorrido cultural, un armazón sobre teoría literaria, y una experiencia como lector. Requisito fundamental para obtener conocimientos del que-hacer literario que garantizarán la objetividad.  Conocimiento este del crítico que debe ser vasto y que en esencia es el germen de su producción escritural.

La crítica (y es necesario dejarlo en claro) requiere iniciación, y el crítico nace cuando se ejercita frente a una determinada obra y también cuando usa argumentos válidos, fundamentados, negativos, constructivos, o valorativos para conducir con su interpretación a que un lector comprenda lo plasmado por un autor. Por supuesto, es esta interpretación un nuevo texto desdoblado, es decir, una mera representación escritural de lo que lee. Así que la obra debe descansar en esto.

Así la crítica es una ciencia, y como tal, tiene elementos para sopesar una obra.  De ahí la importancia de que en Pereira eliminemos la reticencia y la adoptemos o ejecutemos de manera productiva, o como lo definía el literato francés Michel Butor:

“hacer crítica es siempre considerar que el texto que se nos entrega no se basta a sí mismo, que es preciso añadirle algunas páginas o algunos millares de páginas, y en consecuencia considerarlo como un fragmento de una obra más clara, más rica más interesante formada por el texto mismo y por lo que de él se ha dicho”.

 

Imagen extraída de: universia.edu

 

Crítica local

En nuestra ciudad, leemos a Rigoberto Gil; Susana Henao; Gustavo Colorado; César Valencia Solanilla; Franklin Molano; William Marín, y otros, muchos otros buenos autores de la generación del siglo pasado. Sí. Pero leer a cada uno de estos escritores y docentes, no es nunca leerlos solamente a ellos, es descifrar también el contexto, la intención, la técnica, el movimiento, la forma del lenguaje adoptado.

Es descubrir lo que cada uno de ellos cuenta (tema nuevo), o habla (tema recobrado); la forma de contar que usan (técnica) o el cómo hablan (lenguaje). Es decir, se puede sacar mucho provecho de una buena crítica, cuyo fin, en esencia, nunca es enteramente negativo, sino de corte explorativo y explicativo. Y no solo limitándonos a unos nombres seleccionados al azar, sino a los nuevos autores de la escena literaria de Pereira que ya son muchos, y los que vienen en camino.

Desde el punto de vista del oficio de crítico en Pereira, para la asimilación técnica y el provecho de este arte, hay que leer, sobre todo, estos autores publicados (algunos ya mencionados) que nos dejan ver sus procedimientos, sus medios de trabajo, la técnica de su estructura narrativa, los detalles del estilo, la ciencia de la expresión, las yuxtaposiciones, la intensidad, el relieve, el ángulo, todo lo que evidencia su intervención textual. En otras palabras, hay que captar todos esos elementos para desdoblarlos.

Saber ver es la clave para las reseñas literarias, para ejercer la crítica narrativa eliminando el básico y monotemático parafraseo. El buen crítico en Pereira va a traducir la obra, el autor, el contexto, la técnica, etcétera, en el vacío originado entre el mundo de esas lecturas y el que interpreta sus ojos. En otras palabras, como ya mencioné, recurre a un proceso de desdoblamiento de volver a escribir lo que lee o asimila. Transformar eso para otros.

El crítico en nuestra ciudad podría partir entablando un diálogo con la pregunta ¿qué es la literatura? Pero eso no está entredicho en la ciudad, aunque puede ser revisado si se desea, y personalmente considero que debe hacerse. La función que se propone ahora es un diálogo con las obras literarias, o con su equivalente y esperar el resultado de ello.

 

Imagen extraída de: amazonaws.com

Conclusión

Finalizando entonces, la crítica es importante en Pereira porque sin ella no se podría trasmitir una opinión fundamentada de una obra literaria. Cenizas de plata quemada, de Rigoberto Gil Montoya, ¿qué significa para el público pereirano? O Memorias de la casa de Sade de Eduardo López Jaramillo ¿qué importancia posee frente al lector joven moderno? Estetas y Heresiarcas, de Héctor Escobar ¿cómo entenderlos en una sociedad que ha dado muerte a los metarrelatos?

En fin, la crítica debe existir como una función que equilibre la literatura en general y esto de cara al buen lector o público.

Para finalizar, Enrique Anderson Imbert, afirma que la crítica contiene tres funciones vitales: una función reproductora, o el responder de manera personal a la obra que se lee, gusta, experimenta, y que se apropia, aunque sea para rechazarla; la función interpretativa, donde se explica la obra emitida al público pereirano con argumentos e ideas; y la función valorativa, donde el crítico se convierte en juez, es decir, donde se puede afirmar si la obra es bella o no. Si vale el tiempo del lector. O si necesita madurar más o ser recibida sin más.

Bienvenida sea la crítica literaria en Pereira. Salud.

 


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Cómic sin límites ni fronteras en Pereira

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La Cebra que Habla conversó con Nelson Zuluaga, autor de cómic, y Diana Ortega Valencia, investigadora en la misma línea, sobre la edición número 18 del importante evento pereirano Cómic sin Fronteras


 

Cómic sin Fronteras es un programa de la corporación Cine Club Borges. Entidad conformada por Jaime Andrés Ballesteros, Nelson Zuluaga Hernández, John Wilson Ospina, Fernando Espinal Loaiza y Michael Hahn, cuya presencia artística y cultural en Pereira, sin ánimo de lucro, les lleva ya a cumplir 25 años.

Este evento nace en el año 2000 con las proyecciones de anime japonés y desde ahí, la ciudad comienza a mirar el cine animado. Producto de esto surge la iniciativa de realizar talleres de caricaturas con un grupo de 10 integrantes que llaman “Leyenda”. Equipo que después de varios años se ha convertido en piedra fundamental en materia de cómic, historietas y todo lo que tiene que ver con lo gráfico y cultural.

Fueron ellos los que forjaron el camino de lo que ahora son las caricaturas en Pereira, ya que publicaron varias revistas, magazines, animaciones, y se realizó la primer historia de Pereira en Cómic. Actualmente llevan sobre sus hombros este proyecto tan importante de la XVII Muestra de Cómic sin Fronteras con Nelson Zuluaga a la cabeza.

 

Foto por: Diego Val

 

La Cebra que Habla.: ¿Cómo ha sido versión de Cómic sin Fronteras este año?

Nelson Zuluaga.: Bueno, este año corre la edición número 18 de Cómic sin Fronteras, que para nosotros es como la mayoría de edad. Por eso quisimos hacer énfasis en esta versión sobre los artistas locales, proyectos y emprendimientos artesanales desde la parte del cómic, además de los grupos que se están constituyendo desde el dibujo. Entonces están los invitados internacionales por un lado, y los artistas locales  por el otro que llevan cierto tiempo participando de estos eventos y estudiando por cuenta propia. Nos interesa mucho lo regional o local.

 

LCQH.: ¿Y estos artistas locales cuáles son?

N.Z.: Gabriel Trejos, que dibuja; Ricardo Rodríguez, que se dedica a la investigación y promueve la lectura por medio del club del cómic; Ángel Balanta, que actualmente hace su tesis de grado en estética y creación en dibujo; Giovanny Osorio, que lleva 20 años y tiene una línea gráfica muy interesante, y Alejandro Mosquera, un chico que descubrimos en Dosquebradas y que el dibujante español Javier Mariscal tuvo una muy buena impresión de él.

Así que como ven, este evento está dedicado y enfocado para las personas de la región.

 

Foto por: Diego Val

 

LCQH.: ¿Y hasta cuándo va el evento?

N.Z.: Cómic sin Fronteras empezó el 14 de septiembre y va hasta al 4 de noviembre. Un evento largo, ya que deseamos llegar a otras partes con nuestra propuesta. Lugares como barrios, veredas, comunidades vulnerables y zonas apartadas, donde la gente puede conocer otras dinámicas en relación con el dibujo. La otra razón del por qué es un evento extenso es debido a la parte comunicacional, ya que nos interesa que el cómic sea visto al nivel de la literatura o el cine. Así que estos son algunos de los objetivos del evento.

 

LCQH.:  Diana, saludos, ¿cuál ha sido el impacto de este evento en la ciudad?

Diana Ortega.: En términos de comunicación el impacto de la muestra de Cómic Sin Fronteras este año tiene que ver con los públicos a los que se les llega. Este es un evento independiente que se mantiene por la vinculación.  Y sobre esto hay algo interesante llamado “el trueque”.  Con esto nos vinculamos, hacemos gestión y llegamos a otros públicos. Así por ejemplo, compartir con las personas de la Vereda de la Estrella, que aunque llovía iban con sombrillas a ver la exposición, fue un intercambio interesante. Pensar que en estos 18 años podemos llegar a estas actividades y otras más, es lo que marca la diferencia.

 

LCQH.: En la feria del libro de Pereira ¿Cómo les fue?

N.Z.: Sí, este año nos propusieron participar al FILP y llevamos parte del evento a la feria. Tuvimos dos caricaturistas nacionales, uno de Cali, llamado Leonardo Arias “Don Fingo” con su personaje El Barbaria. Y Warner Wallis, un historietista cuyo fuerte es la novela gráfica. Ellos estuvieron el día viernes en la feria.

Ahí vimos que la gente tiene muchas ganas de saber de cómic. Además, lo interesante de que puedan ver toda la muestra como elemento de comunicación y herramienta didáctica y no solo como un producto para niños.

 

Foto por: Diego Val

 

LCQH.: ¿Cómo ha sido el proceso de la ciudad en relación al cómic?

N.Z.: Ha sido interesante porque el cómic ha sido independiente en comparación con otras artes.  Somos más underground.  Y de hecho es un evento no concertado porque no recibimos apoyo de instituciones gubernamentales, que se mantiene porque nos hemos enfocado en realizar un evento más educativo y social. Entonces hemos venido desde abajo, desde la marginalidad, si se quiere decir, integrando más gente, nutriéndonos de nuevas ideas.

Estos 18 años han sido una reunión de varios retos. Y así cada año estas muestras se van superando en cierta forma desde la falta de apoyo. Pero se logra desde el equipo de trabajo.

 

LCQH.: ¿Cuál es el reto para Cómic sin Fronteras?

N.Z.: Con eso hemos trabajo mucho. Así que Con Gabriel Trejos estamos elaborando un cómic llamado “Utopía eje”. Un proyecto, o novela gráfica a largo plazo donde publicamos un capítulo cada 6 meses y que trata sobre el futuro de Colombia. Allí los bisnietos y tataranietos de nosotros son hackers, científicos, ingenieros y pacifistas que luchan contra los políticos y los grupos violentos, intentando rehacer el país. En esta novela se recrea una partición de Colombia en 7 reinos y lo primero que ellos hacen (bisnietos y tataranietos) es unir al eje cafetero, sin peajes, integrando la economía y más.

Así que desde Cómic Sin fronteras queremos forjar ideas nuevas, nuevos contenidos, que, aunque sean ficticios se puede lograr dejar un legado.

 

 

Foto por: Diego Val

 

LCQH.: Muchas gracias

N.Z.:  Gracias a ustedes. Pero por último quiero resaltar los premios Cómic sin Fronteras. Un incentivo que nos inventamos cada cuatro años. Como se sabe hay premios para todas las áreas, pero no para los dibujantes. Entonces los premios que creamos son sencillos, humildes, artesanales. Esculturas que realiza un amigo llamado Diego Alejandro Daza especialmente para cada autor. Le hemos dado de estos premios a Alfredo Garzón, periodista de El Espectador; a “Luto”, Luis Tobón, un caricaturista de Cali; a Giovanny Osorio, dibujante de Pereira; a Carlos Cardona, un quindiano; y a Camilo Triana por su blog Noticartoon.

Quema de libros en Berlín: Fahrenheit 451, antes de Bradbury

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Es el viejo temor de los poderosos ante los libros, como lo recrea Ray  Bradbury en su novela Farenheit  451.


 

En Berlín se concentra buena parte de la historia del Occidente moderno.

No sólo por sus grandes autores en filosofía, literatura, psicología, ensayo, periodismo y otros campos del saber, sino por los sucesos políticos y sociales que desencadenaron la sentencia de muerte para la idea de progreso, imaginario que había impulsado el ascenso de la modernidad, de la mano del capitalismo y su propensión por el desarrollo.

Goethe vislumbró con su genio y dibujó con su prosa la tragedia del progreso como dogma, caracterizado por el desarrollismo, ese mal que no consulta los efectos indeseados de sus propósitos. Inmortalizado en su Fausto, aquel anhelo desenfrenado de transformación que no se detiene en miramientos y arrasa en la búsqueda ciega de sus propósitos, consistió en algo más que el objeto de una crítica prematura a un sistema en ascenso: la obra de arte fue más bien una premonición.

En la Babelplatz de Berlín, un bellísimo espacio público rodeado por edificios imponentes, como el de la Opera o la sede de la Universidad Humboldt, sucedió en la primavera de 1933 un episodio que marcó, como otros, el rumbo de esa forma de concebir la existencia advertida por Goethe en los albores del siglo XVIII: la noche del 10 de mayo, estudiantes pro nazis realizaron una masiva quema de libros prohibidos o, como los denominaron, contrarios al espíritu alemán.

 

Fahrenheit 451 es una novela distópica del escritor estadounidense Ray Bradbury, publicada en 1953 y considerada una de sus mejores obras.1​ La novela presenta una sociedad estadounidense del futuro en la que los libros están prohibidos y existen «bomberos» que queman cualquiera que encuentren. Imagen extraída de: Edebiyathaberleri

 

Es el viejo temor de los poderosos ante los libros, como lo recrea Ray  Bradbury en su novela Fahrenheit  451.

Entre los autores señalados de comunistas u opositores al régimen, se contaban dos pensadores de origen prusiano, uno de ellos judío: Karl Marx. El otro era su amigo Friedrich Engels.

La lista era extensa, muchos de los grandes intelectuales alemanes de los siglos XVIII y XIX, y hasta comienzos del siglo XX, consignaron en sus escritos lo que podría considerarse la contraparte del ideario desarrollista de la modernidad: el humanismo.  Como a los dioses les gusta el infortunio de los pocos esclarecidos que habitan el mundo terrenal, otra circunstancia vino a aumentar el sufrimiento natural producto de su lucidez y sensibilidad: la gran mayoría de ellos eran judíos.

Debido a la persecución que se desató a partir del decreto del Incendio del edificio del Reichstag, y se intensificó en los años posteriores, que tuvo en la quema de libros un acto “culminante” (al mejor estilo del histriónico Goebbels, el temible ministro para la instrucción pública y la propaganda del Tercer Reich), la mayoría de esos intelectuales se vieron obligados a huir de Alemania. Algunos hacia la muerte, como el gran autor judío-alemán Joseph Roth (incluido en la lista de los autores vedados), quien, decepcionado y alcoholizado, encontró su final en el exilio, en la Paris de 1939.

 

El incendio del Reichstag fue un incendio perpetrado contra el edificio del Reichstag en Berlín, el 27 de febrero de 1933. La responsabilidad del incendio sigue siendo un tema de permanente debate e investigación; Marinus van der Lubbe, un joven comunista neerlandés de 24 años, fue culpado del evento por el Gobierno alemán del canciller Adolf Hitler. Foto extraída de: lavanguardia.com

 

No sin antes escribir textos tan importantes como La Tela de Araña, o Crónicas Berlinesas, en donde condensa una serie de hechos aparentemente dispersos que, de la mano de su particular intuición y en sus prosa elaborada y precisa, se convierten en anuncios del inminente desastre.

¿Cómo figurarse entonces aquella pila de libros humeantes, abrasados por el fuego que transformó las letras que contenían toda la concepción del hombre de la modernidad, aquel que al fin había alcanzado su “mayoría de edad” -como la llamó Immanuel Kant-, en un magma ilegible que ya no podía transmitir un sentido, tan solo arrasar o ser arrasado?

La plaza que hoy se abre a los visitantes no muestra ninguna señal evidente sobre aquel fuego pretendidamente purificador. Solo un observador muy perspicaz, o aquel que haya sido previamente informado, podrá notar una pequeña porción de su piso adoquinado que ha sido reemplazada en sección de vidrio, a través de la cual puede entreverse, al fondo en el subterráneo, una estantería vacía.

Es el memorial subterráneo, la denominada “Bibliotek”, obra alegórica hecha por el artista Micha Ullman, israelí, hijo de alemanes judíos que emigraron en 1933 debido a la persecución nazi. Las secciones vacías están concebidas por el artista como la representación de los libros incinerados y están acompañadas de la profética sentencia de Heinrich Heine (otro de los autores prohibidos, alemán y judío): “Allí donde se queman libros, se terminan quemando también personas”.

 

El Marx-Engels-Forum es un parque público en el distrito de Mitte en Berlín, capital de Alemania. El nombre es por Karl Marx y Friedrich Engels, autores del Manifiesto Comunista de 1848 y considerados los fundadores del comunismo. El parque fue creado por las autoridades de la RDA en 1986. Foto por: Martha Alzate

 

En otro lugar, no muy lejano del anterior, se encuentra el visitante con el Marx-Engels Fórum. En tiempos de la posguerra, cuando el humo de los cadáveres calcinados en los hornos de la infamia nazi quizás no se había extinguido, Berlin fue brutalmente dividida. La zona arrebata para sí por el régimen soviético fue la porción oriental. Allí, en el barrio central (Berlín-Mitte), en el costado este del río Spree, existió un barrio densamente poblado que fue destruido completamente durante la Segunda Guerra, y que lindaba con la Alexanderplatz y el Palacio de Berlín.

Donde antes se erguía un suntuoso edificio, el Palacio Real de Berlín (que hoy se reconstruye en su forma original), sede y habitación de la dinastía de los Hohenzollern, y centro del gobierno Prusiano, la Alemania democrática decidió construir el Palacio de La República (levantado entre 1973 y 1976 y que sirvió de sede de la “Cámara del Pueblo” –Parlamento de la RDA-, fue demolido en el 2008).

Entre este edificio y la antena de telecomunicaciones de Berlín, en tiempos de la Berlín oriental, había quedado el terreno vacío en donde antes estuvieron los poblados barrios, y las autoridades quisieron transformar el testimonio sordo de la destrucción en un espacio verde.  Para ello encargaron a Ludwig Engelhardt, aquel escultor que, como soldado del ejército nazi, fue a parar a un campo de prisioneros en el Cáucaso soviético. Él, como líder del proyecto, concibió y fabricó un monumento conmemorativo de Marx y Engels, ideólogos del comunismo, que ubicó a la entrada del gran parque.

El muro cayó y la ciudad volvió a unirse. El debate sobre el destino de este espacio público y su monumento, rasgo representativo de la capital alemana, sobrevino sobre la conveniencia de preservar el Marx-Engels Fórum, por considerarlo un ícono de una ideología caduca, y de la porción perdedora entre las dos facciones berlinesas.  Sin embargo, muchos alegaron su valor histórico, y, por ahora, las esculturas sobreviven a la reunificación y al cambio de rumbo de la nación alemana.

 

La Bebelplatz (llamada anteriormente Opernplatz de 1741-43, posiblemente porque se encontraba al lado del edificio de la ópera) es una plaza pública de Berlín, la capital de Alemania. La plaza fue nombrada en honor de August Bebel, un líder fundamental del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) en el siglo XIX. Foto por: Martha Alzate

 

Actualmente, las figuras de estos dos intelectuales alemanes, Marx sentado y Engels de pie, se han convertido en un animado destino turístico.

La Bebelplatz y el Marx-Engels Forum, están separados por un terreno no muy extenso alrededor de los dos lazos a través de los cuales circula el Spree en ese sector, y que configuran la denominada Isla de los Museos. No obstante, se ubican sobre el mismo eje lineal, en dirección oriente occidente. 

¿Se comprenderá aquello que une a la Bebelplatz, y su triste episodio de la quema de libros, con las esculturas de Engels y Marx? ¿Qué de las aguas del sector oriental, se escurrió hacia la vertiente occidental, y viceversa? ¿Qué se escurre todavía de uno a otro espacio público, y prepara subterráneamente los nuevos acontecimientos de la historia? 

¿Es la estantería vacía de la Bibliotek apenas una metáfora de los libros quemados, los ausentes, o siguen desaparecidas, también, de la realidad social y política de Alemania, las ideas que ellos quisieron transmitir? ¿Cuáles serán los nuevos volúmenes que arderán en tribales hogueras, cuáles las ideas proscritas en cuántos lugares de la tierra? ¿Pueden incinerarse las ideas de los grandes pensadores, pretendiendo con ello exterminar su simiente? ¿Se leen hoy los libros de los autores proscritos en aquel lejano 1933?

 

El río Esprea1​ o Spree (en sorbio: Sprjewja, en checo: Spréva) es un río de Alemania que se comunica por medio de canales navegables con el mar Báltico y se ensancha en Berlín formando un puerto fluvial. Serpentea por buena parte de la ciudad y sirve de marco a varios de los edificios más emblemáticos. Es un afluente del Havel, afluente a su vez del Elba. Foto por: Martha Alzate

 

¿Es posible tomar símbolos, monumentos, hechos históricos, construcciones, espacios públicos, y derivar de allí un sentido del pasado, e intuir la orientación que habrán de tomar los vientos en el futuro?

Todas estas preguntas sobrevienen a un observador desprevenido mientras se sorprende contemplando la figurada paciencia de la representación escultórica de Marx, pues éste en su versión pétrea cotidianamente se ve obligado a prestar asiento en sus rodillas a improvisados admiradores que quieren llevarse un recuerdo de la capital alemana. Tal vez en eso haya terminado el legado del viejo Marx: ¡de asiento para simpáticas instantáneas!

O tal vez no.

 

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Día mundial de la lucha contra el cáncer de mama

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Chinese girl wear boxing gloves crossed arms

La OMS promueve el control del cáncer de mama en el marco de los programas nacionales de lucha contra el cáncer, integrándolo en la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles


 

Información extraída de:

Imagen extraída de: who.int

 

Introducción


 

El cáncer de mama es el cáncer más frecuente en las mujeres tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. La incidencia de cáncer de mama está aumentando en el mundo en desarrollo debido a la mayor esperanza de vida, el aumento de la urbanización y la adopción de modos de vida occidentales.

Aunque reducen en cierta medida el riesgo, las estrategias de prevención no pueden eliminar la mayoría de los casos de cáncer de mama que se dan en los países de ingresos bajos y medios, donde el diagnóstico del problema se hace en fases muy avanzadas. Así pues, la detección precoz con vistas a mejorar el pronóstico y la supervivencia de esos casos sigue siendo la piedra angular del control del cáncer de mama.

Las estrategias de detección precoz recomendadas para los países de ingresos bajos y medios son el conocimiento de los primeros signos y síntomas, y el cribado basado en la exploración clínica de las mamas en zonas de demostración. El cribado mediante mamografía es muy costoso y se recomienda para los países que cuentan con una buena infraestructura sanitaria y pueden costear un programa a largo plazo.

Muchos países de ingresos bajos y medios que afrontan la doble carga de cáncer cervicouterino y cáncer de mama deben emprender intervenciones costoeficaces y asequibles para hacer frente a esas enfermedades altamente prevenibles.

La OMS promueve el control del cáncer de mama en el marco de los programas nacionales de lucha contra el cáncer, integrándolo en la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles. La Organización, con el apoyo de la Fundación Komen, está llevando a cabo un estudio de 5 años sobre la costoeficacia del control del cáncer de mama en diez países de ingresos bajos y medios.

El proyecto incluye un instrumento de estimación de costos de los programas para evaluar las posibilidades de financiarlos. Se espera que los resultados de este proyecto aporten datos que permitan formular políticas apropiadas contra el cáncer de mama en los países poco desarrollados.

Mensaje clave

La detección precoz a fin de mejorar el pronóstico y la supervivencia de los casos de cáncer de mama sigue siendo la piedra angular de la lucha contra este cáncer. 

 

Carga de cáncer de mama


 

El cáncer de mama es el más común entre las mujeres en todo el mundo, pues representa el 16% de todos los cánceres femeninos. Se estima que en 2004 murieron 519 000 mujeres por cáncer de mama y, aunque este cáncer está considerado como una enfermedad del mundo desarrollado, la mayoría (69%) de las defunciones por esa causa se registran en los países en desarrollo (OMS, Carga Mundial de Morbilidad, 2004).

La incidencia varía mucho en todo el mundo, con tasas normalizadas por edad de hasta 99,4 por 100 000 en América del Norte. Europa oriental, América del Sur, África austral y Asia occidental presentan incidencias moderadas, pero en aumento. La incidencia más baja se da en la mayoría de los países africanos, pero también en ellos se observa un incremento de la incidencia de cáncer de mama.

Las tasas de supervivencia del cáncer mamario varían mucho en todo el mundo, desde el 80% o más en América del Norte, Suecia y Japón, pasando por un 60% aproximadamente en los países de ingresos medios, hasta cifras inferiores al 40% en los países de ingresos bajos (Coleman et al., 2008). La bajas tasas de supervivencia observadas en los países poco desarrollados pueden explicarse principalmente por la falta de programas de detección precoz, que hace que un alto porcentaje de mujeres acudan al médico con la enfermedad ya muy avanzada, pero también por la falta de servicios adecuados de diagnóstico y tratamiento.

Mensaje clave

El cáncer de mama es el más común entre las mujeres en todo el mundo, y está aumentando especialmente en los países en desarrollo, donde la mayoría de los casos se diagnostican en fases avanzadas. 

 

Factores de riesgo del cáncer de mama


 

Se conocen bien varios factores de riesgo del cáncer de mama. Sin embargo en la mayoría de las mujeres afectadas no es posible identificar factores de riesgo específicos (IARC, 2008; Lacey et al, 2009).

Los antecedentes familiares de cáncer de mama multiplican el riesgo por dos o tres. Algunas mutaciones, sobre todo en los genes BRCA1, BRCA2 y p53, se asocian a un riesgo muy elevado de ese tipo de cáncer. Sin embargo, esas mutaciones son raras y explican solo una pequeña parte de la carga total de cáncer mamario.

Los factores reproductivos asociados a una exposición prolongada a estrógenos endógenos, como una menarquia precoz, una menopausia tardía y una edad madura cuando el primer parto figuran entre los factores de riesgo más importantes del cáncer de mama. Las hormonas exógenas también conllevan un mayor riesgo de cáncer de mama, por lo que las usuarias de anticonceptivos orales y de tratamientos de sustitución hormonal tienen más riesgo que las mujeres que no usan esos productos. La lactancia materna tiene un efecto protector (IARC, 2008, Lacey et al., 2009).

Danaei y colaboradores (Danaei et al., 2005) han calculado la contribución de diversos factores de riesgo modificables, exceptuando los factores reproductivos, a la carga global de cáncer de mama. Los autores concluyen que el 21% de todas las muertes por cáncer de mama registradas en el mundo son atribuibles al consumo de alcohol, el sobrepeso y la obesidad, y la falta de actividad física.

Esa proporción fue mayor en los países de ingresos altos (27%), y el factor más importante fue el sobrepeso y la obesidad. En los países de ingresos bajos y medios, la proporción de cánceres de mama atribuibles a esos factores de riesgo fue del 18%, y la falta de actividad física fue el factor determinante más importante (10%).

La diferente incidencia del cáncer de mama en los países desarrollados y los países en desarrollo puede explicarse en parte por los efectos de la alimentación, unidos a la mayor edad del primer embarazo, el menor número de partos y el acortamiento de la lactancia (Peto, 2001). La creciente adopción de modos de vida occidentales en los países de ingresos bajos y medios es un determinante importante del incremento de la incidencia de cáncer de mama en esos países.

 

Investigación: La Cebra que Habla.

 

Control del cáncer de mama


 

La OMS promueve la lucha contra el cáncer de mama en el marco de programas nacionales amplios de control del cáncer que están integrados con las enfermedades no transmisibles y otros problemas relacionados. El control integral del cáncer abarca la prevención, la detección precoz, el diagnóstico y tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos.

La sensibilización del público en general sobre el problema del cáncer de mama y los mecanismos de control, así como la promoción de políticas y programas adecuados, son estrategias fundamentales para el control poblacional del cáncer de mama. Muchos países de ingresos bajos y medios afrontan actualmente una doble carga de cáncer mamario y cáncer cervicouterino, que son las principales causas de muerte por cáncer entre las mujeres de más de 30 años. Es preciso que esos países implementen estrategias combinadas que aborden estos dos problemas de salud pública de manera eficaz y eficiente.

Prevención:

El control de factores de riesgo específicos modificables, así como una prevención integrada eficaz de las enfermedades no transmisibles que promueva los alimentos saludables, la actividad física y el control del consumo de alcohol, el sobrepeso y la obesidad, podrían llegar a tener un efecto de reducción de la incidencia de cáncer de mama a largo plazo.

 

Detección precoz:

Aunque se puede lograr cierta reducción del riesgo mediante medidas de prevención, esas estrategias no pueden eliminar la mayoría de los cánceres de mama que se registran en los países de ingresos bajos y medios. Así pues, la detección precoz con vistas a mejorar el pronóstico y la supervivencia del cáncer de mama sigue siendo la piedra angular del control de este tipo de cáncer (Anderson et al., 2008).

 

Hay dos métodos de detección precoz:

el diagnóstico precoz o el conocimiento de los primeros signos y síntomas en la población sintomática, para facilitar el diagnóstico y el tratamiento temprano, y
el cribado, es decir, la aplicación sistemática de pruebas de tamizaje en una población aparentemente asintomática. Su objetivo es detectar a las personas que presenten anomalías indicativas de cáncer.
Un programa de cribado es una empresa mucho más compleja que un programa de diagnóstico precoz. (OMS, 2007).

Independientemente del método de detección precoz utilizado, dos aspectos esenciales para el éxito de la detección precoz poblacional son una atenta planificación y un programa bien organizado y sostenible que se focalice en el grupo de población adecuado y garantice la coordinación, continuidad y calidad de las intervenciones en todo el continuum asistencial. La selección como objetivo de grupos de edad inadecuados, por ejemplo mujeres jóvenes con bajo riesgo de cáncer de mama, puede traducirse en una disminución del número de cánceres detectados por mujer sometida a cribado, y reducir así la costoeficacia de la medida. Además, esa focalización en las mujeres más jóvenes obligaría a analizar más tumores benignos y provocaría una sobrecarga innecesaria de los servicios de salud, por los recursos diagnósticos adicionales que entrañaría (Yip et al., 2008).

 

Diagnóstico precoz:

El diagnóstico temprano sigue siendo una importante estrategia de detección precoz, particularmente en los países de ingresos bajos y medios, donde la enfermedad se diagnostica en fases avanzadas y los recursos son muy limitados. Algunos datos sugieren que esta estrategia puede dar lugar a un “descenso del estadio TNM” (aumento de la proporción de cánceres de mama detectados en una fase temprana) de la enfermedad, que la haría más vulnerable al tratamiento curativo (Yip et al., 2008).

 

Mamografías de cribado:

La mamografía es el único método de cribado que se ha revelado eficaz. Si su cobertura supera el 70%, esta forma de cribado puede reducir la mortalidad por cáncer de mama en un 20%-30% en las mujeres de más de 50 años en los países de ingresos altos (IARC, 2008). El tamizaje basado en esta técnica es muy complejo y absorbe muchos recursos, y no se ha hecho ninguna investigación sobre su eficacia en los entornos con recursos escasos.

 

Autoexploración mamaria:
No hay datos acerca del efecto del cribado mediante autoexploración mamaria. Sin embargo, se ha observado que esta práctica empodera a las mujeres, que se responsabilizan así de su propia salud. En consecuencia, se recomienda la autoexploración para fomentar la toma de conciencia entre las mujeres en situación de riesgo, más que como método de cribado.

 

Referencias


 

Anderson BO et al. (2008). Guideline implementation for breast healthcare in low-income and middle-income countries: overview of the Breast Health Global Initiative Global Summit 2007. Cancer, 113, 2221–43.

Coleman MP et al. (2008). Cancer survival in five continents: a worldwide population-based study (CONCORD). Lancet Oncol, 9, 730–56.

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Lacey JV Jr. et al. (2009). Breast cancer epidemiology according to recognized breast cancer risk factors in the Prostate, Lung, Colorectal and Ovarian (PLCO) Cancer Screening Trial Cohort. BMC Cancer, 9, 84.

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WHO (2008). The global burden of disease: 2004 update.

Así fue el último día del festival Raíces Pacíficas Tokiomanía

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Anualmente se celebra el festival llamado Raíces Pacíficas o Tokiomanía en la ciudad de Pereira. Este año corrió la edición número 6, donde nuestro lente de La Cebra que Habla hizo presencia.


 

En el tercer día del Festival Raíces Pacíficas Tokiomanía, la comunidad baila y canta al ritmo de la chirimía en un carnaval que comprende un recorrido que va desde el sector de Tokio, el Remanso, Las Brisas, para luego regresar de nuevo al barrio inicial. Sector que ha sido testigo de este importante evento durante seis versiones. 

Este año participaron diferentes colectivos de la ciudad como: Afrosalam Unida del barrio Salamanca, Fundación Papá Madiva- Nelsón Mandela en Dosquebradas, Alke-Bulan de la Universidad Tecnológica de Pereira y Quilombo, cuyo trabajo social y de activismo está centrado en Dosquebradas, Risaralda.

En este colorido y armonioso festival se rememoran las vivencias de los pueblos del Pacífico, raizales y palenqueros por medio de la gastronomía, la danza, la formación y el empoderamiento de las comunidades que habitan en la ciudad.

Por ello presentamos una mirada breve a través de varias fotografías, enseñando lo que fue el tercer día de este importante evento.

Bienvenidos