lunes, abril 27, 2026
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Hay vida, hay esperanza: sigamos coloreando la Paz

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Programación semana por la Paz del 2 al 9 de septiembre de 2018


 

Contribuir a un mayor conocimiento y sensibilización de las comunidades respecto del proceso de paz en curso, concitando su apoyo a la implementación del acuerdo de paz; reclamar la continuidad de los diálogos entre el gobierno nacional y el ELN que conduzca a una paz integral, así como exigir de las autoridades competentes garantías de respeto a la vida e integridad física de líderes y lideresas sociales.

Las organizaciones sociales y entidades públicas que apoyamos la realización de la Semana por La Paz en Pereira, nos acogemos a la convocatoria nacional al lema “HAY VIDA, HAY ESPERANZA… sigamos coloreando La Paz”, y bajo este llamado hemos convenido las siguientes actividades:

 

Martes 4 de Septiembre

1. Conversatorio “Arabia Territorio de Paz”, a cargo de la Rectoría de la Institución Educativa San Francisco de Asís y La Oficina de Paz, Reconciliación y Posconflicto de Pereira “OPRP”.

2. Acto simbólico de Paz y Reconciliación, a cargo de la Ruta Pacífica de las Mujeres y la Casa de la Mujer y la Familia “Stella Brand”.

LUGAR: Institución Educativa San Francisco de Asís, Corregimiento de Arabia.
HORA: 10 a 12 am.

3. Acto simbólico en la Universidad Católica de Pereira UCP, en el marco de las actividades de “Palabra y Paz” del programa de psicología, a cargo de la Ruta Pacífica de las Mujeres y la Casa de la Mujer y la Familia “Stella Brand”.

Hora: 5:30 p.m.

Miércoles 5 de Septiembre

Migraciones en Colombia y en nuestra Región.
LUGAR: Auditorio de la Universidad Católica de Pereira. HORA: 10:00 a.m.

A cargo de la Universidad Católica de Pereira y Fundación Cáritas Diocesana.

Sesión pública del Consejo Municipal de Paz, Reconciliación y Convivencia de Pereira. LUGAR: Sede Concejo Municipal de Pereira, Carrera 6 No. 21-62. HORA: 3 PM.

ACTIVIDADES A CUMPLIR:

Homenaje a las víctimas de distintas violencias arrojadas al Río Cauca. Exposición Manta por la Paz, a cargo del Área de Cultura y Bibliotecas de Comfamiliar Risaralda.

Acto de reconciliación, a cargo de la ARN.

Reconocimiento a la organización social, institucional o persona natural, destacada por sus iniciativas y aportes en construcción de paz.

Jueves 6 de Septiembre

“En La Cuadra también se colorea la Paz” LUGAR: La Cuadra, Calle 12 y 13 Carrera 12 bis. Hora: 7:00 p.m.

Viernes 7 de Septiembre

Lanzamiento del libro “Quinchía, el renacer de un pueblo” de JORGE ALBERTO URIBE FLÓREZ, Alcalde de Quinchía, Risaralda. LUGAR: Teatro Comfamiliar Risaralda. HORA: 7 p.m.

Sábado 8 de Septiembre

Taller “Coloreando La Paz”, a cargo del Área de Cultura y Bibliotecas de Comfamiliar Risaralda.
LUGAR: Biblioteca Comfamiliar Centro. (carrera 5ta, No. 21-48, Edificio Comfamiliar) HORA: 2:00 p.m.

Domingo 9 de Septiembre

1. CAMINATA POR LA PAZ, LA INTEGRACIÓN Y LA AYUDA HUMANITARIA. HORA DE SALIDA: 9:00 a.m.
LUGAR DE SALIDA: Sector Frailes Dosquebradas, frente a la entrada al barrio Lara Bonilla, 50 metros más arriba de la estación de Policía.

DESTINO: Alto del Toro, Sector las Marcadas HORA DE REGRESO: 3:00 p.m.

CAMPANAZO POR LA PAZ.
LUGAR: Catedral de Pereira y Todas las parroquias del país.
HORA: 12:00 m.

2. CONVIVENCIA CIUDADANA PARA LA PAZ CON ENFOQUE AFROCOLOMBIANO comunidad Afro descendiente y víctima del conflicto armado.

A cargo de la Secretaría de Gobierno de Pereira y el Comité Municipal de Derechos Humanos.
LUGAR: Urbanización Salamanca

HORA: 2:00 p.m.

Semana por la paz: justicia, reparación y verdad

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No hay camino hacia la paz, la paz es el camino.

Mahatma Gandhi


Texto extraído de: Oblatos

Ya está en marcha la 31 Semana por la Paz que tiene como lema: “Hay vida, hay esperanza. Sigamos coloreando la Paz”. Esta actividad se llevará a cabo en todo el país del 2 al 9 de septiembre de 2018.

Seguimos avanzando en la construcción de la paz integral, seguimos creyendo firmemente en que lograremos la reconciliación nacional y la justicia social. Mantenemos nuestro compromiso como constructoras y constructores de paz, de aportar sin descanso a una Colombia justa, democrática, participativa y respetuosa de los Derechos Humanos, en donde la palabra sea honrada y los acuerdos sean cumplidos. Esta es la motivación que hoy hace posible, que millones de colombianas y colombianos participemos año tras año en la celebración de la Semana por la Paz.

El derecho a la vida, ese bien preciado que antecede a todos los demás derechos, sigue siendo profundamente vulnerado por quienes alimentan los odios y la desesperanza. No ha cesado la estigmatización, la persecución, la criminalización, el asesinato de hombres y mujeres constructoras de paz y defensores de DDHH; continúa el desplazamiento, el secuestro, la desaparición forzada y el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes.

 

Imagen extraída de: cec.org.co

Especial


 

 

 

 

 

 

 

 

Los caminos del desplazamiento forzado

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Foto extraída de: marandua.com.co/

A pesar de la paz, el desplazamiento sigue siendo una realidad en el país. Según la Defensoría del Pueblo, 17.825 personas han sido desplazadas forzosamente en 2018. La ONG Codhes asegura que la cifra asciende a 35.409 víctimas.


Texto tomado de: El Espectador

Por: Leonardo Botero Fernández 

 

Los primeros seis meses de 2018, la violencia en las regiones dejó más desplazados de los registrados en todo 2017. Si la tendencia sigue como viene, al cierre del año las cifras serán alarmantes. El fenómeno parece ir en aumento y en algunas zonas del país se ha convertido casi que en un registro cotidiano. Varias entidades, como la Defensoría del Pueblo y la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes), han reportado la situación y ambas demuestran la urgencia de atenderla.

La Defensoría Delegada para los Derechos de la Población Desplazada, en su boletín n.° 4, señala que, entre enero y junio, 17.825 personas (5.262 familias) en 55 eventos fueron desplazadas forzosamente. Mientras tanto, en su boletín n.° 94 Codhes habla de 35.409 desplazados en 112 eventos en el mismo período de tiempo. La diferencia entre ambas cifras radica en que mientras que la Defensoría solo incluye los desplazamientos masivos —más de 50 personas o diez familias en un evento—, la ONG también cuenta los múltiples; es decir, en los que hay menos de diez familias o de 50 personas.

Aun así, coinciden en que los desplazamientos se han concentrado, en su mayoría, en tres zonas: Catatumbo en Norte de Santander; el Nudo de Paramillo (Bajo Cauca antioqueño y sur de Córdoba) y la cuenca del Pacífico (Nariño, Chocó y, en menor medida, Cauca).

¿Qué es lo que hace que esas zonas sean el epicentro de la mayoría de los eventos de desplazamiento forzado en Colombia en 2018? ¿Cuál es el contexto de unas zonas que, además, han sido golpeadas por el conflicto armado? ¿Y cómo ha impactado la desmovilización de las Farc, al igual que el surgimiento de otros grupos armados ilegales, como lo son las disidencias de la exguerrilla?

 

Foto extraída de: elheraldo.co

 

Hay que entender que las dinámicas en cada territorio varían. Paola Hurtado, investigadora de Codhes, explica que, por ejemplo, en Norte de Santander, en especial en Catatumbo, “se han mezclado conflictos sociales, territoriales e interétnicos, que se han acentuado con la llegada de los grupos armados, porque son los “administradores de justicia” en el territorio”.

De hecho, de acuerdo con la Defensoría del Pueblo, en los 11 municipios de esta región santandereana (Hacarí, Ábrego, El Tarra, Convención, El Carmen, La Playa, Ocaña, San Calixto, Sardinata, Teorama y Tibú) se ha concentrado el 54 % de los desplazamientos en 2018, es decir, 9.686 personas que se vieron obligadas a abandonarlo todo en 20 eventos masivos. Una situación que, según Codhes, es consecuencia directa de “la tensión por la confrontación armada, los conflictos territoriales y la situación de la población venezolana en necesidad de protección internacional”, factores que se han convertido en el caldo de cultivo para el conflicto armado.

El fenómeno coincide, afirma Hurtado, con el panorama del bajo Cauca antioqueño y el sur de Córdoba. De acuerdo con la investigadora, en esta región desde hacía unos cinco años no se presentaban desplazamientos masivos, no porque no hubiera conflicto, sino porque los grupos que allí operan, Eln y Autodefensas Gaitanistas de Colombia, tenían “repartido” el territorio. Una suerte de pacto que acabó cuando finalizó el cese al fuego bilateral y temporal pactado entre esa guerrilla y el Gobierno en octubre de 2017 y hasta enero pasado. Después de esos meses, recrudecieron los combates.

A esto se suman otras características históricas de la región, como el control de la minería y de las rutas del narcotráfico (por el Bajo Cauca hacia el Urabá), y la existencia de cultivos de uso ilícito en la zona, cuyo control es disputado por los distintos actores armados. De acuerdo con la Defensoría del Pueblo, en el Bajo Cauca se presentaron 13 eventos de desplazamiento forzado que afectaron a 2.615 personas y en Córdoba, otros tres eventos (dos de ellos en San José de Uré) en los que se desplazaron 631 personas.

En cuanto a la cuenca del Pacífico, aunque también se presentan situaciones como la de la lucha por el control de los cultivos ilícitos, se trata de una zona que, según Hurtado, “ha concentrado el desplazamiento masivo en los últimos ocho años. El Pacífico está pasando por una afectación continuada y casi estructural del conflicto armado, que tiene que ver con el interés de controlar los recursos en el territorio y las salidas al mar”.

 

Foto extraída de: kienyke.com/

 

La información de la Defensoría señala que en esa zona hubo 3.620 personas desplazadas: 804 en Chocó por enfrentamientos entre el Eln y las AGC; 896 en la zona del río Naya por “hostigamientos, asesinatos y amenazas por parte de un grupo armado ilegal no identificado” y 1.920 en Nariño por combates entre disidencias, como el Frente Oliver Sinisterra y el Eln.

Pero hay otra característica que sí es común a las tres zonas: los ataques contra los líderes sociales. Para explicar esta tesis, Hurtado se remonta al proceso de paz entre el Gobierno y las Farc. “Si se mira el mapa de líderes, es clarísimo que donde los están matando son regiones donde ha habido apoyo al proceso de paz, lo que configura un factor de riesgo adicional (para el desplazamiento). Si bien los visibles son los líderes y las lideresas, el simple hecho de acogerse a la sustitución voluntaria implica que se den esas lecturas de apoyo al acuerdo de paz, lo que significa la estigmatización”.

Con este panorama, resulta evidente, como dice Hurtado, la necesidad de que no se siga normalizando el desplazamiento forzado en el país. No solo por el hecho de que el primer semestre de 2018, según Codhes, es en el que más desplazamientos ha habido en la década (le sigue el primero de 2013), sino porque es la prueba clara de cómo el reacomodo y la reconfiguración de los actores ilegales en los territorios está dejando graves consecuencias humanitarias en el país.

 

Imagen extraída de: El Espectador

El mundo ve la paz de Colombia como asunto estratégico para la región

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Internacionalmente, el éxito de la paz con las Farc es fundamental para la estabilidad de A. Latina.


Texto extraído de: El Tiempo

Por: Marisol Gómez Giraldo

 

El programa Wilton Park, que habitualmente reúne en reserva en una mansión del siglo XVI en las afueras de Londres a personajes de la política, los negocios, la diplomacia y la academia de todo el mundo para hablar sobre los desafíos globales, se trasladó a El Rosal, a una hora de Bogotá, para analizar la marcha de la paz en Colombia y la importancia de que transcienda los acuerdos con las Farc.

Ese foro, nacido hace 70 años por iniciativa de Winston Churchill, que funciona como agencia de la cancillería del Reino Unido y que cada año convoca a protagonistas de los asuntos de mayor coyuntura en el mundo, propició un encuentro entre representantes del Gobierno colombiano, observadores internacionales y el hoy partido político Farc, para que expusieran de manera franca, en El Rosal, sus puntos de vista sobre lo que está pasando tras el fin del conflicto con la exguerrilla.

Y más allá de que en ese encuentro se ventilaron los aciertos, desaciertos y desafíos de la implementación de los acuerdos de paz de La Habana; lo más llamativo de los tres días –de lunes a miércoles– de intercambio fue percatarse de la mirada estratégica que tiene la comunidad internacional sobre la paz de Colombia.

Desde afuera, sin los prejuicios de la polarización política que provocan en Colombia los acuerdos de paz y la actual campaña electoral, observadores internacionales consideran el éxito de la implementación de los pactos de La Habana como un hecho indispensable para la estabilidad de la región.

“La consolidación de la paz en Colombia es fundamental para la estabilidad de la región, sobre todo en estos momentos en los que la situación en Venezuela es crítica”, dijo uno de los diplomáticos europeos que participaron en la cita. Precisamente por esto, a la comunidad internacional le preocupa que la implementación de los acuerdos de paz tenga “una oposición política tan fuerte” en Colombia.

 

Foto extraída de: Las2orillas.co

 

Al discreto escenario campestre en donde se dio el encuentro fue invitado de manera exclusiva EL TIEMPO. Bajo los estándares de confidencialidad del programa Wilton Park, los asistentes pueden compartir lo que allí se dijo, pero sin decir quién lo dijo.

Por el Gobierno y el partido Farc participaron varias personas, encabezadas por el vicepresidente, Óscar Naranjo, y el exjefe guerrillero Pastor Alape.

Y entre el amplio grupo de diplomáticos de Europa vale la pena mencionar, por la cercanía que han tenido con el proceso de paz de Colombia, al enviado especial de la Unión Europea, Eamon Gilmore, quien esta misma semana se reunió con el presidente Juan Manuel Santos, y al embajador de Noruega, Johan Vibe.

Por supuesto, estuvieron también Robert Grant, director de Wilton Park, y Christian Holmboe Ruge, subdirector del Centro Noruego para la Resolución de Conflictos (Noref, por su sigla en inglés), que hizo alianza con la agencia de Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido para organizar el encuentro.

Un diplomático resaltó el sentido estratégico que tiene para Estados Unidos el apoyo a la paz de Colombia, a pesar de las confusas posturas del presidente Donald Trump frente a los temas internacionales. “Estuve hace unos días en Washington y me impactó la importancia que le dan a la ayuda a Colombia, por la situación de Venezuela”, contó.

 

Foto extraída de: Agenciadenoticias.unal.edu.co

 

En este contexto, los delegados internacionales le conceden una gran importancia a la buena marcha de los acuerdos de paz.

Algunos de ellos fueron explícitos en que “ahora es más importante que nunca” el apoyo externo. Uno de los diplomáticos mencionó particularmente la necesidad de crear “un grupo de apoyo” para la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), uno de los puntos del acuerdo con la Farc que más rechazo tiene entre algunos sectores políticos de Colombia.

Otro de los participantes extranjeros habló de la coyuntura electoral. “Comenzamos un proceso con el principal promotor de paz, el presidente Juan Manuel Santos, pero nos enfrentamos a un cambio de gobierno y no sabemos cuál será su posición frente a la implementación de los acuerdos”, dijo.

Y si bien algunos miembros de la comunidad internacional han tenido contactos con sectores opositores del acuerdo de paz, la propuesta durante el encuentro esta semana fue intensificar ese diálogo para que la oposición entienda la importancia que tiene la paz de Colombia para la estabilidad de la región.

En otros lugares saben que hasta los opositores más férreos pueden cambiar. “Si algunos creen que Álvaro Uribe es un gran opositor, no conocieron a Ian Paisley (un acérrimo contradictor del Sinn Fein que terminó haciendo la paz con ese grupo, brazo político de la guerrilla del Ejército Republicano Irlandés, el Ira)”, anotó uno de los asistentes a la cita de El Rosal.

 

Foto extraída de: cronicaviva.com.pe

Incluso con los problemas que ha enfrentado la paz con las Farc, el acuerdo es visto como un referente para el mundo. Entre otras cosas, por el cumplimiento del cese definitivo del fuego y las hostilidades, por el corto tiempo en el que se dio la entrega de armas y por el número de estas con respecto a la cifra de combatientes.

Sin embargo, como dijo alguien, “aunque el proceso de paz es un ejemplo, falta mucho para que pueda considerarse exitoso” porque falta poner en marcha mucho de lo pactado.

La comunidad internacional piensa que, a pesar de los anuncios de la oposición de modificar los acuerdos de paz, al próximo gobierno, sea el que sea, no le será fácil incumplirlos.

Esto, por el respaldo que tienen en el mundo, por su importancia geopolítica y porque ya cuentan con el blindaje legal de la Corte Constitucional.

Como lo dijo un funcionario del Gobierno colombiano que asistió al encuentro de El Rosal:

“Qué bueno que algunos candidatos vieran lo que ocurre en esta mesa para que se den cuenta de que la paz de Colombia no está huérfana”.

El epílogo de Fidel Castro sobre la paz en Colombia

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Para el líder de la revolución cubana, era un compromiso escribir sobre nuestro país. “Otros asuntos han ocupado mi tiempo. Ahora cumplo la promesa”


Texto tomado de: Verdad Abierta

 

Fidel Castro quiso escribir sobre nuestro país y así lo hizo. En 2008 publicó el libro La paz de Colombia (Editora Política), que reúne su visión sobre las guerrillas colombianas, particularmente de las Farc y de sus principales líderes ‘Manuel Marulanda Vélez’ y ‘Jacobo Arenas’; además, recurre a documentos y a conversaciones con varios políticos de nuestro país para ofrecer una dimensión más integral de lo que sucedió en nuestro país y en las Américas en los últimos sesenta años.

Es un texto claro, preciso y riguroso en fundamentar sus discrepancias frente a lo que pensaba de la lucha armada que desarrollaban las Farc en las montañas y ciudades.

“Mi desacuerdo con la concepción de Marulanda se fundamenta en la experiencia vivida, no como teórico sino como político que enfrentó y debió resolver problemas muy parecidos como ciudadano y como guerrillero, solo que los suyos fueron más complejos y difíciles”

se lee en la introducción del texto.

Y lo que se viene después es una profunda clase de historia política que revela detalles de cómo se forjaron los grupos insurgentes en América Latina a partir del triunfo de la revolución cubana, y de las marcadas diferencias entre unos y otros grupos guerrilleros, entre ellos los centroamericanos y los colombianos, y de cómo su gobierno apoyó ideológicamente a unos y otros, fortaleciendo sus discusiones.

 

Foto extraída de: images.eltiempo.digital

 

Para escribir este libro, Castro abrió sus archivos para exponer detalles de los contactos con los líderes subversivos de las Farc en distintas décadas y, con el paso de los años, expresar su preocupación por la evolución de la guerra en el país.

“He revisado numerosas notas, informes y documentos relacionados con el tema colombiano, entre ellos relatos de las conversaciones sostenidas con personalidades que visitaron a Cuba y con las que intercambiamos extensamente sobre la paz en Colombia”, dice.

No es un texto complaciente con la guerrilla de las Farc; si bien hay palabras de exaltación a los fundadores de este grupo insurgente, por su origen campesino y su persistencia en plantear discusiones sobre la justicia social y la vía armada para lograrlas, no escatimó palabras para marcar distancia con sus comandantes y recriminarles sus estrategias de guerra, como el secuestro de civiles, práctica con la que nunca estuvo de acuerdo

“como método revolucionario de lucha o una vía para obtener reivindicaciones sindicales”.

Como una pieza de valor histórico y un legado del líder cubano,  publicamos el epílogo del libro, que recoge reflexiones que creemos importantes para pensar en el futuro de nuestro país, en momentos en que se espera consolidar un acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc, algo que Castro impulsó durante varias décadas contra todas las adversidades, críticas y señalamientos.

 

Epílogo


 

Las realidades objetivas de las que habló Belisario Betancur condujeron a Pastrana a lo que sin duda no deseaba cuando asumió su período de cuatro años como presidente de Colombia entre 1998 y 2002.

Estados Unidos no es amigo de los pueblos de América Latina. Durante más de un siglo y medio intervino en sus asuntos internos, les arrebató territorios, saqueó sus recursos naturales, agredió su cultura, les impuso el intercambio desigual, saboteó los intentos unitarios desde la época de la independencia, promovió los conflictos entre nuestros países, explotó las grandes diferencias en el seno de nuestras sociedades. Las naciones de América Latina han sufrido olas de inflación y crisis económica mientras otras partes del mundo se desarrollaban. A pesar de las emigraciones, el número de los que padecían pobreza extrema se elevaba, y tambiénel número de niños obligados a pedir limosnas en las grandes urbes.

Durante los últimos 50 años, los golpes militares y las tiranías sangrientas, promovidos por Estados Unidos, han significado cientos de miles de desaparecidos, torturados y asesinados en Centro y Suramérica. En las escuelas militares de ese país se han formado los golpistas y torturadores.

A pesar de la gravedad del crimen cometido contra el pueblo de Estados Unidos por la acción terrorista perpetrada en Nueva York el 11 de septiembre de 2001 —en la que para nada se toma en cuenta la responsabilidad por negligencia del Presidente y las deficiencias de los cuerpos de seguridad de su gobierno—, no se justificaba el apoyo a la guerra declarada por Bush contra “60 o más oscuros rincones del mundo”, entre los que pueden ser incluidos los países latinoamericanos.

Pastrana, que tantas veces se reunió con el jefe guerrillero, sin duda podía comprobar la diferencia entre la sinceridad de Marulanda y el cinismo de Bush. Son hechos absolutamente contradictorios la paz con Bush y la guerra contra Marulanda.

El problema de las drogas, que hoy constituye un azote para los pueblos de América Latina, en realidad fue originado por su enorme demanda en Estados Unidos, cuyas autoridades nunca se decidieron a combatirlo con energía, mientras asignaban esa tarea únicamente a los países donde la pobreza y el subdesarrollo impulsaban a masas de campesinos a cultivar la hoja de coca o la amapola en vez de café, cacao y otros productos subvalorados en el mercado de Estados Unidos.

No en balde Raúl Reyes le contó a Arbesú que el Departamento de Estado hizo contacto con las FARC, interesado en su colaboración para luchar contra las drogas. “Era lo único que les interesaba” —dijo Reyes. ¡Para solicitarle tal “cooperación” las FARC no eran terroristas!, podemos añadir nosotros.

Marulanda era partidario de la sustitución de esos cultivos acompañada de programas sociales y compensaciones económicas. Con gran realismo, no veía otra forma de liquidarlos.

Así lo hizo Cuba con los cultivos ilícitos cuando triunfó la Revolución. Durante muchos meses, en las montañas ni siquiera sabíamos cómo era una planta de marihuana. Los pocos que la cultivaban eran los más astutos en filtrarse de un lado a otro de las líneas enemigas. Algunos extremistas nuestros querían comenzar a juzgar a los responsables. Yo recomendé esperar el fin de la guerra. Así se erradicaron tales cultivos, aunque no existía, desde luego, el grave y complejo problema actual de Colombia.

Raúl Reyes y Manuel Marulanda ya no viven. Murieron en la lucha. Uno, por ataque directo con nuevas tecnologías desarrolladas por los yanquis; el otro, por causa natural.

Yo discrepaba con el jefe de las FARC por el ritmo que asignaba al proceso revolucionario de Colombia, su idea de guerra excesivamente prolongada. Su concepción decrear primero un ejército de más de 30 000 hombres, desde mi punto de vista, no era correcta ni financiable para el propósito de derrotar a las fuerzas adversarias de tierra en una guerra irregular. Hizo cosas extraordinarias con unidades guerrilleras que, bajo su dirección personal, penetraban en la profundidad del terreno enemigo. Cuando alguien fallaba en el cumplimiento de una misión parecida, estaba listo siempre para demostrar que era posible. En cierta ocasión, estuvo dos años recorriendo la mitad de Colombia con una unidad de 40 hombres.

Las FARC, por sus concepciones operativas, nunca cercaron ni obligaron a la rendición a batallones completos con el apoyo de artillería, unidades blindadas y fuerza aérea a su favor, experiencia que nosotros llegamos a conocer y así vencer unidades aun mayores de sus tropas élites. No ocurrió así con las FARC, pese a la enorme calidad de sus combatientes.

Es conocida mi oposición a cargar con los prisioneros de guerra, a aplicar políticas que los humillen o someterlos a las durísimas condiciones de la selva. De ese modo nunca rendirían las armas, aunque el combate estuviera perdido. Tampoco estaba de acuerdo con la captura y retención de civiles ajenos a la guerra.

Debo añadir que los prisioneros y rehenes les restan capacidad de maniobra a los combatientes. Admiro, sin embargo, la firmeza revolucionaria que mostró Marulanda y su disposición a luchar hasta la última gota de sangre.

La idea de rendirse nunca pasó por la mente de ninguno de los que desarrollamos la lucha guerrillera en nuestra patria. Por eso declaré en una Reflexión que jamás un luchador verdaderamente revolucionario debía deponer las armas. Así pensaba hace más de 55 años. Así pienso hoy.

Invertí más de 400 horas de intenso trabajo en este esfuerzo. Lo revisé cuidadosamente bajo el impacto de los huracanes que golpearon con extrema violencia a Cuba. Me satisfizo hacerlo. Aprendí mucho. He cumplido mi promesa.

Fidel Castro Ruz
Septiembre 16 de 2008
3 y 15 p.m.

La obra romana del escritor de Támesis

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Lo hermoso se halla siempre en la orilla opuesta

Otto Neubert


 

Información Bibliográfica del libro
 

Título: Itinerario de afinidades. Perfiles

Autor: Mario Escobar Velásquez

Editorial: Sílaba Editores. Medellín.

Colección: Tierra de Palabras

Género: Ensayo

Año: 2015

Pág. 300

 

Si como reza la frase, el hombre trabaja para no morir, el escritor antioqueño Mario Escobar Velázquez alcanzó de alguna forma la inmortalidad: desde pequeño y hasta el final de sus días escribió como un poseso, incluso dejando obras inéditas y apuntes que jamás alcanzó a usar en vida.

Pasión lectora y escritural que caracterizó al narrador de Támesis, no solo confirmado por el cargo de editor de la revista “Lanzadera” en Medellín, o el oficio de maestro en San Joaquín, Pereira, o ser merecedor del premio Nacional de Literatura Vivencias de Cali en 1979, sino por el nuevo libro “Itinerario de afinidades. Perfiles” (2015) presentado por Sílaba editores de Medellín, con el cual este escritor tuvo que trabajar más que otro mortal.

Tanto así, que me arriesgo a decir que trabajó parecido al filósofo Immanuel Kant:  alejado de todo, retraído en su lectura de autores muertos, lejos del ruido de la ciudad, de la cultura como espectáculo, de las editoriales de su momento, rellenando libreta tras libreta para construir su monumental edificio literario.

Así es que se forma este itinerario, estos perfiles, esta ruta o lugar que contiene treinta y un biografías escritas en diferentes periodos de su vida, para diversos medios, y en muchos momentos de su acontecer literario, que demuestran la obra de un autor que cultivó múltiples géneros literarios, desde reportajes y crónicas, hasta cuentos y novelas, y que a lo Ernest Hemingway, aquellos solo fueron la punta de iceberg de toda su narrativa.

 

Foto por: Diego Val

 

Un compilado magistral traído gracias al esfuerzo de Sílaba Editores, que desde hace años está a cargo, junto a dos editoriales más (Fondo Editorial Eafit e Hilo de Plata Editores),  de la Biblioteca personal del autor y todo su nuevo contenido, de cara al público.

Ya lo dijo Stevenson, que un libro de estos, lleno de biografías interesantes, es un mensaje dirigido a los amigos. ¿y por qué razón? Porque las biografías son inclasificables dentro de un género literario como tal. Ellas se escriben para arrojar detalles de ciertos personajes y por ello muchas veces este arte se asemeja más a una necrología, que a un ensayo sobre la vida de un autor o personaje.

Es más, Mario Escobar Velázquez mismo puede ser hilatura de un perfil literario, ya que dejó de existir en el año 2007 y su vida contiene todos los elementos para realizarla.

Trabajo que esperamos que su amigo y casi discípulo José Hoyos pueda retomar un día y así contarnos la vida integral de este tamesino, del que nos antoja previamente con una pregunta enigmática: “¿Usted sabe que Mario Escobar fue cazador?”.

 

Foto por: Diego Val

 

Aunque en un adelanto (y aquí va una pista bibliográfica sobre el autor) no hay que olvidar esa obra Canto Rodado también emitida por Sílaba que contiene apartes autobiográficos del antioqueño, y donde se puede leer esta obsesión por escribir, reescribir, anotar y tachonar, en esencia, trabajar para no morir.  Obra esta mencionada, y por ahí derecho, recomendada y que se puede adquirir en la misma casa editorial de Medellín.

Este libro en mis manos, y en las suyas si lo adquiere, es lo que en lenguaje clásico llamaríamos una “obra romana”.  Una recopilación deliciosa, como ya se dijo, de perfiles, de personajes criollos como Porfirio Barba Jacob, José Asunción Siva, Adel López; y autores más universales como el Homero de América, Jorge Luis Borges, la poetisa de la tragedia, Alfonsina Storni, o el hombre aplastado por el puño de Dios, César Vallejo y otros.

Todo esto junto nos trae a la memoria ese mismo arte encontrado en el libro “Autobiografía de todo el mundo”  de la compleja Gertrude Stein, o los perfiles literarios de Umberto Eco, y no tan lejos, las reseñas biográficas de José Gercs, el colombiano.

Nadie, o muy pocos sabrán a cabalidad, cuánto le costó al autor escribir aquello, que nosotros leemos y disfrutamos en un par de horas.

 

Foto por: Diego Val

Cualquier parecido…

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Cuando los políticos hablan de “Los grandes intereses de la patria” se refieren en realidad a sus intereses más mezquinos.


 

Información Bibliográfica del libro
 

Título:Discursos sobre  la primera década de Tito Livio.

Autor:Nicolás Maquiavelo

Editorial: Losada.

Colección: Biblioteca de Obras Maestras del  Pensamiento.

Año: 2004

Pág. 455

 

En un intento por comprender la delirante realidad colombiana me di a la lectura del libro Discursos sobre la primera década de Tito Livio, de Nicolás Maquiavelo, una obra injustamente opacada por el prestigio de El príncipe.

En ella, el autor florentino despliega todo su conocimiento de los entresijos del poder para mostrarnos la trama de violencia, intrigas y corrupción que lo rodean.

Pero decir que el libro nos muestra la corriente subterránea de aguas nauseabundas por las que transitan los poderosos sería una redundancia inútil, pues a menudo olvidamos un detalle: contra el deseo enunciado por Platón en La República, la política está hecha menos de grandes ideales que de pasiones y apetitos rastreros.

Por eso, como lo da a entender Maquiavelo en el capítulo XXXIX:

“En pueblos distintos a menudo se observan las mismas circunstancias”. Acto seguido nos dice que: “Y, quien examine las cosas presentes y las antiguas, verá fácilmente que, en todas las ciudades y en todos los pueblos, aparecen los mismos deseos y los mismos humores, y que ellos existieron siempre”.

 

Foto extraída de: lh3.googleusercontent.com

 

Revisar el pasado nos da así algunas claves  para afrontar el presente. Y es aquí donde uno encuentra elementos para descifrar pasajes enteros de la actual encrucijada nacional: uno  de los grandes impedimentos para encontrar la paz ha estado en el fracaso de los intentos de reforma agraria, al punto de que los expertos  extranjeros siempre se asombren de encontrar un país anclado en un  conflicto que otros resolvieron  hace siglos: el de la propiedad de la tierra.

A propósito, en los Discursos sobre la  primera década de Tito Livio, capítulo  XXXVII se advierte:

“Qué escándalos provocó en Roma la ley agraria, y cómo hacer una ley  en una república que sea retroactiva y esté contra una costumbre antigua  de la ciudad, provocando desórdenes”.

Si señores: una ley agraria. La misma que hoy está en discusión  en Colombia como condición para llevar a buen término los acuerdos firmados con las Farc- Ep. Ese es el punto clave de la violencia guerrillera en nuestro país y por  eso desde un comienzo sus opositores exigieron revisarlo, como una de las claves para facilitar la consolidación de los acuerdos.

Maquiavelo lo  expresa con precisión:

“Esta ley tenía dos puntos principales: por uno se disponía que ningún ciudadano podía poseer más que una cantidad de yugadas de tierras y, por el otro, que los campos quitados a los enemigos se dividieran entre el pueblo romano. Entonces, venía a atacar de dos modos a los nobles porque, quienes poseían más bienes de los permitidos por la ley-de hecho, la mayor parte de los nobles-serían despojados de ellos. Y, al repartirse entre la plebe los bienes de los enemigos, se quitaba a los nobles la posibilidad de enriquecerse”.

 

Imagen extraída de: evistadonjuan.com

 

¿Les suena conocido? Bueno, cualquier parecido no es mera coincidencia. Y es aquí donde  en Colombia las cosas  cambian de color pues, según algunos estimativos modestos, al menos  la tercera parte de los latifundios existentes en el territorio colombiano tienen origen criminal.

Ya se trate de las guerras de independencia en el siglo XIX, de la violencia liberal conservadora o de acciones de los  paramilitares, las guerrillas o el narcotráfico, la   gran propiedad ha sido el resultado de alguna forma de  despojo.

Si damos un gran salto en el tiempo, comprendemos parte de nuestra tragedia nacional, expresada, según algunos, en una forma extrema de esquizofrenia colectiva: medio país, es decir, los habitantes de las ciudades, está anclado en el siglo XXI, con sus  prodigios tecnológicos y su acceso al consumo desenfrenado.

No por casualidad  la gran  metáfora de  su vida son los centros comerciales.

La otra mitad, en cambio, padece turbulencias propias de hace 2000  años, centradas en pugnas por la tierra y por eso su gran símbolo son los machetes, las motosierras y la sangre derramada.

 

Imagen extraída de: cosecharoja.org/

 

¿Puede alguien imaginarse una tragedia peor?  Esos dos países  van por el mundo a la enemiga, a despecho de que deben habitar el mismo territorio.

A menudo   hacemos caso omiso de un pequeño detalle: cuando los políticos hablan de “Los grandes intereses de la patria” se refieren en realidad a sus intereses más mezquinos y a los de  los grupos de poder que representan.

Por eso, si se animan, los invito a revisitar a Maquiavelo, ahora  que navegamos en  mares de  confusión.

Las Colonias de los niños

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La Fundación Crisol es una organización que tiene como misión crear transformaciones con amor.


 

El barrio Las Colonias, ubicado en la vía Pereira hacia Cerritos, es una zona saturada de viviendas, que los habitantes del área metropolitana llaman “allá, al fondo de Galicia”.  Una hora y media de viaje en bus,  desde el centro de la ciudad, lo confirma.

Muy de mañana, el equipo de La Cebra que Habla se dirigió hasta “allá”, buscando al señor César Valencia Lopera, un hombre al que todos, especialmente las mujeres, insisten en llamar “Profe” y que anda haciendo un trabajo fuera de lo común con los niños y los extranjeros.

Hasta hace 12 años atrás este hombre de piel blanca, ojos claros, y barba cana, que parece más un extranjero que un pereirano,  era un empresario conocido en Risaralda que se codeaba con los de su talla,  pero sería un encuentro con lo espiritual lo que le serviría para reconocer dos cosas en la vida: que tenía un vacío existencial en su interior, y que el valor real de todo en el universo reside en las personas.

 

 

Así es que, con esta visión de la vida, César Valencia Lopera, inicia junto a su esposa Ana María Duque Mejía, el 16 de octubre de 2008, la Fundación Crisol, una organización que tiene como misión crear transformaciones con amor en comunidades de vulneración de derechos, con el consentimiento y el aporte de ellas mismas, para conseguir coherencia espiritual, libertad, empoderamiento de su destino, autodeterminación, valores individuales y colectivos, logrando el bienestar de cada uno y de la comunidad en general.

Una misión que tomaron en serio desde el mismo momento que se gestó,  aunque después de esas fecha esperaron unos meses para pensar el camino, y  empezaron a funcionar el 21 de enero del 2009. Así divisaron el lugar llamado “Las Colonias”, donde actualmente tienen un gran espacio que desde lejos parece una escuela local. Espacio que se ha mantenido gracias a la autogestión, pero también a empresas filantrópicas como Audifarma, Busscar de Colombia y otras que insisten en apoyar la fundación y el emprendimiento social que ahora está cambiando la cara del sector. Ese que está en proceso de pasar de invasión al estatus de barrio, y que es reconocido por reunir personas de todo tipo de etnias y problemáticas sociales.

Personas como Marleny Urrego y su hija, quienes solo tenían bachiller cuando César Valencia y su esposa llegaron al lugar, actualmente están terminando su carrera de psicología en la universidad Uniminuto.  Además de otras dos mujeres que sirvieron alguna vez en la fundación, que recibieron apoyo para estudiar derecho y pedagogía infantil, y ahora han salido a otros departamentos como el Chocó y el Cauca a continuar con la visión de transformar personas con el poder del amor y de la educación.

 

 

Y a esto se resalta el motivo principal  de la fundación:  cuarenta y siete niños que pueden disfrutar de varias aulas como bibliotecas (con computadores incluidos), espacios de recreación y salones para comer. Todo, como se afirmó, autogestionado,  hecho con amor, emprendido desde la visión de empoderar a la gente del sector y ayudar a los niños a tener un mejor destino desde el inicio.

La fundación Crisol es una estrella en medio de un sector de Pereira que está abierta, literalmente, para que  todo el mundo la vea y participe de su brillo. Así por medio de la Internet, llegan trabajadores sociales de todo el mundo: mexicanos, españoles, norteamericanos, alemanes, etc, a conocer esa visión, a poner el granito de arena, a “untarse” de amor y pasión y participar de ese universo de propósito que allí se prodiga.

En el momento en que el equipo de La Cebra que Habla visita el lugar, están dos catalanes, y un californiano haciendo actividades con los niños. Personas que, con una sonrisa en el rostro, logran encontrar ahí una especie de propósito, igual que César y su esposa Ana María lo encontraron hace casi ocho años atrás. Están felices y se preparan para enseñarles lo que saben hacer, o lo que traen para compartir con la comunidad.

 

 

Los logros que ha obtenido como fundación han sido participar en encuentros de infancia en Risaralda; vincular a las familias en la educación de los hijos, al trabajar en el proyecto y así acumular bonos que son los que se aceptan como becas para ellos mismos;  conseguir que las personas del sector ingresen a la universidad, es decir, incentivar los sueños individuales; promocionar el avistamiento de aves con la gente del sector, capacitados por una organización norteamericana; y consolidad el proyecto amorrío, que es cuidar los ríos y concientizar la preservación de los recursos naturales no recuperables.

Aunque, una de las metas adicionales que aún necesita cumplir Crisol, según dice el fundador, es aunar no solo a las mujeres y niños, sino también a los hombres. Esos mismos que han venido de diversos sectores del país golpeados por la violencia, y que son los que sientes que tienen la responsabilidad de sacar adelante su familia a punta de esfuerzo. Crisol le apunta a ellos, a los hombres, para que se involucren en el trabajo social, de amor, de servicio a los demás.

Sin embargo, los proyectos con estos últimos es un proceso lento que se pretende conseguir cambiándo la mente, el corazón, el resentimiento, los dolores, las quejas a cada uno, es decir, darle la vuelta al chip en su cabeza, y desde ahí inyectarles la visión de vivir para servir, como es lo correcto en el camino de la vida.

 

 

César saluda a todo el mundo, porque al “profe” lo quiere todo el mundo, valga la redundancia.  Y este hombre lleno de fuerza y sentimiento pretente que sea la misma comunidad de Las Colonias la que se apropie de la fundación, que auto determine su destino local, mirando hacia el futuro. Y por ello invita a cada persona a que aporte su tiempo, capacidad humana y voluntad. Y con el pasar del tiempo lo ha logrado, aunque falta más. Como un equipo, todos son felices, y creen que lo mejor vendrá, no solo para los niños, que son el eje central, sino para los colaboradores y el barrio como tal.

Al finalizar la jornada, los niños están felices; los jóvenes comienzan a salir de su casa en dirección al colegio; las mujeres hacen sonar las ollas del almuerzo y todos los colaboradores de la fundación se sienten satisfechos por su labor, porque entienden que no solo es hacer, sino involucrar la vida entera.

Los pensamientos secretos de los hombres

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Canto Rodado es una novela de formación, que da cuenta de las propias vivencias del autor


 

Información Bibliográfica del libro
 

Título: Canto rodado

Autor: Mario Escobar Velásquez

Editorial: Sílaba Editores. Medellín.

Colección: Tierra de Palabras

Género: Novela

Año: 2017

 

Siempre, toda mujer, se pregunta ¿Qué es lo que pasa, realmente, por la cabeza de los hombres?

Se podrán tener amigos o hermanos, conocidos o compañeros de trabajo. Con todos ellos, hasta con el padre, uno intercambió palabras, pensamientos, lugares o acontecimientos, sin llegar a saber nunca qué era lo que realmente pasaba por su mente, por fuera de esa “edición” que prefigura la forma en que los hombres se dirigen a las mujeres.

¡Qué dicha!, se pensó alguna vez, poder introducirse en el flujo de sus ideas, deshilvanadas y sueltas, como van presentándose sin configurar nada preciso.  Qué anhelo ese de llegar a establecer a ciencia cierta cómo fue que nos quiso aquel muchacho, y tener la certeza de no estar compartiendo ese espacio en su recuerdo con ninguna otra al mismo tiempo.

Por eso al leer la novela Canto Rodado de Mario Escobar Velásquez, no me abandonó la sorpresa en todo el recorrido, de tener la sensación de estar mirando la cabeza de un hombre por dentro.  Y es que, en ella, se nos narra la manera cómo se fue dando la vida en momento muy prematuro, a través de una historia que más allá del amor apuesta por la soledad.

Foto por: Diego Val

Alaín, su protagonista, es uno de los nuestros, arraigado en el campo sin ser campesino de concepto, perturbado por una inusual y precoz inclinación a la lectura, lleno de dudas a temprana edad, viéndole los huecos a la vida por donde se escapan las posibles ilusiones, lúcido desde pequeño, entrado en la adolescencia a la fuerza de juntar soledades y compartir gustos con otro extraño ser, distinto como él (Cecilia, la bibliotecaria del pueblo).

De este encuentro Mario nos regala las imágenes precisas que van configurando una unión inconcebible y, al tiempo, inevitable. Juntura que se basa en el único motivo del infortunio de ser diferentes en tiempo y lugar tan homogéneo, y de la fuerza que procede del deseo, el del cuerpo y también del reconocimiento que necesita tener a quien comunicar los pequeños descubrimientos y la leve emoción de cada día.

No conocía a Mario Escobar Velásquez. Me han dicho que es poco conocido por fuera de su natal Antioquia.  Pero, si se atiende a la conjetura de que Canto Rodado es una novela de formación, que da cuenta de las propias vivencias del autor, entonces al leerla me doy cuenta que tal vez sí conocía a Mario, en la figura de Alberto, en la presencia de Fernando, de Pedro, y de otros pocos por ahí.

Con ellos, Alaín se hermana en la forma en que la vida se abre a la permanente pregunta, a la ambición máxima del conocer por encima de pretender cualquier posesión material, en la sensibilidad por la naturaleza, sin que esto signifique ser hombres de campo en el sentido de la faena diaria. No, no es eso.

Foto por: Diego Val

Tantas veces, leyendo Canto Rodado, pude recordar la figura de mi padre, abogado de profesión, intelectual y bohemio, pero, al tiempo, amante de lo natural. O de aquel otro, ese “Alaín” que pasó por mi vida, que así podría haberlo dicho:

“Yo no soy campesino, porque mi cabeza es citadina. Pero estoy en la naturaleza y me hago uno con ella.

Es cosa de la sensibilidad, no de la labor ni la rutina del campo que, aunque reconozco, he practicado y disfruto, no es lo sustancial en mi contacto con las plantas y animales, en esas andanzas eternas por las faldas de la finca. En ellas el sudor, y el integrarme íntimamente con lo que me rodea, es la recompensa al esfuerzo realizado”.

Después, interesada por la historia, tocada por esa forma sencilla de decir un mundo simbólico único y propio, con esa visión de lo que pudo ser la reflexión de un hombre en la soledad de su silencio, busqué referentes sobre la vida de Mario.

Y, claro, es solo enterarse de su decisión de dejarlo todo e irse a vivir a su finca en Urabá, para comprender el mundo mental instalado en este escritor que pudo regalarnos una imagen nítida de sus pensamientos, de las improntas que va dejando la existencia, más agudas y más dolorosas en la medida en que sé es más sensible, más abierto a la pregunta, más reacio a las certezas.

 

Foto por: Diego Val

 


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Canto rodado, capítulo I

Munich o el goce de bailar en el agua

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En las riberas del Isar, el paisaje es soberbio, y las construcciones tienen una majestuosidad que incrementa la belleza del conjunto.


 

En Munich, Alemania se abre al verano también con la visita masiva de la gente a sus fuentes de agua.

Las riberas del río Isar son “las playas de Munich”, según lo narra el guía que nos acompañó en nuestro recorrido en bicicleta por la capital del estado federado de Baviera.

Ingresar al Englischer Garten, el gran parque urbano de Munich y uno de los más grandes espacios públicos citadinos del mundo, es “sentirse en el jardín del edén”.

La emoción que invade el espíritu cuando se arriba a este parque es de placidez y abandono de toda falta.

Allí, el abrazo hombre-naturaleza se presenta en un estado que recuerda la primera inocencia. No hay ruido, solo cuerpos y grupos de personas que se abandonan al sol en las praderas, distribuidos en las riberas de las aguas canalizadas que atraviesan toda la extensión.

Otros se arrojan y se dejan llevar por las corrientes de los canales, veloces. Son muchos los que acuden en cualquiera de los días de sol, y, sin embargo, no se molestan, no se incomodan, no hay perturbaciones y cada uno, solo o en familia, parece habitar su propio universo.

Los habitantes de Munich se abren a la luz en el Englischer Garten, y sus pieles acusan recibo de este privilegio que solo es posible en verano.  Reunidos en familia o con sus amistades, tendidos en sus mantas de excursión dispuestas con improvisadas meriendas, o acompañados de los humos de sus fogones, se ocupan de compartir las viandas.

 

Foto por: Martha Alzate

 

Al occidente del parque, donde se ubica la entrada de un ramal del río principal de la ciudad, el Isar, canalizado a su paso por el parque, se encuentra el llamado Eisbach. Allí, la corriente es muy concentrada, y por esta razón fuerte. Es el lugar en el que se dan cita osados surfistas que, aferrados a sus tablas, desafían la ley de la gravedad.

Deslizándose graciosamente sobre la cresta de la ola, hacen sus malabares hasta que los vence la naturaleza, y son arrojados al canal.

Una vez cae uno, se lanza el siguiente, y la adrenalina del reto físico se incrementa a partir de las miradas asombradas de los asistentes, observadores de orilla para los cuales, sin duda, se ejercitan los bañistas.

Lo suyo es un bailar con el agua, que recuerda esas ceremonias iniciáticas de algunas sectas secretas. Pero esa danza, muestra de fortaleza física, habilidad corporal y temeridad, no sería igual si se hiciera en soledad. Lo que allí sucede tiene una connotación de espectáculo público, como tal vez tienen la mayoría de los deportes extremos, sobre todo los que utilizan como escenario los espacios públicos de las ciudades.

De hecho, este ejercicio fue prohibido, hasta que las autoridades se cansaron de perseguir a los transgresores, y decidieron permitirles estas actividades, no sin advertirles de que lo hacen bajo su cuenta y riesgo, y que la ciudad de Múnich no se responsabilizará de las consecuencias de algún accidente.

Por lo menos, eso es lo que ha dicho nuestro guía. Y debe ser así, porque el reto se practica masivamente y bajo la observación atenta de lugareños y turistas, sin que se pueda advertir ninguna autoridad que lo prohíba.

 

 

Afuera del Englischer se puede ver a las familias reunidas tomando un baño en las márgenes de la corriente principal del Isar, muy cerca de los puentes que unen los dos lados de la ciudad.

En las riberas del Isar, el paisaje es soberbio, y las construcciones tienen una majestuosidad que incrementa la belleza del conjunto.

Todo el recorrido está habilitado para hacerlo en bicicleta, pero  resulta mejor si se cuenta con un guía turístico que conozca los recorridos y vaya narrando las características y la importancia de cada lugar.

Las ciclorutas están demarcadas a nivel y sin separaciones, pero el material de que están construidas es de diferente color al de las calzadas de los vehículos motorizados, lo cual da una sensación de segregación a los diferentes modos de transporte.

Munich es, además, una ciudad muy frecuentada por los turistas. Cuenta con edificios de gran arquitectura como la sede del ayuntamiento, ubicado en un importante recorrido peatonal, el de la calle Neuhauser Strasse.

Podría decirse que existe una conexión que guía a los cuerpos mientras deambulan por una calle peatonal, una cicloruta, o por los canales y ríos.

 

Foto por: Martha Alzate

 

Circulan en diferentes elementos y se relacionan. Ya sea mediante los sutiles toques que ordenan y dan forma al cardumen en las largas y nutridas caminatas a través de las calles peatonales, o por el sutil tañido de las campanas de las bicicletas, que, igualmente, organizan y dan forma a los que se movilizan, tanto en este tipo de vehículos como caminando.

Y, en el agua, las voces de quienes se deslizan, ya sea suaves risas o gritos animados, avisan a los otros que deben apegarse a los bordes o adelantarse.

En todos los casos se trata de humanidades, materia animada por un espíritu que ha decidido discurrir, cuya faceta móvil entra en correspondencia con las de los demás que se desplazan, y se comprenden. Una forma de vínculo que implica todo un saber, la acumulación de una gran cantidad de conceptos relativos a la socialización, al comportamiento, a la seguridad.

Cualquier elemento discordante en esta simbología está por fuera de lo acordado tácitamente, y despierta las alarmas. Entonces se producen la estampida, el estrépito, el tropezón, o el encontronazo.

Mientras todo marche con arreglo a esa armonía explícita, las cosas fluirán como las líneas ondulantes del Isar, como los rayos de sol que capturan ansiosos los torsos desnudos.

Así se  vive el verano: es la estación del libre deambular, cuyo protagonista es el propio cuerpo en  íntima relación con los elementos de la naturaleza.

Como si de un baile de enamorados se tratara.

 

 

 


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